Sin duda alguna, el celebrado clásico de Robert Louis Stevenson "El Extraño Caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde" es una las más famosas e influyentes novelas de horror gótico jamás escritas, y su tema principal, el conflicto interno entre las naturaleza noble y la malvada del ser humano, ha inspirado innumerables trabajos y múltiples adaptaciones al cine y al teatro. Una de las más exitosas de su tiempo fue la obra teatral escrita por Thomas Russell Sullivan en 1887, "Dr. Jekyll and Mr. Hyde", cuya gran popularidad naturalmente la llevó a ser la fuente de adaptaciones cinematográficas gracias al toque de romance que Sullivan había agregado a la historia de Stevenson. Aunque de entre estas adaptaciones la más famosa es la realizada por John S. Robertson en 1920 (con el legendario John Barrymore en el papel principal), ésta no era la primera ocasión que la obra había sido llevada al cine, sino de hecho la tercera. La primera versión de la obra de Sullivan habría sido realizada en 1908, mientras que la segunda sería este filme, realizado en 1912 por el director Lucius Henderson para la Thanhouser Company.
En esta versión, James Cruze interpreta al Dr. Jekyll, un respetable científico que ha dedicado sus estudios a la creación de una fórmula para separar las dos naturalezas del hombre. Para probar esta fórmula en sí mismo, Jekyll se encierra en su laboratorio y bebe el líquido, esperando para estudiar sus efectos. De pronto, Jekyll se convierte en su alter ego malvado (Cruze nuevamente), quien toma el nombre de Mr. Hyde y comienza a causar problemas en el pueblo. Hyde toma el antídoto para regresar de nuevo a la persona de Jekyll y cubrir las huellas de sus crímenes, pero el uso constante de la personalidad de Hyde comienza a causar estragos en la personalidad de Jekyll, al punto de que la transformación a Hyde deja de requerir la poción para ocurrir, casi actuando a su voluntad. En uno de estos cambios sin control Hyde asesina al predicador del pueblo, padre de la novia de Jekyll (Florence La Badie). Esto hace que Jekyll se de cuenta cuan peligroso es Hyde en realidad, pero desafortunadamente, ya no tiene el antídoto.
Como se mencionó anteriormente, la base para esta película es definitivamente la obra escrita por Thomas Russell Sullivan, pues la película se aleja del misterio de la novela de Stevenson y aborda directamente el tema de las personalidades separadas. La película toca una idea interesante al presentar a Jekyll siendo "adicto" a ser Hyde, sólo para descubrir que el constante uso de la personalidad de Hyde la vuelve dominante sobre su personalidad real, volviendo el cortometraje casi una metáfora del uso de drogas. En la época en que Henderson filmó esta versión de "Dr. Jekyll and Mr. Hyde", los guiones eran poco usados, pero es bastante probable que ésta cinta hata sido una excepción y que Henderson haya contado con un guion para trabajar, ya que la trama está bastante bien desarrollada considerando la breve duración de la cinta (12 minutos, es decir, un sólo rollo). Aunque el estilo que Henderson usa en la cinta es bastante sencillo e incluso un poco teatral, su "Dr. Jekyll and Mr. Hyde" no es una mala película y algunas escenas, sobre todo las melodramáticas, son bastante efectivas.
James Cruze, quien durante la década de los 1920s se volvería un director respetado, realiza una interpretación muy efectiva tanto como el Dr. Jekyll como de Mr. Hyde. Su Jekyll es particularmente efectivo, pues a diferencia de otras versiones donde lo presentan como el epítome de la bondad, Cruze lo vuelve un ser humano con defectos en una forma bastante convincente. Su Hyde es un poco menos afortunado, aunque es probable que esto se deba que también el actor Harry Benham lo interpretó en algunas escenas. De todas formas, es meritorio tanto para Benham como para Henderson el hecho de que el cambio entre los dos actores es prácticamente imposible de distinguir. Florence La Badie, actriz usual de las producciones Thanhouser aparece como la novia de Jekyll y hace un buen papel hasta cierto punto, pues su rol es considerablemente más pequeño que en la obra, pues el corto se enfoca totalmente en el conflicto interior de Jekyll. Interesantemente, la niña prodigio de Thanhouser, Marie Eline aparece en un pequeño rol como el niño que es aplastado por Hyde en la clásica escena de la novela.
Aunque las actuaciones son de excelente calidad (como era usual en los filmes de Thanhouser), el estilo del filme no deja de ser un tanto teatral, especialmente para ojos modernos; además de que las limitaciones de presupuesto son aparentes en más de una ocasión. A pesar de esto, Henderson hace su película bastante entretenida y, hasta cierto punto, realmente fiel al espíritu de la novela de Stevenson. La versión de Lucius Henderson de "Dr. Jekyll and Mr. Hyde" tal vez no sea una experiencia revolucionaria, pues aún y comparándola con otras cintas del mismo periodo (la cina alemana "Der Student Von Prag" por ejemplo) no deja de ser un poco regular; sin embargo, no es para nada una mala película y es un filme bastante interesante para descubrir los primeros años del cine de horror norteamericano.
7/10
-------------------------------
Watch "Dr. Jekyll and Mr. Hyde" (1912)
8 de octubre de 2012
Zombi 2 (1979)
En 1978, diez años después de haber revolucionado el cine de horror con la clásica "Night of the Living Dead", el director norteamericano George A. Romero volvería al subgénero que había creado con una nueva cinta de zombies: "Dawn of the Dead". El éxito de esta nueva épica de muertos vivientes fue avasallador, particularmente en Europa, donde el director Dario Argento la había distribuido con el título de "Zombi". Tal fue el éxito de "Dawn of the Dead" que pronto la industria italiana trataría de capitalizar el género zombie, siendo el más famoso de estos intentos el rebautizar una modesta cinta de horror que estaba siendo dirigida en ese momento por un director más famoso por sus comedias, westerns y gialli (thrillers), Lucio Fulci. Aunque estrenado con el poco sutil título de "Zombi 2" (en el Reino Unido como "Zombie Flesh Eaters" y en México como "Los muertos vivientes"), el filme de Fulci se diferenciaría del de Romero por sus inclinaciones a lo sobrenatural y, principalmente, por la violencia gráfica de corte más realista que Fulci ya había empleado en sus gialli. Así nacía el zombie a la italiana.
"Zombi 2" comienza con un yate aparentemente abandonado que viaja a la deriva en la costa de Nueva York. La patrulla costera se acerca a investigar cuando un monstruoso cuerpo descompuesto los ataca. Tras este suceso, Ann Bolt (Tisa Farrow) es interrogada por la policía, dado que reconoce el barco como propiedad de su padre (Ugo Bologna), quien había desaparecido. en el barco, Ann encuentra una nota de su padre, señalando que se encuentra en la isla de Matool, así que decide seguir la pista y descubrir que es lo que ha ocurrido. Para esto, Ann recluta al reportero Peter West (Ian McCulloch) cuando éste se ofrece en ayudarla a cambio de los derechos exclusivos para publicar la historia. El duo se lanza al trópico, donde con la ayuda de una pareja local, Bryan Curt (Al Cliver) y Susan Barrett (Auretta Gay), encuentran la isla de Matool. Sin embargo, se cuenta que la isla está maldita, y que los muertos se levantan a devorar a los vivos. En la isla conocerán al Dr. David Menard (Richard Johnson), quien ha estado investigando los misterios detrás de la maldición de la isla de Matool.
Escrita por Elisa Briganti y Dardano Sacchetti (con quien Fulci ya había trabajado en el giallo "Sette note in nero"), "Zombi 2" realmente tiene muy poco que ver con "Dawn of the Dead", pues a pesar de que la cinta de Fulci sigue en general los preceptos establecidos por Romero en su "Night of the Living Dead", los zombies de "Zombi 2" se acercan más a sus raíces místicas y sobrenaturales que los ghouls de Romero. Las creaturas de "Zombi 2" son antiguos cadáveres, reanimados por una extraña maldición sobrenatural que los hace exterminar a los habitantes de la isla. Aunque ciertamente es probable que ni Briganti ni Sacchetti pretendieran hacer un comentario social en "Zombi 2", es interesante notar que la cinta hace un marcado contraste entre los protagonistas (todos provenientes del primer mundo) y los isleños, que viven azotados por la enfermedad, la pobreza, la superstición y los zombies. De hecho, hay en "Zombi 2" una constante sensación de decadencia y desesperanza en la trama, que el director Lucio Fulci logra trasladar con éxito a la pantalla.
Y esa atmósfera de perdición es quizás el mayor logro de Lucio Fulci en "Zombi 2", pues logra transformar la paradisíaca isla en un verdadero apocalipsis zombie, donde los cadáveres putrefactos atacan con una brutalidad espeluznante. La característica principal del horror de Fulci en "Zombi 2" es precisamente su creativo uso de la violencia, presente en secuencias tan imaginativas como explícitas, que se vuelven lo mismo repulsivas que fascinantes. Gran parte del impacto visual de la violencia gore de "Zombi 2" descansa en el talentoso trabajo del maquillista Giannetto De Rossi, encargado de dar vida a la decididamente realista visión de Fulci, y creador de varias de las imágenes más poderosas del horror italiano. El contraste entre la violencia gráfica y la belleza natural de la isla es capturado por el ojo del cinefotógrafo Sergio Salvati, quien hace un trabajo efectivo y junto con Fulci, generan esa atmósfera de desolación constante que tiene el filme. En cierta forma, si bien es Romero el creador del subgénero, el "Zombi 2" de Fulci es la cinta que definió muchas de las características del mismo.
Desafortunadamente, uno de los problemas mas grandes de "Zombi 2" es la dispar calidad de las actuaciones en el filme, empeorada por la baja calidad del doblaje realizado en el filme (el doblaje era una práctica común en el cine italiano de la época). La actriz Tisa Farrow (hermana de Mia Farrow) no hace un mal trabajo, y como la protagonista Ann Bolt, logra llevar el peso del filme con talento a pesar de no tener un personaje muy desarrollado. Caso contrario el del actor escocés Ian McCulloch, quien se muestra un tanto acartonado pero aún aceptable en su interpretación. El actor Richard Johnson (famoso en el género por el clásico "The Haunting"), pareciera un poco sobreactuado, pero esa exageración es parte importante de la naturaleza obsesiva de su personaje, desesperado por encontrar una explicación racional a la epidemia zombie. El resto del elenco es mucho menos afortunado (Olga Karlatos principalmente), aunque Al Cliver (actor recurrente en el horror italiano) llega a tener buenos momentos en su rol de soporte.
A pesar de sus virtudes y su estatus de clásico del género, "Zombi 2" está lejos de ser un filme perfecto, y algunos de sus defectos son tristemente bastante notables. Lo más notorio es quizás la inclusión de un par de escenas que sólo pueden calificarse de bobas dado el fuerte contraste que tienen con el tono serio y crudo que posee el filme (efectivamente, la famosa escena de lucha entre el tiburón y el zombie es una de éstas). Aunado a esto, es necesario admitir que el guion contiene una buena cantidad de huecos y situaciones un tanto ilógicas que demeritan un poco la fuerza del impacto de "Zombi 2". Es probable que el poco cuidado en el desarrollo del guion sea debido a la urgencia de la compañía productora por estrenar una película relacionada a "Dawn of the Dead". Sin embargo, cabe señalar que después de todo, hay más cosas buenas que malas en "Zombi 2", y a pesar de sus problemas, es quizás la cinta más influyente que el director Lucio Fulci realizó en su carrera (generando todo un estilo de hacer cine de zombies).
Violenta, agresiva, pero con un extraño carisma, "Zombi 2" es un clásico italiano a la altura de su reputación, y sirve como una perfecta introducción al horror europeo realizado en los 70s. Con su bella fotografía contrastando con la gráfica violencia de su gore, muestra todas las características del horror italiano con un poder brutal. "Zombi 2" fue un parteaguas en la carrera de Lucio Fulci, quien tras esta cinta se volvería todo un ícono del género, realizando incluso varias obras maestras del cine de horror. Aunque probablemente siempre vivirá a la sombra del "Dawn of the Dead" de Romero (siendo inevitable hablar de una sin mencionar la otra), lo cierto es que la influencia de "Zombi 2" reina supremamente aún hoy en día.
8/10
-------------------------------
"Zombi 2" comienza con un yate aparentemente abandonado que viaja a la deriva en la costa de Nueva York. La patrulla costera se acerca a investigar cuando un monstruoso cuerpo descompuesto los ataca. Tras este suceso, Ann Bolt (Tisa Farrow) es interrogada por la policía, dado que reconoce el barco como propiedad de su padre (Ugo Bologna), quien había desaparecido. en el barco, Ann encuentra una nota de su padre, señalando que se encuentra en la isla de Matool, así que decide seguir la pista y descubrir que es lo que ha ocurrido. Para esto, Ann recluta al reportero Peter West (Ian McCulloch) cuando éste se ofrece en ayudarla a cambio de los derechos exclusivos para publicar la historia. El duo se lanza al trópico, donde con la ayuda de una pareja local, Bryan Curt (Al Cliver) y Susan Barrett (Auretta Gay), encuentran la isla de Matool. Sin embargo, se cuenta que la isla está maldita, y que los muertos se levantan a devorar a los vivos. En la isla conocerán al Dr. David Menard (Richard Johnson), quien ha estado investigando los misterios detrás de la maldición de la isla de Matool.
