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4 de julio de 2014

El Fantasma del Convento (1934)

Para la industria fílmica mexicana, la década de los años 30s trajo la oportunidad de finalmente crecer y desarrollarse tras el estancamiento que se vivió en el inestable clima político de la Revolución Mexicana. Al mismo tiempo, el sonido hacía su aparición en el cine, lo que incrementó las oportunidades de llevar la identidad mexicana a la cinematografía del país, pues finalmente se podía escuchar al cine hablar en español. En aquellos primeros años del cine sonoro, el director Fernando De Fuentes se volvió rápidamente uno de los realizadores más importantes, siendo un verdadero pionero que sentaría las bases para la naciente industria del cine mexicano. en 1934, De Fuentes trabajaría en conjunto con el joven dramaturgo Juan Bustillo Oro para realizar uno de los primeros clásicos del cine nacional, "El Compadre Mendoza". Curiosamente, tras este exitoso trabajo en conjunto, ambos realizadores decidieran producir filmes de corte fantástico: Juan Bustillo Oro dirigiría "Dos Monjes", mientras que De Fuentes trabajaría en "El Fantasma del Convento".

Esta película es la historia de Alfonso (Enrique del Campo), su mejor amigo Eduardo (Carlos Villatoro) y la esposa de ésta, Cristina (Marta Roel); tres amigos que al encontrarse dando un paseo por el bosque, terminan perdidos al anochecer. Mientras el trió busca una manera de regresar al camino, encuentran a un misterioso monje (Victorio Blanco) que se ofrece a darles refugio en el viejo monasterio de la Orden del Silencio. En el convento, el viejo abad (Paco Martínez) les brinda un poco de comida y habitaciones para dormir, lo que el grupo acepta con agrado. Sin embargo, el abad les explica que el convento se encuentra embrujado por el fantasma de un monje que había vendido su alma al diablo con el fin de seducir a la esposa de su mejor amigo. La historia del viejo abad no hace sino perturbar más los nervios de los tres amigos, afectando particularmente a Alfonso, pues comienza a sentirse presa de la culpa por tener un amorío con la esposa de Eduardo. Estos miedos lo llevarán a experimentar una noche de pesadilla en el convento.

Escrita por De Fuentes, Bustillo Oro y Jorge Pezet, "El Fantasma del Convento" es esencialmente un intento de traer a la pantalla grande esa rica tradición de historias de fantasmas que abunda en las leyendas de la época colonial. El choque entre la ingenuidad de la modernidad (del México de los 30s) y los secretos del pasado es a primera vista, el tema principal de la película (y un tema que se volvería recurrente en el horror mexicano); pero en realidad la trama se acerca más a un estudio de personaje que a una historia convencional de terror, pues el horror sobrenatural se vuelve más bien un reflejo de los horrores que desencadena la psicología de sus personajes. Las relaciones entre los personajes toman gran importancia en el filme, por lo que hay un gran cuidado en construir tres personajes relativamente complejos y bien definidos, especialmente Alfonso, cuyos demonios personales cobran fuerza tras escuchar la historia del abad, que se vuelve el catalizador para desencadenar el alegórico descenso a la oscuridad que vive el personaje dentro de las paredes del convento.

La principal característica de "El Fantasma del Convento" es lo bien lograda que son las atmósferas de la película, efectivamente combinando la rica tradición de historias de fantasmas existente en México con el estilo visual gótico predominante en cine de horror norteamericano de su época. De Fuentes también muestra lo fuerte que fue la influencia del soviético Sergei Eisenstein en su cine (como ya había hecho en "El Prisionero Trece"), al emplear con gran habilidad el montaje, que aunado a un dinámico uso de la cámara (fotografía de Ross Fisher), dan forma a la ominosa atmósfera de claustrofobia y paranoia que sienten los personajes de la película. "El Fantasma del Convento" detalla el descenso a la locura que viven sus personajes como una incursión a un mundo surrealista, que tiene como clímax una maravillosa escena de pesadilla en la que De Fuentes saca gran provecho de sus limitados efectos especiales. La extraordinaria música de Max Urban es la cereza del pastel para una película que tiene una belleza casi sobrenatural.

Aunque hay buenas interpretaciones por parte del elenco principal de "El Fantasma del Convento", los actores de soporte parecieran ser actores sin entrenamiento real, pues se desenvuelven en escena de forma muy tiesa y recitan sus diálogos como si estuvieran leyéndolos, sin expresar gran emoción. Afortunadamente el trío de actores principales marca un abismo de diferencia, pues Enrique del Campo es efectivo como Alfonso, el valiente y extrovertido protagonista envuelto en un triángulo a moroso con la esposa de su mejor amigo. Marta Roel es excelente como Cristina, una mujer encantada con la idea de recibir las atenciones de un hombre fuerte y viril y abandonar a su tímido y cobarde esposo. Como Eduardo, Carlos Villatoro hace un excelente trabajo interpretando a un personaje introvertido e ingenuo, incapaz de pensar una infidelidad por parte de su esposa. Aunque en principio parecieran personajes estereotipo, este trío de actores logra construir personajes complejos y darle un carácter psicológico a la aventura sobrenatural que viven.

Aunque no fue la primera cinta de horror mexicana (ese honor pertenece a "La Llorona" de 1933), se podría asegurar que "El Fantasma del Convento" es el primer clásico del género realizado en México. La razón de esto es lo única e inusual que es, pues aunque bebe de diversas influencias muy reconocibles, es a la vez muy diferente a lo realizado con anterioridad (y a lo que vendría en el futuro del cine mexicano). Carente en su totalidad de comedia, "El Fantasma del Convento" se sabe que antes que nada es una cinta de horror, y De Fuentes mantiene un tono serio que eleva la atmósfera de misterio y suspenso que tiene la historia. Esto puede hacer a la cinta tener un ritmo un poco lento, aunque en general esto resulta apropiado para la historia. Por supuesto, hay problemas, como el ya mencionado desempeño del elenco secundario y el bajo presupuesto que en ocasiones se vuelve notorio; pero a pesar de estos contratiempos, "El Fantasma del Convento" es un excelente filme de horror que con inteligencia, logra crear una historia que parece adelantada a su época.

Finalmente, "Dos Monjes" y "El Fantasma del Convento" terminarían de inaugurar el cine fantástico mexicano de la etapa sonora, comenzando una breve pero muy interesante "época de oro" en la producción de horror en México. Aunque ciertamente son recordados por los filmes más comerciales de su etapa posterior, la contribución de los realizadores De Fuentes y Bustillo Oro para el desarrollo del cine mexicano es enorme, pues esta constante exploración de géneros y temáticas diversas los hicieron verdaderos pioneros en aquellos primeros años de cine sonoro mexicano. Con su tono sombrío y ese enfoque en la psicología de los personajes, "El Fantasma del Convento" es una de las películas más interesantes del cine mexicano de los años 30s.

8/10
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16 de junio de 2014

Janghwa, Hongryeon (2003)

En 1999, la renovada industria fílmica surcoreana obtuvo su primer gran éxito internacional con "Swiri", una poderosa cinta de acción realizada por Je-kyu Kang que, tras convertirse en la película más taquillera en Corea del Sur en dicho año, atraería la atención del mundo a una nueva generación de cineastas surcoreanos. Durante la década siguiente, el cine de Corea del Sur continuaría este fuerte desarrollo, en un aparente renacimiento que ha resultado en la producción de una gran variedad de cintas de gran calidad que demuestran el talento y la técnica de los cineastas surcoreanos. Es precisamente durante este renacimiento en el que el horror surcoreano comenzó su desarrollo, pues tras haber recibido una fuerte influencia del horror japonés de finales de los 90s, ha ido generando una identidad nacional propia, evolucionando en un estilo propio, un toque surcoreano con su propios temas e idiosincracias muy particulares. El filme de Kim Jee-woon, "Janghwa Hongryeon" es un ejemplo perfecto de esto, y un filme que se une a "Swiri" y a "Oldboy" como obras clave del moderno cine surcoreano.

Conocida en México como "Los poseídos" (y en inglés como "A Tale of Two Sisters", aunque la traducción literal es "Flor Rosa, Loto Rojo"), "Janghwa, Hongryeon" es la historia de Soo-mi (Su-Jeong Lim) y Soo-Yeon (Geun-yeong Mun), dos hermanas adolescentes que viajan a la casa de campo de su familia para reunirse con su padre Bae Moo-Hyeon (Kap-Su Kim) después de haber pasado un tiempo en una institución mental recibiendo terapia tras la trágica muerte de su madre. Al llegar a casa, las jóvenes conocen a la nueva esposa de su padre, Eun-Joo (Jung-ah Yum), pero aunque ésta trata de tener una actitud amistosa y cordial con las chicas, es claro que siente un gran resentimiento contra las hijas de su nuevo esposo. Esto se refleja en su trato con Soo-Yeon, a quien comienza a torturar física y psicológicamente, aprovechando su timidez y debilidad. Esto sólo aumenta el odio que siente Soo-mi hacia su madrastra, decidiendo proteger a su hermana Soo-Yeon a como de lugar. Sin embargo, hay algo más en esa casa, algo que se acerca a Soo-mi a través de sus sueños.

Escrita por el director Kim Jee-woon, "Janghwa, Hongryeon" está inspirada en el famoso cuento tradicional coreano del mismo nombre, que narra el drama que viven dos hermanas y su malvada madrastra (y que ha sido llevado a la pantalla previamente por cineastas como Gae-myeong Hong entre otros). Sin embargo, la cinta no es una adaptación directa del cuento, pues Kim Jee-woon sólo toma esta premisa como base para hacer un estudio de personajes en el que se mezclan hábilmente el horror, el suspenso y el drama psicológico en una trama que ofrece más de lo usual en una cinta de horror. Al enfocarse en la compleja relación que tiene Soo-mi con su familia, Kim Jee-woon explora temas de resentimiento, angustia y culpa con gran sutileza y habilidad. La clave de esto es el detallado desarrollo de personajes que va construyendo Kim Jee-woon, pues es en la tensa atmósfera que se crea entre ellos donde se encuentra el verdadero horror y suspenso del filme. En la forma en que Kim Jee-woon hila el misterio de su historia se aprecia una sofisticación que hace de la cinta algo más que un cuento de fantasmas.

