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23 de enero de 2014

Mercenarios de la Muerte (1983)

Con el estreno de "Enter the Dragon" en 1973, el mundo descubrió el gran talento del artista marcial Bruce Lee. Su trágica muerte, acaecida tan solo seis días antes del estreno de la cinta (primera de Lee para un estudio norteamericano), lo convirtió en una verdadera leyenda del cine de acción. El enorme éxito mundial de "Enter the Dragon" resultaría en una fiebre por las artes marciales que se refleja en la gran cantidad de filmes de artes marciales que se empezaron a producir no sólo en Hong Kong, sino en todo el mundo. Sin embargo, los intentos por entrar en el género resultaron extraños en muchos casos: en Inglaterra la casa Hammer produciría el híbrido de horror gótico y kung fu titulado "The Legend of the 7 Golden Vampires" (1974), mientras que en España los hermanos Calatrava mezclarían comedia en "Los Kalatrava contra el imperio del karate" (1974). En México, el luchador enmascarado Santo participaría en "La furia de los karatekas" y "El puño de la muerte" (ambas 1982), pero la más extravagante cinta mexicana de artes marciales sería estrenada al año siguiente, con el nombre "Mercenarios de la Muerte".

En "Mercenarios de la Muerte" se cuenta la historia de un grupo de monjes orientales del antiguo templo de Shiolang, que tras una gran guerra contra la secta del Dragón Negro se vieron obligados a emigrar lejos de su tierra, llevando sus reliquias y tradiciones a un pequeño pueblo en el norte de México. Los años pasan y lo monjes viven en relativa paz, volviéndose parte importante de la comunidad y estableciendo una escuela donde enseñan sus artes marciales. Sin embargo, con la llegada del siglo XX, una nueva amenaza se cierne sobre los monjes, pues el mercenario Sung Ya (Armando Silvestre), discípulo del Dragón Negro, reúne a un grupo de guerreros de distintas partes del mundo con el fin de destruir a lo monjes y saquear las reliquias de su nuevo templo en México. El venerado maestro Tata (Emilio Fernández) sabe del peligro, y pide al maestro Jin Ho (Aries Bautista) que escoja a los alumnos más avanzados para defender al templo del despiadado Sung Ya. Esta tarea recaerá en los jóvenes Mai Ko (Gregorio Casal) y Chang Piau (Jaime Moreno), quienes tendrán que enfrentarse a los mercenarios de la muerte.

Como puede apreciarse dada la trama, "Mercenarios de la Muerte" pretende hacer una mezcla entre el cine de artes marciales y el Western. Aunque suena extraña, la idea de mezclar estos géneros no es del todo desatinada, pues el moderno cine de artes marciales que surgió con Bruce Lee se nutría directamente de los arquetipos e historia clásicas del Western ("Meng long guo jiang" del mismo Lee es el ejemplo perfecto). El guión de "Mercenarios de la Muerte", escrito por Avinadain Bautista, no sólo toma elementos del Western, sino que literalmente ubica a sus monjes orientales en un pequeño pueblo del salvaje oeste. La historia tiene las pretensiones de una gran épica, con la llegada de Sung Ya obligando a los monjes a preparar la defensa del pueblo que les ha dado asilo. Sin embargo, al crear este híbrido de Western y artes marciales, Avinadain Bautista opta por explotar los viejos clichés de ambos géneros, diluyendo lo épico de la historia en largas escenas de entrenamiento, diálogos supuestamente filosóficos y pobres peleas de cantina, olvidando desarrollar el drama de sus personajes, que son más bien estereotipos andantes.

Pero aún y que el guión es de una calidad más bien regular, la cinta podría haber resultado en una interesante (aunque curiosa) cinta de artes marciales si no fuera por la desastrosa dirección por parte de Manuel Muñoz y Gregorio Casal. De entrada es claro que la cinta no tenía un gran presupuesto dado que está realizada en lo que parecen ser olvidados sets de aquellos viejos westerns de los Estudios América. Esto no sería gran problema si no fuera porque la simplona puesta en cámara que emplean los directores no hace sino hacer más notorio lo falso de la escenografía. De igual forma, la realización de las peleas (punto principal en un filme de artes marciales) es deficiente, no sólo por la mala ejecución de muchos de los peleadores (Aries Bautista es la excepción) sino por que se filma de forma en que no se puede cubrir estas deficiencias y es claro que muchas veces no hay contacto entre los actores. La fotografía, a cargo de los veteranos Fernando Colín y Ángel Bilbatua, va de regular a bastante mala, como ejemplifica la pobremente iluminada pelea final en la que difícilmente se puede distinguir lo que ocurre.

Las actuaciones son otro gran punto negativo de "Mercenarios de la Muerte". El que el legendario actor y director Emilio "el Indio" Fernández se preste para participar en un proyecto de este nivel es tal vez sintomático del estado en que la industria cinematográfica mexicana se encontraba en esa época. La actuación del Indio como el Tata (monje de Shiolang inexplicablemente vestido de vaquero) básicamente se limita a recitar sus líneas con severidad, aunque en ocasiones hay atisbos del talento y carisma del viejo cineasta. Los protagonistas, Jaime Moreno y Gregorio Casal hacen tal vez los peores trabajos de sus carreras. Moreno, quien tiene un peso mayor en la cinta, se limita a lucir bien ante la cámara e intentar moverse con la gracia de un artista marcial. El personaje de Casal es un poco más complejo, pero el actor es incapaz de establecer la profundidad de su personaje y llena su actuación de clichés. Armando Silvestre es probablemente el único actor del elenco que entendió que lo único que podía funcionar en tal debacle era exagerar el melodrama, y hace de su trabajo una medianamente aceptable imitación de Fu Manchu.

Difícilmente se puede encontrar algo que rescatar en esta extraña cinta de artes marciales en que las incongruencias y la incoherencia son constantes. Y aunque uno pudiera pensar que el bajo presupuesto y el guión mediocre son responsables del caos de la cinta, es realmente una cuestión de mala dirección la que genera la mayoría de los problemas. Por un lado, no hay una clara definición del espacio en que se desarrolla la trama, por lo que en ocasiones el templo parece estar muy cerca del pueblo y en otras no (a conveniencia de la historia). Como se menciono anteriormente, tampoco existe un cuidado en la narrativa visual de la película, como si la cámara se hubiera colocado en un lugar arbitrario sin pensar claramente en que estaba a cuadro. Finalmente, la edición sonora es otro gran descuido pues la película, al carecer de sonido directo, está doblada de la peor forma posible: sin sincronía, sin continuidad e incluso algunos actores doblan personajes que no interpretaron. Esto solo puede significar que la cinta vivió una producción muy problemática, y tal vez sea por eso que hay dos directores y dos fotógrafos en los créditos.