Escrita por Elisa Briganti y Dardano Sacchetti (con quien Fulci ya había trabajado en el giallo "Sette note in nero"), "Zombi 2" realmente tiene muy poco que ver con "Dawn of the Dead", pues a pesar de que la cinta de Fulci sigue en general los preceptos establecidos por Romero en su "Night of the Living Dead", los zombies de "Zombi 2" se acercan más a sus raíces místicas y sobrenaturales que los ghouls de Romero. Las creaturas de "Zombi 2" son antiguos cadáveres, reanimados por una extraña maldición sobrenatural que los hace exterminar a los habitantes de la isla. Aunque ciertamente es probable que ni Briganti ni Sacchetti pretendieran hacer un comentario social en "Zombi 2", es interesante notar que la cinta hace un marcado contraste entre los protagonistas (todos provenientes del primer mundo) y los isleños, que viven azotados por la enfermedad, la pobreza, la superstición y los zombies. De hecho, hay en "Zombi 2" una constante sensación de decadencia y desesperanza en la trama, que el director Lucio Fulci logra trasladar con éxito a la pantalla.
Y esa atmósfera de perdición es quizás el mayor logro de Lucio Fulci en "Zombi 2", pues logra transformar la paradisíaca isla en un verdadero apocalipsis zombie, donde los cadáveres putrefactos atacan con una brutalidad espeluznante. La característica principal del horror de Fulci en "Zombi 2" es precisamente su creativo uso de la violencia, presente en secuencias tan imaginativas como explícitas, que se vuelven lo mismo repulsivas que fascinantes. Gran parte del impacto visual de la violencia gore de "Zombi 2" descansa en el talentoso trabajo del maquillista Giannetto De Rossi, encargado de dar vida a la decididamente realista visión de Fulci, y creador de varias de las imágenes más poderosas del horror italiano. El contraste entre la violencia gráfica y la belleza natural de la isla es capturado por el ojo del cinefotógrafo Sergio Salvati, quien hace un trabajo efectivo y junto con Fulci, generan esa atmósfera de desolación constante que tiene el filme. En cierta forma, si bien es Romero el creador del subgénero, el "Zombi 2" de Fulci es la cinta que definió muchas de las características del mismo.
Desafortunadamente, uno de los problemas mas grandes de "Zombi 2" es la dispar calidad de las actuaciones en el filme, empeorada por la baja calidad del doblaje realizado en el filme (el doblaje era una práctica común en el cine italiano de la época). La actriz Tisa Farrow (hermana de Mia Farrow) no hace un mal trabajo, y como la protagonista Ann Bolt, logra llevar el peso del filme con talento a pesar de no tener un personaje muy desarrollado. Caso contrario el del actor escocés Ian McCulloch, quien se muestra un tanto acartonado pero aún aceptable en su interpretación. El actor Richard Johnson (famoso en el género por el clásico "The Haunting"), pareciera un poco sobreactuado, pero esa exageración es parte importante de la naturaleza obsesiva de su personaje, desesperado por encontrar una explicación racional a la epidemia zombie. El resto del elenco es mucho menos afortunado (Olga Karlatos principalmente), aunque Al Cliver (actor recurrente en el horror italiano) llega a tener buenos momentos en su rol de soporte.
A pesar de sus virtudes y su estatus de clásico del género, "Zombi 2" está lejos de ser un filme perfecto, y algunos de sus defectos son tristemente bastante notables. Lo más notorio es quizás la inclusión de un par de escenas que sólo pueden calificarse de bobas dado el fuerte contraste que tienen con el tono serio y crudo que posee el filme (efectivamente, la famosa escena de lucha entre el tiburón y el zombie es una de éstas). Aunado a esto, es necesario admitir que el guion contiene una buena cantidad de huecos y situaciones un tanto ilógicas que demeritan un poco la fuerza del impacto de "Zombi 2". Es probable que el poco cuidado en el desarrollo del guion sea debido a la urgencia de la compañía productora por estrenar una película relacionada a "Dawn of the Dead". Sin embargo, cabe señalar que después de todo, hay más cosas buenas que malas en "Zombi 2", y a pesar de sus problemas, es quizás la cinta más influyente que el director Lucio Fulci realizó en su carrera (generando todo un estilo de hacer cine de zombies).
Violenta, agresiva, pero con un extraño carisma, "Zombi 2" es un clásico italiano a la altura de su reputación, y sirve como una perfecta introducción al horror europeo realizado en los 70s. Con su bella fotografía contrastando con la gráfica violencia de su gore, muestra todas las características del horror italiano con un poder brutal. "Zombi 2" fue un parteaguas en la carrera de Lucio Fulci, quien tras esta cinta se volvería todo un ícono del género, realizando incluso varias obras maestras del cine de horror. Aunque probablemente siempre vivirá a la sombra del "Dawn of the Dead" de Romero (siendo inevitable hablar de una sin mencionar la otra), lo cierto es que la influencia de "Zombi 2" reina supremamente aún hoy en día.
8/10
-------------------------------
Ravenous (1999)
La década de los 90s no es realmente conocida por su cine de horror, ni siquiera cuando esa mezcla postmoderna de horror y comedia dirigida por Wes Craven, "Scream", pareció reavivar al subgénero slasher en 1996. Sin embargo, cuando la década llegaba a su fin, varias cintas de horror se estrenaron que provaron que el género estaba vivito y coleando. El espíritu independiente de "The Blair Witch Project" y la nueva ola de horror asiático iniciada por "Ringu", comenzaron el renacimiento que el género experimento en los 2000s. "Ravenous" (1999) de la directora Antonia Bird, fue otra de estas cintas revitalizantes, una película poco convencional que lograba lo que los clones postmodernos de "Scream" no podían: ser espeluznante y entretenida a la vez. Una creativa mezcla de horror y humor negro, "Ravenous" es un western de horror que no sólo es inteligente, sino que se permite ser realmente divertido gracias a un enfoque fresco y sin pretensiones. Esta cinta de canibalismo fue una grata sorpresa ya que no sólo es un gran filme de horror. Es un gran film, y punto.
En "Ravenous" (conocida en México como "Voraz"), Guy Pearce es el Capitán John Boyd, un joven miembro de la armada Americana durante la guerra con México quien, por azares del destino, termina como héroe de guerra a pesar de haberse mostrado con cobardía en el combate. Como "premio" por su honor, Boyd es enviado al Fuerte Spencer, un pequeño y olvidado fuerte localizado en algún lugar de las Rocallosas. Ahí, el afligido Capitán Boyd conoce a la banda de inadaptados que forman al equipo del Fuerte Spencer: el drogadicto Cleaves (David Arquette), el psicótico Reich (Neal McDonough) y el perpetuamente ebrio Mayor Knox (Stephen Spinella). Mientras Boyd trata de adaptarse a su nueva posición, el grupo recibe la visita de un extraño, un vagabundo llamado Colqhoun (Robert Carlyle) quien les cuenta su bizarra historia de sobrevivencia: de acuerdo a Colqhoun, su caravana se perdió en la Sierra Nevada y su grupo tuvo que volverse caníbal para sobrevivir. Los soldados del Fuerte Spencer deciden investigar los hechos, y así comienza su propia historia de horror.
El debut del escritor Ted Griffin (que se ha hecho de un nombre como guionista de thrillers), "Ravenous" trata del oscuro, inquietante y tabú tema del canibalismo, pero dada la inteligente forma en que el guion está escrito, vuelve el viaje cautivante e intrigante en vez de mórbido, esto gracias en parte al genial grupo de personajes extraños y fascinantes que pueblan al Fuerte Spencer. Aún y cuando se pudiera argumentar que el uso que da Griffin a la comedia negra disminuye el impacto del horror en la cinta, realmente el ingenioso toque de humor e ironía de Griffin realmente aumenta el encanto poco convencional que tiene el filme; y al hacer a esta banda de indeseables mucho más humanos, Griffin ha desarrollado una historia que funciona como una pieza de ensamble. Con gran desarrollo de personajes que da un vuelco a las convenciones típicas (por ejemplo, el protagonista, es verdaderamente un cobarde), "Ravenous" presenta una de las más originales tramas en el horror moderno, una que no teme adentrarse a la naturaleza oscura del ser humano.
La directora Antonia Bird aborda en forma bastante directa el guion de Griffin al traducirlo a la gran pantalla, aunque hay un enfoque especial en los personajes que los vuelve la principal fuerza motriz del filme y ultimadamente lo separa de la mayoría. "Ravenous" se aprovecha del enorme beneficio que significa el brillante trabajo del cinefotógrafo Anthony B. Richmon y el diseñador de producción Bryce Perrin. A pesar de trabajar en bajo presupuesto, su labor logra hacer una interpretación bastante fiel del periodo en que la historia se ubica. la fotografía de Richmond hace un gran uso de sus locaciones (las montañas Tatras en Eslovaquia) y desarrolla un buen contraste entre la gran belleza de los escenarios naturales y el gore grotesco de los eventos que ocurren en el Fuerte. Pero aún y cuando la historia se vuelca hacía una gráfica orgía de violencia, el fuerte enfoque de Bird en sus personajes permite una lectura más profunda, más allá de la violencia. En "Ravenous", Bird logra hacer del canibalismo algo tan cautivante como repulsivo.
Al frente del elenco está el actor australiano Guy Pearce, quien realiza una genial interpretación en el difícil rol del Capitán Boyd, pues su trabajo consiste en hacer agradable a un personaje que es en esencia la antítesis del arquetipo del héroe clásico. Usando más su cuerpo y expresiones faciales, la presencia de Pearce domina completamente la pantalla aún y cuando se personaje apenas y habla en el filme. Sin embargo, él no es el único en brillar en "Ravenous", pues cada miembro del elenco recibe ls oportunidad de mostrar sus talentos. El punto más alto es ciertamente Robert Carlyle, quien hace un sorprendente trabajo como el perturbado Colqhoun, un hombre movido por su obsesión, o mejor dicho, su adicción. El sociópata Colqhoun es una salvaje fuerza de la naturaleza, y Carlyle saca gran provecho del rol sin volverlo cliché ó una caricatura. El Coronel Hart, interpretado por Jeffrey Jones, da al elenco un toque de dignidad y humor negro. Y finalmente, David Arquette, Jeremy Davis y Stephen Spinella en contenidos pero efectivos trabajos que completan esta deliciosa comedia negra.
Fuera de lo común, grotesca y cautivante, "Ravenous" de Antonia Bird es un muy original e interesante vistazo al género Western donde los elementos de horror son agregados en una manera muy inteligente. Mezclando elementos del folklor de los nativos americanos, Griffin y Bird han creado una historia que forma una alegoría de la adicción. Los caníbales son adictos a la fuerza que reciben de la carne humana, y ultimadamente, cada miembro del grupo se encuentra luchando por su propia sobrevivencia. Interesantemente, la directora Antonia Bird es vegetariana, por lo que eso puede explicar la repulsión agregada al consumo de carne. Aunque definitivamente no es un filme perfecto, "Ravenous" es una película refrescante que trae de vuelta a escena un tipo de horror más introspectivo. Más allá del gore y la violencia, el horror se encuentra en lo que el Capitán Boyd se está convirtiendo: él y Colqhoun no son tan diferentes, y el viaje sangriento de Boyd básicamente lo lleva a enfrentar esta verdad. Si acaso hay algún defecto en el filme, es quizás su ritmo un poco demasiado lento, aunque esto es más una breve molestia que un problema real.
El máximo tabú humano, el canibalismo es un acto que involucra sentimientos tanto de fascinación como de repulsión. Desde el "Titus Andronicus" de Shakespeare al clásico filme de explotación "Cannibal Holocaust", el canibalismo ha inspirado múltiples obras de arte a través de la historia, pues es un tema complejo que ha cautivado la mente de los artistas por siglos. En las manos de Ted Griffin y Antonia Bird, el canibalismo resultó en una de las cintas de horror más originales de los años 90s. Una verdadera gema en una década con muy pocos éxitos, "Ravenous" es parte de esos filmes que cerraron la década con broche de oro y auguraron el renacimiento que vivió el género en los años 2000s. Tétrica y lenta, pero a la vez ingeniosa y divertida, "Ravenous", esta extraña mezcla de horror y comedia con género western es una brillante joya del género.