Empleando un estilo gótico de corte elegante y clásico, aunque adaptado a la época moderna en que se desarrolla la cinta, el director Kim Jee-woon da vida a su historia dotándola de una ominosa atmósfera de desolación que refleja las tensa relaciones entre los miembros de la familia Bae. Aunque la influencia del horror japonés es aún fuerte y obvia en algunas escena, en "Janghwa, Hongryeon" el director opta por enfocarse en los aspectos psicológicos de su historia para desarrollar un perversamente ambiguo y extremadamente sutil cuento de horror, más cerca en espíritu al clásico "The Innocents"de Jack Clayton que al "Ringu" de Hideo Nakata, pues Kim Jee-woon da una mayor importancia a las interacciones entre sus personajes que al shock que puedan generar los eventos sobrenaturales que ocurren en la casa. Considerando esto último, la calidad de la dirección de actores por parte de Kim Jee-woon se vuelve esencial para el éxito del filme y afortunadamente, este es un aspecto en el que "Janghwa, Hongryeon" que no decepciona.

Aunque "Janghwa, Hongryeon" sobresale por su estilizado diseño visual, no pasa desapercibido el gran talento de Kim para obtener de su elenco excelentes interpretaciones. Como Soo-mi, Su-Jeong Lim es realmente muy buena, mostrando gran naturalidad como la más fuerte de las hermanas Bae, determinada a proteger a su hermana. Como la frágil Soo-Yeon, Geun-Yeong Mun realiza un trabajo impresionante logrando retratar una timidez y debilidad que hacen un contraste perfecto con la naturaleza rebelde de su hermana. Sin embargo, y aunque ciertamente el trabajo de Mun es de gran calidad, el punto culminante es definitivamente la actuación de Jung-ah Yum como la madrastra Eun-Joo. Yum es simplemente fascinante y brinda una nueva dimensión a un personaje que fácilmente podría haber quedado en una mera caricatura de madrastra malvada. El trabajo de Yum hace de su personaje un ser mucho más humano, y quizás por eso, más aterrador. Aunque su rol es considerablemente pequeño, Kap-Su Kim hace un trabajo sutil pero muy bueno como el padre de las dos hermanas.

Una extraordinariamente bien ejecutada historia de suspenso, misterio y horror, "Janghwa, Hongryeon" es sin duda una de las mejores cintas provenientes de aquella nueva ola de cine sudcoreano. A pesar de ser esencialmente una tradicional historia de fantasmas, "Janghwa, Hongryeon" ofrece una mayor complejidad en su construcción, alejándose de sus orígenes folklóricos para acercarse al drama psicológico. Probablemente esto la haga un poco difícil de digerir en principio, pues Kim Jee-woon construye su película como un complicado rompecabezas a resolver, rompecabezas al cual parecieran faltarle piezas. Sin embargo, esto no es necesariamente malo, pues en este sentido los filmes "retadores" ofrecen usualmente experiencias más satisfactorias como espectador. Pronto se vuelve claro que al acertijo no le falta realmente nada, sino que al contrario, tiene todo lo justo para resolver su misterio dentro de cada escena, y cada cuadro (Kim Jee-Woon llena su cinta de símbolos y alegorías). El resultado es un interesante estudio de personajes aderezado por una inquietante atmósfera gótica.

A pesar de las apariencias, "Janghwa, Hongryeon" está lejos de ser uno más de los típicos clones de horror japonés que se volvieron tan comunes en los países asiáticos tras el estreno de "Ringu" a finales de los 90s. De hecho, se podría decir que más bien la cinta es un ejemplo de como el cine de Corea del Sur se ha adueñado finalmente del llamado J-Horror para hacer una versión local única y diferente, con su propio lenguaje y estilo. Tras décadas de censura, problemas financieros y baja producción el cine de Corea del Sur entró en una nueva "Era Dorada" al llegar el siglo XXI, y la cinta "Janghwa, Hongryeon" de Kim Jee-woon es prueba de que el género de horror jugó un papel importante en eso. Un verdadero clásico moderno.

9/10
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27 de mayo de 2014

Mark of the Vampire (1935)

Tras el fracaso comercial de su controversial obra maestra "Freaks" en 1932, el director Tod Browning se encontró en serios problemas para encontrar nuevos proyectos. Browning era un cineasta de probado talento, habiendo dirigido no solo algunos de los mejores filmes de la era silente con el actor Lon Chaney, sino que también realizó la obra maestra del horror "Dracula" en 1931. Sin embargo, "Freaks" probó estar adelantada a su tiempo y tristemente sufrió de los prejuicios de una audiencia indispuesta a entender la trágica historia de un enano enamorado de una mujer. En este estado de desgracia, el estudio rechazó sus proyectos continuamente y Browning se conformó con dirigir "Fast Workers", melodrama interpretado por otra "estrella en desgracia", el actor John Gilbert. Afortunadamente Browning lograría regresar al género que lo hizo famoso en 1935, cuando se le ofreció realizar un remake de su clásica cinta muda "London After Midnight" (hoy desaparecida). Y no solo eso, sino que también este proyecto lo reuniría con el mismo Drácula: Bela Lugosi.

"Mark of the Vampire" (literalmente, "La Marca del Vampiro") es la historia de la tragedia que rodea a la acaudalada familia Borotyn. El patriarca, Sir Karell Borotyn (Holmes Herbert) ha sido asesinado en circunstancias extrañas, y pronto el pueblo sospecha que esto ha sido obra del Conde Mora (Bela Lugosi) y su hija Luna (Carroll Borland), antiguos nobles de la localidad que los supersticiosos lugareños sospechan que se han convertido en vampiros tras haber muerto de manera misteriosa. El Inspector Neumann (Lionel Atwill) no cree en los rumores y sospecha que en realidad hay un motivo mucho más mundano y menos sobrenatural detrás del asesinato del anciano. Sin embargo, cuando la única hija de Sir Karell, la bella Irena (Elizabeth Allan) se convierte en blanco de los vampiros, el Inspector Neumann decide unir fuerzas con un extraño científico especialista en lo oculto que se hace llamar el Profesor Zelin (Lionel Barrymore). Juntos, Neumann y Zelin deberán enfrentarse a los vampiros y resolver el misterio antes de que alguien más termine muerto.

Como se mencionó anteriormente, "Mark of the Vampire" es esencialmente un remake del desaparecido clásico "London After Midnight", aunque en esta ocasión Browning aumenta los elementos de horror presentes en la historia al enfocarse en la pareja de vampiros en vez del misterio de la trama. El guión (de Guy Endore y Bernard Schubert, basado en la historia original de Browning) es complejo e inteligente, mezclando hábilmente el humor negro con el misterio de una forma nada solemne y más bien muy divertida. De hecho, podría verse a "Mark of the Vampire" como una especie de sátira del tipo de filmes de horror de su época. Lamentablemente, el filme sufrió de 20 minutos de cortes por el estudio, que se mostraron en contra de la idea de Browning de presentar a la pareja de vampiros como una incestuosa pareja de padre e hija (entre otras cosas). Incapaz de luchar contra el estudio dado sus anteriores fracasos comerciales, Browning no tuvo más remedio que permitir el corte, generando de esta forma múltiples huecos en un trama que ya de por si es un tanto confusa.

Como en la gran mayoría de los filmes de Browning, el poder de la cinta se encuentra en las inquietantes imágenes concebidas pro este maestro del cine silente, imágenes tan poderosas que al menos en este caso compensan la confusa y problemática trama. De hecho (y justo como en "Dracula"), muchas de las mejores escenas en "Mark of the Vampire" ocurren cuando nadie habla y sólo las imágenes llevan la historia adelante (como ejemplo, el vuelo de Luna). Llevando esa influencia del expresionismo al máximo, Browning hace del vampiro la visión definitiva del mal irresistible, dotándolos de un resplandor sobrenatural en la oscuridad que los vuelve diabólicamente atractivos. Tristemente, el guión no explora a los vampiros lo suficiente como para permitir más escenas con ellos. Algo notable de la cinta es la forma en que Browning maneja la comedia, pues resulta refrescante el humor negro del que dota a sus personajes. En particular, el extraño Profesor Zelin (rol que tuviera Lon Chaney en la cinta original) es una figura en la que Browning mezcla la malicia con la locura en una forma bastante bizarra, aunque no menos divertida.

Gran parte del carisma de este personaje se debe al gran talento del actor Lionel Barrymore, quien hace un trabajo notable al llenar los zapatos del gran Lon Chaney. Aunque se pudiera acusar a su trabajo de exagerado, lo cierto es que este tipo de actuación le cae al personaje como anillo al dedo, pues el Profesor Zelin no es un serio Van Helsing, sino un excéntrico tan extraño como los monstruos a los que se enfrenta. Lionel Atwill, quien sí interpreta a un personaje serio, brilla como el Inspector Neumann, a quien dota de una dignidad estoica que hace gran contraparte a la locura de Zelin. Juntos forman una suerte de pareja dispareja, con Neumann desconfiando en todo momento de quienes considera tontos supersticiosos, entre ellos Zolin. Borland y Lugosi lucen maravillosos como los silenciosos vampiros que interpretan, aunque es triste que sus escenas hayan sido reducidas tanto. Jean Hersholt, Donald Meek e Ivan Simpson aparecen en roles secundarios, con Meek y Simpson en papeles cómicos que parodian los estereotipos del género de horror de la época.

