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13 de enero de 2014

Peeping Tom (1960)

Sin lugar a dudas, el año de 1960 fue uno de numerosos e importantes cambios en la historia del cine mundial, particularmente en el género del horror, pues al ir cambiando los tiempos se fue abandonando la censura latente en muchos países (en los Estados Unidos, por ejemplo, se abandonó el infame Código Hays), y nuevos temas e ideas comenzaron a ser explorados. Uno de estos fue la introducción de connotaciones sexuales más explícitas a lo que ahora es llamado "horror psicológico" con películas como la británica "Horrors of the Black Museum" de 1959 y por supuesto, "Psycho", obra maestra de Alfred Hitchcock estrenada en 1960, filmes que dieron un rostro terriblemente humano a la maldad. Otra de aquellas importantes películas que ayudaron a cambiar el género en los años 60s provino también del Reino Unido: "Peeping Tom". Dirigida por Michael Powell, "Peeping Tom" es un mórbido cuento de horror y suspenso con el tema del voyeurismo que se adentra en los terrenos del horror psicológico y, cómo "Psycho" (estrenada sólo tres meses después que "Peeping Tom"), eleva el género al nivel de obra de arte.

"Peeping Tom" (literalmente "El mirón", aunque conocida en español como "El fotógrafo del crimen") es la historia de Mark Lewis (Karlheinz Böhm), un joven asistente de cámara en un estudio de cine Británico que aspira a convertirse en cineasta. Un hombre tímido y solitario, Lewis no es muy sociable, y prefiere pasar su tiempo detrás de su cámara, trabajando como fotógrafo de imágenes pornográficas de mujeres. Sin embargo, este joven tiene además una vida secreta, ya que él es en realidad un asesino serial que filma y asesina jóvenes mujeres y a quien la policía lleva buscando varias semanas. Las cosas se complican cuando conoce a Helen Stephens (Anna Massey), una joven que llega a vivir con su madre (Maxine Audley) en el piso de abajo de su departamento, en un cuarto que le rentan a Mark. Pronto, su amistad comienza a significar mucho para Mark, en el sentido de que le ofrece un entendimiento honesto que él jamás había experimentado antes. Sin embargo, la sombra de los traumas y obsesiones de Mark está siempre presente, y tendrá que enfrentar sus demonios.

Escrito por el otrora criptógrafo militar Leo Marks (aunque Powell también tuvo mano en el guión), "Peeping Tom" es un profundo e inquietante viaje a los lados más oscuros de la mente pues está totalmente enfocada en su personaje principal, Mark. A diferencia de "Psycho" (película que usualmente se compara con "Peeping Tom"), el asesino serial no es visto desde la perspectiva de quienes le rodean, sino que la historia se vive totalmente desde su propia perspectiva, descubriendo al ser humano detrás de la personalidad psicópata así como las terribles razones que dieron origen a una mente tan perturbada. En cierta forma, la trama de "Peeping Tom" es una profunda humanización del personaje de asesino serial, adentrándose al terrible miedo que Mark tiene de sí mismo, dado que la cinta se centra en su intento por dejar sus atroces actividades y tener una vida normal. Sin embargo, la película evita decididamente cualquier intento de glorificar ó justificar al asesino serial (como luego lo harían filmes posteriores), pues aunque víctima, Mark no deja de ser un monstruo.

Empleando una impactante y bella fotografía en color (por el veterano cinematógrafo checo Otto Heller) y un notable uso de la cámara subjetiva, el director Michael Powell concibe "Peeping Tom" como una bizarra oda al voyeur que todos llevamos dentro y al extraño placer que da el observar a otros (en forma más cercana a "Rear Window" que a "Psycho"). No es gratuito que el personaje central sea un cineasta, pues Powell une el concepto de filmar a una persona con el de asesinarla, de una manera que ve a la cámara como una entidad agresiva y casi físicamente violenta que invade y roba la esencia vital de la persona filmada. La cámara de Heller se vuelve entonces los ojos de Mark y se adentra a su perturbada mente para dibujar sus crímenes a todo color. Sin embargo, no es sólo el inteligente (y atrevido) uso de la cámara lo único que brilla en "Peeping Tom", sino también el creativo empleo del suspenso en la construcción de las escenas. Esto juega un rol de gran importancia en la creación de la atmósfera de tensión que pernea toda la cinta, tensión que semeja la que vive la mente de Mark a cada paso.