8/10
-------------------------------
En "Ravenous" (conocida en México como "Voraz"), Guy Pearce es el Capitán John Boyd, un joven miembro de la armada Americana durante la guerra con México quien, por azares del destino, termina como héroe de guerra a pesar de haberse mostrado con cobardía en el combate. Como "premio" por su honor, Boyd es enviado al Fuerte Spencer, un pequeño y olvidado fuerte localizado en algún lugar de las Rocallosas. Ahí, el afligido Capitán Boyd conoce a la banda de inadaptados que forman al equipo del Fuerte Spencer: el drogadicto Cleaves (David Arquette), el psicótico Reich (Neal McDonough) y el perpetuamente ebrio Mayor Knox (Stephen Spinella). Mientras Boyd trata de adaptarse a su nueva posición, el grupo recibe la visita de un extraño, un vagabundo llamado Colqhoun (Robert Carlyle) quien les cuenta su bizarra historia de sobrevivencia: de acuerdo a Colqhoun, su caravana se perdió en la Sierra Nevada y su grupo tuvo que volverse caníbal para sobrevivir. Los soldados del Fuerte Spencer deciden investigar los hechos, y así comienza su propia historia de horror.
El debut del escritor Ted Griffin (que se ha hecho de un nombre como guionista de thrillers), "Ravenous" trata del oscuro, inquietante y tabú tema del canibalismo, pero dada la inteligente forma en que el guion está escrito, vuelve el viaje cautivante e intrigante en vez de mórbido, esto gracias en parte al genial grupo de personajes extraños y fascinantes que pueblan al Fuerte Spencer. Aún y cuando se pudiera argumentar que el uso que da Griffin a la comedia negra disminuye el impacto del horror en la cinta, realmente el ingenioso toque de humor e ironía de Griffin realmente aumenta el encanto poco convencional que tiene el filme; y al hacer a esta banda de indeseables mucho más humanos, Griffin ha desarrollado una historia que funciona como una pieza de ensamble. Con gran desarrollo de personajes que da un vuelco a las convenciones típicas (por ejemplo, el protagonista, es verdaderamente un cobarde), "Ravenous" presenta una de las más originales tramas en el horror moderno, una que no teme adentrarse a la naturaleza oscura del ser humano.
La directora Antonia Bird aborda en forma bastante directa el guion de Griffin al traducirlo a la gran pantalla, aunque hay un enfoque especial en los personajes que los vuelve la principal fuerza motriz del filme y ultimadamente lo separa de la mayoría. "Ravenous" se aprovecha del enorme beneficio que significa el brillante trabajo del cinefotógrafo Anthony B. Richmon y el diseñador de producción Bryce Perrin. A pesar de trabajar en bajo presupuesto, su labor logra hacer una interpretación bastante fiel del periodo en que la historia se ubica. la fotografía de Richmond hace un gran uso de sus locaciones (las montañas Tatras en Eslovaquia) y desarrolla un buen contraste entre la gran belleza de los escenarios naturales y el gore grotesco de los eventos que ocurren en el Fuerte. Pero aún y cuando la historia se vuelca hacía una gráfica orgía de violencia, el fuerte enfoque de Bird en sus personajes permite una lectura más profunda, más allá de la violencia. En "Ravenous", Bird logra hacer del canibalismo algo tan cautivante como repulsivo.
Al frente del elenco está el actor australiano Guy Pearce, quien realiza una genial interpretación en el difícil rol del Capitán Boyd, pues su trabajo consiste en hacer agradable a un personaje que es en esencia la antítesis del arquetipo del héroe clásico. Usando más su cuerpo y expresiones faciales, la presencia de Pearce domina completamente la pantalla aún y cuando se personaje apenas y habla en el filme. Sin embargo, él no es el único en brillar en "Ravenous", pues cada miembro del elenco recibe ls oportunidad de mostrar sus talentos. El punto más alto es ciertamente Robert Carlyle, quien hace un sorprendente trabajo como el perturbado Colqhoun, un hombre movido por su obsesión, o mejor dicho, su adicción. El sociópata Colqhoun es una salvaje fuerza de la naturaleza, y Carlyle saca gran provecho del rol sin volverlo cliché ó una caricatura. El Coronel Hart, interpretado por Jeffrey Jones, da al elenco un toque de dignidad y humor negro. Y finalmente, David Arquette, Jeremy Davis y Stephen Spinella en contenidos pero efectivos trabajos que completan esta deliciosa comedia negra.
Fuera de lo común, grotesca y cautivante, "Ravenous" de Antonia Bird es un muy original e interesante vistazo al género Western donde los elementos de horror son agregados en una manera muy inteligente. Mezclando elementos del folklor de los nativos americanos, Griffin y Bird han creado una historia que forma una alegoría de la adicción. Los caníbales son adictos a la fuerza que reciben de la carne humana, y ultimadamente, cada miembro del grupo se encuentra luchando por su propia sobrevivencia. Interesantemente, la directora Antonia Bird es vegetariana, por lo que eso puede explicar la repulsión agregada al consumo de carne. Aunque definitivamente no es un filme perfecto, "Ravenous" es una película refrescante que trae de vuelta a escena un tipo de horror más introspectivo. Más allá del gore y la violencia, el horror se encuentra en lo que el Capitán Boyd se está convirtiendo: él y Colqhoun no son tan diferentes, y el viaje sangriento de Boyd básicamente lo lleva a enfrentar esta verdad. Si acaso hay algún defecto en el filme, es quizás su ritmo un poco demasiado lento, aunque esto es más una breve molestia que un problema real.
El máximo tabú humano, el canibalismo es un acto que involucra sentimientos tanto de fascinación como de repulsión. Desde el "Titus Andronicus" de Shakespeare al clásico filme de explotación "Cannibal Holocaust", el canibalismo ha inspirado múltiples obras de arte a través de la historia, pues es un tema complejo que ha cautivado la mente de los artistas por siglos. En las manos de Ted Griffin y Antonia Bird, el canibalismo resultó en una de las cintas de horror más originales de los años 90s. Una verdadera gema en una década con muy pocos éxitos, "Ravenous" es parte de esos filmes que cerraron la década con broche de oro y auguraron el renacimiento que vivió el género en los años 2000s. Tétrica y lenta, pero a la vez ingeniosa y divertida, "Ravenous", esta extraña mezcla de horror y comedia con género western es una brillante joya del género.
8/10
-------------------------------
7 de octubre de 2012
Quella villa accanto al cimitero (1981)
El director italiano Lucio Fulci alcanzó renombre internacional con el estreno en 1979 de "Zombi 2" (también conocida como "Zombie Flesh Eaters"), una violenta historia de zombies que fue vendida como secuela no oficial al clásico "Dawn of the Dead" (conocido como "Zombi" en Italia). Tras este éxito, Fulci comenzaría a usar el género para explorar ideas más complejas, relacionadas con la metafísica y el más allá, el resultado de esto serían las cintas "Paura Nella Città Dei Morti Viventi" ("Las Puertas del Infierno") y su obra maestra, "L'aldilà" ("Las 7 puertas del infierno"), que aunque siendo historias distintas, ambas exploraban el tema de portales que comunican al mundo de los vivos con el de los muertos. Fulci cerraría el ciclo con una tercer cinta, "Quella villa accanto al cimitero" ("La mansión cerca del cementerio") de 1981, que aunque regresa un poco a un estilo más tradicional de cine de horror, explora temas similares y completa con las anteriores una suerte de trilogía relacionada con la muerte, la melancolía y la desesperanza.
"Quella villa accanto al cimitero" comienza con dos muertes: una mujer y su novio son brutalmente asesinados en una casa abandonada en New Whitby, Boston. Al día siguiente, Norman y Lucy Boyle (Paolo Malco y Catriona MacColl) se encuentran en Nueva York preparándose para mudarse, pues Norman desea continuar la investigación que su desaparecido colega, el Dr. Peterson, realizaba antes de suicidarse. Su destino es precisamente la casa de New Whitby, a la cual su pequeño hijo Bob (Giovanni Frezzi) les advierte que no deberían ir, pues ha sido advertido psíquicamente por una niña misteriosa (Silvia Collatina) que es peligroso. La familia se muda de todas maneras, y comienzan a instalarse en New Whitby. Norman descubre que su colega estaba investigando sobre un Dr. Freudstein, antiguo dueño de la casa a donde se ha mudado. Mientras tanto, una joven llamada Ann (Ania Pieroni) es contratada por Lucy como niñera. Extraños ruidos se escuchan en la mansión, por lo que Norman y Lucy deciden abrir el sótano, sin embargo, esto liberará la maldad encerrada debajo de la mansión al lado del cementerio.
Basada en una historia de Elisa Briganti (autora de "Zombi 2"), el guion fue desarrollado por Fulci y sus colaboradores habituales, Giorgio Mariuzzo y Dardano Sacchetti. Como se mencionó anteriormente, "Quella villa accanto al cimitero" es una cinta de horror más tradicional, que deja de lado el surrealismo onírico de las cintas anteriores y se enfoca en una trama bastante más lineal que pareciera mezclar el clásico horror gótico con la violencia gore del estilo de Fulci. Al más puro estilo gótico, una familia se muda a un caserón antiguo y se vuelve víctima de los secretos que la casa encierra en su pasado. Y sin embargo, "Quella villa accanto al cimitero" regresa a los conceptos de las puertas del infierno: nuevamente se habla de un portal que ha permitido el paso de fuerzas diabólicas a nuestro mundo, aunque en esta ocasión han tomado forma en el decadente cuerpo del Dr. Freudstein, a quien Fulci transforma en uno de los monstruos más icónicos del cine italiano. Cabe destacar que en el guion se aprecia una fuerte influencia de las historias del maestro del horror sobrenatural, el escritor H.P. Lovecraft.
La influencia del gótico que tiene el guion de "Quella villa accanto al cimitero" se refleja también en el estilo que le imprime el director Lucio Fulci a esta cinta. En ésta película, Fulci presenta un mayor cuidado en la creación de atmósferas y el manejo del suspenso que en sus trabajos anteriores, y aunque su gusto por el gore se hace presente, en "Quella villa accanto al cimitero" éste deja de ser un efecto gratuito y se vuelve un elemento importante de la caracterización de su monstruo. Hay ciertamente una gran mejora en la técnica de Fulci, la cual se refleja en su gran aprovechamiento del brillante trabajo del cinefotógrafo Sergio Salvati y la música de Walter Rizzati. Ambos elementos son usados con gran efectividad para darle a la cinta una inquietante atmósfera que permanece constante desde que la familia pone un pie en la mansión Freudstein. La labor de Salvati es digna de reconocimiento, pues logra darle a "Quella villa accanto al cimitero" un look muy particular, capturando la visión de Fulci de un salvaje y onírico cuento de horror gótico.
Como en las anteriores cintas de las Puertas del Infierno, la actriz británica Catriona MacColl aparece en un papel principal, como la ama de casa Lucy Boyle, que se enfrenta a los horrores de la casa Freudstein mientras su esposo Norman trabaja. MacColl realiza un trabajo muy bueno como Lucy, quizás no del nivel de su participación en "L'aldilà", pero demuestra que dentro del elenco de Fulci, es de los miembros más talentosos. Si MacColl no brilla tanto, es porque el rol protagónico recae en el joven Giovanni Frezza, quien interpreta a Bob, el niño psíquico. El problema con el trabajo de Frezza es que es quien sufre más los problemas del horrible trabajo de doblaje realizado en el filme y recibe una voz tan molesta y acartonada que desentona con su actuación. Mejor suerte corre Paolo Malco, quien hace buena contraparte con MacColl al interpretar a su esposo, el Dr. Norman Boyle. La bella Ania Pieroni aparece como la niñera Ann, pero su trabajo es tan pobre que pareciera limitarse a lucir bella y recitar sus líneas.
Nuevamente se podría decir que las actuaciones son el punto débil de esta cinta de Fulci, más sin embargo el problema no son las actuaciones per se, sino el desastroso trabajo de doblaje realizado en el filme. El problema radica que, en aquella época los doblajes eran muy comunes en el cine italiano debido a la multiculturalidad que existía entre los elencos. Para los productores italianos, era más fácil que cada quien hablara su idioma y al final doblarlo todo. Para "Quella villa accanto al cimitero", esto fue trágico, pues quienes doblaron a los niños Giovanni Frezza y Silvia Collatina no suenan realmente como niños, y los dotan de una molestas voces que no representan para nada el trabajo que los jóvenes actores realizaron. Los adultos suenan mejor, pero el que los niños suenen tan mal, provoca un efecto involuntariamente cómico en una cinta de horror seria. Es triste que éste problema afecte a "Quella villa accanto al cimitero", pues aunque quizás no sea una cinta revolucionaria, sí es realmente uno de los mejores trabajos realizados por el cineasta italiano.