A pesar de ser uno de los más grandes desastres de la cinematografía mexicana, "Mercenarios de la Muerte" tiene un extraño carisma. Tal vez sea el hecho de que es inusual ver una cinta de artes marciales hecha en México, ó el ver a grandes actores de la vieja guardia (Fernández y los hermanos Víctor y Tito Junco) envueltos en un proyecto tan problemático como este. Tal vez es la gran ingenuidad con la que parece que fue realizada dado lo inverosímil que resulta en muchas ocasiones. Sea como sea, lo cierto es que involuntariamente, "Mercenarios de la Muerte" hace una gran comedia de errores bastante surreal. Dentro de los cientos de filmes de artes marciales realizados a partir del éxito de Bruce Lee (y vaya que fueron muchos), "Mercenarios de la Muerte" es sin duda uno de los más bizarros y más mal realizados de todos los tiempos.

2/10
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26 de noviembre de 2013

Joey (1985)

El director alemán Roland Emmerich se ha hecho de una reputación como director de blockbusters Hollywoodenses tras filmes como "Independence Day" y "The Day After Tomorrow", filmes de ciencia ficción de gran presupuesto donde muestra su gusto por los efectos visuales, estilo que le ha ganado su buena cantidad de detractores. Aunque ciertamente Emmerich no es un cineasta que se pueda llamar original o trascendente artística hablando, curiosamente sus películas sí demuestran un estilo muy particular, estilo que se ha desarrollado desde sus primeros filmes y que debe mucho a los dos maestros de cine fantástico que se vuelven como "guías espirituales" en el cine de Emmerich: George Lucas y Steven Spielberg. La influencia del primero es más que clara en el debut de Emmerich, la aventura de ciencia ficción "Das Arche Noah Prinzip"; mientras que es en el segundo filme de Emmerich donde su devoción a Spielberg se hace más que evidente, pues es una cinta donde incluye tópicos fundamentales de la obra del norteamericano como la infancia, la fantasía y la relación entre padres e hijos. Su título, "Joey".

Conocida en español como "El Secreto de Joey" (y en Estados Unidos como "Making Contact", en una versión 20 minutos editados), "Joey" es la historia del personaje del título, un niño de 9 años llamado Joey (Joshua Morrell), quien tras la trágica muerte de su padre, comiera a experimentar extraños poderes psíquicos. Estos poderes le permiten mover objetos inanimados y encender fuego a voluntad. Joey incluso aparentemente logra hacer contacto con su padre fallecido. Naturalmente, la cordura de Joey es cuestionada por sus semejantes, pero el chico no da importancia a los rumores. Sin embargo, no todo es felicidad para Joey, pues sus recientemente adquiridos poderes accidentalmente despiertan a una fuerza sobrenatural que había permanecido escondida dentro de un viejo muñeco de ventrílocuo que Joey encuentra en una casa abandonada. Fletcher (Jack Angel), el muñeco poseído, asegura ser el fantasma del ventrílocuo, y demuestra tener poderes muy similares a los de Joey. Fletcher pondrá en peligro las vidas de los amigos de Joey pues el diabólico muñeco tiene sus propios planes para los poderes del niño.

Escrita por el mismo Emmerich y los guionistas Hans J. Haller y Thomas Lechner, "Joey" tiene muchos de los elementos clásicos de filmes de horror sobrenatural del tipo de "Poltergeist" (una producción de Spielberg estrenada tres años antes que "Joey"), pero realizados con el enfoque primordial de una cinta de fantasía familiar al más puro estilo de "E.T.", del mismo Spielberg. Aunque francamente esto pudiera hacer sonar a "Joey" como una colección de referencias, la premisa tiene su grado de originalidad y de hecho esto resulta en escenas bastante interesantes. Tristemente, la trama pronto toma un rumbo excesivamente convencional y se apoya demasiado en clichés del género para funcionar. Sin embargo, lo interesante es que la historia se enfoca totalmente en el punto de vista de Joey, haciéndola más una sombría historia de aventuras que una cinta de horror tradicional, pues la trama se enfoca en la lucha entre Joey y la fuerza que ha tomado posesión del muñeco Fletcher. Esto no quiere decir que no haya momentos de terror, pero el énfasis de "Joey" es en la fantasía.

Aunque realizada con relativamente poco presupuesto, el director Roland Emmerich hace una cinta bastante atractiva visualmente, ya mostrando su gusto por emplear grandes efectos especiales. Es bastante interesante lo que logra Emmerich con recursos tan mínimos, y se podría asegurar que ya desde este punto tan temprano en su carrera, el director tenía una clara idea del tipo de cine que deseaba realizar en el futuro (guiños visuales a las obras de Spielberg y Lucas abundan en toda la película). El fotógrafo Egon Werdin logra dar al filme una buena atmósfera, particularmente cuando la trama se mueve dentro del territorio del género de horror y se acerca al tono de la ya mencionada "Poltergeist" (una similitud nada accidental, dado que la cinta es básicamente un tributo a Spielberg). Desafortunadamente, "Joey" no sólo muestra las virtudes que llevarían a Emmerich a Hollywood, también muestra los problemas que su cine suele enfrentar: mientras que las escenas de efectos especiales son impecables, las escenas sin ellos muestran sus carencias como realizador.

Esto resulta en que las actuaciones en "Joey" sean bastante mediocres, y este es tal vez el punto más flojo de la película. La poca experiencia del elenco, especialmente en el caso de los niños, se vuelve cada vez más evidente a medida que el filme avanza, y nada ayuda que el director tampoco contaba con gran experiencia en ese momento (cabe destacar que, de cualquier forma, la dirección de actores nunca ha sido el fuerte de Emmerich). No es sorpresa que la única actriz con experiencia real, Eva Kryll, quien interpreta el papel de la madre de Joey, sea quien realice el mejor papel en la película. Desafortunadamente, su personaje no tiene tanto peso en la trama y esto no le permite gran oportunidad de mostrar su talento. Joshua Morrell, quien tiene el papel principal, hace un gran esfuerzo y luce cómodo frente a la cámara, aunque su actuación es bastante plana. Es en el resto del elenco donde los problemas se vuelven más evidentes, pues muchos de los actores de reparto, dada su inexperiencia, lucen poco naturales, como si estuvieran leyendo sus líneas.