Y esto nos lleva al elenco, que bajo la dirección de Michael Powell realiza en general un trabajo excelente. El actor alemán Karlheinz Böhm (famoso por su trabajo en la trilogía de "Sissi") es realmente la estrella de la cinta, pues su interpretación como Mark es tan fascinante como espeluznante. Haciendo real y creíble su complejo personaje, Böhm logra transmitir a la perfección cuan inseguro y vulnerable es realmente Mark en su interior, sin dejar de lado la rabia y violencia que explotan en su interior. Se puede decir que Karlheinz Böhm logra en "Peeping Tom" uno de los mejores trabajos de actuación en una película de horror. Como la joven Helen, Anna Massey es sencillamente maravillosa, logrando retratar con habilidad la ingenuidad del personaje, así como esa inocencia que termina por dejar una huella profunda en la psique de Mark. Como su madre, Maxine Audley hace un trabajo efectivo, e incluso tiene varias escenas donde logra brillar y mostrar su talento, pero finalmente la película pertenece totalmente a Böhm y a Massey, pues es su relación la que se vuelve el foco central de la historia.

"Peeping Tom" no es una cinta de horror muy típica, pues aunque terriblemente oscura y agresiva, es también inquietantemente humana. Definitivamente esta compleja historia no era tal vez lo que el público esperaba de Michael Powell, quien junto a Emeric Pressburger (The Archers) había realizado varias de las cintas más queridas del cine británico durante los años 40s y 50s. Lo escabroso del tema que manejaba en "Peeping Tom" probó ser demasiado para una audiencia aún no acostumbrada a ver una cinta tan controversial, por lo que la película fue un fracaso comercial que incluso fue prohibida en varios países (el daño a la carrera de Powell sería bastante fuerte). Sin embargo, a pesar de que la crítica de su tiempo no fue muy favorable, "Peeping Tom" es una más de las obras maestras del cineasta Michael Powell, y una de las cintas de horror más influyentes de la historia. Adentrándose a la mente de su perturbado protagonista empleando un recurso que filmes como "Halloween" (1978) y "Maniac" (1980) llevarían aún más lejos, no es descabellado el considerar a "Peeping Tom" como la primera película de horror de la era moderna.

Una cinta sin duda adelantada a su época, "Peeping Tom" es una de las películas más interesantes (e inquietantes) que tocan el tema del asesino serial. Las comparaciones con "Psycho" (que a diferencia de la cinta de Powell, fue un éxito de taquilla) son justas, pero esta cinta es un tipo diferente de criatura, pues es una exploración más dura y profunda del mismo tema, con menos psicología y mucho más corazón. Es probable que esta misma humanidad con la que "Peeping Tom" trata a su perturbado monstruo es lo que la hace tan terriblemente inquietante, pues no deja de recordarnos que el salvaje asesino serial es también un dañado ser humano. Todo un clásico del género que debería ser mejor conocido como la obra maestra que realmente es.

9/10
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18 de diciembre de 2012

7 Women (1966)

Reconocido como uno de los grandes maestros en la historia del cine, el director norteamericano John Ford dejó un legado artístico bastante rico a lo largo de su larga y prolífica carrera. Aunque conocido principalmente como director de Westerns (género al que contribuyó obras definitorias como "Stagecoach" o "My Darling Clementine"), la obra de John Ford muestra a un cineasta bastante versátil y capaz de abordar diversos tipos de historia. Lamentablemente, este otro lado de la obra de Ford ha quedado un poco opacado por el gran éxito de sus clásicos Westerns, pero es una interesante faceta que bien vale la pena revisar. El ejemplo perfecto de esto es el filme "7 Women", cinta que cierra la carrera de John Ford al ser el último largometraje de ficción que realizara (más no su último trabajo, pues realizaría el documental "Chesty: A Tribute to a Legend" en 1970). Al ser un filme centrado totalmente en un grupo de personajes femeninos, pareciera un filme inusual para el legendario director de Westerns, pero la verdad es que esta obra maestra es la perfecta despedida para un grande del cine.