Poseedora de una belleza gótica sublime y una salvaje violencia gore (que le valió ser incluida en la infame lista de video nasties en el Reino Unido), "Quella villa accanto al cimitero" es un poderoso ejemplo de la técnica de Fulci en un momento donde se encontraba en su más alto nivel. Ciertamente, su bajo presupuesto le afecta en más de una ocasión, pero Fulci logra una historia de horror gótico con una poderosa atmósfera y un brutal desenlace que la vuelven una de las cintas más interesantes del eurohorror de los años 80s. Claro, el doblaje es terriblemente malo, pero dejándolo de lado uno puede darse cuenta que Fulci no era un director comercial ávido de subirse al tren del horror italiano, sino un verdadero artista consumado y conocedor del género. "Quella villa accanto al cimitero" cierra con clase el ciclo de las Puertas del Infierno.
7/10
-------------------------------
"Quella villa accanto al cimitero" comienza con dos muertes: una mujer y su novio son brutalmente asesinados en una casa abandonada en New Whitby, Boston. Al día siguiente, Norman y Lucy Boyle (Paolo Malco y Catriona MacColl) se encuentran en Nueva York preparándose para mudarse, pues Norman desea continuar la investigación que su desaparecido colega, el Dr. Peterson, realizaba antes de suicidarse. Su destino es precisamente la casa de New Whitby, a la cual su pequeño hijo Bob (Giovanni Frezzi) les advierte que no deberían ir, pues ha sido advertido psíquicamente por una niña misteriosa (Silvia Collatina) que es peligroso. La familia se muda de todas maneras, y comienzan a instalarse en New Whitby. Norman descubre que su colega estaba investigando sobre un Dr. Freudstein, antiguo dueño de la casa a donde se ha mudado. Mientras tanto, una joven llamada Ann (Ania Pieroni) es contratada por Lucy como niñera. Extraños ruidos se escuchan en la mansión, por lo que Norman y Lucy deciden abrir el sótano, sin embargo, esto liberará la maldad encerrada debajo de la mansión al lado del cementerio.
Basada en una historia de Elisa Briganti (autora de "Zombi 2"), el guion fue desarrollado por Fulci y sus colaboradores habituales, Giorgio Mariuzzo y Dardano Sacchetti. Como se mencionó anteriormente, "Quella villa accanto al cimitero" es una cinta de horror más tradicional, que deja de lado el surrealismo onírico de las cintas anteriores y se enfoca en una trama bastante más lineal que pareciera mezclar el clásico horror gótico con la violencia gore del estilo de Fulci. Al más puro estilo gótico, una familia se muda a un caserón antiguo y se vuelve víctima de los secretos que la casa encierra en su pasado. Y sin embargo, "Quella villa accanto al cimitero" regresa a los conceptos de las puertas del infierno: nuevamente se habla de un portal que ha permitido el paso de fuerzas diabólicas a nuestro mundo, aunque en esta ocasión han tomado forma en el decadente cuerpo del Dr. Freudstein, a quien Fulci transforma en uno de los monstruos más icónicos del cine italiano. Cabe destacar que en el guion se aprecia una fuerte influencia de las historias del maestro del horror sobrenatural, el escritor H.P. Lovecraft.
La influencia del gótico que tiene el guion de "Quella villa accanto al cimitero" se refleja también en el estilo que le imprime el director Lucio Fulci a esta cinta. En ésta película, Fulci presenta un mayor cuidado en la creación de atmósferas y el manejo del suspenso que en sus trabajos anteriores, y aunque su gusto por el gore se hace presente, en "Quella villa accanto al cimitero" éste deja de ser un efecto gratuito y se vuelve un elemento importante de la caracterización de su monstruo. Hay ciertamente una gran mejora en la técnica de Fulci, la cual se refleja en su gran aprovechamiento del brillante trabajo del cinefotógrafo Sergio Salvati y la música de Walter Rizzati. Ambos elementos son usados con gran efectividad para darle a la cinta una inquietante atmósfera que permanece constante desde que la familia pone un pie en la mansión Freudstein. La labor de Salvati es digna de reconocimiento, pues logra darle a "Quella villa accanto al cimitero" un look muy particular, capturando la visión de Fulci de un salvaje y onírico cuento de horror gótico.
Como en las anteriores cintas de las Puertas del Infierno, la actriz británica Catriona MacColl aparece en un papel principal, como la ama de casa Lucy Boyle, que se enfrenta a los horrores de la casa Freudstein mientras su esposo Norman trabaja. MacColl realiza un trabajo muy bueno como Lucy, quizás no del nivel de su participación en "L'aldilà", pero demuestra que dentro del elenco de Fulci, es de los miembros más talentosos. Si MacColl no brilla tanto, es porque el rol protagónico recae en el joven Giovanni Frezza, quien interpreta a Bob, el niño psíquico. El problema con el trabajo de Frezza es que es quien sufre más los problemas del horrible trabajo de doblaje realizado en el filme y recibe una voz tan molesta y acartonada que desentona con su actuación. Mejor suerte corre Paolo Malco, quien hace buena contraparte con MacColl al interpretar a su esposo, el Dr. Norman Boyle. La bella Ania Pieroni aparece como la niñera Ann, pero su trabajo es tan pobre que pareciera limitarse a lucir bella y recitar sus líneas.
Nuevamente se podría decir que las actuaciones son el punto débil de esta cinta de Fulci, más sin embargo el problema no son las actuaciones per se, sino el desastroso trabajo de doblaje realizado en el filme. El problema radica que, en aquella época los doblajes eran muy comunes en el cine italiano debido a la multiculturalidad que existía entre los elencos. Para los productores italianos, era más fácil que cada quien hablara su idioma y al final doblarlo todo. Para "Quella villa accanto al cimitero", esto fue trágico, pues quienes doblaron a los niños Giovanni Frezza y Silvia Collatina no suenan realmente como niños, y los dotan de una molestas voces que no representan para nada el trabajo que los jóvenes actores realizaron. Los adultos suenan mejor, pero el que los niños suenen tan mal, provoca un efecto involuntariamente cómico en una cinta de horror seria. Es triste que éste problema afecte a "Quella villa accanto al cimitero", pues aunque quizás no sea una cinta revolucionaria, sí es realmente uno de los mejores trabajos realizados por el cineasta italiano.
Poseedora de una belleza gótica sublime y una salvaje violencia gore (que le valió ser incluida en la infame lista de video nasties en el Reino Unido), "Quella villa accanto al cimitero" es un poderoso ejemplo de la técnica de Fulci en un momento donde se encontraba en su más alto nivel. Ciertamente, su bajo presupuesto le afecta en más de una ocasión, pero Fulci logra una historia de horror gótico con una poderosa atmósfera y un brutal desenlace que la vuelven una de las cintas más interesantes del eurohorror de los años 80s. Claro, el doblaje es terriblemente malo, pero dejándolo de lado uno puede darse cuenta que Fulci no era un director comercial ávido de subirse al tren del horror italiano, sino un verdadero artista consumado y conocedor del género. "Quella villa accanto al cimitero" cierra con clase el ciclo de las Puertas del Infierno.
7/10
-------------------------------
5 de octubre de 2012
E tu vivrai nel terrore! L'aldilà (1981)
Tras haberse hecho de un cierto nombre como director de comedias, spaghetti westerns y giallos, el director italiano Luico Fulci finalmente alcanzó reconocimiento internacional en 1979 con "Zombi 2", su muy personal visión del subgénero zombie (el "2" del título fue resultado de que la productora la vendió como secuela al clásico de Romero "Dawn of the Dead"). Fulci regresaría al género de horror al año siguiente con la muy violenta "Paura Nella Città Dei Morti Viventi" ("Las Puertas del Infierno"), donde usaría los temas del subgénero zombie para explorar conceptos metafísicos como el infierno y la vida después de la muerte en un estilo más cercano al surrealismo. Lo que Fulci comenzó con "Las Puertas del Infierno" sería expandido aún más en su siguiente obra, "L'aldilà" (literalmente "El Más Allá", pero conocida en México como "Las 7 puertas del infierno"), segundo filme de la ahora conocida como "trilogía de las Puertas del Infierno" (la tercera sería "Quella villa accanto al cimitero" ó "La mansión cerca del cementerio"). De entre la variada filmografía de Fulci, "L'aldilà" se ha vuelto película de culto y es considerada como su obra maestra. Y no sin sus razones.
La historia comienza en Louisiana, 1927, cuando una turba enardecida se reúne afuera del hotel Siete Puertas decididos a asesinar a un artista llamado Schewick (Antoine Saint-John), acusado de practicar la brujería. Schewick es brutalmente crucificado y como resultado, una de las Siete Puertas del Infierno es abierta. Las puertas conectan el mundo de los muertos con el de los vivos, por lo que los habitantes del pueblo deciden sellar el sótano esperando contener las fuerzas del mal dentro. 54 años después de la muerte de Schewick, una joven llamada Liza (Catriona MacColl) llega desde Nueva York tras haber heredado el hotel Siete Puertas. Liza tiene planes de reabrir el hotel, pero los trabajos de restauración reactivan el portal al Infierno y pronto extraños accidentes comienzan a ocurrir. El Dr. John McCabe (David Warbeck) llega a la escena a ayudar a un trabajador lastimado y se vuelve amigo de Liza. Ambos se enfrentaran a las fuerzas del mal que han cruzado el portal, y su única ayuda vendrá de una extraña mujer ciega (Sarah Keller) que parece saber mucho de lo que está ocurriendo.
Basada en una historia del afamado escritor italiano Dardano Sacchetti (colaborador frecuente de Fulci y escritor para muchos de los más importantes cineastas de horror de los 70s y 80s) y adaptada a la pantalla por Giorgio Mariuzzo, Lucio Fulci y el mismo Sacchetti, "L'aldilà" es una pesadillesca historia de horror sobrenatural que, aunque aparentemente un filme típico de horror, pronto se mueve hacia el reino onírico a medida que la historia se desarrolla. Altamente simbólica y surreal, la narrativa es difusa, casi no lineal, más interesada en el efecto de su imaginería visual que en una narrativa tradicional. El efecto en general resulta más parecido a ver una pesadilla, donde la lógica tiene un papel secundario frente a la atmósfera y el simbolismo transmitido por las imágenes. El género zombie es solamente la base para hacer una meditación oscura sobre el más allá. Ciertamente es una idea ambiciosa y arriesgada, pero Fulci y Sacchetti crean una historia poderosa que, aunque aparentemente incoherente, a primera vista, realmente transmite la sensación de ser una pesadilla reflejada en celuloide.
Mientras que en "L'aldilà" el director Lucio Fulci va hacia conceptos más metafísicos temáticamente, estilísticamente permanece fiel al mismo brutal y cuidadosamente detallado "gore" que ha mostrado con anterioridad. Sin embargo, en "L'aldilà" lleva su gusto por el gore violento a un nivel artístico más alto, resultando en secuencias muy creativas que no son sólo inquietantes y horrorizantes, sino que también poseen una extraña belleza etérea. A pesar del bajo presupuesto con que trabajó en el filme, los efectos especiales de Germano Natali son en general bastante efectivos (aunque una escena relacionada con arañas es particularmente muy pobre). "L'aldilà" también se beneficia de un trabajo de fotografía bastante bueno realizado por Sergio Salvati (otro de los colaboradores usuales de Fulci), quien realmente captura la ominosa atmósfera de perdición que tiene el film, aumentando la sensación de estar viendo una pesadilla vuelta realidad. La narrativa de Fulci es, como su guion, más simbólica que lineal, por lo que podría parecer un tanto inconexa. Sin embargo, hay una fuerte visión artística que da coherencia a la historia como una atmosférica historia de horror.
Ciertamente, uno de los elementos más débiles en "L'aldilà" es la calidad de las actuaciones, la cual no es la mejor que puede verse en el horror italiano. Para empeorar las cosas, la labor de doblaje (común en el cine italiano de esa época) hecha en el filme es terrible, haciendo que los actores suenen aún peor. Sin embargo, vale la pena destacar que la actriz británica Catriona MacColl realiza un trabajo bastante bueno como Liza, l protagonista, y realmente mantiene el filme a flote a pesar del desastre que es el doblaje (MacColl aparecería en las tres cintas de las "Puertas del Infierno"). La actriz italiana Ciniza Monreale también hace un buen trabajo, interpretando a la misteriosa ciega Emily. Aunque el doblaje demerita sus actuaciones, se puede decir que ambas realizan bien a sus personajes, haciendo las mejores actuaciones de la cinta. Tristemente, no se puede decir lo mismo de David Warbeck, quien aparece blando y mediocre. De hecho, Al Cliver (nombre familiar en el horror italiano) hace un mejor trabajo a pesar de tener un rol mucho más pequeño.
