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28 de junio de 2014

Wadjda (2012)

Debido a la fuerte presión que ejercen los grupos religiosos conservadores en el gobierno de Arabia Saudita, desde principios de la década de los 80s, las salas de cine del país son prohibidas por considerarse contrarios a las enseñanzas del Islam. El único acceso al cine con el que cuenta la población saudí es a través del video, la televisión satelital y el internet. Dadas estas condiciones, no es de extrañarse que su industria sea muy pequeña, y que las primeras producciones 100% saudíes no hayan surgido sino hasta el siglo XXI ("Keif al-hal?" y "Dhilal al sammt", ambas estrenadas en el 2006). Sin embargo, ninguna de las cintas producidas en la Arabia Saudita había sido filmada en su totalidad en territorio saudí (la mayoría opta por filmar en los Emiratos Árabes Unidos). "Wadjda", estrenada en el año 2012, es la primera cinta en lograrlo, y no sólo eso, sino que también es el primer largometraje realizado por una mujer saudí. Lo cual es más que una proeza, dados las fuertes restricciones a los derechos de la mujer en el reino de la Arabia Saudita.

Wadjda (la debutante Waad Mohammed) es una inteligente niña de 11 años que vive con sus padres en Riyadh, la capital de la Arabia Saudita. Su máximo sueño es el de tener una bicicleta para poder jugar carreras con su amigo Abdullah (Abdullrahman Algohani), pero el que una niña monte una bicicleta no es algo bien visto por la sociedad saudí, por lo que su madre (Reem Abdullah) se rehusa firmemente a comprarle una. Wadjda no comprende porque una niña no podría tener una bicicleta, por lo que comienza a planear la forma de conseguir el dinero para comprarla ella misma. Así, Wadjda comienza a vender lo que pueda y a realizar diversos negocios en su escuela para cumplir su objetivo. Mientras tanto, la madre de Wadjda se encuentra preocupada por la posibilidad de que su esposo (Sultan Al Assaf) decida tomar una segunda esposa, pues el deseo de su marido es tener un hijo varón. Tanto Wadjda como su madre se encuentran atrapadas por reglas que no les permiten ser felices, pero la emprendedora niña no se dará por vencida.

Escrita y dirigida por Haifaa Al-Mansour, "Wadjda" (conocida en español como "La Bicicleta Verde") es en esencia una historia sencilla sobre una niña y su sueño. Pero en esa sencillez radica un fuerte testimonio sobre la desigualdad de género en Arabia Saudita. Tomando como punto de partida la lucha de Wadjda por conseguir su objetivo, Haifaa Al-Mansour hace un retrato muy crítico de la vida de las mujeres de Arabia Saudita. Y sin embargo, no lo hace en forma panfletaria, sino con la sutileza más absoluta. En "Wadjda", Al-Mansour no necesita ser incendiaria ó agresiva en su mensaje, pues la honestidad brutal de su premisa habla por sí misma. La pequeña rebelión de Wadjda resuena con fuerza en actos en apariencia triviales como usar tenis ó escuchar música pop occidental, pero que se vuelven simbólicos a medida que Al-Mansour retrata lo que realmente significan en el contexto de la sociedad saudí. Pero a pesar de lo fuerte del tema, Haifaa Al-Mansour nunca pierde ese humor que impregna a la trama y la hace irresistiblemente cautivadora.

En la realización, Haifaa Al-Mansour mantiene la sencillez y la simpleza de la historia en su puesta en cámara. Ciertamente, Al-Mansour sabe que la fuerza de la película está en su historia, por lo que evita cualquier exceso estilístico y concentra su atención en lo que realmente importa: los personajes y su relación con su entorno. En escenas sencillas, pero muy significativas, Al-Mansour describe la compleja y contradictoria vida de la mujer saudí con un fuerte realismo. A través de la cámara del alemán Lutz Reitemeier, la directora Haifaa Al-Mansour se adentra al cerrado mundo femenino saudí, pero más que juzgarlo ó condenarlo, cuestiona sus reglas y sus límites. Como Wadjda, busca una explicación para el hecho de que las mismas mujeres sean quienes refuerzan la desigualdad, y para hacerlo, Al-Mansour se apoya en un estilo marcadamente realista. Aunque como se mencionó anteriormente, hay en "Wadjda" un marcado sentido del humor que da a la cinta un encanto muy particular, pues Al-Mansour nunca busca victimizar a su heroína, al contrario, Wadjda es sin duda una triunfadora.

Sin duda "Wadjda" es una cinta con muchas sorpresas, pero la mayor es la joven actriz Waad Mohammed, quien en el papel principal hace un trabajo simplemente maravilloso. Con su gran talento y carisma natural, Waad Mohammed se convierte en una heroína cuya lucha se vuelve un símbolo de lo que enfrentan las mujeres de su país. La clave de todo es la naturalidad de Waad Mohammed al interpretar a Wadjda, ya que toma al personaje creado por Al-Mansour y lo vuelve universal. De igual calidad es el trabajo por parte del elenco femenino adulto de "Wadjda". Por una parte, Reem Abdullah, quien interpreta a la madre de Wadjda, construye un personaje de gran complejidad, pues mientras que por un lado es víctima de la desigualdad de derechos, por otro está en contra de que Wadjda logre su sueño de tener una bicicleta por considerarlo algo "no propio de una niña". En condiciones similares se encuentra la maestra de Wadjda, la señorita Hussa. La actriz Ahd, brinda un trabajo impecable, con el mérito de evitar convertir a su personaje en una caricatura más de la autoridad.

Dado el contexto político y social en que "Wadjda" fue realizada, pareciera que su importancia como objeto histórico fuera mayor que el valor de sus logros artísticos. Sin embargo, la maestría que muestra la realizadora Haifaa Al-Mansour resulta en un trabajo impecable y de gran belleza que brilla por mérito propio. Lo extraordinario de "Wadjda" es que tomando un tópico universal (el deseo de un niño por una bicicleta), se adentra de lleno a explorar el tema de la desigualdad de género en Arabia Saudita, sin tapujos ni concesiones de ningún tipo, pero también sin llegar a ser sermoneador. Esto último es una gran lección de cine por parte de Al-Mansour, pues nunca olvida que a pesar del importante mensaje que desea transmitir, "Wadjda" no deja de ser la historia de una niña y su bicicleta. Esto no quiere decir que se trivialice el problema, al contrario, a través de los ojos de Wadjda se puede apreciar mejor la magnitud del mismo. Y esto porque como se ha hecho desde tiempos antiguos, las lecciones y las ideas se transmiten mejor de la mano de una historia entretenida.

El realizador francés Abel Gance escribió que no eran las imágenes las que hacían un filme, sino el alma de dichas imágenes. Esta es la mejor manera de describir el largometraje debut de Haifaa Al-Mansour, pues aunque en apariencia su filme es una obra sencilla y bien realizada, hay una gran alma en todas y cada una de las imágenes que le dan forma. Un gran corazón hace de la película una obra inolvidable. Alegre, ingeniosa y llena de un humor deliciosamente subversivo, "Wadjda" es una pequeña gran muestra de rebelión que expone una realidad injusta en la que viven muchas mujeres saudíes. Y sin embargo, a pesar del gran valor de su mensaje, "Wadjda" no es sólo es una película importante dentro de la historia del cine saudí, es una gran película en toda la extensión de la palabra.

9/10
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22 de junio de 2014

El Compadre Mendoza (1934)

Los filmes que el director Fernando De Fuentes realizara sobre la Revolución Mexicana son reconocidos actualmente como indudables clásicos del cine mexicano, y no sin razón, pues no sólo representaron un gran salto en el nivel técnico y artístico en aquellos primeros años del cine sonoro, sino que también contienen una valiente crítica de la habitualmente idealizada Revolución Mexicana. "El Compadre Mendoza", segunda de las tres cintas denominadas posteriormente como una "trilogía" (aunque sólo comparten temática e ideología), es una de las películas en las que De Fuentes mejor emplea un género determinado (el melodrama costumbrista) para exponer sus ideas al respecto de los efectos que trajo la guerra civil revolucionaria a la sociedad mexicana. Sin embargo, cabe destacar que esta cinta no hubiera sido posible sin el gran éxito económico de su filme anterior, "La Calandria" (basada en la novela de Rafael Delgado), comenzando la difícil relación entre De Fuentes y los resultados de taquilla.

"El Compadre Mendoza" es la historia de Rosalío Mendoza (Alfredo del Diestro), dueño de una hacienda que ha logrado sostenerse durante la guerra civil gracias a que hace favores a ambos bandos del conflicto. Ayudando tanto a las fuerzas Federales como a los revolucionarios, Rosalío se vuelve amigo personal de los generales de ambos grupos. Sin embargo, esta situación se complica luego de que el general revolucionario Felipe Nieto (Antonio R. Frausto) salve la vida de Rosalío Mendoza el día de su boda, dejándolo con una deuda de honor más grande que la amistad. A partir de entonces, el general Nieto se vuelve una visita regular en casa de Rosalío y su esposa Lolita (Carmen Guerrero), y un amigo tan cercano de la pareja que ambos piden a Nieto que sea el padrino de su hijo recién nacido, sellando su amistad al volverse compadres. Sin embargo, la amistad de ambos hombres será puesta a prueba cuando los amigos de Rosalío en el bando Federal descubren que su mayor enemigo, el general Nieto, es compadre de Rosalío.