Ubicada en la China de 1935, "7 Women" (ó "7 Mujeres") narra las tribulaciones que vive el personal de una misión religiosa en una región remota. Liderado por la Srita. Agatha Andrews (Margaret Leighton), el personal consiste de su asistente, la Srita. Argent (Mildred Dunnock), el profesor Charles Pether (Eddie Albert) y su esposa Florrie (Betty Field), y finalmente la joven Emma Clark (Sue Lyon). En la misión se espera con ansias la llegada de un nuevo doctor, pues la situación es complicada ya que hay rumores de que la peligrosa banda del bandido Tunga Khan (Mike Mazurki) ronda en la región. Sin embargo, para sorpresa de los habitantes de la misión, el nuevo doctor es una mujer, la Dra. Cartwright (Anne Bancroft), quien no tarda en chocar con la personalidad de la estricta Srita. Andrews dada su cínica actitud y su abierto desdén por la religión. A pesar de esto, Cartwright probará ser de gran ayuda, al tener que atender problemas como el avanzado embarazo de la Sra. Pether, y el azote de una plaga entre la población. Sin embargo, su reto más grande vendrá con la llegada de Tunga Khan a las puertas de la misión.

Escrita por Janet Green y John McCormick, "7 Women" es una adaptación de una historia corta titulada "Chinese Finale" escrita por Norah Lofts (que ya había sido llevada a la televisión como parte de la serie "Alcoa Theatre" en 1960). El drama principal de "7 Women" se centra principalmente en el conflicto entre la Srita. Andrews y la Dra. Cartwright, empleando el contraste entre ambas personalidades como base para hacer un estudio sobre la moralidad, la religión y la relación entre ambas. Mientras que para la Srita. Andrews la conducta de la Dra. Cartwright es a todas luces atea e inmoral, son a final de cuentas las acciones de la ruda recien llegada las que prueban ser más benéficas para la misión que la estricta disciplina de la Srita. Andrews. Como puede apreciarse, "7 Women" no es tanto una aventura épica, sino más bien un íntimo estudio de personajes donde se van diseccionando las personalidades de las mujeres del título, que enfrentadas a la adversidad, deben aprender a colaborar a pesar de sus diferencias personales.

En su última cinta como realizador, John Ford muestra su gran maestría detrás de la cámara al dar vida a la historia de Lofts con una apropiada y muy interesante sutileza. Como se mencionó anteriormente, a pesar de su exótica locación, "7 Women" es en realidad un intenso drama de corte más íntimo, por lo que el director John Ford adapta su particular estilo para realmente adentrarse en el microcosmos de la misión. Ford deja un poco de lado el preciosismo visual (aunque la fotografía de Joseph LaShelle es brillante) en favor de un mayor enfoque en sus personajes. Con una ágil narrativa visual, Ford retrata a los integrantes de la misión con gran detalle, cuidadosamente desarrollando sus diferentes personalidades para beneficio de la trama. A final de cuentas, el ataque de Tunga Khan es sólo un pretexto para llevar al límite las diferencias entre la Srita. Andrews y la Dr. Cartwright. Ciertamente, el conflicto principal de la historia era un tema de interés para Ford, quien ya desde su clásica "Stagecoach" (1939) había tratado el complejo tema de la hipocresía de la moralidad.

Naturalmente, siendo "7 Women" una cinta basada en las relaciones entre los personajes, las actuaciones cobran una mayor importancia en su éxito. Afortunadamente, las actuaciones en "7 Women" son de una calidad soberbia, empezando por una Anne Bancroft que completamente domina la pantalla en su papel de la Dra. D.R. Cartwright. Aunque Bancroft no era la primera opción para el papel, su trabajo es realmente sorprendente, logrando canalizar fielmente la compleja personalidad de Cartwright, endurecida por la frustración de verse discriminada por ser mujer. Su contraparte, Margaret Leighton, hace un fabuloso papel como la Srita. Andrews, la estricta y devota líder de la misión. Lo interesante respecto a Leighton es que logra evtar hacer de su personaje una caricatura, y captura con habilidad las sutilezas que involucra su personaje. La joven Sue Lyon hace un aceptable trabajo como Emma, quien se ve dividida entre su fidelidad a la Srita. Andrews y su admiración por la Dra. Cartwright. El resto del elenco es bastante bueno, aunque ciertamente, las joyas de la cinta son Bancroft y Leighton.

En primera instancia, podría parecer extraño que John Ford, quien prácticamente creara la iconografía del salvaje oeste en sus Westerns, se abocara a la realización de un filme protagonizado casi exclusivamente por mujeres. Sin embargo, "7 Women" es una cinta que en su temática se aproxima al cine de Ford más de lo que pudiera parecer a primera vista: como muchos clásicos de Ford, "7 Women" narra el conflicto de un grupo de diferentes personajes unidos por las circunstancias. Además, el personaje de la Dra. Cartwright tiene mucho en común con los vaqueros de Ford, al estar claramente fuera de los estándares de la "civilización". Cartwright es fuerte, independiente y dueña de sí misma, lo que representa una amenaza para la disciplina de Andrews (que por cierto, tiene mucho de represión sexual). El papel que juega la religión en la historia es muy interesante, pues Ford hace de "7 Women" una crítica a la hipocresía de una actitud santurrona basada más en juicios morales que en verdaderos actos de sacrificio.