Un elenco poco experimentado aunado a un joven director poco experimentado es en muchas ocasiones, una combinación peligrosa y en el caso de "Joey", se vuelve un problema. Las actuaciones son bastante pobres y con la poco inspirada dirección de Emmerich (quien parece perdido sin los efectos especiales) resulta en una narrativa un tanto simple. De hecho, la película se vuelve un tanto lenta y aburrida en las escenas más íntimas o dramáticas, pues Emmerich no les logra dar la emoción necesaria, y por ende no hay un buen balance entre las escenas netamente de acción y aquellas basadas en diálogos y personajes. El guión también tiene sus problemas, pues hay momentos en los que aparecen hoyos en la trama y pareciera que los guionistas no lograron darle cohesión a la gran cantidad de ideas que deseaban meter a la trama (pues hay elementos que aparecen y luego simplemente se abandonan). A pesar de los defectos,el director Roland Emmerich logra obtener algunos momentos entretenidos de esta problemática mezcla de ingredientes que hacen de "Joey" un filme atípico dentro de su tipo.

Lo que parece claro es que en "Joey", Emmerich no parecía tener bien definido si la cinta debía ser una fantasía para niños o una película de horror, pues la película tiene momentos que apuntan a ambos lados. En general, "Joey" es una película interesante más como curiosidad que por la calidad de su manufactura, ya que muestra el talento emergente de un cineasta con gran dominio de los efectos especiales, y con una clara idea de hacia que público deseaba llegar. Es más que obvio que ya desde "Joey" Emmerich tenía los ojos puestos en realizar blockbusters de verano. Sin más pretensión que ser una película familiar entretenida, "Joey" logra su cometido a pesar de los problemas, a la vez que se vuelve una suerte de tributo al cine de George Lucas y Steven Spielberg.

6/10
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12 de octubre de 2012

Incubo sulla città contaminata (1980)

Sin duda uno de los momentos clave en la historia del horror italiano ocurrió en 1978 con el estreno de "Dawn of the Dead" del norteamericano George A. Romero. Distribuida por Dario Argento con el título de "Zombi", el filme fue un éxito total y las compañías productoras italianas vieron en la épica de zombies de Romero el camino a seguir para la realización de nuevas cintas de horror. Así, al año siguiente se estrenaría la cinta "Zombi 2" de Lucio Fulci, que aunque no tenía nada que ver con la de Romero se le tituló así para capitalizar el éxito. Aplicando la clásica estilización y agresiva violencia del horror italiano, "Zombi 2" tuvo también un gran éxito, por lo que pronto más películas de muertos vivientes comenzaron a aparecer, copiando el modelo establecido por Fulci. El horror italiano cobraba fuerza gracias a los zombies, aunque como ocurrió en su momento con los Spaghetti Western, los clones raramente alcanzaban la calidad del original. "Incubo sulla città contaminata" es un ejemplo clásico de esto, pues se encuentra mucho más cerca de la comedia involuntaria que del horror zombie.

Conocida en México como "La invasión de los zombies atómicos" (aunque la traducción literal es "Pesadilla en la ciudad contaminada"), la película comienza cuando el reporter Dean Miller (Hugo Stiglitz) recibe la tarea de entrevistar al Dr. Otto Hagelberg, científico que diseñó una planta nuclear donde se ha reportado un problema. Miller va al aeropuerto a esperar su llegada, cuando un avión no identificado realiza un aterrizaje forzoso en una de las pistas. Cuando la policía rodea al avión, Miller se acerca a observar los hechos. La puerta se abre, y del avión sale un grupo de zombies mutantes armados con hachas. Una batalla sangrienta comienza entre la policía y los zombies, mientras Miller logra escapar sin ser visto. Desesperado, Miller intenta dar la noticia al mundo, pero todo es silenciado por el General Murchison (Mel Ferrer), quien no permite que la información se conozca. La plaga se esparce, y Miller decide ir por su esposa Anna (Laura Trotter) al hospital donde trabaja, con el fin de poder escapar de la ciudad, que se ha vuelto una verdadera pesadilla de muerte y destrucción.

Escrita por el veterano Piero Regnoli en colaboración con Antonio Cesare corti y el español Luis María Delgado, "Incubo sulla città contaminata" no es técnicamente una cinta de zombies, pues las creaturas que presenta son más bien mutantes radioactivos con un gusto por la carne humana y que conservan aún lucidez necesaria para usar armas y conducir un automóvil. Sin embargo, la historia sigue fielmente el patrón clásico de una cinta de zombie, con los protagonistas tratando de sobrevivir en medio del caos en que se convierte la ciudad al irse esparciendo la plaga y se va descomponiendo la sociedad. La historia maneja varias ideas interesantes, entre las que destacan principalmente su mensaje ecológico, su clara postura antimilitar y el tener zombies con inteligencia y agilidad como los monstruos de la cinta. Lamentablemente, estas ideas se quedan perdidas en un guion plagado de huecos, incoherencias y acciones ilógicas por parte de los personajes, que en más de una vez resultan en absurdas situaciones de gran comedia involuntaria.

La ejecución por parte del director Umberto Lenzi (famoso por su cinta de horror caníbal "Il paese del sesso selvaggio") no ayuda en mucho a resolver este problema, sino al contrario, la pobre manufactura de la cinta vuelve aún más ridículas las situaciones que ocurren en "Incubo sulla città contaminata". Sin embargo, si algo hay que reconocerle a Lenzi en la cinta es que mantiene la acción constante con un ritmo frenético que evita que caiga en el tedio. A pesar de la baja calidad de la producción en general, Lenzi logra un par de escenas bastante efectivas donde se puede apreciar su ojo para la puesta en escena. Estas son el ataque a los bailarines en la televisora, y el ataque al hospital, donde Lenzi logra transmitir la sensación de caos que la historia conlleva. Lamentablemente, Lenzi no logra mantener esa calidad durante la cinta, e "Incubo sulla città contaminata" se ve repleta de problemas técnicos, que van desde un terrible trabajo de maquillaje a una edición bastante dispar, sin mencionar una fotografía algo mediocre (por Hans Burman, quien años después produciría y fotografiaría "Tesis").