Tristemente, la película (o lo que queda de ella) sufre de tantos defectos que se opaca lo brillante que existe en ella, dejando el producto final como una película apenas mejor que el promedio. No es sólo el hecho de que los cortes realizados por el estudio terminaron por destruir la trama, sino que el humor negro de Browning no se logró traducir bien a esta cinta sonora, resultando en ocasiones en exageraciones tal vez más apropiadas al cine silente. Para empeorar las cosas, las actuaciones de Elizabeth Allan y Henry Wadsworth, quienes interpretan a la pareja romántica de la cinta, son en verdad terribles y fácilmente lo peor en un elenco que en general hace un buen trabajo. Hay muchas cosas que rescatar de "Mark of the Vampire", pero a la vez muchos problemas que impiden que la cinta se disfrute, empezando con la historia, que nunca logra desarrollarse bien y, dados los huecos que quedan en el argumento, deja nudos sin desatar y elementos sin explicar satisfactoriamente. Lo que es lamentable, pues la premisa de la cinta no deja de ser interesante.

Con todo y los problemas que la plagan, "Mark of the Vampire" funciona bien con esa mezcla de comedia, misterio y horror (y por supuesto, nunca cae mal ver a Atwill, Barrymore y Lugosi en gran forma). Definitivamente no es la típica cinta de vampiros, y como se escribió anteriormente, se podría llegar a pensar que Browning concibió la cinta como una sátira del género de horror más que como un serio intento de replicar la magia de "Dracula". Finalmente, vale la pena recordar que fuera de la reconstrucción a base de fotografías, esta es tal vez la manera más cercana de saber como era la desaparecida "London After Midnight". Aunque lejos de ser una obra maestra, "Mark of the Vampire" es una cinta interesante dentro de la carrera de Browning tras el debacle que sufrió tras "Freaks".

7/10
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17 de mayo de 2014

La Llorona (1933)

Aunque fueron varias las cintas de importancia realizadas en México durante la etapa silente, se podría afirmar que la industria del cine mexicano no nació del todo hasta que el sonido llego al país, pues fue en ese momento en que el cine mexicano encontró su propia voz. El año de 1932 vio el estreno de la primera “talkie” mexicana: “Santa” de Antonio Moreno, y su rotundo éxito cimentó el camino para el desarrollo de una verdadera industria. Sin embargo, a pesar de que México contaba con una rica cultura en leyendas de aparecidos, el horror y la fantasía no eran géneros favorecidos por el público y la crítica mexicanos (al grado de que filmes como "Das Cabinet Des Dr. Caligari" tenían una fría recepción en tierras mexicanas). Sin embargo, la llegada del sonido trajo películas como el “Drácula” de George Melford y Enrique Tovar Ávalos, una versión latina del clásico de Tod Browning que produjera Universal para el mercado hispano y cuyo éxito propiciaría el desarrollo del cine fantástico en México. La primera cinta de horror mexicana tomaría inspiración en la historia de fantasmas más conocida en México: La Llorona.

Titulada simplemente “La Llorona”, la película comienza en la época actual (el México de los 30s), en la fiesta de cumpleaños del pequeño hijo del Dr. Ricardo de Acuna (Ramón Pereda) y su esposa Ana (Virginia Zurí). Todo es diversión para los pequeños, pero Ana y su padre, Don Fernando de Moncada (Paco Martínez), se encuentran preocupados por la antigua maldición que pesa sobre su familia: el primogénito de un Moncada morirá horriblemente en la infancia, víctima de la Llorona. Como hombre de ciencia, el Dr. Ricardo no cree en semejante historia, por lo que Don Fernando decide contarle los oscuros orígenes de la maldición de la Llorona, comenzando con la versión más conocida de la leyenda: en tiempos de la colonia, la bella Ana Xicotencatl (Adriana Lamar), noble princesa de origen Azteca, se enamora del mujeriego caballero español Rodrigo de Cortéz (Alberto Martí). La pareja se casa y tiene hijos, pero la traición de Rodrigo de Cortéz desencadena la tragedia para Ana Xicotencatl y sus hijos. Sin embargo, la maldición que pesa sobre los Moncada podría extenderse hasta tiempos de la conquista española.

Dirigida por el director cubano Ramón Peón, “La Llorona” fue adaptada a la pantalla por otras dos grandes figuras de aquellos orígenes del cine mexicano: Carlos Noriega Hope (de “Santa”) y Fernando de Fuentes (quien se volvería uno de los mejores cineastas mexicanos). La cinta toma su origen en una historia de A. Guzmán Aguilera, la cual en esencia condensa las dos versiones más famosas de la leyenda de la Llorona (la princesa Azteca traicionada, y la de la Malinche), enmarcadas en una historia moderna de misterio y horror, haciendo de la cinta una suerte de antología de tres historias con el tema en común de la leyenda de la Llorona. Siendo la más famosas de ambas versiones, la primera historia es la que se desarrolla más, aunque la versión de la Malinche hace mayor énfasis en el mensaje que maneja la cinta: el machismo y el racismo son fuentes de dolor. La historia que enmarca las leyendas sigue en general el estilo de cine de misterio popular en los años 30s, y aunque mucho menos profunda que las historias principales, es bastante entretenida.

El director Ramón Peón comenzaría su carrera en México con esta película, tras haber realziado varios clásicos del cine silente en Cuba (como “La Virgen de la Caridad”). Como muchos directores del periodo mudo, Peón es un director en extremo visual, más interesado en la creación de una atmósfera para su historia que en la actuación de su elenco (que resulta ser bastante teatral, aún para la época). Como la cinta tiene una estructura episódica, cada uno de estos “episodios” se realiza con una atmósfera marcadamente diferente, resultando en un barroquismo propio del melodrama de época para la historia de la colonia, un tono oscuro y marcadamente americano para la época actual, y finalmente un minimalismo surrealista para la simbólica historia de la Malinche (la más interesante de las tres, a pesar de ser también la de más corta duración). Peón raramente usa efectos especiales a lo largo de la cinta, pero cuando llegan a aparecer, lucen bastante adecuados para la atmósfera de cuento folklórico que tiene la cinta a pesar de ser un tanto primitivos.

El elenco es en general efectivo en su trabajo, aunque como se mencionó anteriormente, el estilo de actuación que predomina es un tanto teatral, exagerado, denotando la falta de experiencia frente a cámara de este grupo de actores. Sin embargo, hay que reconocer que Ramón Pereda sobresale en un rol doble, primero como el incrédulo Dr. Ricardo y después como el Capitán Diego, en el segmento colonial. Como la princesa Ana, Adriana Lamar tiene sin duda muchas oportunidades para brillar en la película, pero desafortunadamente su trabajo es tan pobre y acartonado que la hace lucir casi incómoda de aparecer en una película (era su primer trabajo en cine). Sin duda, un personaje como el de Ana Xicotencatl se hubiera beneficiado de una interpretación con más vida y energía, pues el trabajo de Lamar es en suma desangelado. Es bastante interesante ver al actor chileno Alfredo del Diestro haciendo una aparición breve en la cinta, así como a un joven Antonio R. Frausto, pues juntos trabajarían en el clásico “El Compadre Mendoza” al año siguiente.

Aunque sin duda es una valiosa primer aportación por parte de México al género de horror, “La Llorona” está muy lejos de ser perfecta, pues la falta de experiencia en la realización de cine sonoro se refleja en la cinta. El problema principal es el estilo tan teatral que se maneja en la cinta, con una cámara estática y una puesta en escena simple que, en conjunto con unas actuaciones en exceso melodramáticas y teatrales, terminan en una película que luce muy anticuada, aún para los estándares de 1933. La razón de esto podría estar en la tecnología de cine sonoro con que se contaba en la realización, pues la ubicación de los micrófonos empleados podría haber sido responsable de lo estático de la puesta en cámara. Sin embargo, cabe destacar que con todo y sus problemas, la cinta ya cuenta con la semilla de los temas que predominarán a lo largo de la historia del cine de horror mexicano: el drama pasional de corte trágico y la fascinación casi nostálgica con el pasado, temas que siempre tienen lugar en el horror hecho en México, de una forma o de otra.

Por sí misma, “La Llorona” tal vez no sea la gran película mexicana de los años 30s, pero como el origen de la tradición mexicana de cine de horror (y una de las primeras cintas sonoras en México), es sin duda una de las películas más importantes. “La Llorona” fue un éxito de taquilla, lo que propició una breve pero sorprendente era en que la producción de horror mexicano cobró relevancia. A pesar de sus múltiples defectos, “La Llorona es una cinta que ha dejado un legado que, como el fantasma de la leyenda en que se inspira, jamás morirá. Por cierto, la leyenda de la princesa azteca enamorada del español daría pie a la obra de teatro escrita por Carmen Toscano a finales de los años 50s, y que se volvería la base del remake producido en 1959 bajo la dirección de René Cardona (que bien podría ser de sus mejores películas).

7/10
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18 de diciembre de 2013

The Body Snatcher (1945)

Entre los años 1927 y 1928, una serie de extraños asesinatos tuvieron lugar en Edimburgo, Escocia, aterrorizando a la población durante los casi once meses entre el primer crimen y la captura de los perpetradores. Al momento de su aprehensión, 17 personas habían sido asesinadas por William Burje y William Hare con el fin de vender los cadáveres al Edinburgh Medical College para su disección, con el prestigiado doctor Robert Knox como su cliente principal. La revelación de estos hechos sorprendió a la nación e hizo el caso (conocido como "Los asesinatos de West Port") parte de la cultura popular, siendo incluso material para canciones populares. Años después, el famoso escritor Robert Louis Stevenson quedaría fascinado por el caso, tomándolo como inspiración para una pequeña historia que publicaría en 1884 con el título de "The Body Snatcher". Esta misma historia corta sería luego la base para una película realizada en 1945 por el productor Val Lewton y el director Robert Wise, teniendo como protagonista al legendario ícono del horror, Boris Karloff.