Ciertamente, "7 Women" no es una película totalmente carente de defectos (el más obvio sin duda el hecho de que es más que notorio que está filmada enteramente en un set), más sin embargo, dichos defectos son totalmente opacados por sus virtudes. Debido a sus inusuales características, "7 Women" es usualmente olvidada al discutir la filmografía de John Ford pero, lo cierto es que en general esta cinta resume a la perfección la totalidad de la obra de este gran cineasta. Dotada de gran belleza visual, un inteligente guion y soberbias actuaciones, "7 Women" cierra con broche de oro la brillante carrera del legendario director John Ford. Si hay alguna duda, basta sólo ver la escena final, con la que Ford se despide del cine de una manera tan melancólica como bella.

10/10
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7 de noviembre de 2012

Macario (1960)

Quizás una de las figuras más sorprendentes de la literatura moderna es la del enigmático autor B. Traven, quien a pesar de haber sido un exitoso escritor durante su vida, a la fecha los detalles de su vida permanecen en el misterio. Mejor conocido por haver escrito la novela ("Der Schatz der Sierra Madre" ("El Tesoro de la Sierra Madre", base de la clásica cinta de John Huston del mismo nombre), muy poco es lo que se sabe a ciencia cierta de Traven, incluso su nacionalidad es motivo de debate (con pistas apuntanto tanto a Alemania como a Estados Unidos). Lo que sí se sabe con seguridad es que en algún un momento de su vida, Traven viajó a México y quedó fascinado por la rica cultura de ese país, así como por su belleza natural y sus complicados problemas sociales. La novela "Macario" (publicada en alemán como "Der Dritte Gast", literalmente, "El Tercer Huésped", y en inglés como "The Healer" ó "El curandero") es otro de sus trabajos más conocidos, y es además la base para una de las películas mexicanas más fascinantes y bellas: "Macario" de Roberto Gavaldón.

Ubicada en México durante el periodo colonial, "Macario" es la historia de un humilde leñador de origen indígena del mismo nombre (Ignacio López Tarso), cuyo único sueño en la vida es el comer un pavo él solo. Esto es pues siempre ha tenido que sacrificar su comida para que su gran familia pueda tener que comer. En la víspera de la celebración del "Día de Muertos", su esposa (Pina Pellicer) se roba un pavo y lo esconde de sus hijos, pues está decidida a hacer realidad el sueño de su esposo. A la mañana siguiente, ella da a Macario el pavo para que lo pueda comer a solas. En lo profundo del bosque, Macario está a punto de disfrutar su deseado alimento cuando se le van apareciendo tres extraños sujetos, quienes le piden comparta su pavo. Macario rechaza las solicitudes de los primeros dos, pero acepta al tercero (Enrique Lucero), quien se revela como la Muerte en persona. A cambio de la comida, la Muerte le da a Macario un agua con el poder de curarlo todo. Con el regalo de la Muerte, Macario se convierte en un curandero famoso en la región, pero su fama llega a oídos de la Inquisición.

Adaptada por el escritor Emilio Carballido y el mismo director Roberto Gavaldón, la película permanece relativamente fiel a la historia de Traven (que era una adaptación del cuento de hadas alemán "Der Gevatter Tod" o "El Padrino Muerte") y mantiene la mezcla de realismo y fantasía oscura que está en el centro de la novela. Como la fábula de Traven, el guion de "Macario" está lleno de simbolismo, enriquecido por los detalles sobre la cultura mexicana y su tradicional celebración del Día de Muertos. No sólo el filme comienza precisamente en las fiestas del Día de Muertos, sino que se establecen ciertos paralelos entre la tradición Mexicana y la trama del filme, particularmente la personificación de la Muerte no como enemigo, sino como compañero, como un amigo con quien compartir la comida. El anti-capitalismo usual de Traven permanece intacto en el guion de Carballido y Gavaldón, el cual juega con la diferencia de clases entre la pobre familia de Macario y la rica casa de Don Ramiro, el rico hacendado interpretado por Mario Alberto Rodríguez.