Las actuaciones son otro de los grandes problemas en "Incubo sulla città contaminata", pues en general la calidad en este aspecto es bastante pobre. Al frente del elenco se encuentra el actor mexicano Hugo Stiglitz, interpretando al reportero Dean Miller, quien realmente no realiza un trabajo tan malo. Aunque tal vez no tenga el porte clásico de héroe, Stiglitz logra transmitir una intensidad muy adecuada para su desesperado personaje, y es quizás el único actor en toda la película en tomar en serio su papel. Mel Ferrer, bastante lejos ya de su época en "Scaramouche" (1952) interpreta al General Murchison sin mucha inspiración, como si no hubiera tenido realmente un gran interés en el resultado final. Lo mismo se puede decir del actor español Francisco Rabal (protagonista de "Nazarín" y "Viridiana", ambas de Luis Buñuel), quien hace un trabajo muy pobre como el Mayor William Holmes. Sin embargo, si el trabajo de estos actores es regular, el del resto del elenco es totalmente pobre, principalmente el de Laura Trotter, quien pareciera basar su actuación en gritar constantemente.

Como se mencionó anteriormente, "Incubo sulla città contaminata" es una cinta llena de problemas técnicos, lo cual no sería tan terrible si no fuera porque la película padece también de un guion pobremente desarrollado donde las cosas ocurren sin razón aparente e incluso personajes y subtramas son agregadas sin mayor fin más que el poder alargar la historia un poco. Aunque Umberto Lenzi ha demostrado anteriormente ser un director competente, en "Incubo sulla città contaminata" aparentemente no hay nada que pudiera soportar dicho argumento. Sin embargo, algo notable de "Incubo sulla città contaminata" es cuan extrañamente divertida resulta. Aunque quizás haya sido de forma involuntaria, la cinta de Lenzi se mueve rumbo al absurdo, a medida que se desarrolla, y pronto lo ridículo de las escenas se vuelve cómico. A pesar de sus innumerables problemas técnicos, hay en "Incubo sulla città contaminata" un cierto encanto en lo exagerado de lo que ocurre en pantalla que es imposible no pensar que probablemente el equipo se divirtió mucho realizándola.

Con un guión terriblemente malo, actuaciones mediocres y una hechura que deja mucho que desear, no se podría recomendar a "Incubo sulla città contaminata" como un buen ejemplo del cine de horror italiano, pues aún comparándolo con el cine de su época deja mucho que desear. Sin embargo, si algo logra Lezi en "Incubo sulla città contaminata", es el evitar el aburrimiento. A pesar de sus defectos (o quizás un poco debido a ellos), la cinta resulta una divertida experiencia, aunque probablemente no sea del agrado de todo el mundo. La verdad, si se busca verdadero cine de horror de calidad, lo mejor que puede hacerse es ignorar esta cinta y buscar en otro lado; pero si lo que se busca es algo de humor involuntario, "Incubo sulla città contaminata" de Umberto Lenzi podría llegar a ser una buena elección.

4/10
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7 de octubre de 2012

Quella villa accanto al cimitero (1981)

El director italiano Lucio Fulci alcanzó renombre internacional con el estreno en 1979 de "Zombi 2" (también conocida como "Zombie Flesh Eaters"), una violenta historia de zombies que fue vendida como secuela no oficial al clásico "Dawn of the Dead" (conocido como "Zombi" en Italia). Tras este éxito, Fulci comenzaría a usar el género para explorar ideas más complejas, relacionadas con la metafísica y el más allá, el resultado de esto serían las cintas "Paura Nella Città Dei Morti Viventi" ("Las Puertas del Infierno") y su obra maestra, "L'aldilà" ("Las 7 puertas del infierno"), que aunque siendo historias distintas, ambas exploraban el tema de portales que comunican al mundo de los vivos con el de los muertos. Fulci cerraría el ciclo con una tercer cinta, "Quella villa accanto al cimitero" ("La mansión cerca del cementerio") de 1981, que aunque regresa un poco a un estilo más tradicional de cine de horror, explora temas similares y completa con las anteriores una suerte de trilogía relacionada con la muerte, la melancolía y la desesperanza.

"Quella villa accanto al cimitero" comienza con dos muertes: una mujer y su novio son brutalmente asesinados en una casa abandonada en New Whitby, Boston. Al día siguiente, Norman y Lucy Boyle (Paolo Malco y Catriona MacColl) se encuentran en Nueva York preparándose para mudarse, pues Norman desea continuar la investigación que su desaparecido colega, el Dr. Peterson, realizaba antes de suicidarse. Su destino es precisamente la casa de New Whitby, a la cual su pequeño hijo Bob (Giovanni Frezzi) les advierte que no deberían ir, pues ha sido advertido psíquicamente por una niña misteriosa (Silvia Collatina) que es peligroso. La familia se muda de todas maneras, y comienzan a instalarse en New Whitby. Norman descubre que su colega estaba investigando sobre un Dr. Freudstein, antiguo dueño de la casa a donde se ha mudado. Mientras tanto, una joven llamada Ann (Ania Pieroni) es contratada por Lucy como niñera. Extraños ruidos se escuchan en la mansión, por lo que Norman y Lucy deciden abrir el sótano, sin embargo, esto liberará la maldad encerrada debajo de la mansión al lado del cementerio.

Basada en una historia de Elisa Briganti (autora de "Zombi 2"), el guion fue desarrollado por Fulci y sus colaboradores habituales, Giorgio Mariuzzo y Dardano Sacchetti. Como se mencionó anteriormente, "Quella villa accanto al cimitero" es una cinta de horror más tradicional, que deja de lado el surrealismo onírico de las cintas anteriores y se enfoca en una trama bastante más lineal que pareciera mezclar el clásico horror gótico con la violencia gore del estilo de Fulci. Al más puro estilo gótico, una familia se muda a un caserón antiguo y se vuelve víctima de los secretos que la casa encierra en su pasado. Y sin embargo, "Quella villa accanto al cimitero" regresa a los conceptos de las puertas del infierno: nuevamente se habla de un portal que ha permitido el paso de fuerzas diabólicas a nuestro mundo, aunque en esta ocasión han tomado forma en el decadente cuerpo del Dr. Freudstein, a quien Fulci transforma en uno de los monstruos más icónicos del cine italiano. Cabe destacar que en el guion se aprecia una fuerte influencia de las historias del maestro del horror sobrenatural, el escritor H.P. Lovecraft.