Ubicada en Edimburgo en 1831, "The Body Snatcher" (literalmente, "El ladrón de cuerpos") es la historia de Donald Fettes (Russell Wade), un joven estudiante de medicina que se ve forzado a dejar la escuela debido a sus problemas económicos. Para su sorpresa, su instructor el famoso Dr. MacFarlane (Henry Daniell) decide ayudarlo dándole empleo como su asistente, pues considera a Fettes un prometedor estudiante que vale la pena apoyar. Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas para el joven Fettes, pues su nuevo puesto lo llevará a descubrir el lado oscuro de su honorable profesión cuando se da cuenta de que el Dr. MacFarlane debe pagarle al siniestro John Gray (Boris Karloff), un cochero, para que le consiga cadáveres exhumados de los cementerios para ser sujetos en sus clases. Esta terrible revelación será solo el principio, pues tras conocer al misterioso cochero Fettes encontrará que Gray no sólo es un sucio ladrón de cuerpos, sino que también es poseedor de un terrible secreto acerca del doctor MacFarlane que le da poder sobre el respetable médico.

Escrita por el productor Val Lewton (bajo su usual pseudónimo "Carlos Keith") y el popular escritor de novelas de misterio Philip MacDonald, "The Body Snatcher" es un poderoso drama psicológico en el sutil estilo que Lewton había desarrollado durante sus días como jefe de la unidad de horror en los estudios RKO. Tomando la historia de Stevenson como base, los guionistas crean una trama que espora el aspecto oscuro del alma humana en una forma que pareciera mezclar los orígenes góticos de la historia con el film noir tan en boga en los años 40s. La ambigüedad moral al estilo del cine negro se presenta al tocar el tema del progreso de la ciencia a costa de cometer crímenes cada vez más perversos. Es aquí donde la historia introduce uno de los más extraordinarios y complejos personajes del género en la figura de John Gray, quien mantiene la relación con el Dr MacFarlane más por el placer de verlo sufrir que por algún interés económico genuino. Cabe destacar la gran calidad de los diálogos en el filme, que brindan al elenco grandes oportunidades para desarrollar a los personajes.

"The Body Snatcher" fue la segunda cinta dirigida totalmente por Robert Wise tras hacer "Mademoiselle Fifi" para Lewton el año anterior ("The Curse of the Cat People", su debut, fue inicialmente dirigida por Gunther Von Fritsch). Cómo en sus trabajos anteriores, Wise nuevamente muestra sus habilidades para crear una cinta de época visualmente sorprendente tomando en cuenta los bajos presupuestos de RKO. En cierta forma, "The Body Snatcher" es un efectivo regreso a la atmósfera del cine de horror gótico que realizaba Universal Studios en los 30s, aunque con un toque de duro realismo y la sutil ambigüedad en su temática que la vuelven una especie de film noir gótico. En "The Body Snatcher" puede apreciarse un estilo basado más en la sugestión y la atmósfera que en el horror gráfico, estilo con el que Wise crea sobrecogedoras escenas de horror empleando inteligentemente los recursos más básicos del cine: montaje, sonido, iluminación. Años después Wise emplearía esta misma filosofía de "menos es más" en el clásico de horror "The Haunting".

Aunque probablemente siempre será recordado como la Creatura en la clásica cinta de 1931, "Frankenstein" (dirigido por James Whale), el actor británico Boris Karloff no era un actor limitado en rango, y esta película es el mejor testamento de ello. Como el cochero John Gray, el legendario Karloff realiza la que posiblemente sea la mejor actuación en toda su carrera, transformándose en este complejo personaje que puede ser tanto un amable cochero como un cruel y malcarado ladrón de cadáveres, disfrutando torturar la mente del Dr. MacFarlane. Sin embargo, Karloff no es el único en realizar un buen trabajo, pues Henry Daniell es otro de los puntos fuertes del filme en su rol del Dr. MacFarlane, quien a pesar de desear se un ejemplo de respetabilidad, carga con grandes culpas. Russell Wade, actor frecuente en la RKO, completa el elenco como el joven Fettes, haciendo un eficiente trabajo como el ingenuo estudiante de medicina. Bela Lugosi, el otro gran ícono del género aparece en un rol menor, aunque a pesar de ello logra robar cámara con gran talento.

Durante su breve tenura en los estudios RKO, Val Lewton mostró una gran habilidad al seleccionar el personal que trabajaría en sus películas, y en "The Body Snatcher" esto se refleja en la elección del fotógrafo Robert De Grasse, quien brinda su talento para la creación de la ominosa atmósfera que permea toda la película. Siendo Robert Wise un editor antes de convertirse en director, da una importancia especial a la narrativa mediante el montaje, lo que le permite desarrollar una historia ágil y dinámica. En "The Body Snatcher" aún puede sentirse la influencia de Orson Welles (con quien Wise colaboró como editor en "Citizen Kane") en la manera en que da uso a la cámara de De Grasse. Algo que resalta en la cinta es la recreación que hace Wise de la época en que se ubica el film, pues "The Body Snatcher" no luce como una cinta de serie B (Lewton empleó sets prestados de otras cintas para lograr esto). Sin embargo, la verdadera fuerza de "The Body Snatcher" radica en sus actores, y la labor de Wise y De Grasse se enfoca principalmente en darles pie para explotar sus talentos.

Por estas y otras razones, "The Body Snatcher" es sin duda la mejor de las películas producidas por Val Lewton en sus años en RKO, y bien puede considerarse como una de las mejores cintas de horror jamás realizadas. El director Robert Wise crea una cinta mítica, reuniendo por última vez a las dos más grandes figuras del cine de horror, Karloff y Lugosi, obteniendo de ambos sus mejores interpretaciones. "The Body Snatcher" eleva a un nivel artístico superior el estilo de cine que promovía Val Lewton, al crear un mundo corrupto y moralmente ambiguo con personajes psicológicamente complejos cuyo mayor deseo es el de escapar de ese mismo mundo. Este brutal híbrido de horror gótico y cine negro sería la prueba definitiva de que lo que Lewton y sus colaboradores creaban era mucho más que entretenimiento barato de serie B, era realmente arte.

10/10
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17 de diciembre de 2013

The Curse of the Cat People (1944)

Tras el exitoso estreno de la cinta "Cat People" en 1942 (dirigida por Jacques Tourneur), el productor Val Lewton, a cargo de la unidad de horror de RKO Studios, se encontró con la obligación de demostrar que el éxito no había sido sólo un golpe de suerte. No fue tarea fácil, pero filmes como "I Walked with a Zombie" también de Tourneur y "The Seventh Victim" de Mark Robson, consolidaron la reputación de Lewton como un eficiente productor y establecieron un estilo muy particular que se volvió el sello de Val Lewton. Aunque sus cintas de horror funcionaban muy bien, Lewton no deseaba encasillarse como un productor del género, y para fines de 1943 decidió intentar algo diferente. Nuevamente colaborando con el guionista DeWitt Bodeen, Lewton concibió una historia de fantasía oscuro acerca de los horrores de la infancia. Desafortunadamente, las cabezas de RKO deseaban mantener una continuidad a los exitosos filmes que Lewton producía, por lo que Bodeen se vio forzado a agregar elementos de su trabajo anterior, convirtiendo la historia en una secuela de su obra más famosa, "The Curse of the Cat People".

En "The Curse of the Cat People" (en español conocida como "La Maldición de la Mujer Pantera"), encontramos de vuelta a los personajes de la original "Cat People" algunos años después de los eventos del primer filme. Oliver Reed (Kent Smith) y Alice Moore (Jane Randolph) son ahora una pareja casada y viven en un agradable vecindario con su pequeña hija de seis años, Amy (Ann Carter). Amy es una niña muy inteligente e imaginativa, más adepta a soñar despierta que a hacer amigos de su edad. Esto preocupa mucho a Oliver, quien tras haber experimentado los catastróficos resultados de la imaginación obsesiva de su primera esposa Irena (Simone Simon), teme que Amy corra la misma suerte. La preocupación de Oliver crece cuando descubre que Amy tiene una amiga imaginaria: Irena. Pero Irena no es una amiga imaginaria, sino que es ahora un fantasma que desea la amistad de Amy. Aunque en realidad esta aparición parece ser benéfica para Amy e incluso la anima a formar verdaderas amistades, Oliver teme que su hija tenga un destino trágico, similar al de Irena.

Aunque para fines prácticos la cinta es una secuela a "Cat People", la historia que DeWitt Bodeen crea es bastante diferente a la original en términos de temática y tono. Aunque ambas cintas son thriller psicológicos, "The Curse of the Cat People" gira completamente en torno al tema de la infancia, su inocencia y los horrores a los que se enfrentan los niños. Enfocándose en la problemática relación de una niña altamente imaginativa y su temeroso y pragmático padre, Bodeen logra crear una bellísima historia que captura perfectamente la experiencia de la infancia al contar la historia desde el punto de vista de Amy. También toca en una manera sutil la idea de enfrentar a los demonios interiores y, aunque con sus diferencias, complementa a "Cat People" en su tratamiento de la inseguridad y la soledad. En este sentido es interesante que sea el fantasma de Irena, víctima de la inseguridad en el primer filme, quien anime a Amy a superar ese mismo miedo. Aunque ciertamente no es una película de horror en el sentido tradicional, "The Curse of the Cat People" es deliciosamente oscura en su estudio de la imaginación infantil.

Originalmente, "The Curse of the Cat People" comenzó siendo dirigida pro Gunther Von Fritsch, perl múltiples problemas en la producción forzaron a Lewton a remplazarlo con el hasta entonces editor, Robert Wise, marcando su debut en la realización. Aunque Wise siguió al pie de la letra el estilo marcado por Lewton, "The Curse of the Cat People" muestra mucha de la influencia que Wise recibió de Orson Welles (dado que Wise editó "Citizen Kane" y "The Magnificent Ambersons" entre otros filmes), incluyendo ese uso dinámico e inventivo de la cámara y el inteligente uso del montaje como medio narrativo. Como todos los filmes producidos por Lewton, la película favorece la atmósfera sobre todas las cosas, aunque en esta ocasión el tono es de mágico surrealismo, ó más bien, de oscuraa fantasía gótica, representando la rica imaginación de Amy. La maravillosa fotografía de Nicholas Musuraca nuevamente juega in papel fundamental en esto, pues en "The Curse of the Cat People" Musuraca crea varias de las imágenes más bellas que se pueden encontrar en las cintas de Val Lewton.