Como es usual en los filmes de Roberto Gavaldón, la hechura de "Macario" es técnicamente impecable, aunque este filme en particular prueba que Gavaldón no era solo un eficiente artesano, sino un realmente interesante y consagrado artista, digno de ser considerado entre los mas grandes directores de cine mexicano. Como en la novela, "Macario" es fuertemente simbólico, con la imaginería mexicana respecto a la muerte jugando un papel importante en la creación de la poderosa atmósfera de fantasía que tiene el filme (una escena particularmente brillante es la pesadilla de Macario, que muestra influencia del surrealismo de Luis Buñuel). El filme en general camina la delgada línea entre el realismo (reflejado en la relación entre clases sociales) y la fantasía total, por lo que podría decirse que la película se relaciona al realismo mágico. El legendario cinefotógrafo Gabriel Figueroa hace uno de sus mejores trabajos en esta película, capturando sobrecogedoras imágenes de gran belleza sobrenatural que aumenta la atmósfera oscura de la fábula de Gavaldón.

Aunque la fotografía de Figuero es verdaderamente de lo mejor del filme, cabe destacar que el elenco también hace un maravilloso trabajo en dar vida a los personajes del "Macario" de Traven. 1960 probó ser un año importante en la carrera del actor Ignacio López Tarso, pues fue cuando obtuvo sus primeros roles importantes en "La Sombra del Caudillo" y ésta película. Como el protagonista, Macario, López Tarso muestra un gran carisma natural y una fuerte presencia en su papel, así como una gran expresividad. Aunque en un par de veces su trabajo se siente un poco teatral, en "Macario" ya muestra porque luego sería considerado como uno de los mejores actores mexicanos. "Macario" fue también el primer papel en cine de Pina Pellicer, y uno de los mejores de su corta carrera (se suicidaría cuatro años despupes). Su trabajo está tan lleno de naturalidad que se vuelve fuertemente emotivo a pesar de su limitado tiempo en pantalla. Enrique Lucero completa el elenco con un espeluznante trabajo como la Muerte, que se aparece como un pobre y desnutrido pastor.

En muchos filmes de Roberto Gavaldón, la muerte y el destino juegan papeles fundamentales en sus tramas, y en "Macario" esto es llevado a su extremo más simbólico. Pero como se mencionó anteriormente, la Muerte no es un enemigo, sino un aliado para Macario; no necesariamente una fuerza del mal, sino un elemento de equilibrio. Macario es sólo capaz de torcer un poco ese equilibrio, pues la Muerte es despiadada y el destino inamovible. Algo interesante es que la verdadera fuerza maligna en la trama proviene de los hombres, en la forma de la envidia que sienten por el éxito de Macario como curandero. De nuevo, el anti-capitalismo de Traven se hace presente: el mal es el sentimiento humano de la envidia. Aunque "Macario" no ha envejecido del todo bien (sus efectos especiales por ejemplo, lucen terriblemente obsoletos), la película mantiene su espeluznante atmósfera de fantasía oscura, un encanto sobrenatural que podría definirse mejor como "magia" que la vuelve cautivante. La belleza de las imágenes de Figueroa, a la par del maravilloso trabajo del elenco se conjugan bajo la mano de Gavaldón resultando en un filme poderoso y fascinante.

Aunque tras su estreno "Macario" se volvió merecedor de múltiples premios alrededor del mundo (incluyendo una nominación al premio de la Academia como Mejor Película en Lengua Extranjera), el filme no fue tan bien recibido en su país de origen pues se le consideró como una cinta artificial y nacionalista diseñada para ganar premios extranjeros. Quizás sí se pueda acusar a "Macario" de explotar un poco el folklor mexicano, pero aun así, "Macario" es un innegable logro de gran técnica y valor artístico. Llena de simbolismo y poseedora de un impresionante trabajo de cinefotografía, "Macario" permanece como uno de los mejores filmes de Roberto Gavaldón, y una de las últimas gemas con vestigios de la llamada "Época de Oro" del cine mexicano, el cual para 1960 ya estaba enfrentando un decline. Un sorprendente ejemplo de cine mexicano, "Macario" es un definitivo clásico del género de fantasía.