La influencia del gótico que tiene el guion de "Quella villa accanto al cimitero" se refleja también en el estilo que le imprime el director Lucio Fulci a esta cinta. En ésta película, Fulci presenta un mayor cuidado en la creación de atmósferas y el manejo del suspenso que en sus trabajos anteriores, y aunque su gusto por el gore se hace presente, en "Quella villa accanto al cimitero" éste deja de ser un efecto gratuito y se vuelve un elemento importante de la caracterización de su monstruo. Hay ciertamente una gran mejora en la técnica de Fulci, la cual se refleja en su gran aprovechamiento del brillante trabajo del cinefotógrafo Sergio Salvati y la música de Walter Rizzati. Ambos elementos son usados con gran efectividad para darle a la cinta una inquietante atmósfera que permanece constante desde que la familia pone un pie en la mansión Freudstein. La labor de Salvati es digna de reconocimiento, pues logra darle a "Quella villa accanto al cimitero" un look muy particular, capturando la visión de Fulci de un salvaje y onírico cuento de horror gótico.

Como en las anteriores cintas de las Puertas del Infierno, la actriz británica Catriona MacColl aparece en un papel principal, como la ama de casa Lucy Boyle, que se enfrenta a los horrores de la casa Freudstein mientras su esposo Norman trabaja. MacColl realiza un trabajo muy bueno como Lucy, quizás no del nivel de su participación en "L'aldilà", pero demuestra que dentro del elenco de Fulci, es de los miembros más talentosos. Si MacColl no brilla tanto, es porque el rol protagónico recae en el joven Giovanni Frezza, quien interpreta a Bob, el niño psíquico. El problema con el trabajo de Frezza es que es quien sufre más los problemas del horrible trabajo de doblaje realizado en el filme y recibe una voz tan molesta y acartonada que desentona con su actuación. Mejor suerte corre Paolo Malco, quien hace buena contraparte con MacColl al interpretar a su esposo, el Dr. Norman Boyle. La bella Ania Pieroni aparece como la niñera Ann, pero su trabajo es tan pobre que pareciera limitarse a lucir bella y recitar sus líneas.

Nuevamente se podría decir que las actuaciones son el punto débil de esta cinta de Fulci, más sin embargo el problema no son las actuaciones per se, sino el desastroso trabajo de doblaje realizado en el filme. El problema radica que, en aquella época los doblajes eran muy comunes en el cine italiano debido a la multiculturalidad que existía entre los elencos. Para los productores italianos, era más fácil que cada quien hablara su idioma y al final doblarlo todo. Para "Quella villa accanto al cimitero", esto fue trágico, pues quienes doblaron a los niños Giovanni Frezza y Silvia Collatina no suenan realmente como niños, y los dotan de una molestas voces que no representan para nada el trabajo que los jóvenes actores realizaron. Los adultos suenan mejor, pero el que los niños suenen tan mal, provoca un efecto involuntariamente cómico en una cinta de horror seria. Es triste que éste problema afecte a "Quella villa accanto al cimitero", pues aunque quizás no sea una cinta revolucionaria, sí es realmente uno de los mejores trabajos realizados por el cineasta italiano.

Poseedora de una belleza gótica sublime y una salvaje violencia gore (que le valió ser incluida en la infame lista de video nasties en el Reino Unido), "Quella villa accanto al cimitero" es un poderoso ejemplo de la técnica de Fulci en un momento donde se encontraba en su más alto nivel. Ciertamente, su bajo presupuesto le afecta en más de una ocasión, pero Fulci logra una historia de horror gótico con una poderosa atmósfera y un brutal desenlace que la vuelven una de las cintas más interesantes del eurohorror de los años 80s. Claro, el doblaje es terriblemente malo, pero dejándolo de lado uno puede darse cuenta que Fulci no era un director comercial ávido de subirse al tren del horror italiano, sino un verdadero artista consumado y conocedor del género. "Quella villa accanto al cimitero" cierra con clase el ciclo de las Puertas del Infierno.

7/10
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5 de octubre de 2012

E tu vivrai nel terrore! L'aldilà (1981)

Tras haberse hecho de un cierto nombre como director de comedias, spaghetti westerns y giallos, el director italiano Luico Fulci finalmente alcanzó reconocimiento internacional en 1979 con "Zombi 2", su muy personal visión del subgénero zombie (el "2" del título fue resultado de que la productora la vendió como secuela al clásico de Romero "Dawn of the Dead"). Fulci regresaría al género de horror al año siguiente con la muy violenta "Paura Nella Città Dei Morti Viventi" ("Las Puertas del Infierno"), donde usaría los temas del subgénero zombie para explorar conceptos metafísicos como el infierno y la vida después de la muerte en un estilo más cercano al surrealismo. Lo que Fulci comenzó con "Las Puertas del Infierno" sería expandido aún más en su siguiente obra, "L'aldilà" (literalmente "El Más Allá", pero conocida en México como "Las 7 puertas del infierno"), segundo filme de la ahora conocida como "trilogía de las Puertas del Infierno" (la tercera sería "Quella villa accanto al cimitero" ó "La mansión cerca del cementerio"). De entre la variada filmografía de Fulci, "L'aldilà" se ha vuelto película de culto y es considerada como su obra maestra. Y no sin sus razones.

La historia comienza en Louisiana, 1927, cuando una turba enardecida se reúne afuera del hotel Siete Puertas decididos a asesinar a un artista llamado Schewick (Antoine Saint-John), acusado de practicar la brujería. Schewick es brutalmente crucificado y como resultado, una de las Siete Puertas del Infierno es abierta. Las puertas conectan el mundo de los muertos con el de los vivos, por lo que los habitantes del pueblo deciden sellar el sótano esperando contener las fuerzas del mal dentro. 54 años después de la muerte de Schewick, una joven llamada Liza (Catriona MacColl) llega desde Nueva York tras haber heredado el hotel Siete Puertas. Liza tiene planes de reabrir el hotel, pero los trabajos de restauración reactivan el portal al Infierno y pronto extraños accidentes comienzan a ocurrir. El Dr. John McCabe (David Warbeck) llega a la escena a ayudar a un trabajador lastimado y se vuelve amigo de Liza. Ambos se enfrentaran a las fuerzas del mal que han cruzado el portal, y su única ayuda vendrá de una extraña mujer ciega (Sarah Keller) que parece saber mucho de lo que está ocurriendo.

Basada en una historia del afamado escritor italiano Dardano Sacchetti (colaborador frecuente de Fulci y escritor para muchos de los más importantes cineastas de horror de los 70s y 80s) y adaptada a la pantalla por Giorgio Mariuzzo, Lucio Fulci y el mismo Sacchetti, "L'aldilà" es una pesadillesca historia de horror sobrenatural que, aunque aparentemente un filme típico de horror, pronto se mueve hacia el reino onírico a medida que la historia se desarrolla. Altamente simbólica y surreal, la narrativa es difusa, casi no lineal, más interesada en el efecto de su imaginería visual que en una narrativa tradicional. El efecto en general resulta más parecido a ver una pesadilla, donde la lógica tiene un papel secundario frente a la atmósfera y el simbolismo transmitido por las imágenes. El género zombie es solamente la base para hacer una meditación oscura sobre el más allá. Ciertamente es una idea ambiciosa y arriesgada, pero Fulci y Sacchetti crean una historia poderosa que, aunque aparentemente incoherente, a primera vista, realmente transmite la sensación de ser una pesadilla reflejada en celuloide.