"L'aldilà" tuvo una fría recepción cuando fue estrenada en los Estados Unidos en 1983 (dos años después de su premiere Europea), pero esto podría adjudicarse en gran medida al terrible doblaje, a que tenía una inferior pista musical y sobre todo, a que estaba duramente censurada (en una versión titulada "Seven Doors of Death"), resultando en una versión muy diferente a lo que Fulci había pensado. Y aunque "L'aldilà" no es exactamente un filme sin defecto, es una arriesgada película de horror sobrenatural que intenta ir más allá de los típicos clichés del género y tiene éxito en crear una experiencia altamente atmosférica. Quizás su rasgo más difícil de apreciar sea su deliberadamente elíptica narrativa, que podría parecer vaga en le mejor de los casos (e ilógica en el peor). Sin embargo, los diversos huecos de la narrativa simbolizan el desdoblamiento de la lógica y la realidad a medida que las fuerzas sobrenaturales comienzan a afectar el mundo normal. Como se mencionó antes, "L'aldilà" se construye con la lógica de una pesadilla: la narrativa organizada en símbolos en vez de en una ordenada secuencia de eventos.
Aunque quizás es un filme difícil dada su estructura inconexa y ambiciosa, "L'aldilà" es un filme de horror bastante gratificante gracias a su ominosa atmósfera y a sus inteligentemente concebidas secuencias de violencia. Todos los elementos que forman parte del estilo Fulci aparecen en su mejor forma en esta cinta, y no sería exageración llamar a "L'aldilà" el epítome de la altamente idiosincrática visión del horror del director italiano. Ciertamente, la atípica forma en que la trama está estructurada podría no ser del agrado de todo mundo, pero una vez que uno es atrapado por su pesadillesca belleza surreal, "L'aldilà" es una poderosa experiencia onírica. "L'aldilà", ó "Las 7 puertas del iniferno", es realmente una obra maestra del horror que los seguidores del género no deberían perderse. Es realmente un bello, espeluznante e influyente ejemplo de horror metafísico.
9/10
-------------------------------
La historia comienza en Louisiana, 1927, cuando una turba enardecida se reúne afuera del hotel Siete Puertas decididos a asesinar a un artista llamado Schewick (Antoine Saint-John), acusado de practicar la brujería. Schewick es brutalmente crucificado y como resultado, una de las Siete Puertas del Infierno es abierta. Las puertas conectan el mundo de los muertos con el de los vivos, por lo que los habitantes del pueblo deciden sellar el sótano esperando contener las fuerzas del mal dentro. 54 años después de la muerte de Schewick, una joven llamada Liza (Catriona MacColl) llega desde Nueva York tras haber heredado el hotel Siete Puertas. Liza tiene planes de reabrir el hotel, pero los trabajos de restauración reactivan el portal al Infierno y pronto extraños accidentes comienzan a ocurrir. El Dr. John McCabe (David Warbeck) llega a la escena a ayudar a un trabajador lastimado y se vuelve amigo de Liza. Ambos se enfrentaran a las fuerzas del mal que han cruzado el portal, y su única ayuda vendrá de una extraña mujer ciega (Sarah Keller) que parece saber mucho de lo que está ocurriendo.
Basada en una historia del afamado escritor italiano Dardano Sacchetti (colaborador frecuente de Fulci y escritor para muchos de los más importantes cineastas de horror de los 70s y 80s) y adaptada a la pantalla por Giorgio Mariuzzo, Lucio Fulci y el mismo Sacchetti, "L'aldilà" es una pesadillesca historia de horror sobrenatural que, aunque aparentemente un filme típico de horror, pronto se mueve hacia el reino onírico a medida que la historia se desarrolla. Altamente simbólica y surreal, la narrativa es difusa, casi no lineal, más interesada en el efecto de su imaginería visual que en una narrativa tradicional. El efecto en general resulta más parecido a ver una pesadilla, donde la lógica tiene un papel secundario frente a la atmósfera y el simbolismo transmitido por las imágenes. El género zombie es solamente la base para hacer una meditación oscura sobre el más allá. Ciertamente es una idea ambiciosa y arriesgada, pero Fulci y Sacchetti crean una historia poderosa que, aunque aparentemente incoherente, a primera vista, realmente transmite la sensación de ser una pesadilla reflejada en celuloide.
Mientras que en "L'aldilà" el director Lucio Fulci va hacia conceptos más metafísicos temáticamente, estilísticamente permanece fiel al mismo brutal y cuidadosamente detallado "gore" que ha mostrado con anterioridad. Sin embargo, en "L'aldilà" lleva su gusto por el gore violento a un nivel artístico más alto, resultando en secuencias muy creativas que no son sólo inquietantes y horrorizantes, sino que también poseen una extraña belleza etérea. A pesar del bajo presupuesto con que trabajó en el filme, los efectos especiales de Germano Natali son en general bastante efectivos (aunque una escena relacionada con arañas es particularmente muy pobre). "L'aldilà" también se beneficia de un trabajo de fotografía bastante bueno realizado por Sergio Salvati (otro de los colaboradores usuales de Fulci), quien realmente captura la ominosa atmósfera de perdición que tiene el film, aumentando la sensación de estar viendo una pesadilla vuelta realidad. La narrativa de Fulci es, como su guion, más simbólica que lineal, por lo que podría parecer un tanto inconexa. Sin embargo, hay una fuerte visión artística que da coherencia a la historia como una atmosférica historia de horror.
Ciertamente, uno de los elementos más débiles en "L'aldilà" es la calidad de las actuaciones, la cual no es la mejor que puede verse en el horror italiano. Para empeorar las cosas, la labor de doblaje (común en el cine italiano de esa época) hecha en el filme es terrible, haciendo que los actores suenen aún peor. Sin embargo, vale la pena destacar que la actriz británica Catriona MacColl realiza un trabajo bastante bueno como Liza, l protagonista, y realmente mantiene el filme a flote a pesar del desastre que es el doblaje (MacColl aparecería en las tres cintas de las "Puertas del Infierno"). La actriz italiana Ciniza Monreale también hace un buen trabajo, interpretando a la misteriosa ciega Emily. Aunque el doblaje demerita sus actuaciones, se puede decir que ambas realizan bien a sus personajes, haciendo las mejores actuaciones de la cinta. Tristemente, no se puede decir lo mismo de David Warbeck, quien aparece blando y mediocre. De hecho, Al Cliver (nombre familiar en el horror italiano) hace un mejor trabajo a pesar de tener un rol mucho más pequeño.
"L'aldilà" tuvo una fría recepción cuando fue estrenada en los Estados Unidos en 1983 (dos años después de su premiere Europea), pero esto podría adjudicarse en gran medida al terrible doblaje, a que tenía una inferior pista musical y sobre todo, a que estaba duramente censurada (en una versión titulada "Seven Doors of Death"), resultando en una versión muy diferente a lo que Fulci había pensado. Y aunque "L'aldilà" no es exactamente un filme sin defecto, es una arriesgada película de horror sobrenatural que intenta ir más allá de los típicos clichés del género y tiene éxito en crear una experiencia altamente atmosférica. Quizás su rasgo más difícil de apreciar sea su deliberadamente elíptica narrativa, que podría parecer vaga en le mejor de los casos (e ilógica en el peor). Sin embargo, los diversos huecos de la narrativa simbolizan el desdoblamiento de la lógica y la realidad a medida que las fuerzas sobrenaturales comienzan a afectar el mundo normal. Como se mencionó antes, "L'aldilà" se construye con la lógica de una pesadilla: la narrativa organizada en símbolos en vez de en una ordenada secuencia de eventos.
Aunque quizás es un filme difícil dada su estructura inconexa y ambiciosa, "L'aldilà" es un filme de horror bastante gratificante gracias a su ominosa atmósfera y a sus inteligentemente concebidas secuencias de violencia. Todos los elementos que forman parte del estilo Fulci aparecen en su mejor forma en esta cinta, y no sería exageración llamar a "L'aldilà" el epítome de la altamente idiosincrática visión del horror del director italiano. Ciertamente, la atípica forma en que la trama está estructurada podría no ser del agrado de todo mundo, pero una vez que uno es atrapado por su pesadillesca belleza surreal, "L'aldilà" es una poderosa experiencia onírica. "L'aldilà", ó "Las 7 puertas del iniferno", es realmente una obra maestra del horror que los seguidores del género no deberían perderse. Es realmente un bello, espeluznante e influyente ejemplo de horror metafísico.
9/10
-------------------------------
20 de septiembre de 2012
Die Nackte und der Satan (1959)
Al término de la Segunda Guerra Mundial, el cine en Alemania, como muchas otras industrias, entró en un difícil proceso de reconstrucción durante la ocupación del país por los Aliados. La República Federal Alemana, u Alemania Occidental, tenía acceso de nuevo al cine de todo el mundo, por lo que la industria americana vio la oportunidad de conquistar un nuevo mercado. Otro problema de la industria alemana occidental era que la gran mayoría de su infraestructura, los legendarios estudios UFA, estaban ahora en la Alemania Oriental. Aun así, entrando los 1950s la industria alemana occidental mantuvo una lenta pero constante recuperación, aunque se enfocó en producir los llamados "Heimatfilms" ("películas hogareñas"), un género muy alemán de dramas familiares. La gran popularidad de estos filmes daba la impresión de que el cine alemán occidental era una industria muy localista y provinciana, pero hubo excepciones. Una de estas fue "Die Nackte und der Satan", una inusual cinta de horror con un muy distintivo estilo que rememoraba los días de gloria del Expresionismo Alemán.
En "Die Nackte und der Satan" (literalmente "La mujer desnuda y Satán", pero conocida popularmente en América como "La Cabeza"), Micher Simon es el Dr. Abel, un famoso cirujano que ha desarrollado un suero que mantiene vivo el tejido muerto. Sin embargo, el Dr. Abel no se encuentra muy bien y requiere un trasplante de corazón. Sus colaboradores, el Dr. Ood (Horst Frank) y el Dr. Burke (Kurt Müller-Grad) lo operarán para salvarlo. Desafortunadamente, las cosas no salen del todo bien con el trasplante, pero el Dr. Ood decide seguir. El Dr. Burke protesta, pero es asesinado por Ood, quien procede a decapitar al Dr. Abel para mantener con vida su cabeza mediante el suero. El desquiciado Dr. Ood en realidad está decidido a ayudar a Irene Sander (Karin Kernke), una joven jorobada a quien desea. Y para esto, el Dr. Ood realizará un transplante de cabeza utilizando la tecnología desarrollada por el Dr. Abel, quien será testigo de todo, horrorizado al encontrarse sin cuerpo. Lilly (Christiane Maybach), una bailarina en el bar Tam-Tam, es la candidata escogida para dar su cuerpo para Irene.
Escrita por Victor Trivas (autor de la cinta "The Stranger" de Orson Welles, por la que fue nominado a un premio de la Academia), "Die Nackte und der Sata" ciertamente cuenta con una espeluznante premisa. Con sus temas de trasplante de cabezas y el aislamiento de una cabeza viviente, es difícil no comparar la historia con el clásico de culto "The Brain that Wouldn't Die" (1962); sin embargo, hay una gran diferencia de tono entre ambos filmes, pues a diferencia de su contraparte americana, "Die Nackte und der Satan" es llevada con gran seriedad. El tema de experimentos humanos degenrados resuena fuertemente, con la particular dualidad de que la cura de Irene depende de las atroces actividades del Dr. Ood. La dualidad también está presente en Lilly, una bella modelo con un pasado oscuro, cercana al arquetipo clásico de la femme fatale. Hay también un gran énfasis en el erotismo de la historia, bastante adelantado para su época, haciendo de "Die Nackt un der Satan" un thriller erótico detrás de su imagen de cinta de horror.
Dirigida también por Victor Trivas (siendo ésta su primera cinta desde 1935), "Die Nackte und der Satan" tiene una atmósfera decididamente sombría, aumentada por una estética visual muy reminiscente de los años del Expresionismo Alemán. Esto no es tan sorprendente, pues colaborando con Bruno Moden en el diseño de producción se encontraba Hermann Warmm, el responsable del llamativo look de clásicos como "Das Cabinet des Dr. Caligari" y "Der müde Tod" (sin mencionar el "Vampyr" de Dreyer). A través de la cámara de Georg Krause (otro veterano del cine alemán), el director Tribas crea una obra que pareciera salida directamente de una novela pulp. A pesar de su relativamente bajo presupuesto, Trivas y su equipo logran darle al filme una belleza oscura que funciona muy bien con su bizarra premisa. Como en su guion, Travis no usa su historia para sustos baratos, sino que opta por un enfoque serio y oscuro que le da a la película un tono inquietante, aumentado por los sorprendentes (considerando el bajo presupuesto) efectos visuales de Theo Nischwitz.