9/10
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25 de octubre de 2012

La residencia (1969)

Mientras que en muchas otras industrias cinematográficas, el género del horror había sido explorado desde los comienzos del cine, en España su desarrollo había sido casi nulo, pues fuera de algunos experimentos fantásticos del pionero del cine Segundo de Chomón y el largometraje "La torre de los siete jorobados" de Edgar Neville (1944), no había existido una película de terror propiamente dicha hasta la llegada de los años 60s. La razón principal de esto fue la censura que ejercía el gobierno de Francisco Franco, pero a partir de 1962 se vieron cambios en la industria que propiciaron la aparición de cintas de horror. Y las dos personas más importantes para en el naciente género fueron los directores Jesús Franco y Narciso Ibáñez Serrador. Nacido en Uruguay en una familia de actores, Ibáñez Serrador comenzó su carrera en España en el teatro, para pasar a la televisión, a donde llevó su gusto por el horror en la legendaria serie "Historias para no dormir". Tras el enorme éxito de esta teleserie, Ibáñez Serrador estrenó en 1969 su primer largometraje: "La residencia".

Ubicada en la Francia del siglo 19, "La residencia" es la historia de un internado para señoritas dirigido por la estricta Señora Fourneau (Lilli Palmer). A la escuela llega una nueva integrante, Terea (Cristina Galbó), quien pronto descubre los secretos que esconde la fachada de disciplina que tiene escuela. Una de las residentes, Irene (Mary Maude), asistente de confianza de la Sra. Fourneau, toma un interés particular en Teresa, y busca torturarla y humillarla en cada oportunidad. La misma Sra. Fourneau no pierde oportunidad para castigar violentamente a la rebelde Catalina (Pauline Challoner). A la par que esto ocurre, Teresa secretamente se hace amiga de Luis (John Moulder-Brown), el hijo de la Sra. Fourneau, quien vive escondido en la residencia, pues su madre no desea que se relacione con las jóvenes de la residencia. Teresa desea irse, no sólo por las humillaciones que sufre, sino porque varias jovencitas han ido desapareciendo sin dejar rastro en las últimas fechas, por lo que el miedo comienza a hacerse presente entre los muros de la residencia.

Basado en una historia de Juan Tébar, el guion de "La residencia" fue escrito por el mismo Narciso Ibáñez Serrador (bajo el nombre de Luis Peñafiel), quien emplea mezcla diversos elementos clásicos del horror para dar forma a una historia muy innovadora para el horror español. Por un lado, la ambientación en una aislada casona del siglo 19 remite mucho a la ficción gótica tradicional, mientras que la trama de Teresa enfrentándose a los tormentos que le infringe Irene le da a la historia un matiz subversivo de rebelión ante la autoridad. Finalmente, la trama del asesino serial suelto en la mansión, hace a "La residencia" un antecedente interesante el subgénero slasher. Sin embargo, lo más interesante de "La residencia" es sin duda la cantidad de lecturas que la historia puede tener, pues no sólo hay en el guion una velada crítica a los regímenes autoritarios (como el de Francisco Franco), sino que el desarrollo que hace Ibáñez de sus personajes incluye un arriesgado pero elegante toque de lesbianismo en la relación entre Teresa e Irene.

Elegancia es lo que mejor define el estilo que maneja el director Narciso Ibáñez Serrador a lo largo de "La residencia", estilo que da una importancia mayúscula al suspenso y la tensión. Con un excelente trabajo de fotografía de Manuel Berenguer, el director Ibáñez Serrador crea una cinta donde la atmósfera de represión se siente en cada cuadro. Sacando gran provecho a su locación, Ibáñez Serrador establece a sus personajes más como prisioneras que como estudiantes, bajo la estricta dirección de Fournier (y el implacable asedio de Irene). El temor que sienten los personajes ante su opresivo entorno, es retratado por Ibáñez Serrador con excelente detalle, ejemplificado a la perfección en la secuencia de la lección de costura, donde con un brillante uso del montaje, el director logra mostrar la represión sexual existente entre las jovencitas. Como puede apreciarse, es el suspenso más que el horror lo que predomina en el filme, aunque cuando el asesino finalmente ataca, Ibáñez Serrador crea imágenes de gran impacto (e innovadoras para su época).

Con "La residencia", Ibáñez Serrador pretendía llegar a un mercado internacional, por lo que a pesar del elenco multinacional la cinta se dobló al inglés (práctica común en el cine europeo de su época). El doblaje no es tan malo, y aun así se puede apreciar la gran calidad de algunos de los intérpretes. La principal joya de la cinta es la actuación de la actriz alemana Lilli Palmer, quien como la Sra. Fourneau realiza uno de los mejores trabajos de su carrera. Con gran porte y una extraordinaria presencia escénica, Palmer crea un personaje de tal intensidad que realmente deja una impresión aun cuando no está a cuadro. Palmer logra fundir a la opresiva Sra. Fourneau con la ominosa atmósfera de su escuela. Excelente también es la actuación de la británica Mary Maude como Irene, quien realiza una soberbia actuación como la fiel asistente de la Sra. Fourneau, abusando de su posición para torturar a sus condiscípulas. Frente a tan excelentes trabajos, Cristina Galbó es un poco opacada, más sin embargo logra salir adelante con un trabajo efectivo y de buena calidad.