La película es una de las primeras participaciones en la industria de dos importantes guionistas que se volverían leyendas posteriormente: Juan Bustillo Oro y Mauricio Magdaleno. "El Compadre Mendoza" era originalmente una historia corta escrita por Magdaleno que sería adaptada al teatro por Bustillo Oro. De Fuentes descubrió la historia y convenció a ambos autores de que sería mejor hacerla película en vez de teatro. Lo interesante de la historia es que a pesar de tratar de la guerra, el enfoque está en el drama de los civiles que quedan atrapados en medio del conflicto, y la dificultad para mantener amistades cuando la lealtad queda comprometida por la guerra. Se podría decir que la trama es un tanto predecible en la medida de que sigue el clásico patrón de la tragedia, sin embargo, la excelente forma en que los guionistas construyen la historia (no sin un toque de ironía respecto a la guerra) y el fascinante desarrollo de las complejas personalidades de los personajes transforman un melodrama convencional en una interesante tragedia llena de tensión.

Juan Bustillo Oro no sólo tuvo a su cargo el guión, sino que también compartió el puesto de director con Fernando De Fuentes, haciendo su debut en el cine sonoro (anteriormente sólo había dirigido "Yo soy tu padre" en la época silente). Esta colaboración parece haber sido una gran influencia para ambas partes, pues la experiencia en teatro de Bustillo Oro resultó en una mejora notable en la dirección de actores por parte de De Fuentes. De la misma forma, los conocimientos de lenguaje y la habilidad en el montaje de Fernando De Fuentes sería de gran influencia en los posteriores trabajos de Bustillo Oro como director. "El Compadre Mendoza" es fruto de esta combinación de talentos, pues mezcla perfectamente un fuerte estilo visual sin descuidar el respeto por la trama y los actores que la interpretan, manteniendo un equilibrio entre ambos elementos sin que uno haga sombra al otro. El manejo del suspenso a medida que la trama se complica es brillante, pero fuera de la técnica, lo que sobresale es que los directores manejan un tono extraordinariamente sutil, lejos del sentimentalismo.

Dado que la cinta se fundamente en las relaciones entre personajes, las actuaciones de los personajes son de vital importancia, por lo que es afortunado que los directores hayan sacado lo mejor de un elenco bastante talentoso. Una vez más, el actor chileno Alfredo del Diestro se encuentra al frente como Rosalío Mendoza, realizando el trabajo de su vida como el atormentado hombre atrapado entre los dos bandos. Su decisión, entre la seguridad de su familia y la lealtad a su idealista amigo, es casi una alegoría de la actitud de la sociedad en la gesta revolucionaria. Como el general Nieto, Antonio R. Frausto logra una interpretación bastante efectiva, particularmente en lo tocante a la relación que se va formando con su comadre, interpretada por Carmen Guerrero. Con una actuación sutil y contenida, ambos actores crean momentos de gran inspiración. De hecho, a pesar de tener frente a sí a dos talentoso actores, Guerrero evita ser eclipsada y sale avance haciendo un gran trabajo como la esposa de Mendoza.

De entre los filmes de la llamada "Trilogía de la Revolución" realizados por De Fuentes, esta cinta es probablemente la más compleja en cuestión temática, pues a diferencia de las otras dos, trata no de alguno de los bandos ("El prisionero trece" sobre los federales, "¡Vámonos con Pancho Villa!" sobre los revolucionarios), sino de los civiles que han quedado atrapados en medio del conflicto. Como en las otras cintas del ciclo, la dura crítica a la revolución está presente, está vez bajo la forma de una clase media corrompida por el fantasma de la guerra, y que buscando su supervivencia es capas de olvidarlo todo, incluso algo tan valioso como la amistad. Sin embargo, aunque por su estructura pareciera que la cinta enfrasca un tema en exceso moralista, De Fuentes evita con sabiduría el maniqueísmo y la cursilería típicas y opta por una sutileza que resulta más apropiada. La manera en la que De Fuentes trata el amor imposible entere el revolucionario y su comadre, es tan sólo un ejemplo de como el director logra que en "El Compadre Mendoza", los silencios hablen más que los balazos.

Considerada por la crítica como una de las mejores películas realizadas por Fernando De Fuentes en su carrera, "El Compadre Mendoza" cumple las expectativas y prueba ser realmente merecedora del título de "Clásico" del cine mexicano. Junto con "¡Vámonos con Pancho Villa!", esta película es tal vez el trabajo más personal de Fernando De Fuentes, y uno de los retratos más crudos de la destrucción moral que, como en todas las guerras, también formo parte del conflicto armado de la Revolución Mexicana. Verdadera obra maestra que permite apreciar los mejores trabajos de los actores Alfredo del Diestro y Antonio R. Frausto, la cinta es un gran avance en el desarrollo del cine mexicano de su época. Finalmente, con "El Compadre Mendoza", los directores Fernando De Fuentes y Juan Bustillo Oro se consagraron como los máximos realizadores de aquella primera etapa del cine mexicano sonoro.

9/10
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17 de junio de 2014

El Tigre de Yautepec (1933)

A mediados del siglo XIX, México se encontraba en un estado de guerra civil, al enfrentarse abiertamente los partidos liberales y conservadores en una lucha por el poder que culminaría en la Guerra de los Tres Años, o Guerra de Reforma. Ante este panorama, el país vivía en una gran inseguridad y no era raro que los caminos estuvieran asolados por grupos de bandidos prestos a atacar a cualquier viajero. Esta es la época en la que se desarrolla "El Tigre de Yautepec", cuarta película de realizador Fernando de Fuentes quien, tras haber realizado el crudo drama bélico "El Prisionero Trece" y la adaptación de la novela costumbrista de Rafael Delgado "La Calandria", optaba por dirigir una película de aventuras un poco más ligera, con reminiscencias del cine norteamericano que conociera al vivir en Estados Unidos en su juventud. Pero aunque en apariencia ligera, "El Tigre de Yautepec" es una cinta que mantiene el tono y temática que definiría la primera etapa de De Fuentes, elevándola de ser un melodrama rural a convertirse en una excelente historia de aventuras.

La historia comienza con el ataque de la banda de El Coyote (Enrique Cantalaúba) a la población de Yautepec, en el estado de Morelos. Los bandoleros arrasan con el pueblo, y se llevan con ellos al pequeño Pepito, quien es dado por muerto por los habitantes del pueblo. Veinte años después, Yautepec se enfrenta a una nueva amenaza en la forma de "Los Plateados", una nueva banda de asaltantes que se ha adueñado de la región. El líder de los Plateados, Julio "El Tigre" (Pepe Ortíz), es un bandolero fiero y decidido que hace frente a los esfuerzos de Doña Lupita (Adria Delhort) por capturarlo. Doña Lupita, madre del desaparecido Pepito, se ha convertido en una influyente líder local cuyo único deseo es la desaparición de todos los bandidos. Doña Lupita desea que su hija Dolores (Lupita Gallardo) se case con el joven Andrés (Joaquín Busquets), pero en realidad ella está enamorada de Julio, sin saber que es el temido líder de los Plateados. Doña Lupita organiza la captura del Tigre, pero el joven bandolero tiene un secreto.

Escrita por Jorge Pezet y el mismo director Fernando De Fuentes, "El Tigre de Yautepec" retoma con éxito las figuras clásicas del western norteamericano y las transplanta al México del siglo XIX, convirtiendo al pistolero del salvaje oeste en un bandolero del valle de México. Como en un buen western, el tema de la dualidad entre lo civilizado y lo salvaje está a flor de piel, con el Tigre como personaje atrapado entre ambos mundos. Por un lado, ha crecido entre bandoleros y los considera su familia, por el otro, está enamorado de Dolores y desea formar una vida con ella. En lo que se diferencia de los westerns tradicionales es en la forma en que se hace de El Tigre un antihéroe, pues a pesar de ser un criminal despiadado que tortura y mata sin temor, nunca deja de ser el protagonista de la historia, y es en suma un personaje más simpático que Andrés, el dedicado (y aburrido) hombre de bien con el que Doña Lupita desea casar a su hija. Aunque el secreto de la identidad del Tigre nunca es realmente un misterio, sí le agrega un toque de morbo a la relación que mantiene con Dolores.

Si bien la película es una historia ligera de aventuras, hay elementos muy destacables en cuanto a la dirección de Fernando De Fuentes. El más importante es sin duda la extraordinaria secuencia del ataque de la banda de El Coyote al pueblo de Yautepec, lograda espectacularmente gracias a un hábil manejo del montaje y un brillante trabajo de fotografía por parte del canadiense Alex Phillips. De Fuentes logra construir una secuencia de gran escala que es a la vez dinámica en su ritmo y fascinante en su composición. De Fuentes perfeccionaría este tipo de escenas en los combates de su clásica "Vámonos con Pancho Villa!". Dejando de lado las trepidantes escenas puramente de acción, "El Tigre de Yautepec" se vuelve un melodrama un poco más convencional, aunque se agradece la ambigüedad con la que De Fuentes maneja las intenciones de El Tigre. Su calidad de antihéroe le da a la cinta una complejidad inesperada en una película en apariencia tan ligera, y De Fuentes logra hacer de su Tigre un protagonista realmente carismático.