Mientras que en "L'aldilà" el director Lucio Fulci va hacia conceptos más metafísicos temáticamente, estilísticamente permanece fiel al mismo brutal y cuidadosamente detallado "gore" que ha mostrado con anterioridad. Sin embargo, en "L'aldilà" lleva su gusto por el gore violento a un nivel artístico más alto, resultando en secuencias muy creativas que no son sólo inquietantes y horrorizantes, sino que también poseen una extraña belleza etérea. A pesar del bajo presupuesto con que trabajó en el filme, los efectos especiales de Germano Natali son en general bastante efectivos (aunque una escena relacionada con arañas es particularmente muy pobre). "L'aldilà" también se beneficia de un trabajo de fotografía bastante bueno realizado por Sergio Salvati (otro de los colaboradores usuales de Fulci), quien realmente captura la ominosa atmósfera de perdición que tiene el film, aumentando la sensación de estar viendo una pesadilla vuelta realidad. La narrativa de Fulci es, como su guion, más simbólica que lineal, por lo que podría parecer un tanto inconexa. Sin embargo, hay una fuerte visión artística que da coherencia a la historia como una atmosférica historia de horror.

Ciertamente, uno de los elementos más débiles en "L'aldilà" es la calidad de las actuaciones, la cual no es la mejor que puede verse en el horror italiano. Para empeorar las cosas, la labor de doblaje (común en el cine italiano de esa época) hecha en el filme es terrible, haciendo que los actores suenen aún peor. Sin embargo, vale la pena destacar que la actriz británica Catriona MacColl realiza un trabajo bastante bueno como Liza, l protagonista, y realmente mantiene el filme a flote a pesar del desastre que es el doblaje (MacColl aparecería en las tres cintas de las "Puertas del Infierno"). La actriz italiana Ciniza Monreale también hace un buen trabajo, interpretando a la misteriosa ciega Emily. Aunque el doblaje demerita sus actuaciones, se puede decir que ambas realizan bien a sus personajes, haciendo las mejores actuaciones de la cinta. Tristemente, no se puede decir lo mismo de David Warbeck, quien aparece blando y mediocre. De hecho, Al Cliver (nombre familiar en el horror italiano) hace un mejor trabajo a pesar de tener un rol mucho más pequeño.

"L'aldilà" tuvo una fría recepción cuando fue estrenada en los Estados Unidos en 1983 (dos años después de su premiere Europea), pero esto podría adjudicarse en gran medida al terrible doblaje, a que tenía una inferior pista musical y sobre todo, a que estaba duramente censurada (en una versión titulada "Seven Doors of Death"), resultando en una versión muy diferente a lo que Fulci había pensado. Y aunque "L'aldilà" no es exactamente un filme sin defecto, es una arriesgada película de horror sobrenatural que intenta ir más allá de los típicos clichés del género y tiene éxito en crear una experiencia altamente atmosférica. Quizás su rasgo más difícil de apreciar sea su deliberadamente elíptica narrativa, que podría parecer vaga en le mejor de los casos (e ilógica en el peor). Sin embargo, los diversos huecos de la narrativa simbolizan el desdoblamiento de la lógica y la realidad a medida que las fuerzas sobrenaturales comienzan a afectar el mundo normal. Como se mencionó antes, "L'aldilà" se construye con la lógica de una pesadilla: la narrativa organizada en símbolos en vez de en una ordenada secuencia de eventos.

Aunque quizás es un filme difícil dada su estructura inconexa y ambiciosa, "L'aldilà" es un filme de horror bastante gratificante gracias a su ominosa atmósfera y a sus inteligentemente concebidas secuencias de violencia. Todos los elementos que forman parte del estilo Fulci aparecen en su mejor forma en esta cinta, y no sería exageración llamar a "L'aldilà" el epítome de la altamente idiosincrática visión del horror del director italiano. Ciertamente, la atípica forma en que la trama está estructurada podría no ser del agrado de todo mundo, pero una vez que uno es atrapado por su pesadillesca belleza surreal, "L'aldilà" es una poderosa experiencia onírica. "L'aldilà", ó "Las 7 puertas del iniferno", es realmente una obra maestra del horror que los seguidores del género no deberían perderse. Es realmente un bello, espeluznante e influyente ejemplo de horror metafísico.

9/10
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13 de septiembre de 2012

The Changeling (1980)

El escritor de horror H.P. Lovecraft escribió alguna vez "La más antigua y poderosa emoción de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y poderoso tipo de miedo es el miedo a lo desconocido". Quizás nada representa mejor esta noción que las historias de fantasmas, pues desde tiempos inmemoriales, el misterio de la muerte ha sido siempre fascinante y terrorífico a la vez. Naturalmente, las historias de fantasmas llegaron al cine, habiendo ya fantasmas y embrujos en filmes desde aquellos cortometrajes de Georges Méliès a fines del siglo XIX. Dada su ambientación, las historias de fantasmas son tema clásico del cine de horror gótico, y han sido la base de numerosas obras maestras del género ("The Haunting" de Wise y "The Innocents" de Clayton por nombrar solo dos). "The Changeling" de Peter Medak, es una película de 1980 que continúa esta larga tradición de historias de fantasmas con un tema de horror gótico, pues se centra en una ominosa mansión encantada, y la macabra aventura que su recién llegado inquilino debe vivir para resolver el misterio detrás de la fantasmal presencia que la habita.

"The Changeling" (literalmente "El Sustituto", pero conocida en México como "El Intermediario del diablo" y en España como "Al final de la escalera"), cuenta la historia de John Russell (George C. Scott), un exitoso compositor que recién ha perdido a su esposa e hija en un trágico accidente automovilístico. Aún de luto por su pérdida pero esperando reconstruir su vida, Russell se muda a Seattle para dar clases en la universidad local, rentando una mansión abandonada perteneciente a la Sociedad Histórica de la ciudad, pues busca encontrar tranquilidad para componer de nuevo. La mansión, llamada "Casa Chessman", es enorme y ha estado abandonada por veinte años. Sin embargo, Russell comienza a experimentar una serie de eventos sobrenaturales que le hacen preguntarse su realmente se encuentra solo en la casa. Ruidos y otras situaciones apunten a la presencia de un niño que vivió ahí tiempo atrás., Aunque incrédulo al principio, Russell decide investigar el misterio con el fin de encontrar paz tanto para él como para el fantasma, y comienza a descubrir los secretos en el pasado de la Casa Chessman.