Indudablemente una de las mejores obras de horror español, "La residencia" es un gran ejemplo de horror gótico que muy posiblemente sirvió de inspiración al italiano Dario Argento al realizar su "Suspiria" (cinta también ubicada en una escuela privada). Innovadora, cautivante y llena de suspenso, "La residencia" descansa sobre el gran cuidado que puso el director Narciso Ibáñez Serrador en su realización. Sin embargo, a pesar de sus virtudes, hay algunos detalles que no pueden pasarse por alto. Quizás el más obvio es el abandono total de algunas subtramas interesantes (principalmente una referente a Catalina), que quedan sin resolverse en favor de la trama principal. Esto es probablemente el resultado de un guion donde Ibáñez Serrador intentaba incluir múltiples ideas que al final tuvieron que sacrificarse. Otro detalle es que quizás la identidad del asesino resulta un poco predecible, aunque vale la pena mencionar que esto no disminuye el impacto del final, que se beneficia por un acertado manejo de la cámara y la soberbia actuación de Lilli Palmer.

A pesar de sus defectos, "La residencia" es una obra mayor del horror español, y un ejemplo del gran talento del director Narciso Ibáñez Serrador (talento que volvería a brillar en su clásico de 1976, "¿Quién puede matar a un niño?"). Con su bella fotografía y la espeluznante música de Waldo de los Ríos, "La residencia" es una cinta que, como las mejores historias de horror gótico, emplea sus convenciones para retratar la represión de la sexualidad con una gran sutileza y elegancia. Aunque el filme tuvo una recepción un tanto fría en su estreno (tanto en España como en el extranjero), "La residencia" es un filme mucho más inteligente de lo que pudiera parecer pues, detrás de su trama de asesinatos en serie se esconde una aguda crítica a los regímenes opresivos y sus seguidores. Un olvidado clásico del cine de horror.

9/10
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2 de julio de 2012

Efpeum (1965) @ Blog de Maurice Odremán

He tenido el placer de haber sido contactado por Jesús Odremán, hijo del mítico realizador venezolano Maurice Odremán, con el fin de pedirme el citar la reseña publicada en este blog del cortometraje de su padre, "Efpeum". Ésta se ha publicado ya, y me permito invitarlos a visitar el blog que Jesús Odremán ha construido pues más que una colección de textos sobre su padre, es toda una bitácora del viaje que realiza en la realización de un documental sobre don Maurice Odremán. Y vaya que es necesario éste documental, ya que la obra de Maurice Odremán es tan exitante e inusual que valdría la pena el conocer más de este realizador, que además de cineasta en la poesía, las artes plásticas, la narrativa, el periodismo y otras áreas. En general, todo un hombre del renacimiento, que en su cine se aprecia un gran interés por la metafísica. De hecho, aunque su cine es crudo y de bajo presupuesto, Odramán no duda en expresar su ideología en una forma que remite a cineastas como Jodorowsky. Sin duda la obra de Odremán es de gran interés, y desde aquí deseamos toda la suerte a don Jesús Odremán en la realización de su documental. Vale mucho la pena echar un vistazo a su blog, donde se podrá conocer más de la obra de ese olvidado maestro llamado Maurice Odremán. (Foto tomada del blog de Jesús Odremán).

22 de mayo de 2012

Spalovac mrtvol (1969)

Concebida en el seno de la Escuela de CIne y TV de la Academia de las Artes de Praga (FAMU) a principios de la década de los 1960s, la Nueva Ola Checoslovaca fue un importante movimiento artístico que trajo a la luz las sensibilidades artísticas de una nueva generación de cineastas del bloque comunista. Una generación que incluyó entre sus filas a Miloš Forman, Jirí Menzel y Jaromil Jireš, directores que se volverían las figuras principales de la industria Checoslovaca. Sin embargo, también hubo otros cineastas que, aunque menos famosos, dejaron una igualmente interesante contribución al movimiento, y uno de ellos fue Juraj Herz. La razón de su aparente exclusión dentro de la Nueva Ola Checoslovaca es simple: él no era estudiante de cine, sino de teatro, específicamente un titiritero. Sin embargo, este titiritero traería uno de los estilos más interesantes dentro del movimiento, uno basado en los horrible y lo grotesco, del cual "Spalovac mrtvol", "El Cremador", es quizás el mejor ejemplo.