El elenco en "Die Nackte und der Satan" es de hecho muy bueno, con Horst Frank realizando una fuerte, aunque contenida interpretación como el Dr. Ood. Ciertamente, el personaje es un arquetipo clásico de científico loco, pero Frank no se deja llevar por el estereotipo, sino que va construyendo la locura de Ood con una cierta sutileza hasta el clímax del filme. En su debut, Karin Kernke es buena en general como Irene, aunque extrañamente, pareciera perder fuerza cuando su nuevo cuerpo es revelado. La sex symbol alemana Christiane Maybach está vibrante como Lilly, por momentos canalizando la fuerte personalidad de Marlene Dietrich en su rol. Sin embargo, quizás la más grande sorpresa en "Die Nackte und der Satan" es ver al legendario actor francés Michel Simon (famoso por sus roles en "La chienne" y "Boudu sauvé des eaux" de Renoir, y en "L'atalante" de Jean Vigo), quien interpreta al buen Dr. Abel, reducido a sólo una cabeza por el Dr. Ood. Simon es bastante efectivo, aunque su trabajo se ve limitado por la verdadera parálisis que sufría al momento de la filmación.
En más de una manera, "Die Nackte und der Satan" se siente fuera de su época, no acorde con el cine de los 50s, sino imbuida de una atmósfera de una era anterior. El set expresionista, la atmósfera pulp, la amoralidad de sus personajes, las actuaciones melodramáticas; elementos que podrían indicar que la cinta fue hecha en los 1930s. La presencia de Michel Simon, Warmm y Krause sólo parecen confirmar esto, y así, esta "antigüedad" aparente es un arma de doble filo, pues aunque le da la cinta una atmósfera apropiada, también la hace lucir un poco arcaica, como si hubiera sido estrenada 40 años tarde. Sin embargo, esto no quiere decir que la cinta esté totalmente anclada en el pasado, aunque su look expresionista definitivamente ya no es vanguardista. Otra cosa, el limitado presupuesto del filme también influye en el resultado final, pues muchos de los defectos del filme se vuelven notorios por esta causa. Y aunque el diseñador Hermann Warmm no estaba desacostumbrado a limitaciones monetarias, el look visual sí llega a verse afectado por esto.
Al final, son estas características las que hacen difícil no pensar en "Die Nackte und der Satan" como una extraña e inusual curiosidad. Con su diseño declaradamente Expresionista y la ominosa atmósfera que esto le confiere, "Die Nackte und der Satan" es un descubrimiento interesante para fans del movimiento Expresionista Alemán, ya que es como si un grupo de veteranos volviera al cine para un "último baile". El enfoque serio con el que el director Trivas aborda la historia, resulta en una cinta diferente a lo que podría esperarse de tan extraña premisa, e incluso funciona en un nivel como una versión intelectualoide de las películas de científicos locos comunes en los 30s. Definitivamente una muy atípica película para el cine alemán occidental de los cincuentas, "Die Nackte und der Satan" es una inquietante historia de horror corporal que pareciera congelada en el tiempo. Una curiosidad bizarra, anticuada quizás, pero bizarra después de todo.
6/10
-------------------------------
En "Die Nackte und der Satan" (literalmente "La mujer desnuda y Satán", pero conocida popularmente en América como "La Cabeza"), Micher Simon es el Dr. Abel, un famoso cirujano que ha desarrollado un suero que mantiene vivo el tejido muerto. Sin embargo, el Dr. Abel no se encuentra muy bien y requiere un trasplante de corazón. Sus colaboradores, el Dr. Ood (Horst Frank) y el Dr. Burke (Kurt Müller-Grad) lo operarán para salvarlo. Desafortunadamente, las cosas no salen del todo bien con el trasplante, pero el Dr. Ood decide seguir. El Dr. Burke protesta, pero es asesinado por Ood, quien procede a decapitar al Dr. Abel para mantener con vida su cabeza mediante el suero. El desquiciado Dr. Ood en realidad está decidido a ayudar a Irene Sander (Karin Kernke), una joven jorobada a quien desea. Y para esto, el Dr. Ood realizará un transplante de cabeza utilizando la tecnología desarrollada por el Dr. Abel, quien será testigo de todo, horrorizado al encontrarse sin cuerpo. Lilly (Christiane Maybach), una bailarina en el bar Tam-Tam, es la candidata escogida para dar su cuerpo para Irene.
Escrita por Victor Trivas (autor de la cinta "The Stranger" de Orson Welles, por la que fue nominado a un premio de la Academia), "Die Nackte und der Sata" ciertamente cuenta con una espeluznante premisa. Con sus temas de trasplante de cabezas y el aislamiento de una cabeza viviente, es difícil no comparar la historia con el clásico de culto "The Brain that Wouldn't Die" (1962); sin embargo, hay una gran diferencia de tono entre ambos filmes, pues a diferencia de su contraparte americana, "Die Nackte und der Satan" es llevada con gran seriedad. El tema de experimentos humanos degenrados resuena fuertemente, con la particular dualidad de que la cura de Irene depende de las atroces actividades del Dr. Ood. La dualidad también está presente en Lilly, una bella modelo con un pasado oscuro, cercana al arquetipo clásico de la femme fatale. Hay también un gran énfasis en el erotismo de la historia, bastante adelantado para su época, haciendo de "Die Nackt un der Satan" un thriller erótico detrás de su imagen de cinta de horror.
Dirigida también por Victor Trivas (siendo ésta su primera cinta desde 1935), "Die Nackte und der Satan" tiene una atmósfera decididamente sombría, aumentada por una estética visual muy reminiscente de los años del Expresionismo Alemán. Esto no es tan sorprendente, pues colaborando con Bruno Moden en el diseño de producción se encontraba Hermann Warmm, el responsable del llamativo look de clásicos como "Das Cabinet des Dr. Caligari" y "Der müde Tod" (sin mencionar el "Vampyr" de Dreyer). A través de la cámara de Georg Krause (otro veterano del cine alemán), el director Tribas crea una obra que pareciera salida directamente de una novela pulp. A pesar de su relativamente bajo presupuesto, Trivas y su equipo logran darle al filme una belleza oscura que funciona muy bien con su bizarra premisa. Como en su guion, Travis no usa su historia para sustos baratos, sino que opta por un enfoque serio y oscuro que le da a la película un tono inquietante, aumentado por los sorprendentes (considerando el bajo presupuesto) efectos visuales de Theo Nischwitz.
El elenco en "Die Nackte und der Satan" es de hecho muy bueno, con Horst Frank realizando una fuerte, aunque contenida interpretación como el Dr. Ood. Ciertamente, el personaje es un arquetipo clásico de científico loco, pero Frank no se deja llevar por el estereotipo, sino que va construyendo la locura de Ood con una cierta sutileza hasta el clímax del filme. En su debut, Karin Kernke es buena en general como Irene, aunque extrañamente, pareciera perder fuerza cuando su nuevo cuerpo es revelado. La sex symbol alemana Christiane Maybach está vibrante como Lilly, por momentos canalizando la fuerte personalidad de Marlene Dietrich en su rol. Sin embargo, quizás la más grande sorpresa en "Die Nackte und der Satan" es ver al legendario actor francés Michel Simon (famoso por sus roles en "La chienne" y "Boudu sauvé des eaux" de Renoir, y en "L'atalante" de Jean Vigo), quien interpreta al buen Dr. Abel, reducido a sólo una cabeza por el Dr. Ood. Simon es bastante efectivo, aunque su trabajo se ve limitado por la verdadera parálisis que sufría al momento de la filmación.
En más de una manera, "Die Nackte und der Satan" se siente fuera de su época, no acorde con el cine de los 50s, sino imbuida de una atmósfera de una era anterior. El set expresionista, la atmósfera pulp, la amoralidad de sus personajes, las actuaciones melodramáticas; elementos que podrían indicar que la cinta fue hecha en los 1930s. La presencia de Michel Simon, Warmm y Krause sólo parecen confirmar esto, y así, esta "antigüedad" aparente es un arma de doble filo, pues aunque le da la cinta una atmósfera apropiada, también la hace lucir un poco arcaica, como si hubiera sido estrenada 40 años tarde. Sin embargo, esto no quiere decir que la cinta esté totalmente anclada en el pasado, aunque su look expresionista definitivamente ya no es vanguardista. Otra cosa, el limitado presupuesto del filme también influye en el resultado final, pues muchos de los defectos del filme se vuelven notorios por esta causa. Y aunque el diseñador Hermann Warmm no estaba desacostumbrado a limitaciones monetarias, el look visual sí llega a verse afectado por esto.
Al final, son estas características las que hacen difícil no pensar en "Die Nackte und der Satan" como una extraña e inusual curiosidad. Con su diseño declaradamente Expresionista y la ominosa atmósfera que esto le confiere, "Die Nackte und der Satan" es un descubrimiento interesante para fans del movimiento Expresionista Alemán, ya que es como si un grupo de veteranos volviera al cine para un "último baile". El enfoque serio con el que el director Trivas aborda la historia, resulta en una cinta diferente a lo que podría esperarse de tan extraña premisa, e incluso funciona en un nivel como una versión intelectualoide de las películas de científicos locos comunes en los 30s. Definitivamente una muy atípica película para el cine alemán occidental de los cincuentas, "Die Nackte und der Satan" es una inquietante historia de horror corporal que pareciera congelada en el tiempo. Una curiosidad bizarra, anticuada quizás, pero bizarra después de todo.
6/10
-------------------------------
17 de septiembre de 2012
Get the Gringo (2012) @ Habitación 101
Durante los años 80s y 90s, posiblemente no había estrella más grande en el cine Americano que Mel Gibson. El actor americano avecindado en australia que había saltado a la fama con cintas como "Gallipoli" y "Mad Max" se había consagrado en Hollywood con su actuación como Martin Riggs en "Lethal Weapon", convirtiéndose en sex symbol gracias a su imagen de tipo rudo pero con corazón. Todo parecía ir viento en popa para Gibson, incluso logrando el salto a la silla de director con las películas "The Man Without a Face" y "Braveheart". Sin embargo, pronto se vió vuelto en escándalos debido a controversiales declaraciones que desencadenaron acusaciones de homofobia y racismo (que aunada a su postura ultraconservadora, no le han ganado muchos amigos en Hollywood). En fin, tanto fue el escándalo que Mel Gibon pareció retirarse de los escenarios un buen tiempo. Hasta que en el 2010 regresó con el thriller "Edge of Darkness" y luego en el debut de Jodie Foster, "The Beaver". Sin embargo, es en "Get the Gringo" (2012) donde parece que el viejo Mel ha vuelto. La razón de esto es que la cinta, dirigida por Adrian Grunberg, nos trae de regreso al tipo de personajes que le dieron a Gibson las llaves de Hollywood: el tipo rudo de buen corazón. Sobre esta cinta trata una reseña que ha sido publicada en Habitación 101, revista digital donde ocasionalmente colaboro. Nuevamente, los invito a visitar Habitación 101 donde continúa el tema de Septiembre hablando de las visceras, sangre y sesos que involucra el género zombie con motivo del estreno de "Resident Evil: Retribution". Además de las usuales reseñas, críticas y ensayos sobre temas de cine y cultura en general. Así que visiten Habitación 101. Well recommended.
-------------------------------
-------------------------------
Black Christmas (1974)
Aunque el género del horror es vasto en sus temas, que abarcan desde las fantasías más extremas hasta el más duro de los realismos, la gran mayoría de las veces cuando se habla del género de horror, la primera idea que viene a la mente es la de los llamados "slashers": un psicópata enmascarado acecha a un grupo de adolescentes, matándolos uno a uno. Y la razón de esto es que, siendo el slasher un concepto popular y sencillo de producir, infinidad de ellos se han realizado desde principios de los 80s, la "Era Dorada" de los "Friday the 13th", los "A Nightmare on Elm Street" y los "Halloween". De hecho, sería precisamente el "Halloween" de John Carpenter la primera cinta que traería la atención a los slashers en 1978. Este hecho ha resultado en que sea considerado usualmente como el primer filme de su tipo, pero lo cierto es que aunque su gran éxito ayudó a popularizar el concepto y estableció el estándar de las convenciones del género, el mejor candidato para el título de "primer slasher" es un filme canadiense realizado 4 años antes de "Halloween". Su título: "Black Christmas" de Bob Clark.
Ubicada en la casa de una sororidad estudiantil canadiense, "Black Christmas" comienza cuando las jóvenes del grupo se preparan para volver a casa por las vacaciones de Navidad. En su última noche antes de partir, comienzan a recibir llamadas obscenas de parte de un anónimo a quien llaman "el Gemidor". Nadie lo toma en serio, pensando que es sólo un muchacho pervertido y continúan empacando; pero las llamadas se vuelven más extrañas cada vez. Todas comienzan a preocuparse cuando una de ellas, Clare Harrison (Lynne Griffin), desaparece tras haber ido al segundo piso por su maleta. Al día siguiente, las muchachas conocen al padre de Clare (James Edmond) y contactan a la policía, aunque nadie parece estar realmente preocupado por el misterio. Sin embargo, las llamadas obscenas continúan, y pronto la policía recibe la noticia de que otra muchacha ha desaparecido. Para Jessica (Olivia Hussey), Barbie (Margot Kidder) y Phyllis (Andrea Martin), las únicas chicas que quedan en la casa, ésta será una Navidad que jamás olvidarán.