En el papel principal de "El Tigre de Yautepec" se encuentra el torero Pepe Ortíz, quien lamentablemente hace un trabajo regular como el bandido del título. Ciertamente, los talentos de Ortíz se encontraban en un terreno muy diferente al de la actuación (su carrera en cine fue corta), pues aunque De Fuentes desarrolla un interesante personaje para él, es poco lo que logra aprovechar. No es que Ortíz haya sido muy malo, sólo que su mediocre trabajo se opaca frente al de sus co-estelares, particularmente Antonio R. Frausto, colaborador habitual de De Fuentes quien en la cinta interpreta a El Rayado, segundo al mando de la banda de los Plateados. Sin duda, Frausto hubiera sido un mejor candidato para interpretar al Tigre. En forma similar a Ortíz, Lupita Gallardo hace un trabajo de mediana calidad como Dolores, y en contraste, Adria Delhort hace de Doña Lupita un personaje complejo, torturada por la desaparición de su pequeño hijo Pepito. En resumen, se puede decir que "El Tigre de Yautepec" tiene unos protagonistas mediocres, apoyados por excelentes actores secundarios.

En general "El Tigre de Yautepec" es una película muy entretenida, que no pretende ser nada más que una historia de aventuras al estilo norteamericano. Y sin embargo, hay detalles, casi chispazos del talento de De Fuentes esparcidos a lo largo de la película que hablan de un cineasta que estaba buscando un estilo propio. Más allá de la ya mencionada secuencia del ataque a Yautepec (que sin duda es un gran logro de técnica y lenguaje), existen momentos donde De Fuentes busca agregar un poco más de complejidad a sus personajes. Por un lado, las dudas del Tigre acerca de su modus vivendi cuando su amor por Dolores le tienta con retirarse a una vida más calmada. Por el otro, el deseo de venganza de Doña Lupita, deseosa de exterminar brutalmente a los bandidos que se han llevado a su hijo. Sin mencionar el incestuoso amor entre los protagonistas, que De Fuentes lleva al límite de lo permitido por la moral de su época. Lamentablemente esto significa que "El Tigre de Yautepec", tras un comienzo explosivo termine convertido en melodrama tradicional.

Aunque mucho menos conocida que las famosas obras de De Fuentes ("Doña Bárbara", "Allá en el Rancho Grande" y por supuesto, la "Trilogía de la Revolución"), esta película es un vistazo interesante al desarrollo del primer gran realizador del cine sonoro mexicano. Ciertamente, está lejos del nivel de las obras maestras ya mencionadas, pero no deja de ser una cinta llena de emoción y aventura al más puro estilo de las novelas de folletín (sin duda hay mucho de la novela "Los Bandidos de Río Frío" de Manuel Payno en la atmósfera de la película), que además trata sobre una época de la historia de México que ha sido poco retratada por el cine. Vale la pena rescatar del olvido a esta pequeña gema de los principios del cine mexicano.

7/10
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El Prisionero Trece (1933)

Una de las figuras más importantes e influyentes en aquellos primeros años del cine sonoro, el director Fernando De Fuentes, comenzó su carrera en la industria fílmica con el trabajo de subtitular las películas extranjeras para una cadena de cines, sacando provecho de su conocimiento del idioma inglés. Aunque el haber estudiado en los Estados Unidos le ofrecía buenas oportunidades laborales en los años posteriores a la Revolución Mexicana, De Fuentes decidió probar suerte en la naciente industria cinematográfica, que comenzaba a desarrollarse tras el advenimiento del cine sonoro. El primer trabajo de De Fuentes sería como director asistente en el primer filme sonoro, "Santa" en 1931. Tan sólo un año después De Fuentes ya se encontraría realizando su debut como director con "El Anónimo", un melodrama (actualmente desaparecido) que tuvo poco éxito en su estreno. Sin embargo, su segunda película, "El Prisionero Trece" sería la que comenzaría a mostrar la magnitud de su naciente talento, iniciando el ciclo que hoy es conocido como "La Trilogía de la Revolución".

En "El Prisionero Trece", Alfredo Del Diestro interpreta a Julián Carrasco, un soldado cuyo alcoholismo ha transformado en un hombre violento e impulsivo. Nada deseosa de seguir viviendo de esa manera, su esposa Marta (Adela Sequeyro) lo abandona llevándose consigo a su único hijo. Los años pasan, comienza la Revolución Mexicana, y Carrasco es ahora un coronel a cargo de arrestar sospechosos de ser revolucionarios. Una noche, sus tropas logran capturar a 13 miembros de la revolución, por lo que el gobernador ordena su ejecución. Sin embargo, uno de los trece pertenece a una familia acomodada, que se ha acercado a Carrasco para pedir su libertad a cambio de una buena suma de dinero. Aunque Carrasco lo duda en principio, su amigo Zertuche (Luis G. Barreiro) lo convence de que acepte la oferta. Dado que debe mandar a trece hombres al paredón, Carrasco ordena que se capture a alguien parecido para ejecutarlo en lugar del joven liberado. La sorpresa de Carrasco será mayúscula pues el joven capturado para reemplazar al prisionero trece no es otro sino su hijo Juan (Arturo Campoamor).

"El Prisionero Trece" es una película escrita por el mismo Fernando De Fuentes en colaboración con Miguel Ruiz, aunque a juzgar por los trabajos posteriores de ambos se podría afirmar que De Fuentes era la fuerza detrás del guión, ya que explora temas que se ahondarían en las siguiente películas del ciclo de la Revolución. La trama de la cinta se desarrolla como una tragedia griega, con cada uno de los eventos de la historia avanzando hacía el aciago castigo del protagonista, castigo que se origina en el vicio de carácter con el que carga. Aunque la trama es en esencia un drama sobre los pecados del pasado regresando a atormentar a un personaje, De Fuentes usa la historia para expresar sus ideas respecto a las acciones del gobierno durante la revolución (al haber crecido en el extranjero, De Fuentes tenía una perspectiva un poco "externa" al respecto), retratando en forma realista los miedos y la paranoia de la población urbana en los años de la guerra, así como la fragilidad de la moralidad en circunstancias extrema, como lo es la guerra civil.

Como muchos otros directores mexicanos de la década de los 30s, la mayor influencia que recibió De Fuentes fue sin duda la del trabajo del cineasta soviético Sergei M. Eisenstein, quien comenzó a visitar México en 1930. Sin embargo, De Fuentes también tenía consigo una gran influencia del estilo industrial norteamericano gracias a su trabajo subtitulando películas, por lo que su cine muestra un estilo producto de la mezcla de ambas escuelas. En "El Prisionero Trece" destaca la forma en que De Fuentes emplea el montaje para generar emociones, asó como una fluida puesta de cámara que ya se aleja del estático estilo de principios de la época sonora. De Fuentes hace gran uso del trabajo del fotógrafo Ross Fisher (otra figura importante del cine mexicano) para contar su historia con un estilo naturalista, adecuado para exaltar el realismo de la trama. De Fuentes parece comprender a la perfección que el cine sonoro significa más que sólo escuchar diálogos, pues hay en "El Prisionero Trece" un uso creativo del sonido para construir suspenso y aumentar la atmósfera de la película.

El elenco es en general efectivo, con los dos actores principales haciendo actuaciones realmente excelentes. En el papel del coronel Julián Carrasco, el actor chileno Alfredo del Diestro demuestra un talento sorprendente que va más allá de imitar a la perfección el acento mexicano, pues su actuación es simplemente impactante y construye un personaje redondo, lejos de la caricatura del alcohólico violento (Del Diestro trabajaría nuevamente con De Fuentes en "El Compadre Mendoza", en el mejor papel de su vida). Igualmente bueno es el trabajo de Luis G. Barreiro como Zertuche, retratando con gran habilidad al malicioso personaje que cumple la función de ser el Mefistófeles de Carrasco en la trama. El resto del elenco es de buena calidad, con Adela Sequeyro (quien después se convertiría en directora) haciendo un excelente labor como la esposa de Carrasco y el colaborador usual de De Fuentes, Antonio R. Frausto, en un rol pequeño pero memorable como uno de los revolucionarios. El joven Arturo Campoamor es tal vez el punto débil del elenco, con su pobre trabajo como Juan.

Uno de los aspectos más notables de "El Prisionero Trece" (y de la "Trilogía de la Revolución" en general) es la dura crítica que hace de la guerra en general. Aunque después se volvió común el retratar a la Revolución Mexicana en una forma idealizada, los filmes de De Fuentes evitaban la idealización romántica y ofrecían una visión cruda y realista de un país en guerra. Esta postura le trajo problemas a De Fuentes pues el gobierno no estaba muy de acuerdo con la premisa de la cinta (mostrando a los revolucionarios ofreciendo dinero a sus enemigos a cambio de perdón) y demandó cambios al epílogo de la cinta. Este cambio final, abarata la historia y la convierte en un melodrama mucho más convencional e incluso predecible, ya que se disminuye el impacto del mismo con el fin de buscar un "final feliz". En otro asunto, un problema de la cinta (y de otras películas mexicanas de su tiempo), es el hecho de que muchos de los actores secundarios carecían de entrenamiento, por lo que sus actuaciones palidecen en comparación con los estelares.