Basada en una historia de Russell Hunter (supuestamente sobre su experiencia real viviendo el Cheessman Park, Denver), la película fue escrita por William Gray y Diana Maddox, quienes inteligentemente crean un cautivante cuento de misterio que se desenvuelve lentamente a medida que la investigación de Russell progresa. Dando gran uso a las convenciones del género, los escritores siguen fielmente el clásico patrón gótico de las historias de fantasmas, manteniendo un apropiado balance entre el horror y el misterio. Y "misterio" es la clave del guion de "The Changeling", pues la trama está llena de múltiples giros que van construyendo una historia que funciona como mezcla entre ficción detectivesca y cine de horror, con Russell como un endurecido tipo rudo en un caso difícil. Este énfasis en la investigación de Russell es quizás el principal alejamiento de "The Changeling" a su de otra manera muy clasicista enfoque, pero es un toque que hace a la historia bastante interesante, particularmente por el hecho de que apoya un mejor desarrollo de sus personajes, y eleva a la historia por encima de su origen formulaico.

El director Peter Medak crea una película enormemente atmosférica que toma mucho provecho del estilo decididamente gótico que tiene la historia. Con un soberbio y elegante trabajo de fotografía hecho por John Coquillon, Medak usa perfectamente su locación para hacer a la Casa Chessman un personaje dentro de la cinta. Deja de ser un mero set, pues Medak la vuelve una extensión física de la presencia con la que convive Russell ahí, logrando algo muy similar a lo que el director Robert Wise realizó décadas atrás con su legendaria "The Haunting". Y como en el filme de Wise, "The Changeling" de Medak logra ser una película de horror donde el terror proviene de objetos bastante simples y mundanos en vez de usar complicados efectos especiales. En "The Changeling", una pelota roja puede llegar a ser más terrible que cualquier monstruo. Medak juega con lo que no se ve, con lo desconocido, para crear un horror en el sentido más puro. El énfasis puesto en el misterio y suspenso es horror gótico clásico, y la ominosa atmósfera sombría verdaderamente hacen de la cinta una digna heredera de sus antecesoras.

Famoso por su inolvidabe interpretación en "Patton" de Franklin J. Schaffner (1970), George C. Scott muestra de nuevo su enorme talento como el torturado compositor John Russell. La actuación de Scott luce muy natural, incluso realista, haciendo a su personaje cobrar vida con una encantadora honestidad que vuelve difícil no identificarse con él. Ciertamente, la imagen de Scott se adecua eficazmente al contexto del filme, pues crea a un personaje lo suficientemente rudo para la tarea, pero a la vez muy sensible, frágil y herido. La esposa de Scott en la vida real, Trish Van Devere interpreta a su contraparte, Claire Norman, la miembro de la Sociedad Histórica que rentó la casa a Russell. En un personaje que fácilmente pudo haberse vuelto un cliché, Van Devere brinda un excelente trabajo, carente de cualquier tipo de artificio y que aumenta en gran medida la sutil mezcla de realismo y fantasía oscura que tiene la cinta, y aunque su papel es considerablemente más pequeño, su trabajo es bastante efectivo. La película también tiene grandes interpretaciones de Melvyn Douglas, Jean Marsh y John Colicos en los papeles de reparto.

A pesar de haber sido opacada por películas de horror mucho más famosas que fueron lanzadas ese mismo año ("The Shining" de Stanley Kubrick y "Cannibal Holocaust" de Ruggero Deodato), "The Changeling" de Peter Medak tiene muchos elementos que la hacen uno de las mejores cintas de horror olvidadas de la década de los 80s. Con su estilo clasicista y su ominosa atmósfera gótica, es realmente un regreso a una forma de hacer horror mucho más sutil, más inquietante interiormente que gráfico o escandaloso. En términos de estilo, "The Changeling" podría verse como el polo opuesto al "Poltergeist" de Spielberg y Hopper (otra gran historia de fantasmas de los 80s), pues aunque ambos filmes cuentan una historia de casas embrujadas, lo hacen con una hechura completamente diferente. Contenida y casi minimalista, "The Changeling" se mueve lento en ocasiones, particularmente a medida que va desarrollando su compleja trama (que en ocasiones sí se siente innecesariamente compleja); sin embargo, este ritmo pausado aumenta el suspenso que el director Peter Medak va construyendo y ultimadamente es beneficial para el tono de la película.

"The Changeling" es sin duda la película más lograda del cineasta Peter Medak, pues aunque su retorno al género en "Species II" no fue realmente malo, se encuentra aún lejos del fantástico logro que realizó con este filme. Sutil, contenido y lleno de clase, "The Changeling" ofrece una visión moderna al estilo clásico de contar historias de fantasmas, dejando incluso huella en el género: la famosa cinta japonesa "Ringu" (1998) claramente toma prestados ciertos elementos de la trama y el tono de "The Changeling". Con su sorprendente atmósfera de pesadilla, soberbio trabajo de cinefotografía y su ritmo lento, "The Changeling" es un digno heredero del estilo de cine que directores como Wise y Clayton perfeccionaron en los 60s. "The Changeling" es pues, un sorprendente gótico moderno.

9/10
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29 de febrero de 2012

Nekromantik (1987)

Cine de Transgresión, término creado por el cineasta Nick Zedd para describir un movimiento de cine independiente (del cual él fue un miembro importante) que ocurrió a finales de los 70s y principios de los 80s, y cuya principal característica era el hecho de que a menudo era chocante o indignante para sensibilidades más convencionales. Aunque el Cine de Transgresión fue un movimiento estrictamente Americano, se pueden encontrar muchas similitudes con el trabajo de un cineasta Alemán llamado Jörg Buttgereit y la serie de filmes transgresores que realizó durante la segunda mitad de los 80s. Ganando experiencia haciendo cortos en Super 8, Jörg Buttgereit tuvo su primer trabajo en un largometraje colaborando en la película experimental de Michael Brynntrup, "Jesus - Der film" en 1986. Al año siguiente, debutaría como director de largometraje con la película que definiría su carrera como un cineasta transgresor: "Nekromantik". Como el título puede inferir, en "Nekromantik" Buttgereit aborda uno de los tabúes más grandes de la sociedad, la necrofilia, la atracción sexual por los cadáveres.