Literalmente "Negra Navidad" (aunque también se le conoce como "Navidad Sangrienta"), "Black Christmas" es la creación del escritor canadiense Roy Moore quien, inspirándose en varias historias de crímenes reales, se le ocurrió una idea que pareciera un descendiente directo de la famosa obra de Agatha Christie "Diez Negritos", pues es esencialmente una historia de misterio y asesinato pero en un contexto urbano. Sin embargo, el enfoque es el horror, y ya desde el guion se pueden apreciar muchos de los que ahora son considerados pilares del género slasher, como un elenco encabezado por una mujer fuerte que debe vencer sus miedos para enfrentar a un asesino cuya identidad se desconoce en un intento por sobrevivir a la noche. Sin embargo, algo que "Black Christmas" tiene que muchos de los filmes que influenció usualmente carecen es la forma en que desarrolla a sus personajes: los vuelve realistas y crea una empatía real con ellos. Otro acierto del guión es el apropiado uso del humor negro, que rompe la tensión con gran tino, y sin sentirse fuera de lugar.
Sin embargo, y aunque el guion definitivamente inauguró las bases del género, es realmente la ejecución de Bob Clark la que hace de esta cinta un thriller diferente y la que ultimadamente concibió el slasher. El elemento más sorprendente es la forma en que Clark maneja el suspenso en la película, pues aunque "Black Christmas" tiene escenas de terror de gran impacto, es ciertamente gracias a la ominosa atmósfera que Clark genera el que esto finalmente funciona tan perfectamente. Es sorprendente el gran uso que Clark da a su locación para crear ésta atmósfera, pues al centrar la historia principalmente alrededor de la casa por la noche, logra generar efectivamente la inquietante sensación de claustrofóbia y paranoia que comienza poco a poco a hacer presa de sus personajes. La cámara del cinefotógrafo Reginald H. Morris es esencial para esto, y Clark la emplea como punto de vista del asesino incrementando la idea de que la amenaza es constante (noción que el director John Carpenter llevaría aún más lejos en su "Halloween").
Las actuaciones son de excelente calidad, con las tres actrices principales luciendo bastante reales en sus papeles como jóvenes universitarias. Aunque los personajes quizás no tengan una profundidad Shakespearana, el guion les da la libertad de desarrollar sus personajes, algo que las actrices aprovechan para volverlos más allá del estereotipo y dándoles una personalidad definida. Olivia Hussey encabeza el reparto como Jessica, logrando una eficiente mezcla de inocencia y fuerza que luego se volvería un elemento básico de su rol en slashers posteriores. Sin embargo, es Margot Kidder quien roba la atención, luciendo excelente como Barbie y robándose muchos de los mejores momentos en "Black Christmas". Lo mismo ocurre con Marian Waldman, quien interpreta a la dueña de la casa y provee inicialmente muchos de los momentos cómicos de la cinta. El trabajo de Andrea Martin no es malo, aunque quizás no de la misma calidad que las de sus compañeras. Finalmente, John Saxon completa el elenco como el teniente Kenneth Fuller, quien debe encontrar al asesino antes de que vuelva a atacar.
Además de "Halloween", muchos filmes son los que han sido llamados "el slasher original", incluyendo "Psycho" de Hitchcock, "Reazione a Catena" de Bava, y el clásico "The Texas Chain Saw Massacre" de Tobe Hooper; sin embargo, aunque estos tres filmes han sido de gran influencia para el género, es "Black Christmas" la cinta donde todos los elementos se mezclan en la proporción exacta para dar a luz a uno de los más populares géneros del horror. Y ésta originalidad es quizás ya un peso para "Black Christmas", pues siendo la originadora de un estilo que se ha convertido en fórmula, es probable que "Black Christmas" pudiera sentirse cliché y lenta después de tanto tiempo; al punto de que uno pudiera sentirse tentado a especular que su estatus de "clásico" fuera resultado de ser simplemente la primera en su género. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, este no es el caso pues a pesar de sus defectos (que los tiene), la pesadillesca visión de Bob Clark cuenta con méritos propios para sostenerse brindando una excelente historia de terror.
Casi desde el principio, el género "slasher" ha sido duramente criticado ya sea por su simplicidad, por su naturaleza formulaica, incluso por una supuesta misoginia (cuando se podría incluso argumentar que ha sido un género pionero en papeles de mujeres fuertes). Sin embargo, y aunque tales críticas pudieran tener algún grado de razón, el slasher ha resultado en más de una gema que no sólo son buenas cintas de su género, sino excelentes películas de horror en general; y "Black Christmas" de Bob Clark, la primera de ellas, es una de estas grandes películas. Esta Navideña cinta se gana a pulso su reputación de clásica y bien vale la pena que se disfrute. Como "Halloween" (que podría ser su contraparte), es mucho más que un slasher, es una experiencia.
8/10
-------------------------------
Ubicada en la casa de una sororidad estudiantil canadiense, "Black Christmas" comienza cuando las jóvenes del grupo se preparan para volver a casa por las vacaciones de Navidad. En su última noche antes de partir, comienzan a recibir llamadas obscenas de parte de un anónimo a quien llaman "el Gemidor". Nadie lo toma en serio, pensando que es sólo un muchacho pervertido y continúan empacando; pero las llamadas se vuelven más extrañas cada vez. Todas comienzan a preocuparse cuando una de ellas, Clare Harrison (Lynne Griffin), desaparece tras haber ido al segundo piso por su maleta. Al día siguiente, las muchachas conocen al padre de Clare (James Edmond) y contactan a la policía, aunque nadie parece estar realmente preocupado por el misterio. Sin embargo, las llamadas obscenas continúan, y pronto la policía recibe la noticia de que otra muchacha ha desaparecido. Para Jessica (Olivia Hussey), Barbie (Margot Kidder) y Phyllis (Andrea Martin), las únicas chicas que quedan en la casa, ésta será una Navidad que jamás olvidarán.
Literalmente "Negra Navidad" (aunque también se le conoce como "Navidad Sangrienta"), "Black Christmas" es la creación del escritor canadiense Roy Moore quien, inspirándose en varias historias de crímenes reales, se le ocurrió una idea que pareciera un descendiente directo de la famosa obra de Agatha Christie "Diez Negritos", pues es esencialmente una historia de misterio y asesinato pero en un contexto urbano. Sin embargo, el enfoque es el horror, y ya desde el guion se pueden apreciar muchos de los que ahora son considerados pilares del género slasher, como un elenco encabezado por una mujer fuerte que debe vencer sus miedos para enfrentar a un asesino cuya identidad se desconoce en un intento por sobrevivir a la noche. Sin embargo, algo que "Black Christmas" tiene que muchos de los filmes que influenció usualmente carecen es la forma en que desarrolla a sus personajes: los vuelve realistas y crea una empatía real con ellos. Otro acierto del guión es el apropiado uso del humor negro, que rompe la tensión con gran tino, y sin sentirse fuera de lugar.
Sin embargo, y aunque el guion definitivamente inauguró las bases del género, es realmente la ejecución de Bob Clark la que hace de esta cinta un thriller diferente y la que ultimadamente concibió el slasher. El elemento más sorprendente es la forma en que Clark maneja el suspenso en la película, pues aunque "Black Christmas" tiene escenas de terror de gran impacto, es ciertamente gracias a la ominosa atmósfera que Clark genera el que esto finalmente funciona tan perfectamente. Es sorprendente el gran uso que Clark da a su locación para crear ésta atmósfera, pues al centrar la historia principalmente alrededor de la casa por la noche, logra generar efectivamente la inquietante sensación de claustrofóbia y paranoia que comienza poco a poco a hacer presa de sus personajes. La cámara del cinefotógrafo Reginald H. Morris es esencial para esto, y Clark la emplea como punto de vista del asesino incrementando la idea de que la amenaza es constante (noción que el director John Carpenter llevaría aún más lejos en su "Halloween").
Las actuaciones son de excelente calidad, con las tres actrices principales luciendo bastante reales en sus papeles como jóvenes universitarias. Aunque los personajes quizás no tengan una profundidad Shakespearana, el guion les da la libertad de desarrollar sus personajes, algo que las actrices aprovechan para volverlos más allá del estereotipo y dándoles una personalidad definida. Olivia Hussey encabeza el reparto como Jessica, logrando una eficiente mezcla de inocencia y fuerza que luego se volvería un elemento básico de su rol en slashers posteriores. Sin embargo, es Margot Kidder quien roba la atención, luciendo excelente como Barbie y robándose muchos de los mejores momentos en "Black Christmas". Lo mismo ocurre con Marian Waldman, quien interpreta a la dueña de la casa y provee inicialmente muchos de los momentos cómicos de la cinta. El trabajo de Andrea Martin no es malo, aunque quizás no de la misma calidad que las de sus compañeras. Finalmente, John Saxon completa el elenco como el teniente Kenneth Fuller, quien debe encontrar al asesino antes de que vuelva a atacar.
Además de "Halloween", muchos filmes son los que han sido llamados "el slasher original", incluyendo "Psycho" de Hitchcock, "Reazione a Catena" de Bava, y el clásico "The Texas Chain Saw Massacre" de Tobe Hooper; sin embargo, aunque estos tres filmes han sido de gran influencia para el género, es "Black Christmas" la cinta donde todos los elementos se mezclan en la proporción exacta para dar a luz a uno de los más populares géneros del horror. Y ésta originalidad es quizás ya un peso para "Black Christmas", pues siendo la originadora de un estilo que se ha convertido en fórmula, es probable que "Black Christmas" pudiera sentirse cliché y lenta después de tanto tiempo; al punto de que uno pudiera sentirse tentado a especular que su estatus de "clásico" fuera resultado de ser simplemente la primera en su género. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, este no es el caso pues a pesar de sus defectos (que los tiene), la pesadillesca visión de Bob Clark cuenta con méritos propios para sostenerse brindando una excelente historia de terror.
Casi desde el principio, el género "slasher" ha sido duramente criticado ya sea por su simplicidad, por su naturaleza formulaica, incluso por una supuesta misoginia (cuando se podría incluso argumentar que ha sido un género pionero en papeles de mujeres fuertes). Sin embargo, y aunque tales críticas pudieran tener algún grado de razón, el slasher ha resultado en más de una gema que no sólo son buenas cintas de su género, sino excelentes películas de horror en general; y "Black Christmas" de Bob Clark, la primera de ellas, es una de estas grandes películas. Esta Navideña cinta se gana a pulso su reputación de clásica y bien vale la pena que se disfrute. Como "Halloween" (que podría ser su contraparte), es mucho más que un slasher, es una experiencia.
8/10
-------------------------------
14 de septiembre de 2012
Act of Valor (2012) @ Habitación 101
Casi desde el principio de su historia, se descubrió en el cine a una buena herramienta para transmitir un mensaje, función que naturalmente se adaptaba muy bien al medio comercial, pero que pronto fue puesta también al servicio de gobiernos, asociaciones y causas definidas al notar su potencial propagandístico. Una película de propaganda es la que presenta "Act of Valor" (conocida en México como "Invencibles"), cinta estadounidense que narra la historia de un grupo de SEALs (Unidades Mar, Aire y Tierra) que enfrentan a un terrorista Ruso. De entrada, la trama indica a donde va la cinta, pues naturalmente habrá múltiples escenas de acción donde se lucirán los SEALs. Sin embargo, "Act of Valor" peca de dos graves problemas: su pesado patriotismo excesivo y su absoluta falta de originalidad. Bueno, la verdad es que "Act of Valor" peca de muchos otros problemas, y de esto trata un texto que he escrito para Habitación 101, revista digital donde me pude publicar una reseña relativa a esta tan pobre película. Y no es que el cine de propaganda sea necesariamente malo (como prueba, basta ver el resultado del cine Soviético de los años 20s, que es tan influencial y artístico en su técnica como propagandístico en su tema), es sólo que bueno, el chauvinismo es el menor de los problemas en "Act of Valor". Pero bueno, los invito a visitar Habitación 101, dónde además de revisar temas relativos al cine y a la cultura en general, se enfoca este mes al cine de zombies con motivo del estreno de "Resident Evil: Retribution", quinto capítulo de la saga de filmes inspirados por el videojuego de Capcom. Así que ya se sea fan del juego, de las películas o de los muertos vivientes, bien valdría la pena echar un vistazo a Habitación 101.