Aunque con muchos problemas y una trama que peca de volverse excesivamente melodramática, "El Prisionero Trece" es un excelente filme para comenzar a descubrir los trabajos de la primera etapa del cine sonoro mexicano. Como primer parte del ciclo de filmes sobre la Revolución que realizaría De Fuentes, "El Prisionero Trece" muestra ya lo que caracterizará a los siguientes filmes de la trilogía: un estilo realista, una atmósfera cruda, y una exploración de la decadencia moral de los participantes de la guerra (sin importar el bando). La película no es sólo el primer gran trabajo de un cineasta legendario, sino también es en un interesante punto de vista sobre la Revolución Mexicana que pocos se atrevían (y aún hoy pocos se atreven) a presentar. Poderosa y brutal, "El Prisionero Trece" es una cinta difícil de olvidar, y era sólo el principio para la carrera de Fernando De Fuentes.

7/10
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16 de junio de 2014

Janghwa, Hongryeon (2003)

En 1999, la renovada industria fílmica surcoreana obtuvo su primer gran éxito internacional con "Swiri", una poderosa cinta de acción realizada por Je-kyu Kang que, tras convertirse en la película más taquillera en Corea del Sur en dicho año, atraería la atención del mundo a una nueva generación de cineastas surcoreanos. Durante la década siguiente, el cine de Corea del Sur continuaría este fuerte desarrollo, en un aparente renacimiento que ha resultado en la producción de una gran variedad de cintas de gran calidad que demuestran el talento y la técnica de los cineastas surcoreanos. Es precisamente durante este renacimiento en el que el horror surcoreano comenzó su desarrollo, pues tras haber recibido una fuerte influencia del horror japonés de finales de los 90s, ha ido generando una identidad nacional propia, evolucionando en un estilo propio, un toque surcoreano con su propios temas e idiosincracias muy particulares. El filme de Kim Jee-woon, "Janghwa Hongryeon" es un ejemplo perfecto de esto, y un filme que se une a "Swiri" y a "Oldboy" como obras clave del moderno cine surcoreano.

Conocida en México como "Los poseídos" (y en inglés como "A Tale of Two Sisters", aunque la traducción literal es "Flor Rosa, Loto Rojo"), "Janghwa, Hongryeon" es la historia de Soo-mi (Su-Jeong Lim) y Soo-Yeon (Geun-yeong Mun), dos hermanas adolescentes que viajan a la casa de campo de su familia para reunirse con su padre Bae Moo-Hyeon (Kap-Su Kim) después de haber pasado un tiempo en una institución mental recibiendo terapia tras la trágica muerte de su madre. Al llegar a casa, las jóvenes conocen a la nueva esposa de su padre, Eun-Joo (Jung-ah Yum), pero aunque ésta trata de tener una actitud amistosa y cordial con las chicas, es claro que siente un gran resentimiento contra las hijas de su nuevo esposo. Esto se refleja en su trato con Soo-Yeon, a quien comienza a torturar física y psicológicamente, aprovechando su timidez y debilidad. Esto sólo aumenta el odio que siente Soo-mi hacia su madrastra, decidiendo proteger a su hermana Soo-Yeon a como de lugar. Sin embargo, hay algo más en esa casa, algo que se acerca a Soo-mi a través de sus sueños.

Escrita por el director Kim Jee-woon, "Janghwa, Hongryeon" está inspirada en el famoso cuento tradicional coreano del mismo nombre, que narra el drama que viven dos hermanas y su malvada madrastra (y que ha sido llevado a la pantalla previamente por cineastas como Gae-myeong Hong entre otros). Sin embargo, la cinta no es una adaptación directa del cuento, pues Kim Jee-woon sólo toma esta premisa como base para hacer un estudio de personajes en el que se mezclan hábilmente el horror, el suspenso y el drama psicológico en una trama que ofrece más de lo usual en una cinta de horror. Al enfocarse en la compleja relación que tiene Soo-mi con su familia, Kim Jee-woon explora temas de resentimiento, angustia y culpa con gran sutileza y habilidad. La clave de esto es el detallado desarrollo de personajes que va construyendo Kim Jee-woon, pues es en la tensa atmósfera que se crea entre ellos donde se encuentra el verdadero horror y suspenso del filme. En la forma en que Kim Jee-woon hila el misterio de su historia se aprecia una sofisticación que hace de la cinta algo más que un cuento de fantasmas.

Empleando un estilo gótico de corte elegante y clásico, aunque adaptado a la época moderna en que se desarrolla la cinta, el director Kim Jee-woon da vida a su historia dotándola de una ominosa atmósfera de desolación que refleja las tensa relaciones entre los miembros de la familia Bae. Aunque la influencia del horror japonés es aún fuerte y obvia en algunas escena, en "Janghwa, Hongryeon" el director opta por enfocarse en los aspectos psicológicos de su historia para desarrollar un perversamente ambiguo y extremadamente sutil cuento de horror, más cerca en espíritu al clásico "The Innocents"de Jack Clayton que al "Ringu" de Hideo Nakata, pues Kim Jee-woon da una mayor importancia a las interacciones entre sus personajes que al shock que puedan generar los eventos sobrenaturales que ocurren en la casa. Considerando esto último, la calidad de la dirección de actores por parte de Kim Jee-woon se vuelve esencial para el éxito del filme y afortunadamente, este es un aspecto en el que "Janghwa, Hongryeon" que no decepciona.

Aunque "Janghwa, Hongryeon" sobresale por su estilizado diseño visual, no pasa desapercibido el gran talento de Kim para obtener de su elenco excelentes interpretaciones. Como Soo-mi, Su-Jeong Lim es realmente muy buena, mostrando gran naturalidad como la más fuerte de las hermanas Bae, determinada a proteger a su hermana. Como la frágil Soo-Yeon, Geun-Yeong Mun realiza un trabajo impresionante logrando retratar una timidez y debilidad que hacen un contraste perfecto con la naturaleza rebelde de su hermana. Sin embargo, y aunque ciertamente el trabajo de Mun es de gran calidad, el punto culminante es definitivamente la actuación de Jung-ah Yum como la madrastra Eun-Joo. Yum es simplemente fascinante y brinda una nueva dimensión a un personaje que fácilmente podría haber quedado en una mera caricatura de madrastra malvada. El trabajo de Yum hace de su personaje un ser mucho más humano, y quizás por eso, más aterrador. Aunque su rol es considerablemente pequeño, Kap-Su Kim hace un trabajo sutil pero muy bueno como el padre de las dos hermanas.

Una extraordinariamente bien ejecutada historia de suspenso, misterio y horror, "Janghwa, Hongryeon" es sin duda una de las mejores cintas provenientes de aquella nueva ola de cine sudcoreano. A pesar de ser esencialmente una tradicional historia de fantasmas, "Janghwa, Hongryeon" ofrece una mayor complejidad en su construcción, alejándose de sus orígenes folklóricos para acercarse al drama psicológico. Probablemente esto la haga un poco difícil de digerir en principio, pues Kim Jee-woon construye su película como un complicado rompecabezas a resolver, rompecabezas al cual parecieran faltarle piezas. Sin embargo, esto no es necesariamente malo, pues en este sentido los filmes "retadores" ofrecen usualmente experiencias más satisfactorias como espectador. Pronto se vuelve claro que al acertijo no le falta realmente nada, sino que al contrario, tiene todo lo justo para resolver su misterio dentro de cada escena, y cada cuadro (Kim Jee-Woon llena su cinta de símbolos y alegorías). El resultado es un interesante estudio de personajes aderezado por una inquietante atmósfera gótica.

A pesar de las apariencias, "Janghwa, Hongryeon" está lejos de ser uno más de los típicos clones de horror japonés que se volvieron tan comunes en los países asiáticos tras el estreno de "Ringu" a finales de los 90s. De hecho, se podría decir que más bien la cinta es un ejemplo de como el cine de Corea del Sur se ha adueñado finalmente del llamado J-Horror para hacer una versión local única y diferente, con su propio lenguaje y estilo. Tras décadas de censura, problemas financieros y baja producción el cine de Corea del Sur entró en una nueva "Era Dorada" al llegar el siglo XXI, y la cinta "Janghwa, Hongryeon" de Kim Jee-woon es prueba de que el género de horror jugó un papel importante en eso. Un verdadero clásico moderno.