De la misma forma que el filme original, "The Curse of the Cat People" se beneficia del gran talento de su actriz principal, en este caso la joven Ann Carter, quien realiza un extraordinario papel como Amy Reed, especialmente considerando su edad (Carter tendría una fructífera carrera como actriz infantil, que lamentablemente no continuó al crecer). Simone Simon regresa como Irena, y nuevamente su presencia levanta el filme gracias a su belleza y talento. Y aún y que su papel es considerablemente menor en esta ocasión (la cinta pertenece completamente a Ann Carter), Simone Simon realiza una vez más un gran trabajo como el fallecida esposa de Oliver. Desafortunadamente, Kent Smith es de nuevo el punto débil del elenco, aunque sí hay una mejoría sobre su trabajo en "Cat People". Jane Randolph tiene un papel más interesante en esta ocasión, aunque no se le da mucha ocasión para brillar. Caso contrario el de Julia Dean y especialmente Elizabeth Russell, quienes brindan excelentes actuaciones en sus papeles de soporte como vecinos de los Reed.

Definitivamente los peores enemigos de la cinta son curiosamente su relación con la original "Cat People" y el rimbombante título sensacionalista que Lewton fue forzado a emplear, pues esto crea una falsa expectativa respecto al tono de la cinta, que en muchos niveles es totalmente opuesto al de la clásica cinta de 1942. Aunque ciertamente la película cuenta con elementos de horror, "The Curse of the Cat People" funciona más como un oscuro y elegante melodrama fantástico que como una fuerte película de terror en el estilo tradicional. De cualquier forma, "The Curse of the Cat People" se sostiene principalmente por su guión, que se adentra en los temores e inseguridades de la infancia con bastante valor, empleando la fantasía para abordar el tema de forma interesante. Quizás el defecto sea que Bodeen no se anima a soltar del todo la rígida estructura del melodrama familiar (el final es bastante apresurado) dejando la cinta a medio camino entre la fantasía y el melodrama, sin atreverse del todo a ir al lado oscuro. Sin embargo, esto no la hace menos disfrutable, y a pesar de las diferencias, "The Curse of the Cat People" es digna sucesora de la original.

A pesar de sus problemas, "The Curse of the Cat People" es definitivamente una de las cintas que mejor representan la oscuridad de una infancia solitaria y los sentimientos de inseguridad que la acompañan, así como la vívida imaginación que los niños poseen. Tal vez no sea una nueva "Cat People" en el sentido estricto de continuar el estilo de horror iniciado por Jacques Tourneur, pero esta cinta evoca el mismo tipo de atmósfera que hace a las películas producidas por Val Lewton tan cautivantes. "The Curse of the Cat People" sería además el comienzo de la fructífera carrera del director Robert Wise, quien posteriormente realizaría películas clásicas como "The Day the Earth Stood Still" (1951), "West Side Story" (1961) y "The Haunting" (1963). 

8/10
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16 de diciembre de 2013

Cat People (1942)

Fue en 1935, durante la filmación de una producción de David O. Selznick, adaptación de la novela de Charles Dickens "A Tale of Two Cities" (dirigida por Jack Conway y Robert Z. Leonard), en que dos jóvenes asistentes llamados Val Lewton y Jacques Tourneur se conocieron tras trabajar juntos en varias secuencias del filme. En aquellos años, Lewton trabajaba asistiendo a Selznick mientras que Toruneur, hijo del cineasta Maurice Toruneur, laboraba como director asistente mientras intentaba construir una carrera de cineasta haciendo cortometrajes para la MGM. Sin embargo, el destino tenía algo reservado para ambos, pues cuando en 1942 Lewton se volvió jefe de la recientemente creada unidad de horror en los estudios RKO, la primera persona a la que contrató fue a Jacques Tourneur. La consigna de RKO era la de realizar películas económicas de serie B, pero Lewton y Tourneur revolucionarían el género del horror con el estilo sutil y atmosférico de sus películas, basado más en la sugestión que en el shock directo. La primera de las tres cintas que Tourneur haría para Lewton fue también su debut en el cine: "Cat People" de 1942.

"Cat People", conocida en español como "La Mujer Pantera", es la historia de Irena Dubrovna (Simone Simon), una diseñadora de modas de origen serbio que se ha mudado a New York. Una mujer solitaria, Irena pasa las tardes observando los animales del zoológico, sintiendo una especial fascinación por los felinos. Es en el zoológico donde Irena conoce a Oliver Reed (Kent Smith), ingeniero naval quien queda prendado por la belleza de Irena. La atracción es mutua, y pronto la pareja comienza a tener planes de matrimonio. Sin embargo, hay un obstáculo para su felicidad: Irena cree fervientemente en una antigua maldición de su pueblo natal, que dicta que se transformará en una bestia asesina si se excita emocionalmente. Oliver intenta ayudarla, pensando que el problema tiene un origen psicológico, por lo que sigue adelante con el matrimonio, esperando encontrar una solución en el futuro. Sin embargo, la obsesión de Irena continúa, desesperando a Oliver quien pronto se enamora de su compañera de trabajo, Alice (Jane Randolph). Esto tendrá desastrosas consecuencias cuando Irena lo descubra.

Como en cada cinta que Lewton produciría para la RKO, "Cat People" estaría basada en una idea del propio Lewton desarrollada por alguno de sus guionistas. En este caso, sería DeWitt Bodeen (dramaturgo que había causado una gran impresión en Lewton) quien daría forma al concepto, creando una de las mejores historias del cine de horror. Dadas las limitantes condiciones de presupuesto, Lewton y Bodeen sabiamente decidieron enfocarse en el suspenso y el misterio, agregando un toque de horror psicológico y poniendo un mayor énfasis en el melodrama y en el desarrollo de los personajes. En la persona de Irena, crearon uno de los más complejos e interesantes personajes en la historia del cine de horror, y que inauguraría la exploración de temas psicosexuales en las películas. "Cat People" resulta ser más que una historia de horror y suspenso, es en el fondo una sutil metáfora sobre la represión sexual y, principalmente, un estudio sobre el miedo a perder el control sobre las pasiones carnales. Cómo en las clásicas leyendas de licantropía, la pantera se vuelve un símbolo del lado salvaje de la naturaleza humana.

Si el guión es digno de alabanza, la dirección del cineasta francés Jacques Tourneur es sencillamente sorprendente. Trabajando en la unidad de Lewton, Tourneur encontró severas limitaciones de presupuesto, pero también una gran libertad creativa que le permitió desarrollar en "Cat People" un estilo que después se haría la marca de Val Lewton y RKO (inspirando a cineastas como Robert Wise y Mark Robson). Este estilo recibiría gran influencia del cine negro norteamericano, haciendo al horror de RKO un híbrido de horror y film noir (el mismo Tourneur realizaría un clásico del film noir en1947, "Out of the Past"). Enfatizando la atmósfera y el tono, Tourneur juega con la sensualidad y la sutileza como pocas veces se había realizado en el horror (en cierta forma, la cinta se siente más erótica que el remake de 1982), empleando el poder de la sugestión para generar miedo en vez de un horror más gráfico. Tourneur maneja con gran maestría el misterio que rodea la obsesión de Irena, manteniendo constantemente el suspenso y la incertidumbre respecto a si la maldición es real o sólo una imaginación de Irena.

Ahora, como se mencionó anteriormente, Irena Dubrovna es probablemente uno de los mejores personajes jamás escritos en el género, sin embargo, probablemente no hubiera tenido el mismo impacto sin la gran actuación de la bellísima actriz francesa Simone Simon (famosa por "La bête humaine"). Como Irena, Simone realmente captura la mezcla de misterio e inocencia que hacen a su personaje no sólo atractivo y simpático, sino también altamente erótico sin perder la clase (haciendo de Irena efectivamente una Femme Fatale y una damisela en desgracia a la vez). Su descenso a la locura a medida de que su obsesión crece permite a Simone el mostrar su enorme talento como actriz en el gran retrato de paranoia que ella hace en "Cat People". Ciertamente, pocos en el elenco logran alcanzar el gran nivel de la actuación de Simone (Kent Smith es particularmente débil en su papel), sin embargo, Jane Randolph hace un buen papel como Alice, y Tom Conway realiza un trabajo sobresaliente como el Dr. Judd, psiquiatra al que asiste Irena, y que pronto se va interesando en la misteriosa mujer pantera.

Jacques Tourneur realizaría grandes películas en RKO ("I Walked with a Zombie" es probablemente la mejor), pero "Cat People" permanece como la más influyente obra de sus años con Lewton. No sólo es un filme bellamente realizado (gracias al brillante trabajo de fotografía de Nicholas Musuraca) que atinadamente daba un espíritu de film noir al horror, sino que su éxito cambió la manera en que los thrillers se realizaban al incluir un toque de psicología, y un grado más alto de tensión sexual y erotismo que, gracias al sutil toque de Tourneur, pudo pasar la estricta censura de esos años sin problema. En una época en que las películas de serie B eran sinónimo de mediocridad, "Cat People" logro probar que lo realmente necesario para hacer una buena película no eran presupuestos exhorbitantes o altos valores de producción, sino creatividad, talento y dedicación. Ciertamente la cinta tiene sus defectos (la actuación de Kent Smith es tal vez el más notorio), pero son pequeños y de poca importancia en una cinta que es por demás impecable.