En "Nekromantik", Bernd Daktari Lorenz es Robert Schmadtke, un tímido joven que trabaja en la "Agencia de Limpieza de Joe", una compañía que recoge los cadáveres de la vía pública en escenas de accidentes. Aunque Robert no disfruta mucho su trabajo, es el puesto ideal para él pues Robert disfruta coleccionar órganos humanos, los cuales lleva a su departamento para su novia Betty (Beatrice Manowski), quien comparte la fascinación de Rob con los muertos. Un día, un cuerpo es encontrado en el río, y a Robert se le encarga la tarea de deshacerse del cuerpo. Viendo esto como una oportunidad única, Robert decide robarse el cuerpo y llevarlo a casa, donde una emocionada Betty lo acepta como el máximo regalo romántico. A partir de ahí, Robert y Betty tendrán apasionados encuentros sexuales con el cadáver, en una versión necrófila de un ménage a trois. Sin embargo, las cosas no van bien por mucho tiempo, pues Rob es despedido tras molestar a su jefe (Harald Lundt) con sus retrasos. Decepcionada, Betty decide abandonar a Rob, llevándose a su amado cadáver con ella, y dejando a Rob desesperado y solo.

Más una absurda (y muy negra) comedia que una historia típica de horror, "Nekromantik" es la historia de una mente torcida que ve como el delicado balance de su existencia se derrumba cuando su novia lo deja. Narrada desde el punto de vista de su patético antihéroe, Rob, "Nekromantik" explora inicialmente las pertubadoras pero inicialmente inofensivas obsesiones de la pareja de pervertidos (que se limitan a coleccionar órganos). Betty, quizás la verdadera necrófila del par, es una mujer muy dominante mientras que Rob es meramente un triste, dependiente y muy perturbado hombre buscando comprensión. Con este propósito, Robert le da a Betty la máxima expresión de su amor: un cadáver para su placer. Y cuando ella prefiere al cadáver en vez de a él, para el desensibilizado Rob eso sólo significa la pérdida de la única persona en su vida que lo había comprendido, y el comienzo de un camino de destrucción (o mejor dicho, de autodestrucción) que los escritores Jörg Buttgereit y Franz Rodenkirchen (frecuente colaborador de Buttgereit) describen en la segunda mitad de la historia.

Y el director Jörg Buttgereit no teme mostrar el torcido mundo de Robert y Betty en toda su grotesca gloria. Desde la secuencia inicial, Buttgereit muestra su gusto por el gráfico despliegue de sangre y vísceras. Los efectos, creados por los mismos Buttgereit, Rodenkirchen y Lorenz, son de una calidad bastante aceptable, considerando el extremadamente bajo presupuesto con el que se contaba. De hecho, es realmente sorprendente lo que Jörg Buttgereit logra dentro de sus limitaciones. Como los primeros cortos de Buttgereit, "Nekromantik" está realizado en 8 mm, y aunque la película capturada por el fotógrafo Uwe Bohrer es bastante cruda en su realización, esto es más que apropiado dado el tema del filme. Y sobre la necrofilia, el director Jörg Buttgereit aborda el tema situándose en la delgada línea entre lo extrañamente poético y lo descaradamente explotador. Buttgereit erotiza el acto para inquietar, y tiene éxito al yuxtaponer lo repulsivo con lo romántico, todo con el toque de comedia absurda que le va bastante bien a su perversa mezcla.

Desafortunadamente, la falta de presupuesto y experiencia es evidente, particularmente en las actuaciones del elenco. Daktari Lorenz, quien interpreta al antihéroe Robert no es realmente tan malo, pero aún y cuando muestra un verdadero compromiso con el proyecto, su falta de experiencia lo traiciona en repetidas ocasiones. Beatrice Manowski, quien interpreta a su novia Betty, da un trabajo un poco de menor calidad, más artificial en su actuación, aunque sí logra transmitir las apasionadas emociones de su personaje. El resto del elenco es bastante mediocre, y aunque la gran mayoría de ellos sólamente interpreta pequeños roles, aún así es evidente que muchos de ellos no eran actores realmente. Harald Lundt, quien interpreta a Bruno, el jefe de RObert, es muy teatral en su actuación, y lo mismo se puede decir de Colloseo Schulzendorf, quien es Joe, el dueño de la compañía. Ciertamente, el elenco esta formado principalmente por amigos de la producción, y esto es evidente en el hecho de que incluso el director Jörg Buttgereit actúa como uno de los compañeros de Robert.

Como puede imaginarse, "Nekromantik" no es una película para quien se ofenda fácilmente, pues la transgresiva película de Jörg Buttgereit no se detiene en su despliegue de imagenes grotescas. Y esto no es un defecto, pues al tomar este estilo visual exagerado, Buttgereit mantiene su visión fiel a su perverso toque de comedia absurda. De hecho, el verdadero defecto del filme es, por extraño que suene, el hecho de que al irse alejando del tema de la necrofilia, la cinta pierde mucha de su fuerza. Lo que quiero decir es que tan pronto RObert pierde a su novia y al cadáver, el solitario deterioro mental que sufre durante la segunda parte del filme es considerablemente menos interesante que la inquietante primera mitad. Con el elemento de la pareja fuera, el filme de Buttgereit pierde la fuerza inicial de sus temas, pierde su dirección y se vuelve una secuencia de eventos y divagaciones en los que un cada vez más loco Robert anda por ahí haciendo cosas cada vez más malas. Cierto, la deshumanización de Robert es el centro de la historia, pero ésta pierde mucho sin una contraparte para Robert.

Infame aún dentro de los filmes de culto dado su grafica y asquerosa forma de abordar su tema tan taboo (que por cierto, es abordado de una forma más tradicional en el filme de 1996 "Kissed"), "Nekromantik" es un filme de horror sin remordimiento ni concesiones que realmente se gana el calificativo de "arte transgresora". Jörg Buttgereit no teme ofender sensibilidades con su cone, y tiene éxito al hacer un bizarro estudio de una mente perturbada. Ciertamente, la película tiene múltiples problemas técnicos (y las actuaciones mediocres no ayudan), pero es claro que "Nekromantik" es totalmente fiel al muy particular estilo de su director. Absurda, repulsiva, bizarra, e incluso por momentos hilarante, "Nekromantik" puede ser descrita de muchas maneras, pero "típica" no es uno de ellas.

6/10
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