9/10
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27 de mayo de 2014

The Devil-Doll (1936)

Aunque siempre será recordad como la mente detrás del clásico de 1931 producido por Universal Studios, "Dracula", el director Tod Browning también es considerado como un cineasta que enfrentó serias dificultades cuando el la invención del cine sonoro fue una realidad, destruyendo las carreras de muchos profesionales del cine silente. Como uno de los mejores cineastas norteamericanos en la época muda, Browning en efecto tuvo problemas con los llamados "talkies", pero gracias el gran éxito de "Dracula", se encontró en una excelente posición a principios de los 30s. Tristemente, perdería su status cuando su siguiente filme, la controversial "Freaks" fracasó comercialmente al tener una temática que el público no supo apreciar (la vida de los llamados "fenómenos de circo"). Aunque eventualmente Browning comenzaría a recuperarse del tropiezo, nunca volvió a tener el éxito que vivió con su "Dracula". Una verdadera lástima, pues en 1936 Tod Browning estrenó un filme que nuevamente demostraba su talento, ahora en la etapa sonora: "The Devil-Doll" (Conocida en español como "Muñecos Infernales").

En esta película, Lionel Barrymore interpreta a Paul Lavond, un gerente de banco injustamente acusado de fraude y condenado a prisión por 17 años. En la cárcel, Lavond conoce a un prisionero de nombre Marcel (Henry B. Walthall), un extraño científico del que se hace amigo. Juntos comienzan a planear su escape, pues Lavond necesita limpiar su nombre. Tras lograr huir de la prisión, el duo se esconde en casa del científico, donde Lavond descubre que Marcel y su esposa Malita (Rafaela Ottiano) han inventado una forma para minimizar objetos, en un intento por reducir personas con el fin de ahorrar espacio y alimentos ante una eventual escasez. Tristemente, el proceso daña el cerebro en los seres vivos, reduciéndolos a muñecos que pueden ser fácilmente controlados mentalmente. Al principio Lavond se horroriza de esta invención, pero tras la súbita muerte de Marcel, decide ayudar a Malita a proseguir a cambio de que ésta lo ayude a vengarse. Ahora, disfrazado como una amable anciana, Lavond regresa a Paris con sus extraordinarios muñecos vivientes, decidió a hacer que los que lo enviaron a prisión paguen sus culpas.

La historia, escrita por el mismo Browning, le da un muy personal giro a la novela de Abraham Merritt que tiene por base ("Burn, Witch Burn!"). Sin embargo el guión es producto de la colaboración entre Guy Endore, Garrett Ford y Erich Von Stroheim, por lo que realmente poco queda de la novela salvo el concepto principal. Como es común en las cintas de Tod Browning, la atención se centra en un personaje inadaptado socialmente, en este caso, Paul Lavond, quien a pesar de ser el héroe de la película tiene que realizar crímenes brutales para lograr su venganza. En cierta forma, "The Devil-Doll" se vuelve casi una versión en clave de horror de la trama de "El Conde de Montecristo". Es muy interesante como la historia no deja de sentirse fresca y original a pesar de la edad de la película. Mucho de esto se debe a la manera en que los personajes de la cinta son desarrollados, ya que realmente actúan con complejas personalidades a pesar de los elementos netamente fantásticos de la premisa. De hecho, Lavond más que héroe funciona como un anti-héroe en una época en la que dichos personajes ya no eran tan comunes en el cine norteamericano.

Sin embargo, donde el filme realmente brilla es en la dirección de Tod Browning, que construye un filme que mezcla efectivamente el horror, la ciencia ficción y un toque de humor negro. Aunque normalmente se asocia a Browning con el cine mudo, "The Devil-Doll" logra finalmente traducir mucho del estilo de Browning al cine sonoro. Una de las cosas más interesantes del filme es como Browning logra hacer suya la trama de la novela de Merritt, volviéndola sutilmente una suerte de extrapolación de la trama de su clásica cinta muda "The Unholy Three". Algo que hace notable a la cinta es como Browning genera la simpatía por su personaje principal, quien aunque inocente e injustamente inculpado de crímenes, comete sin dudarlo una terrible venganza contra sus enemigos. Y sin embargo, nunca deja de ser un carismático personaje a pesar de sus actos (el cómo logró Browning que semejante personaje pasara sin problema la censura del código Hays es un misterio). Vale la pena notar que Browning da un acertado uso a los efectos especiales y a la fotografía de Leonard Smith, haciendo que el filme luzca fabuloso a pesar del bajo presupuesto.

Por supuesto, Browning no podría haberlo logrado sin el soberbio elenco con el que se rodea en "The Devil-Doll". Lionel Barrymore es sorprendente como Paul Lavond, retratando la figura trágica de un hombre honorable consumido por el odio, forzado a cometer crímenes para limpiar su nombre. Barrymore era ya un maestro de su arte, y lo demuestra en "The Devil-Doll" en las escenas en las que Lavond debe disfrazarse de anciana (a la manera de Chaney en "The Unholy Three"). Maureen O'Sullivan y Frank Lawton, tras haber actuado juntos en el "David Copperfield" de George Cukor, son reunidos de nuevo como la hija de Lavond y su novio Toto. Ambos presentan buenas actuaciones, pero es sin duda el talento de O'Sullivan el que sobresale, brindando una buena contraparte al Lavond de Barrymore. La actriz italiana Rafaela Ottiano brinda una interesante actuación como la siniestra Malita, aunque el hecho que el personaje de Barrymore sea el centro del filme limita su participación un poco. En general el elenco es excelente y es una de las razones principales de que la cinta tenga una gran calidad.

Es una lástima que la carrera de Tod Browning se considerara más allá de toda redención tras el fracaso comercial de la malentendida "Freaks", pues esta película muestra que aún había mucho en Browning en la era sonora. Aunque es imposible negar la importancia de "Dracula" y "Freaks", es solo hasta esta cinta donde Browning muestra ya un dominio del sonido como herramienta cinematográfica y se aleja totalmente de su anterior estilo silente. Curioso, pues la cinta es en cierta forma un homenaje a Lon Chaney y su trabajo con Chaney en esa época. El estilo visual mezcla hábilmente lo gótico con lo moderno, haciendo que la cinta luzca moderna y fresca, en pocas palabras, atemporal. Es después de todo, una historia de ciencia fantástica, pero pesar de que la historia mantiene ese espíritu de novela gótica fantástica, se mantiene un nivel de intimidad emocional con los personajes que la hace entrañable sin rayar en lo melodramático. Se podría decir que en la cinta Browning combina lo mejor de ambos mundos en el interesante anti-héroe de "The Devil-Doll".

Lamentablemente, Browning solamente dirigiría una cinta más, "Miracles for Sale" en 1939, tras lo cual se retiraría para siempre del mundo del cine. En general se suele considerar que lo mejores días de Tod Browning ocurrieron junto a Lon Chaney en los años del cine mudo. Sin embargo, "The Devil-Doll", mostrando a un Browning en pleno uso del cine sonoro como herramienta narrativa, muestra que tal vez lo mejor del cineasta norteamericano estaba por venir, y la falta de trabajo llevo a su carrera a un fin tal vez un poco prematuro. Aunque lejos de ser tan influyente como "Dracula" o tan lograda como "Freaks", esta cinta no deja de ser un interesante vistazo al cine de uno de los realizadores más atípicos que jamás hayan laborado en Hollywood, el misterioso Tod Browning.

8/10
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Freaks (1932)

Tras realizar la enormemente exitosa "Dracula" en 1931 (inaugurando la era dorada de los monstruos de Universal Studio), el director Tod Browning se encontró en la envidiable posición de realizar cualquier proyecto que deseara, incluso el legendario productor Irving Thalberg le ofreció dirigir una nueva versión de "Arsène Lupin" pero Browning se negó (que eventualmente dirigiría Jack Conway). Lo que Browning deseaba era realizar un filme que había estado desarrollando al menos desde 1927, un riesgoso proyecto personal basado en una historia de Tod Robbins (quien había escrito un clásico silente de Browning, "The Unholy Three") que su amigo Harry Earles le había presentado: "Spurs". Así, después de terminar el drama deportivo "Iron Man" para Universal, Browning se metió de lleno a realizar "Spurs", ahora bajo el título de "Freaks". La cinta resultante se convertiría en una de las películas más controvertidas de su época e injustamente dio a Browning el fracaso más grande de su carrera, demostrando que la audiencia de su tiempo no estaba lista para responder la pregunta del tag-line: "¿Puede una mujer amar a un enano?".

"Freaks" es la historia de Hans (el mismo Harry Earles), un artista enano de circo quien esta perdidamente enamorado con la bellísima trapecista Cleopatra (Olga Baclanova). La joven inicialmente coquetea con Hans a manera de juego, sin prestarle gran atención. Sin embargo, esto cambia cuando Cleopatra se da cuenta que Hans tiene una fortuna secreta que ha heredado. Junto a su amante Hercules el Hombre Fuerte (Henry Victor), Cleopatra urde un plan para obtener la fortuna del ingenuo Hans. Cleopatra decide seducir a Hans y casarse con él, lo que logra con gran facilidad, siendo aceptada por la comunidad que labora en el circo como "fenómenos", a pesar de que Cleopatra no oculta su desprecio por ellos. Días después de la boda, Hans cae enfermo en condiciones misteriosas, y a pesar de que Cleopatra lo cuida su salud decae rápidamente. Lo que los "fenómenos" no saben es que todo es parte del plan de Cleopatra para envenenar a Hans y heredar su dinero. Frieda (Daisy Earles), la ex-novia de Hans, sospecha que algo extraño ocurre con Hans, y dependerá de los "fenómenos" el descubrir la verdad.