Al final, la apuesta de Val Lewton resulto mucho mejor de lo esperado y "Cat People" se volvió el filme más exitoso de RKO en el año de su estreno, consolidando la carrera de Jacques Tourneur como realizador y estableciendo a Lewton como un hábil productor al frente de la unidad de horror de RKO e iniciando una era que vería cintas como "The Seventh Victim" (1943), "The Body Snatcher " (1945), y la ya mencionada "I Walked with a Zombie" (1943). Lewton produciría una secuela a esta cinta dos años después, "Curse of the Cat People", dando un giro fantástico a la historia de la mujer pantera e iniciando la carrera del director Robert Wise. Todo un clásico del género y de gran influencia posterior, "Cat People" es sin duda una gema del cine norteamericano que merece ser descubierta.

9/10
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22 de noviembre de 2013

Asylum (1972)


Cuando se habla de cine de terror británico, el referente obligado es por supuesto las películas de horror gótico producidas por la Hammer Film Productions durante los años 60s y 70s. Sin embargo, no todo el horror inglés provino de la famosa casa de Drácula y el Barón Frankenstein. Inspirados por el éxito de Hammer en el género de horror, la compañía productora Amicus comenzó a realizar filmes de género en un estilo similar (a colores, e incluso con los mismos elencos), aunque con varias diferencias notorias: mientras que la Hammer se especializaba en producir filmes góticos y de época, Amicus optó por ubicar sus cintas en la época contemporánea y hacerlas antologías (ó filmes "portmanteau"), es decir, compilaciones de cuatro ó cinco historias cortas de terror. "Asylum", estrenada en 1972 y dirigida por el experimentado realizador Roy Ward Baker (quien ya había pasado por Hammer, dirigiendo entre otras, "The Vampire Lovers" de 1970), es un ejemplo perfecto del tipo de películas de horror que Amicus produciría durante la década de los 70s.

"Asylum" (literalmente, "Manicomio"), toma su título por el hecho de que la historia principal trata de un médico, el Dr. Martin (Robert Powell), quien llega a un manicomio para una entrevista de trabajo. Su entrevistador, el Dr. Lionel Rutherford (Patrick Magee) decide ponerlo a prueba: uno de los pacientes es el Dr. Starr, el antiguo director del manicomio, quien ha perdido la razón tras sufrir un terrible colapso nervioso. El Dr. Martin deberá entrevistar a los pacientes del manicomio e identificar cual de ellos es en realidad el Dr. Starr. Si logra reconocerlo, Martin podrá aspirar al puesto. Así, el Dr. Martin se adentra a las instalaciones, entrevistando a cada paciente en su respectiva celda, donde escuchará sus historias. La paciente Bonnie (Barbara Parkins) contará una historia de ambición y brujería, mientras que el sastre Bruno (Barry Morse) revelará su aterradora experiencia con una tela muy especial. Barbara (Charlotte Rampling) detallará su entrañable amistad con Lucy (Britt Ekland), mientras que Byron (Herbert Lom) hablará de un espeluznante experimento sobre la transferencia de almas.

El escritor Robert Bloch (autor de la novela "Psycho", llevada al cine en 1960) escribe el guión de "Asylum", tomando como base cuatro de sus historias cortas, a las que agrega el tema del manicomio como marco central de la película. Aunque el uso de una historia que encierre los demás cuentos es algo bastante común en las antologías producidas por Amicus, el que Bloch emplee el tema del manicomio brinda a "Asylum" una identidad propia bastante particular, pues permite que las historias se muevan entre lo realista y lo fantástico con gran libertad, después de todo, son los cuentos de un grupo de pacientes. Dos grandes temas principales aparecen en las historias de Bloch: la animación de objetos inanimados y la suplantación de la personalidad. Este último finalmente resuena en la historia central pues finalmente, Martin debe encontrar quien de los pacientes es el Dr. Starr. Sin embargo, este tópico queda un poco forzado cuando nos damos cuenta que al menos dos de los pacientes entrevistados son demasiado jóvenes como para ser tomados seriamente como candidatos a ser el Dr. Starr.

Para 1972, el director Roy Ward Baker era ya considerado uno de los realizadores más experimentados del Reino Unido, habiendo dirigido clásicos como "Morning Departure" (1950) y "A Night to Remember" (1958). Aunque al trabajar en Amicus Productions se enfrentara a bajos presupuestos, Baker tenía ya el talento y la experiencia para hacer más con menos, y en "Asylum" vemos el ejemplo perfecto de esto. Si algo tienen las antologías, por su misma naturaleza, es la tendencia a ser dispares en cuanto a la calidad de las historias que las forman, y tristemente, "Asylum" no es la excepción. Sin embargo, el director Roy Ward Baker logra atenuar un poco esto manteniendo un grado igual de calidad y coherencia estilística a lo largo de las historias. A pesar de los tonos diversos en que se mueven, el estilo visual que maneja el director Roy Ward Baker mantiene a lo largo del filme una cierta atmósfera de intranquilidad, de sombría anormalidad que beneficia mucho a la película. Aunque el guión no sea el punto fuerte de "Asylum", la realización de la cinta es realmente impecable.

Como en la gran mayoría de las películas de Amicus, el elenco lo forman una mezcla de leyendas consagradas del género (Cushing y Lom), y jóvenes en busca de oportunidades para destacar (Ekland y Rampling). El resultado, como en cada antología de filmes, varía en cada historia, aunque en general el trabajo actoral en "Asylum" es de buena calidad. Por una parte, existen interpretaciones bastante sobrecogedoras, como las de Morse y Cushing en la historia del sastre, en la que ambos actores logran capturar perfectamente el tono ligeramente exagerado que la trama de fantasía sobrenatural demandaba. Por otro lado, Britt Ekland y Charlotte Rampling no son tan afortunadas en su historia, que se mueve más dentro de los terrenos del terror psicológico. Aunque la historia donde participan, "Lucy Comes to Stay", es tal vez la más floja de las cuatro, una mejor interpretación por parte de las protagonistas hubiera significado una mejoría significativa. Patrick Magee, quien interpreta al Dr. Lionel Rutherford en la historia principal, realiza un trabajo notable como el autoritario y controlador médico.

A pesar de algunas actuaciones más bien mediocres, "Asylum" no tiene su punto débil en el elenco, que en general hace un trabajo muy efectivo. Más bien, las debilidades se encuentran en el guión de Bloch. Como se mencionó anteriormente, es normal en las antologías que algunas historias no funcionen tan bien como otras, y desafortunadamente ese es el caso de "Asylum", pues mientras que "The Weird Tailor", "Frozen Fear" y la historia principal logran ser sumamente interesantes, "Mannikins of Horror" y particularmente "Lucy Comes to Stay", no alcanzan el mismo nivel. El caso de "Lucy Comes to Stay" es especialmente interesante pues su trama es una suerte de variación de "Psycho" (por lo que no es terreno extraño para Bloch) en un ambiente juvenil que no acaba de funcionar por la solemnidad con la que se desarrolla la historia, volviéndola un tanto lenta y algo aburrida en comparación con el resto de las historias. Caso contrario el de "Mannikins of Horror", cuya interesante premisa tal vez se hubiera beneficiado de un tono fantástico mucho más sombrío.

Aunque de un presupuesto menor que las cintas góticas de Hammer Films, las antologías de Amicus Productions podían llegar a ser tan o más interesantes que las producciones de su rival, y "Asylum" es tal vez la mejor prueba de ello. Aunque tal vez no represente el mejor trabajo de Robert Bloch, la película se beneficia enormemente de la maestría con la que Roy Ward Baker desarrolla la historia, así como del efectivo trabajo del fotógrafo Denys N. Coop, que logran devolverle a la moderna Inglaterra contemporánea esa atmósfera sombría y misteriosa de las clásicas historias de horror gótico de la época Victoriana. Una mezcla perfecta de lo antiguo y lo moderno. A pesar de ser menos conocidas que las cintas de la Hammer Films, bien vale la pena conocer la obra de Amicus Productions y "Asylum" es una gran forma de hacerlo.

7/10
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29 de noviembre de 2012

Supernatural (1933)

En el año de 1932, los hermanos Victor y Edward Halperin estrenaron su cinta de horror independiente, "White Zombie", que tenía en los papeles principales a Madge Bellamy y al legendario Bela Lugosi. Dirigida por Victor Halperin, "White Zombie" resultó en el primer gran éxito de los hermanos (a pesar de que habían comenzado su carrera en la era del cine mudo), lo que los llevó a recibir una oferta por parte de los estudios Paramount para realizar una película de horror. Ciertamente, esta era una oferta que no podían rechazar, pues trabajar para Paramount les brindaría un mayor presupuesto y una mejor distribución de su trabajo. Con esto en mente, los Halperin reunieron al equipo de "White Zombie" para realizar la cinta que llevaría por nombre "Supernatural", una historia de fantasmas que además tendría como valor agregado la participación de quien llegaría a ser una de las más grandes de su época: Carole Lombard. Desafortunadamente, la película no resultó el éxito económico que Paramount esperaba, terminando así la carrera de los Halperin en los grandes estudios, lo que es un poco injusto dado que no es realmente mala.

"Supernatural" (literalmente "Sobrenatural") comienza con la aprehensión de Ruth Rogen (Vivienne Osborne), una despiadada asesina serial quien es condenada a muerte. Rogen es convencida para donar su cuerpo a la ciencia por el Dr. Carl Houston (H.B. Warner), quien tiene la teoría de que una influencia sobrenatural ocurre tras la ejecución de un asesino. Mientras tanto, la rica heredera Roma Courtenay (Carole Lombard) se encuentra destrozada por la muerte de su hermano gemelo, situación que rápidamente aprovecha el falso medium Paul Bavian (Alan Dinehart). Invitando a Courtenay a su establecimiento, Bavian emplea sus habilidades teatrales para convencer a Roma de que Bavian realmente ha contactado a su fallecido hermano. El prometido de Roma, Grant Wilson (Randolph Scott) está decidido a probar que Bavian es un fraude, por lo que pide apoyo a su amigo el Dr. Houston. Sin embargo, el extraño experimento que Houston realiza con el cadáver de Rogen toma un giro inespérado cuando Roma es poseída por el espíritu de Rogen, quien tiene una cuenta pendiente con Paul Bavian.