-------------------------------
-------------------------------
13 de septiembre de 2012
The Changeling (1980)
El escritor de horror H.P. Lovecraft escribió alguna vez "La más antigua y poderosa emoción de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y poderoso tipo de miedo es el miedo a lo desconocido". Quizás nada representa mejor esta noción que las historias de fantasmas, pues desde tiempos inmemoriales, el misterio de la muerte ha sido siempre fascinante y terrorífico a la vez. Naturalmente, las historias de fantasmas llegaron al cine, habiendo ya fantasmas y embrujos en filmes desde aquellos cortometrajes de Georges Méliès a fines del siglo XIX. Dada su ambientación, las historias de fantasmas son tema clásico del cine de horror gótico, y han sido la base de numerosas obras maestras del género ("The Haunting" de Wise y "The Innocents" de Clayton por nombrar solo dos). "The Changeling" de Peter Medak, es una película de 1980 que continúa esta larga tradición de historias de fantasmas con un tema de horror gótico, pues se centra en una ominosa mansión encantada, y la macabra aventura que su recién llegado inquilino debe vivir para resolver el misterio detrás de la fantasmal presencia que la habita.
"The Changeling" (literalmente "El Sustituto", pero conocida en México como "El Intermediario del diablo" y en España como "Al final de la escalera"), cuenta la historia de John Russell (George C. Scott), un exitoso compositor que recién ha perdido a su esposa e hija en un trágico accidente automovilístico. Aún de luto por su pérdida pero esperando reconstruir su vida, Russell se muda a Seattle para dar clases en la universidad local, rentando una mansión abandonada perteneciente a la Sociedad Histórica de la ciudad, pues busca encontrar tranquilidad para componer de nuevo. La mansión, llamada "Casa Chessman", es enorme y ha estado abandonada por veinte años. Sin embargo, Russell comienza a experimentar una serie de eventos sobrenaturales que le hacen preguntarse su realmente se encuentra solo en la casa. Ruidos y otras situaciones apunten a la presencia de un niño que vivió ahí tiempo atrás., Aunque incrédulo al principio, Russell decide investigar el misterio con el fin de encontrar paz tanto para él como para el fantasma, y comienza a descubrir los secretos en el pasado de la Casa Chessman.
Basada en una historia de Russell Hunter (supuestamente sobre su experiencia real viviendo el Cheessman Park, Denver), la película fue escrita por William Gray y Diana Maddox, quienes inteligentemente crean un cautivante cuento de misterio que se desenvuelve lentamente a medida que la investigación de Russell progresa. Dando gran uso a las convenciones del género, los escritores siguen fielmente el clásico patrón gótico de las historias de fantasmas, manteniendo un apropiado balance entre el horror y el misterio. Y "misterio" es la clave del guion de "The Changeling", pues la trama está llena de múltiples giros que van construyendo una historia que funciona como mezcla entre ficción detectivesca y cine de horror, con Russell como un endurecido tipo rudo en un caso difícil. Este énfasis en la investigación de Russell es quizás el principal alejamiento de "The Changeling" a su de otra manera muy clasicista enfoque, pero es un toque que hace a la historia bastante interesante, particularmente por el hecho de que apoya un mejor desarrollo de sus personajes, y eleva a la historia por encima de su origen formulaico.
El director Peter Medak crea una película enormemente atmosférica que toma mucho provecho del estilo decididamente gótico que tiene la historia. Con un soberbio y elegante trabajo de fotografía hecho por John Coquillon, Medak usa perfectamente su locación para hacer a la Casa Chessman un personaje dentro de la cinta. Deja de ser un mero set, pues Medak la vuelve una extensión física de la presencia con la que convive Russell ahí, logrando algo muy similar a lo que el director Robert Wise realizó décadas atrás con su legendaria "The Haunting". Y como en el filme de Wise, "The Changeling" de Medak logra ser una película de horror donde el terror proviene de objetos bastante simples y mundanos en vez de usar complicados efectos especiales. En "The Changeling", una pelota roja puede llegar a ser más terrible que cualquier monstruo. Medak juega con lo que no se ve, con lo desconocido, para crear un horror en el sentido más puro. El énfasis puesto en el misterio y suspenso es horror gótico clásico, y la ominosa atmósfera sombría verdaderamente hacen de la cinta una digna heredera de sus antecesoras.
Famoso por su inolvidabe interpretación en "Patton" de Franklin J. Schaffner (1970), George C. Scott muestra de nuevo su enorme talento como el torturado compositor John Russell. La actuación de Scott luce muy natural, incluso realista, haciendo a su personaje cobrar vida con una encantadora honestidad que vuelve difícil no identificarse con él. Ciertamente, la imagen de Scott se adecua eficazmente al contexto del filme, pues crea a un personaje lo suficientemente rudo para la tarea, pero a la vez muy sensible, frágil y herido. La esposa de Scott en la vida real, Trish Van Devere interpreta a su contraparte, Claire Norman, la miembro de la Sociedad Histórica que rentó la casa a Russell. En un personaje que fácilmente pudo haberse vuelto un cliché, Van Devere brinda un excelente trabajo, carente de cualquier tipo de artificio y que aumenta en gran medida la sutil mezcla de realismo y fantasía oscura que tiene la cinta, y aunque su papel es considerablemente más pequeño, su trabajo es bastante efectivo. La película también tiene grandes interpretaciones de Melvyn Douglas, Jean Marsh y John Colicos en los papeles de reparto.
A pesar de haber sido opacada por películas de horror mucho más famosas que fueron lanzadas ese mismo año ("The Shining" de Stanley Kubrick y "Cannibal Holocaust" de Ruggero Deodato), "The Changeling" de Peter Medak tiene muchos elementos que la hacen uno de las mejores cintas de horror olvidadas de la década de los 80s. Con su estilo clasicista y su ominosa atmósfera gótica, es realmente un regreso a una forma de hacer horror mucho más sutil, más inquietante interiormente que gráfico o escandaloso. En términos de estilo, "The Changeling" podría verse como el polo opuesto al "Poltergeist" de Spielberg y Hopper (otra gran historia de fantasmas de los 80s), pues aunque ambos filmes cuentan una historia de casas embrujadas, lo hacen con una hechura completamente diferente. Contenida y casi minimalista, "The Changeling" se mueve lento en ocasiones, particularmente a medida que va desarrollando su compleja trama (que en ocasiones sí se siente innecesariamente compleja); sin embargo, este ritmo pausado aumenta el suspenso que el director Peter Medak va construyendo y ultimadamente es beneficial para el tono de la película.
"The Changeling" es sin duda la película más lograda del cineasta Peter Medak, pues aunque su retorno al género en "Species II" no fue realmente malo, se encuentra aún lejos del fantástico logro que realizó con este filme. Sutil, contenido y lleno de clase, "The Changeling" ofrece una visión moderna al estilo clásico de contar historias de fantasmas, dejando incluso huella en el género: la famosa cinta japonesa "Ringu" (1998) claramente toma prestados ciertos elementos de la trama y el tono de "The Changeling". Con su sorprendente atmósfera de pesadilla, soberbio trabajo de cinefotografía y su ritmo lento, "The Changeling" es un digno heredero del estilo de cine que directores como Wise y Clayton perfeccionaron en los 60s. "The Changeling" es pues, un sorprendente gótico moderno.
9/10
-------------------------------
"The Changeling" (literalmente "El Sustituto", pero conocida en México como "El Intermediario del diablo" y en España como "Al final de la escalera"), cuenta la historia de John Russell (George C. Scott), un exitoso compositor que recién ha perdido a su esposa e hija en un trágico accidente automovilístico. Aún de luto por su pérdida pero esperando reconstruir su vida, Russell se muda a Seattle para dar clases en la universidad local, rentando una mansión abandonada perteneciente a la Sociedad Histórica de la ciudad, pues busca encontrar tranquilidad para componer de nuevo. La mansión, llamada "Casa Chessman", es enorme y ha estado abandonada por veinte años. Sin embargo, Russell comienza a experimentar una serie de eventos sobrenaturales que le hacen preguntarse su realmente se encuentra solo en la casa. Ruidos y otras situaciones apunten a la presencia de un niño que vivió ahí tiempo atrás., Aunque incrédulo al principio, Russell decide investigar el misterio con el fin de encontrar paz tanto para él como para el fantasma, y comienza a descubrir los secretos en el pasado de la Casa Chessman.
Basada en una historia de Russell Hunter (supuestamente sobre su experiencia real viviendo el Cheessman Park, Denver), la película fue escrita por William Gray y Diana Maddox, quienes inteligentemente crean un cautivante cuento de misterio que se desenvuelve lentamente a medida que la investigación de Russell progresa. Dando gran uso a las convenciones del género, los escritores siguen fielmente el clásico patrón gótico de las historias de fantasmas, manteniendo un apropiado balance entre el horror y el misterio. Y "misterio" es la clave del guion de "The Changeling", pues la trama está llena de múltiples giros que van construyendo una historia que funciona como mezcla entre ficción detectivesca y cine de horror, con Russell como un endurecido tipo rudo en un caso difícil. Este énfasis en la investigación de Russell es quizás el principal alejamiento de "The Changeling" a su de otra manera muy clasicista enfoque, pero es un toque que hace a la historia bastante interesante, particularmente por el hecho de que apoya un mejor desarrollo de sus personajes, y eleva a la historia por encima de su origen formulaico.
El director Peter Medak crea una película enormemente atmosférica que toma mucho provecho del estilo decididamente gótico que tiene la historia. Con un soberbio y elegante trabajo de fotografía hecho por John Coquillon, Medak usa perfectamente su locación para hacer a la Casa Chessman un personaje dentro de la cinta. Deja de ser un mero set, pues Medak la vuelve una extensión física de la presencia con la que convive Russell ahí, logrando algo muy similar a lo que el director Robert Wise realizó décadas atrás con su legendaria "The Haunting". Y como en el filme de Wise, "The Changeling" de Medak logra ser una película de horror donde el terror proviene de objetos bastante simples y mundanos en vez de usar complicados efectos especiales. En "The Changeling", una pelota roja puede llegar a ser más terrible que cualquier monstruo. Medak juega con lo que no se ve, con lo desconocido, para crear un horror en el sentido más puro. El énfasis puesto en el misterio y suspenso es horror gótico clásico, y la ominosa atmósfera sombría verdaderamente hacen de la cinta una digna heredera de sus antecesoras.
Famoso por su inolvidabe interpretación en "Patton" de Franklin J. Schaffner (1970), George C. Scott muestra de nuevo su enorme talento como el torturado compositor John Russell. La actuación de Scott luce muy natural, incluso realista, haciendo a su personaje cobrar vida con una encantadora honestidad que vuelve difícil no identificarse con él. Ciertamente, la imagen de Scott se adecua eficazmente al contexto del filme, pues crea a un personaje lo suficientemente rudo para la tarea, pero a la vez muy sensible, frágil y herido. La esposa de Scott en la vida real, Trish Van Devere interpreta a su contraparte, Claire Norman, la miembro de la Sociedad Histórica que rentó la casa a Russell. En un personaje que fácilmente pudo haberse vuelto un cliché, Van Devere brinda un excelente trabajo, carente de cualquier tipo de artificio y que aumenta en gran medida la sutil mezcla de realismo y fantasía oscura que tiene la cinta, y aunque su papel es considerablemente más pequeño, su trabajo es bastante efectivo. La película también tiene grandes interpretaciones de Melvyn Douglas, Jean Marsh y John Colicos en los papeles de reparto.
A pesar de haber sido opacada por películas de horror mucho más famosas que fueron lanzadas ese mismo año ("The Shining" de Stanley Kubrick y "Cannibal Holocaust" de Ruggero Deodato), "The Changeling" de Peter Medak tiene muchos elementos que la hacen uno de las mejores cintas de horror olvidadas de la década de los 80s. Con su estilo clasicista y su ominosa atmósfera gótica, es realmente un regreso a una forma de hacer horror mucho más sutil, más inquietante interiormente que gráfico o escandaloso. En términos de estilo, "The Changeling" podría verse como el polo opuesto al "Poltergeist" de Spielberg y Hopper (otra gran historia de fantasmas de los 80s), pues aunque ambos filmes cuentan una historia de casas embrujadas, lo hacen con una hechura completamente diferente. Contenida y casi minimalista, "The Changeling" se mueve lento en ocasiones, particularmente a medida que va desarrollando su compleja trama (que en ocasiones sí se siente innecesariamente compleja); sin embargo, este ritmo pausado aumenta el suspenso que el director Peter Medak va construyendo y ultimadamente es beneficial para el tono de la película.
"The Changeling" es sin duda la película más lograda del cineasta Peter Medak, pues aunque su retorno al género en "Species II" no fue realmente malo, se encuentra aún lejos del fantástico logro que realizó con este filme. Sutil, contenido y lleno de clase, "The Changeling" ofrece una visión moderna al estilo clásico de contar historias de fantasmas, dejando incluso huella en el género: la famosa cinta japonesa "Ringu" (1998) claramente toma prestados ciertos elementos de la trama y el tono de "The Changeling". Con su sorprendente atmósfera de pesadilla, soberbio trabajo de cinefotografía y su ritmo lento, "The Changeling" es un digno heredero del estilo de cine que directores como Wise y Clayton perfeccionaron en los 60s. "The Changeling" es pues, un sorprendente gótico moderno.
9/10
-------------------------------
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