En esencia, la trama es bastante sencilla, pero dado el mundo en el que se desarrolla es en realidad bastante revolucionaria para su época. El mismo Tod Robbins adapta su historia corta "Spurs" para dar forma al guión de "Freaks", y aunque el concepto es el mismo, la película tiene la marcada diferencia de hacer más humano al personaje de Hans. Si bien "Spurs" tenía el mismo triángulo amoroso entre artistas de circo, Hans (Jacques en la historia) es un hombre solitario, paranoico e incluso cruel; mientras que en "Freaks" es un ingenuo romántico apreciado por sus compañeros de circo. De hecho, ahí radica la segunda diferencia: en "Spurs" es Jacques quien toma venganza personalmente, mientras que en "Freaks" son los amigos de Hans quienes se lanzan al rescate de su enfermo compañero. Diferencias en apariencia mínimas, pero que hacen de "Freaks" una cinta más humana y que refleja el giro que Browning deseaba dar a su historia de horror: los verdaderos monstruos no son los seres deformes, sino quienes en apariencia son los más bellos de todos.

La principal característica del filme es sin duda el uso de verdaderos artistas de circo que básicamente se interpretan a si mismos, en vez de emplear actores con maquillaje. La imagen de verdaderos "fenómenos" en pantalla resultó demasiado chocante para la audiencia de su época y pronto el filme fue calificado de "explotador" y "perturbador", conceptos en realidad lejanos a las intenciones de Browning, quien en realidad retrata a estos artistas con gran humanidad, brindándoles el profundo respeto que merecen. Esto no debería ser una sorpresa, ya que el mismo Browning (así como Harry Earles) fue en su juventud un artista de circo también. De hecho, su gran conocimiento personal de la materia (sin mencionar su elenco) aumenta en gran medida el realismo del filme, alejándolo de aquel estilo teatral y diseño expresionista de los clásicos de horror hechos por Browning en el pasado. En "Freaks", Browning se muestra finalmente libre del viejo estilo de cine silente que prevaleció en "Dracula", y presenta una cinta con un ritmo ágil y una puesta en cámara mucho más interesante.

Las actuaciones en la película son bastante buenas, considerando que más de la mitad del elenco no tenía realmente experiencia frente a las cámaras. Harry Earles es excelente como Hans, aunque su fuerte acento alemán (que no había presentado problema en el cine mudo) hace difícil que se entiendan sus palabras en ocasiones. Daisy Earles es menos afortunada en su actuación, aunque muy posiblemente esto se deba a que debía interpretar a la novia de su hermano en la vida real. Olga Baclalova es brillante como la femme fatal Cleopatra, haciendo una antagonista memorable de su ambicioso personaje. No se puede decir lo mismo de Henry Victor, quien como Hércules es bastante malo, e incluso el trabajo de los no-actores en el filme es superior al suyo. Wallace Ford y Leila Hyams aparecen como Phroso y Venus, los únicos artistas "normales" del circo que aprecian a sus compañeros "fenómenos". Ambos actores hacen un buen trabajo, pero el comediante Ford destaca en un papel que muy probablemente estaba inspirado en las experiencias del mismo Tod Browning.

Como se mencionó anteriormente, las actuaciones de los artistas de circo no desmerecen en calidad, y aunque es claro que carecen de entrenamiento formal para actuar en cine, su carisma y talento brilla a pesar de sus limitaciones. Particularmente destacan las hermanas Hilton (que posteriormente se interpretarían a sí mismas en una biopic) y el joven Johnny Eck, quienes sacan el mayor provecho de sus apariciones en pantalla. Lamentablemente, las fuertes reacciones que provocó el filme en un pre-estreno provocó que el productor Irving Thalberg ordenara que se cortaran casi 30 minutos de la duración original, dejando solo la trama principal y las secuencias menos impactantes. A pesar de esta severa mutilación, el mensaje de Browning permanece intacto y aunque probablemente peque de sermoneador, sigue siendo válido aún en estos tiempos. Otra consecuencia del corte es que aunque la historia en general fluye de una forma muy dinámica, en ocasiones pareciera desarrollarse en forma muy apresurada. "Freaks" queda entonces como una obra maestra tristemente mutilada.

"Freaks" no es solo una clásica historia de amor prohibido y traición, es también el testamento del talento de un artista incomprendido, cuya carrera fue injustamente afectada por la fría recepción que tuvo esta cinta en su estreno. Después de "Freaks", Browning tuvo gran dificultad para encontrar apoyo para sus proyectos y debió conformarse con filmar lo que el estudio le ofreciera (y aún así lograría una buena película más, "The Devil-Doll" de 1936). Sin embargo, el tiempo ha revalorizado a "Freaks" como el clásico que en realidad es, no sólo por lo humano de su mensaje, sino como una cinta avanzada para su época que, a pesar de estar incompleta (los 30 minutos cortados se consideran perdidos), realmente muestra el talento de Browning como cineasta.

9/10
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26 de mayo de 2014

Dracula (1931)

En el año de 1928, el fundador de los estudios Universal, Carl Laemmle, dio a su hijo Carl Jr. el puesto de director general de los estudios como regalo al cumplir 21 años. Aunque a todas luces este era un acto de nepotismo (comunes en la empresa de Laemmle), con el nombramiento comenzó la modernización del estudio justo cuando el cine sonoro desbancaba al silente en el gusto del público. Carl Jr. vio que en el sonido estaba el futuro, por lo que Universal abandonó el cine mudo y se enfocó en grandes producciones sonoras. Para 1930, los esfuerzos de Carl Jr. habían rendido frutos con el triunfo de "All Quiet on the Western Front" en los premios de la Academia. Sin embargo, la mayor aportación de Carl Jr. a la historia de Universal sería la decisión de adaptar al cine una de las más importantes novelas de horror de todos los tiempos: "Drácula" de Bram Stoker. Con el veterano Tod Browning en la dirección, "Dracula" lanzaría a la fama al actor húngaro Bela Lugosi e iniciaría toda una era en el género de horror, conocida ahora como la era de los monstruos de Universal.

La historia comienza con la llegada del abogado Renfield (Dwight Frye) a Transylvania en busca del castillo Drácula. Los lugareños le advierten que no se acerque al castillo, pero Renfield debe llegar para tratar un negocio. Al llegar, Renfield conoce al enigmático conde Drácula (Bela Lugosi), quien desea concertar la renta de una propiedad en Londres. Pero Drácula es un antiguo vampiro y el joven Renfield será convertido en su nuevo sirviente. Al día siguiente, Drácula se embarca hacia el Reino Unido en busca de nueva sangre. Al llegar a Londres, Renfield es apresado y enviado al sanatorio del Dr. Seward (Herbert Bunston) para enfermos mentales, mientras Drácula se adentra a la vida nocturna de su nueva ciudad. En un teatro, Drácula conoce al famoso Dr. Seward, así como a su bella hija Mina (Helen Chandler), su prometido John Harker (David Manners) y su amiga Lucy (Frances Dade). Drácula causa una gran impresión en Lucy, y esa misma noche la visita para tomar su sangre. Ahora Drácula enfocará sus atenciones en Mina, a menos que el profesor Van Helsing (Edward Van Sloan) pueda impedirlo.

Aunque de hecho este es el primer filme "oficial" basado en la novela de Stoker (F. W. Murnau no pudo conseguir los derechos para su versión silente "Nosferatu, Eine Symphonie Des Grauens"), problemas financieros debido a la Gran Depresión truncaron el sueño de Laemmle de producir una versión fiel a la novela, por lo que el guionista Garret Fort adaptó la versión teatral escrita por Hamilton Deane y John L. Balderston, que ya había tenido gran éxito en Broadway. La obra era menos fiel a los eventos de la novela (la trama es considerablemente simplificada), pero al menos la esencia de la historia permanece. El gran mérito de esta versión de "Dracula" es la construcción del personaje del conde como un monstruo seductor (El Nosferatu de Murnau era un monstruoso símbolo de la peste), que seduce tanto a hombres y mujeres con su carismática presencia y exótico salvajismo animal. Drácula también representa aquí el pasado, la superstición y la magia, mientras Van Helsing es un símbolo de la ciencia y el progreso. Y aunque su enfrentamiento es inevitable, el monstruo no deja nunca de ser más atractivo.

Ya para entonces un veterano del cine mudo, el director Tod Browning se había hecho un nombre por su gusto por la historias macabras e irreverentes. Junto al legendario actor Lon Chaney había dirigido clásicos del horror como "London After Midnight", "The Unknown" y "The Unholy Three", por lo que no era ajeno al cine del género. En "Dracula", Browning se acerca a un tipo de horror gótico mucho más serio y maduro (la cinta carece de momentos cómicos), jugando con la dualidad del conde como un ser a la vez atractivo y atemorizante. La búsqueda de la belleza en lo terrorífico se vuelve la constante en la cinta de Browning, que construye una ominosa atmósfera gracias a la extraordinaria fotografía del maestro Karl Freund (en uno de sus mejores trabajos). Así mismo, la decisión por parte de Browning de prescindir de música extradiegética en la cinta concentra la atención en la trama, y da un toque siniestro al permitir que el silencio domine el mundo nocturno de Drácula. Tal vez haya mucho de la teatralidad del cine mudo en el estilo de Tod Browning, pero dado el tema del vampiro como ser atemporal, no rompe tanto con el tono del filme.