Basado en una historia escrita por Garnett Weston (quien también escribió "White Zombie"), el guion de "Supernatural" fue escrito por el mismo Weston en colaboración con los guionistas Harvey F. Thew y Brian Marlow. Aunque ciertamente la construcción de la historia es problemática, hay múltiples elementos interesantes en el guion de "Supernatural", el primero de los cuales es el hecho de presentar a una fría asesina en serie como punto de partida de la trama. Otro punto interesante es el contraste que se hace entre los personajes del medium Paul Bavian y el Dr. Houston: ambos hablan de entablar un contacto con el más allá, pero sólamente el científico Dr. Houston lo logra, mientras que Bavian es solamente un charlatán. Algo interesante de "Supernatural" es el que los escritores dedican tiempo al desarrollo de los personajes, que a pesar de comenzar como estereotipos, van obteniendo una identidad definida a medida que la historia se desenvuelve. Sin embargo, cabe destacar que esto también vuelve a la cinta un poco lenta en principio, y la segunda mitad de la trama se resuelve de una manera muy apresurada.

Como en su anterior cinta, "White Zombie", el director Victor Halperin nuevamente emplea la atmósfera como elemento principal en "Supernatural", dando gran uso al trabajo de su usual colaborador, el cinefotógrafo Arthur Martinelli. Sin embargo, a diferencia del estático estilo de cine mudo empleado en "White Zombie", en "Supernatural" Halperin emplea un estilo narrativo mucho más dinámico, recorriendo sus espacios con gran detalle, llegando a volverlos parte integral de los personajes que los habitan (tan distinto son el humilde departamento de Bavian, el laboratorio de Houston y la lujosa casa de Roma). A pesar del ambiente urbano en que se desarrolla la historia, Martinelli y Halperin logran darle al filme un estilo visual espeluznante, empleando hábilmente la iluminación y sus escenarios para generar una ominosa atmósfera sobrenatural. Sin embargo, a pesar de que visualmente Halperin logra una cinta impactante, no todo resulta bien "Supernatural", principalmente debido a los problemas inherentes a un guion que se siente un poco incompleto, y a un elenco un poco irregular.

En "Supernatural" se presenta el inusual casting de Carole Lombard en un papel de horror. Aunque en 1933 aún no era la gran estrella en que se convertiría, su carrera ya iba en ascenso gracias a las comedias en las que participó al inicio de la era del sonido, por lo que Lombard no se consideraba apropiada para el horror. Sin embargo, Lombard fue asignada a "Supernatural" a pesar de sus protestas y las de los Halperin (que preferían a Madge Bellamy), por lo que es probable que su interpretación sufriera por estas fricciones. Aunque no realiza un mal trabajo, Lombard no se siente con la seguridad y la brillantez que presenta en sus comedias, y su actuación es opacada por el soberbio trabajo realizado por Vivienne Osborne, quien interpreta a la sádica Ruth Rogen. Con una gran habilidad para moverse de la sutileza a la intensidad, Osborne realiza la mejor actuación en el filme a pesar de aparecer muy poco en el mismo. H.B. Warren hace también un buen trabajo en el personaje del Dr. Carl Houston, sacando provecho a un papel que aunque pequeño, le da buenas oportunidades de brillar.

Como el prometido de Roma, el joven Randolph Scott luce acartonado y rígido en su papel, careciendo la fuerza para hacer buena contraparte a Lombard. Sin embargo, es Alan Dinehart quien hace el peor trabajo en el filme, realizando un villano carente de personalidad propia. Ciertamente, el personaje es interesante, pero Dinehart no logra hacerlo memorable (interesante sería alguien como Lugosi quizás). A pesar de estos problemas con el elenco, lo que realmente afecta a "Supernatural" es el tener un guion que se siente incompleto en su parte final. Aunque Halperin logra ir construyendo un grupo interesante de personajes y una premisa realmente interesante (que sería explotada en múltiples cintas durante la década siguiente), durante la segunda mitad del filme pareciera como si se le hubieran cortado partes a la historia de lo apresurado que se desarrolla el desenlace. Aunado a esto, hay ciertos detalles en la trama que quedan sin explicarse del todo bien, denotando un guion al que se le debió haber dedicado más tiempo (bajo la presión de Paramount, probablemente la falta de tiempo es la explicación más razonable).

A pesar de sus múltiples problemas, "Supernatural" es una cinta de horror bastante interesante y entretenida. Los hermanos Halperin se han hecho de una reputación como "one hit wonders" dado el abismo de diferencia que hay entre la maestría mostrada en "White Zombie" y la pobre realización de "Revolt of the Zombies" (1936) y sus trabajos subsecuentes. Y aunque quizás "Supernatural" no esté a la altura de su legendario clásico de zombies, sí es prueba real de que el talento de Victor Halperin no se limitó a una sóla ocasión. Tristemente, tras el fracaso comercial de "Supernatural" y una demanda por la compañía que financió "White Zombie", los Halperin vieron dañados su reputación y sus recursos al grado que sus trabajos subsecuentes mostraban incluso ya una falta de interés total. De cualquier forma, "Supernatural" permanece como un interesante proyecto que permite ver una faceta diferente de la legendaria Carole Lombard.

7/10
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7 de noviembre de 2012

Macario (1960)

Quizás una de las figuras más sorprendentes de la literatura moderna es la del enigmático autor B. Traven, quien a pesar de haber sido un exitoso escritor durante su vida, a la fecha los detalles de su vida permanecen en el misterio. Mejor conocido por haver escrito la novela ("Der Schatz der Sierra Madre" ("El Tesoro de la Sierra Madre", base de la clásica cinta de John Huston del mismo nombre), muy poco es lo que se sabe a ciencia cierta de Traven, incluso su nacionalidad es motivo de debate (con pistas apuntanto tanto a Alemania como a Estados Unidos). Lo que sí se sabe con seguridad es que en algún un momento de su vida, Traven viajó a México y quedó fascinado por la rica cultura de ese país, así como por su belleza natural y sus complicados problemas sociales. La novela "Macario" (publicada en alemán como "Der Dritte Gast", literalmente, "El Tercer Huésped", y en inglés como "The Healer" ó "El curandero") es otro de sus trabajos más conocidos, y es además la base para una de las películas mexicanas más fascinantes y bellas: "Macario" de Roberto Gavaldón.

Ubicada en México durante el periodo colonial, "Macario" es la historia de un humilde leñador de origen indígena del mismo nombre (Ignacio López Tarso), cuyo único sueño en la vida es el comer un pavo él solo. Esto es pues siempre ha tenido que sacrificar su comida para que su gran familia pueda tener que comer. En la víspera de la celebración del "Día de Muertos", su esposa (Pina Pellicer) se roba un pavo y lo esconde de sus hijos, pues está decidida a hacer realidad el sueño de su esposo. A la mañana siguiente, ella da a Macario el pavo para que lo pueda comer a solas. En lo profundo del bosque, Macario está a punto de disfrutar su deseado alimento cuando se le van apareciendo tres extraños sujetos, quienes le piden comparta su pavo. Macario rechaza las solicitudes de los primeros dos, pero acepta al tercero (Enrique Lucero), quien se revela como la Muerte en persona. A cambio de la comida, la Muerte le da a Macario un agua con el poder de curarlo todo. Con el regalo de la Muerte, Macario se convierte en un curandero famoso en la región, pero su fama llega a oídos de la Inquisición.

Adaptada por el escritor Emilio Carballido y el mismo director Roberto Gavaldón, la película permanece relativamente fiel a la historia de Traven (que era una adaptación del cuento de hadas alemán "Der Gevatter Tod" o "El Padrino Muerte") y mantiene la mezcla de realismo y fantasía oscura que está en el centro de la novela. Como la fábula de Traven, el guion de "Macario" está lleno de simbolismo, enriquecido por los detalles sobre la cultura mexicana y su tradicional celebración del Día de Muertos. No sólo el filme comienza precisamente en las fiestas del Día de Muertos, sino que se establecen ciertos paralelos entre la tradición Mexicana y la trama del filme, particularmente la personificación de la Muerte no como enemigo, sino como compañero, como un amigo con quien compartir la comida. El anti-capitalismo usual de Traven permanece intacto en el guion de Carballido y Gavaldón, el cual juega con la diferencia de clases entre la pobre familia de Macario y la rica casa de Don Ramiro, el rico hacendado interpretado por Mario Alberto Rodríguez.

Como es usual en los filmes de Roberto Gavaldón, la hechura de "Macario" es técnicamente impecable, aunque este filme en particular prueba que Gavaldón no era solo un eficiente artesano, sino un realmente interesante y consagrado artista, digno de ser considerado entre los mas grandes directores de cine mexicano. Como en la novela, "Macario" es fuertemente simbólico, con la imaginería mexicana respecto a la muerte jugando un papel importante en la creación de la poderosa atmósfera de fantasía que tiene el filme (una escena particularmente brillante es la pesadilla de Macario, que muestra influencia del surrealismo de Luis Buñuel). El filme en general camina la delgada línea entre el realismo (reflejado en la relación entre clases sociales) y la fantasía total, por lo que podría decirse que la película se relaciona al realismo mágico. El legendario cinefotógrafo Gabriel Figueroa hace uno de sus mejores trabajos en esta película, capturando sobrecogedoras imágenes de gran belleza sobrenatural que aumenta la atmósfera oscura de la fábula de Gavaldón.