Tres grandes actores se han vuelto legendarios gracias a esta película, y no sin razón, pues Lugosi, Van Sloan y Frye hacen un trabajo brillante en sus roles. Bela Lugosi, quien ya había interpretado a Drácula en teatro, luce fantástico en el papel que se volvería su maldición (pues terminaría encasillado como el conde), retratando con talento la mezcla entre la dignidad de un antiguo noble con la sensualidad salvaje del depredador vampiro. Su interpretación del conde es tan memorable que ha quedado para siempre registrada en la cultura pop como la iconografía clásica del vampiro. Edward Van Sloan es un contraparte perfecto como el científico representante de los valores y la moral de la sociedad victoriana. La fuerte presencia de Van Sloan es justo lo necesario para complementar el gran trabajo de Lugosi. Finalmente, Dwight Frye brinda su mejor trabajo como el perturbado Renfield, quien como sirviente de Drácula, roba fácilmente cada escena en la que aparece. El resto del elenco es mucho menos afortunado, siendo David Manners el peor en el papel de Jonathan Harker.

Como se mencionó anteriormente, "Dracula" de Tod Browning está lejos de ser una adaptación fiel de la novela de Bram Stoker, pero considerando las limitaciones presupuestales, el trabajo realizado es bastante apropiado. Sin embargo, un detalle que afecta al filme es el hecho de que fuera de Van Helsing, los "héroes" de la cinta son personajes bastante débiles y pobremente desarrollados. Mina y Jonathan Harker, la pareja protagónica en la novela se reduce a meras víctimas del elegante conde, y su única función en la trama es la de ser testigos de la lucha entre Drácula y Van Helsing. Por supuesto, nada ayuda el hecho de que los actores que dan vida a estos personajes, David Manners y Helen Chandler, brinden actuaciones acartonadas y poco interesantes, que en nada se acercan al talento mostrado por Lugosi, Frye y Van Sloan. Sin embargo, bien dicen que el total es mayor que la suma de sus partes, y "Dracula" es un gran ejemplo de esto, pues el filme no pierde su calidad de obra maestra a pesar de detalles como este. Lo que Browning logra es definir por completo el cine de horror que perduraría durante la siguiente década.

Todo un clásico del cine norteamericano, "Dracula" marcaría el inicio de una nueva era en el género de horror y marcaría la pauta a seguir por Universal Studios. El estudio continuaría explorando el género con éxito en filmes como "Frankenstein" y "The Mummy", aunque desafortunadamente Bela Lugosi y Tod Browning no lograrían un éxito similar. Lugosi, encasillado como villano extranjero debido a su fuerte acento húngaro, trabajaría en filmes de serie B por varias décadas, mientras que Browning realizaría una maravillosa obra maestra titulada "Freaks" que lamentablemente fracasaría en taquilla al ser malentendida por la audiencia. Sin embargo, "Dracula" queda como testamento de su talento, pues a pesar de sus defectos y que ya es un tanto obsoleta, la película tiene una cierta magia sobrenatural que la hace seguir cautivando audiencias.

9/10
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17 de mayo de 2014

La Llorona (1933)

Aunque fueron varias las cintas de importancia realizadas en México durante la etapa silente, se podría afirmar que la industria del cine mexicano no nació del todo hasta que el sonido llego al país, pues fue en ese momento en que el cine mexicano encontró su propia voz. El año de 1932 vio el estreno de la primera “talkie” mexicana: “Santa” de Antonio Moreno, y su rotundo éxito cimentó el camino para el desarrollo de una verdadera industria. Sin embargo, a pesar de que México contaba con una rica cultura en leyendas de aparecidos, el horror y la fantasía no eran géneros favorecidos por el público y la crítica mexicanos (al grado de que filmes como "Das Cabinet Des Dr. Caligari" tenían una fría recepción en tierras mexicanas). Sin embargo, la llegada del sonido trajo películas como el “Drácula” de George Melford y Enrique Tovar Ávalos, una versión latina del clásico de Tod Browning que produjera Universal para el mercado hispano y cuyo éxito propiciaría el desarrollo del cine fantástico en México. La primera cinta de horror mexicana tomaría inspiración en la historia de fantasmas más conocida en México: La Llorona.

Titulada simplemente “La Llorona”, la película comienza en la época actual (el México de los 30s), en la fiesta de cumpleaños del pequeño hijo del Dr. Ricardo de Acuna (Ramón Pereda) y su esposa Ana (Virginia Zurí). Todo es diversión para los pequeños, pero Ana y su padre, Don Fernando de Moncada (Paco Martínez), se encuentran preocupados por la antigua maldición que pesa sobre su familia: el primogénito de un Moncada morirá horriblemente en la infancia, víctima de la Llorona. Como hombre de ciencia, el Dr. Ricardo no cree en semejante historia, por lo que Don Fernando decide contarle los oscuros orígenes de la maldición de la Llorona, comenzando con la versión más conocida de la leyenda: en tiempos de la colonia, la bella Ana Xicotencatl (Adriana Lamar), noble princesa de origen Azteca, se enamora del mujeriego caballero español Rodrigo de Cortéz (Alberto Martí). La pareja se casa y tiene hijos, pero la traición de Rodrigo de Cortéz desencadena la tragedia para Ana Xicotencatl y sus hijos. Sin embargo, la maldición que pesa sobre los Moncada podría extenderse hasta tiempos de la conquista española.

Dirigida por el director cubano Ramón Peón, “La Llorona” fue adaptada a la pantalla por otras dos grandes figuras de aquellos orígenes del cine mexicano: Carlos Noriega Hope (de “Santa”) y Fernando de Fuentes (quien se volvería uno de los mejores cineastas mexicanos). La cinta toma su origen en una historia de A. Guzmán Aguilera, la cual en esencia condensa las dos versiones más famosas de la leyenda de la Llorona (la princesa Azteca traicionada, y la de la Malinche), enmarcadas en una historia moderna de misterio y horror, haciendo de la cinta una suerte de antología de tres historias con el tema en común de la leyenda de la Llorona. Siendo la más famosas de ambas versiones, la primera historia es la que se desarrolla más, aunque la versión de la Malinche hace mayor énfasis en el mensaje que maneja la cinta: el machismo y el racismo son fuentes de dolor. La historia que enmarca las leyendas sigue en general el estilo de cine de misterio popular en los años 30s, y aunque mucho menos profunda que las historias principales, es bastante entretenida.

El director Ramón Peón comenzaría su carrera en México con esta película, tras haber realziado varios clásicos del cine silente en Cuba (como “La Virgen de la Caridad”). Como muchos directores del periodo mudo, Peón es un director en extremo visual, más interesado en la creación de una atmósfera para su historia que en la actuación de su elenco (que resulta ser bastante teatral, aún para la época). Como la cinta tiene una estructura episódica, cada uno de estos “episodios” se realiza con una atmósfera marcadamente diferente, resultando en un barroquismo propio del melodrama de época para la historia de la colonia, un tono oscuro y marcadamente americano para la época actual, y finalmente un minimalismo surrealista para la simbólica historia de la Malinche (la más interesante de las tres, a pesar de ser también la de más corta duración). Peón raramente usa efectos especiales a lo largo de la cinta, pero cuando llegan a aparecer, lucen bastante adecuados para la atmósfera de cuento folklórico que tiene la cinta a pesar de ser un tanto primitivos.

El elenco es en general efectivo en su trabajo, aunque como se mencionó anteriormente, el estilo de actuación que predomina es un tanto teatral, exagerado, denotando la falta de experiencia frente a cámara de este grupo de actores. Sin embargo, hay que reconocer que Ramón Pereda sobresale en un rol doble, primero como el incrédulo Dr. Ricardo y después como el Capitán Diego, en el segmento colonial. Como la princesa Ana, Adriana Lamar tiene sin duda muchas oportunidades para brillar en la película, pero desafortunadamente su trabajo es tan pobre y acartonado que la hace lucir casi incómoda de aparecer en una película (era su primer trabajo en cine). Sin duda, un personaje como el de Ana Xicotencatl se hubiera beneficiado de una interpretación con más vida y energía, pues el trabajo de Lamar es en suma desangelado. Es bastante interesante ver al actor chileno Alfredo del Diestro haciendo una aparición breve en la cinta, así como a un joven Antonio R. Frausto, pues juntos trabajarían en el clásico “El Compadre Mendoza” al año siguiente.

Aunque sin duda es una valiosa primer aportación por parte de México al género de horror, “La Llorona” está muy lejos de ser perfecta, pues la falta de experiencia en la realización de cine sonoro se refleja en la cinta. El problema principal es el estilo tan teatral que se maneja en la cinta, con una cámara estática y una puesta en escena simple que, en conjunto con unas actuaciones en exceso melodramáticas y teatrales, terminan en una película que luce muy anticuada, aún para los estándares de 1933. La razón de esto podría estar en la tecnología de cine sonoro con que se contaba en la realización, pues la ubicación de los micrófonos empleados podría haber sido responsable de lo estático de la puesta en cámara. Sin embargo, cabe destacar que con todo y sus problemas, la cinta ya cuenta con la semilla de los temas que predominarán a lo largo de la historia del cine de horror mexicano: el drama pasional de corte trágico y la fascinación casi nostálgica con el pasado, temas que siempre tienen lugar en el horror hecho en México, de una forma o de otra.

Por sí misma, “La Llorona” tal vez no sea la gran película mexicana de los años 30s, pero como el origen de la tradición mexicana de cine de horror (y una de las primeras cintas sonoras en México), es sin duda una de las películas más importantes. “La Llorona” fue un éxito de taquilla, lo que propició una breve pero sorprendente era en que la producción de horror mexicano cobró relevancia. A pesar de sus múltiples defectos, “La Llorona es una cinta que ha dejado un legado que, como el fantasma de la leyenda en que se inspira, jamás morirá. Por cierto, la leyenda de la princesa azteca enamorada del español daría pie a la obra de teatro escrita por Carmen Toscano a finales de los años 50s, y que se volvería la base del remake producido en 1959 bajo la dirección de René Cardona (que bien podría ser de sus mejores películas).

7/10
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24 de enero de 2014

Bat Sin Fan Dim Ji Yan Yuk Cha Siu Bau (1993)

A principios de los años 80s, el popular actor Danny Lee (famoso por su trabajo en cintas de acción, especialmente "Dip huet seung hung" de 1989) se volvió director y productor de sus propias películas, y para finales de la década ya se había hecho de poder en la industria de Hong Kong. Esta posición le permitió explotar el boom que vivió el cine de Hong Kong en los 90s y descubrir nuevas estrellas (Stephen Chow por ejemplo) y producir una buena variedad de filmes por parte de nuevos realizadores. De entre estos, "Bat Sin Fan Dim Ji Yan Yuk Cha Siu Bau" (literalmente "La Historia No Contada" del director Herman Yau es una de sus películas de horror más populares en occidente, siendo una de las mas conocidas películas de la infame certificación CAT III (originalmente dedicada a la pornografía, pero que también cubre violentos filmes de horror y explotación) introducida por el gobierno de Hong Kong en aquellos años. Supuestamente basada en un crimen de la vida real, "La Historia No Contada" es en realidad un filme bastante fuerte que realmente hace honor a su fama como uno de los más brutales del cine de Hong Kong.

La trama de "La Historia No Contada" comienza con el espeluznante descubrimiento de una bolsa de plástico conteniendo restos humanos en una solitaria playa de Macao. Los jóvenes e inexpertos oficiales de policía asignados al caso se encuentran confundidos, sin pistas y desorientados, pues jamás se habían enfrentado a algo de esta naturaleza. Sin embargo, con el liderazgo del oficial Lee (Danny Lee), el equipo comienza a reunir pistas que apunta a Wong Chi Hang (Anthony Wong), un emigrante de origen hongkonés propietario del popular restaurante "Los Ocho Inmortales". Cuando la policía descubre que Wong acaba de comprar el local a su antiguo patrón en circunstancias sospechosas, intentan localizar al anterior propietario pero los intentos por encontrarlo son infructuosos. El descubrimiento del pasado oscuro de Wong en Hong Kong los lleva a arrestado, pero en la estación de policía, el extraño personaje continua rehusándose a admitir el crimen. El oficial Lee decide tomar medidas drásticas para forzar su confesión, pero ni siquiera el determinado detective está preparado para escuchar la historia no contada por Wong Chi Hang.

Escrita por Wing-Kin Lau y Kam-Fai Law (autor de otra famosa cinta CAT III, "Dr. Lamb"), la historia se desarrolla como una típica cinta policial, detallando el trabajo de los detectives que intentan encontrar la identidad del asesino; sin embargo, dos elementos extremadamente diferentes colocan a "La Historia No Contada" en una categoría aparte: el oscuro y espeluznantemente realista retrato del asesino psicópata, y el no menos inquietante tema de la brutalidad policíaca. La extraña adición de comedia (en la forma de un inepto equipo de jóvenes policías) irrumpe la ominosa atmósfera y su innecesaria adición más bien estorba a la película en vez de servir como relajamiento cómico de algún tipo. Sin embargo, cuando las cosas se ponen serias, "La Historia No Contada" brilla al máximo, contrastando los actos sádicos de un lunático con el igualmente sádico interrogatorio. Pareciera gratuito, como si cada uno compitiera por hacer un acto de violencia más brutal que el anterior; sin embargo, la violencia de la cinta es más inquietante que sensacionalista, y sirve el propósito de mostrar a la autoridad local como estúpida e inefectiva.

Aunque es considerada como una de las cintas asiáticas más brutales, "La Historia No Contada" no es tan gráfica en su violencia como uno podría esperar, pues el shock y el horror se originan no de lo que se muestra, sino en lo que ocurre fuera de cuadro. Los realizadores, Danny Lee y Herman Yau construyen una atmósfera inquietante, muy a tono con la turbada mente de Wong. Empleando una narrativa estilizada, los cineastas Yau y Lee orquestan con inteligencia los detalles grotescos de los crímenes en una forma forma tan fuerte y terrible que, sin importar que las cosas ocurran fuera de cámara, el horror no deja de sentirse. Hacer que la imaginación sea la que llene los huecos es un recurso que Yau y Lee usan con gran sabiduría, haciendo que la violencia retratada sea horriblemente realista a pesar de que no es estrictamente gráfica. Uno no necesita ver el corte de la navaja para sentir el dolor. El estilo sucio y crudo que Yau y Lee usan en la cinta (por razones probablemente de presupuesto) aumenta el realismo de la misma, y junto con la brillante interpretación de Wong resultan en una cinta difícil de olvidar.

Definitivamente uno de los elementos que hacen la diferencia entre "La Historia No Contada" y filmes de horror similares (asiáticos o no) es el extraordinario trabajo de Anthony Wong como el enigmático Wong Chi Hang. Amenazador y frío, aunque terroríficamente humano, Anthony Wong captura tan brillantemente los gestos y rasgos de su psicótico personaje que uno no puede evitar pensar que a quien vemos en pantalla es en verdad un demente. El fascinante retrato que hace Wong del monstruo detrás de los lentes es definitivamente el punto más alto del filme. El veterano Danny Lee, como el Oficial Lee, ofrece un balance entre la oscuridad de Wong y las tonterías del equipo de policía. Lee agrega elegancia y seguridad a su sagaz, aunque confiado personaje, contrastando con la torpeza e ingenuidad de su equipo (aunque ciertamente, ninguno de ellos es un modelo de ética policial). Los policías son interpretados por jóvenes actores cuyos trabajos van de una calidad media a realmente pobre. La excepción es Emily Kwan, quien como Bo (única mujer en el equipo), es la única genuinamente divertida en su papel cómico.

Angustiosamente inquietante, "La Historia No Contada" es realmente una cinta difícil; pero aunque terriblemente crudo, el violento y sádico retrato que hace del crimen es extrañamente fascinante en una forma que pocas cintas de horror logran hacer. Sin embargo, aunque sin duda es una de las mejores cintas asiáticas de horror de su época, no es totalmente impecable en su manufactura, y uno defecto en particular evita que la cinta sea una real obra maestra: la bizarra adición de tonterías cómicas en su trama, y con malos comediantes. En forma bastante similar a "The Last House on the Left" (1972) de Wes Craven, los policías que forman el lado cómico son tan ridículos y estúpidos que parecieran salidos de otra película. Como en el clásico filme de Craven, esta mezcla no funciona muy bien, y no se siente coherente dentro de un filme tan brutalmente violento (aunque cabe destacar que el efecto es menos ridículo que en el film de Craven). Los pobres valores de producción con los que cuenta la cinta son otro punto negativo, pero los directores sacan provecho de estas limitaciones para crear un estilo crudo muy a tono con la trama.

Por sus características, probablemente "La Histora No Contada" no sea una cinta para todo público, pues este poderoso y violento descenso a la mente de un asesino es una angustiosa experiencia. Sin embargo, es también una cinta muy satisfactoria. El inolvidable trabajo de Anthony Wong, junto con el tono oscuro y sucio, su fascinante trama y su cuidadosamente construida violencia hacen de "La Historia No Contada" el ejemplo perfecto de que las cintas de explotación no son siempre ejercicios de gratuita violencia gráfica sin sentido. Como en el clásico "Cannibal Holocaust" (1980) de Ruggero Deodato, la violencia brutal en "La Historia No Contada" es parte instrumental de la atmósfera de horror que se busca, y el resultado es realmente poderoso. Inquietante, espeluznante y terrorífica, "La Historia No Contada", ó "Bat Sin Fan Dim Ji Yan Yuk Cha Siu Bau" es un clásico del horror más extremo.

8/10
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