Aunque la fotografía de Figuero es verdaderamente de lo mejor del filme, cabe destacar que el elenco también hace un maravilloso trabajo en dar vida a los personajes del "Macario" de Traven. 1960 probó ser un año importante en la carrera del actor Ignacio López Tarso, pues fue cuando obtuvo sus primeros roles importantes en "La Sombra del Caudillo" y ésta película. Como el protagonista, Macario, López Tarso muestra un gran carisma natural y una fuerte presencia en su papel, así como una gran expresividad. Aunque en un par de veces su trabajo se siente un poco teatral, en "Macario" ya muestra porque luego sería considerado como uno de los mejores actores mexicanos. "Macario" fue también el primer papel en cine de Pina Pellicer, y uno de los mejores de su corta carrera (se suicidaría cuatro años despupes). Su trabajo está tan lleno de naturalidad que se vuelve fuertemente emotivo a pesar de su limitado tiempo en pantalla. Enrique Lucero completa el elenco con un espeluznante trabajo como la Muerte, que se aparece como un pobre y desnutrido pastor.

En muchos filmes de Roberto Gavaldón, la muerte y el destino juegan papeles fundamentales en sus tramas, y en "Macario" esto es llevado a su extremo más simbólico. Pero como se mencionó anteriormente, la Muerte no es un enemigo, sino un aliado para Macario; no necesariamente una fuerza del mal, sino un elemento de equilibrio. Macario es sólo capaz de torcer un poco ese equilibrio, pues la Muerte es despiadada y el destino inamovible. Algo interesante es que la verdadera fuerza maligna en la trama proviene de los hombres, en la forma de la envidia que sienten por el éxito de Macario como curandero. De nuevo, el anti-capitalismo de Traven se hace presente: el mal es el sentimiento humano de la envidia. Aunque "Macario" no ha envejecido del todo bien (sus efectos especiales por ejemplo, lucen terriblemente obsoletos), la película mantiene su espeluznante atmósfera de fantasía oscura, un encanto sobrenatural que podría definirse mejor como "magia" que la vuelve cautivante. La belleza de las imágenes de Figueroa, a la par del maravilloso trabajo del elenco se conjugan bajo la mano de Gavaldón resultando en un filme poderoso y fascinante.

Aunque tras su estreno "Macario" se volvió merecedor de múltiples premios alrededor del mundo (incluyendo una nominación al premio de la Academia como Mejor Película en Lengua Extranjera), el filme no fue tan bien recibido en su país de origen pues se le consideró como una cinta artificial y nacionalista diseñada para ganar premios extranjeros. Quizás sí se pueda acusar a "Macario" de explotar un poco el folklor mexicano, pero aun así, "Macario" es un innegable logro de gran técnica y valor artístico. Llena de simbolismo y poseedora de un impresionante trabajo de cinefotografía, "Macario" permanece como uno de los mejores filmes de Roberto Gavaldón, y una de las últimas gemas con vestigios de la llamada "Época de Oro" del cine mexicano, el cual para 1960 ya estaba enfrentando un decline. Un sorprendente ejemplo de cine mexicano, "Macario" es un definitivo clásico del género de fantasía.

9/10
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25 de octubre de 2012

La residencia (1969)

Mientras que en muchas otras industrias cinematográficas, el género del horror había sido explorado desde los comienzos del cine, en España su desarrollo había sido casi nulo, pues fuera de algunos experimentos fantásticos del pionero del cine Segundo de Chomón y el largometraje "La torre de los siete jorobados" de Edgar Neville (1944), no había existido una película de terror propiamente dicha hasta la llegada de los años 60s. La razón principal de esto fue la censura que ejercía el gobierno de Francisco Franco, pero a partir de 1962 se vieron cambios en la industria que propiciaron la aparición de cintas de horror. Y las dos personas más importantes para en el naciente género fueron los directores Jesús Franco y Narciso Ibáñez Serrador. Nacido en Uruguay en una familia de actores, Ibáñez Serrador comenzó su carrera en España en el teatro, para pasar a la televisión, a donde llevó su gusto por el horror en la legendaria serie "Historias para no dormir". Tras el enorme éxito de esta teleserie, Ibáñez Serrador estrenó en 1969 su primer largometraje: "La residencia".

Ubicada en la Francia del siglo 19, "La residencia" es la historia de un internado para señoritas dirigido por la estricta Señora Fourneau (Lilli Palmer). A la escuela llega una nueva integrante, Terea (Cristina Galbó), quien pronto descubre los secretos que esconde la fachada de disciplina que tiene escuela. Una de las residentes, Irene (Mary Maude), asistente de confianza de la Sra. Fourneau, toma un interés particular en Teresa, y busca torturarla y humillarla en cada oportunidad. La misma Sra. Fourneau no pierde oportunidad para castigar violentamente a la rebelde Catalina (Pauline Challoner). A la par que esto ocurre, Teresa secretamente se hace amiga de Luis (John Moulder-Brown), el hijo de la Sra. Fourneau, quien vive escondido en la residencia, pues su madre no desea que se relacione con las jóvenes de la residencia. Teresa desea irse, no sólo por las humillaciones que sufre, sino porque varias jovencitas han ido desapareciendo sin dejar rastro en las últimas fechas, por lo que el miedo comienza a hacerse presente entre los muros de la residencia.

Basado en una historia de Juan Tébar, el guion de "La residencia" fue escrito por el mismo Narciso Ibáñez Serrador (bajo el nombre de Luis Peñafiel), quien emplea mezcla diversos elementos clásicos del horror para dar forma a una historia muy innovadora para el horror español. Por un lado, la ambientación en una aislada casona del siglo 19 remite mucho a la ficción gótica tradicional, mientras que la trama de Teresa enfrentándose a los tormentos que le infringe Irene le da a la historia un matiz subversivo de rebelión ante la autoridad. Finalmente, la trama del asesino serial suelto en la mansión, hace a "La residencia" un antecedente interesante el subgénero slasher. Sin embargo, lo más interesante de "La residencia" es sin duda la cantidad de lecturas que la historia puede tener, pues no sólo hay en el guion una velada crítica a los regímenes autoritarios (como el de Francisco Franco), sino que el desarrollo que hace Ibáñez de sus personajes incluye un arriesgado pero elegante toque de lesbianismo en la relación entre Teresa e Irene.

Elegancia es lo que mejor define el estilo que maneja el director Narciso Ibáñez Serrador a lo largo de "La residencia", estilo que da una importancia mayúscula al suspenso y la tensión. Con un excelente trabajo de fotografía de Manuel Berenguer, el director Ibáñez Serrador crea una cinta donde la atmósfera de represión se siente en cada cuadro. Sacando gran provecho a su locación, Ibáñez Serrador establece a sus personajes más como prisioneras que como estudiantes, bajo la estricta dirección de Fournier (y el implacable asedio de Irene). El temor que sienten los personajes ante su opresivo entorno, es retratado por Ibáñez Serrador con excelente detalle, ejemplificado a la perfección en la secuencia de la lección de costura, donde con un brillante uso del montaje, el director logra mostrar la represión sexual existente entre las jovencitas. Como puede apreciarse, es el suspenso más que el horror lo que predomina en el filme, aunque cuando el asesino finalmente ataca, Ibáñez Serrador crea imágenes de gran impacto (e innovadoras para su época).

Con "La residencia", Ibáñez Serrador pretendía llegar a un mercado internacional, por lo que a pesar del elenco multinacional la cinta se dobló al inglés (práctica común en el cine europeo de su época). El doblaje no es tan malo, y aun así se puede apreciar la gran calidad de algunos de los intérpretes. La principal joya de la cinta es la actuación de la actriz alemana Lilli Palmer, quien como la Sra. Fourneau realiza uno de los mejores trabajos de su carrera. Con gran porte y una extraordinaria presencia escénica, Palmer crea un personaje de tal intensidad que realmente deja una impresión aun cuando no está a cuadro. Palmer logra fundir a la opresiva Sra. Fourneau con la ominosa atmósfera de su escuela. Excelente también es la actuación de la británica Mary Maude como Irene, quien realiza una soberbia actuación como la fiel asistente de la Sra. Fourneau, abusando de su posición para torturar a sus condiscípulas. Frente a tan excelentes trabajos, Cristina Galbó es un poco opacada, más sin embargo logra salir adelante con un trabajo efectivo y de buena calidad.

Indudablemente una de las mejores obras de horror español, "La residencia" es un gran ejemplo de horror gótico que muy posiblemente sirvió de inspiración al italiano Dario Argento al realizar su "Suspiria" (cinta también ubicada en una escuela privada). Innovadora, cautivante y llena de suspenso, "La residencia" descansa sobre el gran cuidado que puso el director Narciso Ibáñez Serrador en su realización. Sin embargo, a pesar de sus virtudes, hay algunos detalles que no pueden pasarse por alto. Quizás el más obvio es el abandono total de algunas subtramas interesantes (principalmente una referente a Catalina), que quedan sin resolverse en favor de la trama principal. Esto es probablemente el resultado de un guion donde Ibáñez Serrador intentaba incluir múltiples ideas que al final tuvieron que sacrificarse. Otro detalle es que quizás la identidad del asesino resulta un poco predecible, aunque vale la pena mencionar que esto no disminuye el impacto del final, que se beneficia por un acertado manejo de la cámara y la soberbia actuación de Lilli Palmer.

A pesar de sus defectos, "La residencia" es una obra mayor del horror español, y un ejemplo del gran talento del director Narciso Ibáñez Serrador (talento que volvería a brillar en su clásico de 1976, "¿Quién puede matar a un niño?"). Con su bella fotografía y la espeluznante música de Waldo de los Ríos, "La residencia" es una cinta que, como las mejores historias de horror gótico, emplea sus convenciones para retratar la represión de la sexualidad con una gran sutileza y elegancia. Aunque el filme tuvo una recepción un tanto fría en su estreno (tanto en España como en el extranjero), "La residencia" es un filme mucho más inteligente de lo que pudiera parecer pues, detrás de su trama de asesinatos en serie se esconde una aguda crítica a los regímenes opresivos y sus seguidores. Un olvidado clásico del cine de horror.

9/10
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