Ubicada al inicio de la ocupación por parte de la Alemania Nazi, "Spalovac mrtvol" es la historia de Karl Kopfrkingl (Rudolf Hrusínský), el hombre a cargo de un crematorio en Praga. Aunque amigable y sociable, Karl tiene una fascinación mórbida con los muertos que alienta con sus lecturas del libro Tibetano de los Muertos. Para Karl, la cremación de un cuerpo es necesaria para la correcta liberación del alma. Sin embargo, a pesar de lo mórbido de sus obsesiones, Karl es un padre amoroso con sus hijos Zina (Jana Stehnová) y Mili (Milos Vognic); y aunque le atraen otras mujeres, mantiene una cordial aunque distante relación con su esposa Lakmé (Vlasta Chramostová). Karl siente que su vida está en correcto balance, sin embargo, cuando los Nazis llegan a la frontera Checa, es invitado a unirse al partido por tener ancestros Alemanes. Los agentes Nazis jugarán con sus obsesiones, despertando las manías que Karl ha ocultado en el lado más oscuro de su alma.

"Spalovac mrtvol" está basada en la novela del autor Checo Ladislav Fuks, cuya obra entera gira en torno de la opucación Alemana a Checoslovaquia. El guion fue adaptado por el mismo Fuks junto al director Juraj Herz, quienes usan la historia del perturbado cremador como una alegoría de la progresiva intromisión de las ideologías Nazi a la sociedad Checoslovaca. Aprovechando las ambiciones y delirios de grandeza de Karl, la influencia Nazi completa la transformación que hace que este mórbido aunque inofensivo hombre decida transformar sus más oscuras fantasías en una realidad. Así pues, movido por sus nuevas creencias, Kopfrkingl es ahora capaz de volverse contra sus amigos y familia, totalmente convencido que sus acciones son por "el bien común". Y lo que es quizás lo más interesante de "Spalovac mrtvol" es que este oscuro y perturbador cuento de horror psicológico es contado con una fuerte dosis de humor negro que, extrañamente, le da un apropiado tono de ironía.

Sin embargo, lo más llamativo de "Spalovac mrtvol" es su narrativa visual, la cual fue concebida por el director Juraj Herz como una altamente estilizada pesadilla Gótica donde la desorientación es la norma. Una desorientación diseñada para reflejar la torcida mente de su personaje principal, cuyo tren de pensamiento se mueve de lo mórbidamente macabro a lo completamente grotesco. Y para hacer esto, Herz da buen uso a la bellísima fotografía expresionista de Stanislav Milota y al frenético trabajo de edición de Jaromír Janácek. "Jump cuts", montajes, y una narrativa que va de lineal a no lineal y de regreso, son algunas de las herramientas que Herz emplea para desorientar, pero más que lucir como clichés, se sienten apropiadas para el tono de la trama. El cinefotógrafo Milota emplea la distorción del lente de ojo de pescado para evocar la distoriconada visión de la vida que tiene Karl, y jugando con luces y sombras, crea una perturbadora atmósfera Gótica muy acrode con el diseño visual de Herz.

Como el personaje principal, el actor Rudolf Hrusínský brilla en el papel de Karl Kopfrkingl, el cremador con deseos torcidos que lo llevaran a un descenso a la locura. Aunque en cierta forma Karl es una caricatura exagerada de un loco, la brilante interpretación de Rudolf Hrusínský descubre los muchos lados que tiene el personaje y muestra una figura muy compleja y de algún modo incluso trágica. Empleando sutiles pero notorios manerismos y su poderosa presencia escénica, Hrusínský se transforma completamente en este perturbado individuo, capaz de ser simpático y horrible al mismo tiempo. Ciertamente, "Spalovac mrtvol" es totalmente el show de Hrusínský, pero aunque los actores de soporte tienen considerablemtne menos espacio para desarrollar sus roles (después de todo, la cinta es narrada desde la perspectiva de Karl), hay quienes hacen trabajos más que efectivos, particularmente Vlasta Chramostová hace una buena interpretación como la tímida y dedicada esposa de Karl, Lakmé.

Quizás el horror más perturbador de entre lo muchos conjurados por la "Spalovac mrtvol" de Juraj Herz es el hecho de que aunque este es un cuento exagerado, muy probablemente algo así ocurrió en la vida real. Al inicio del filme, Karl conoce y respeta a muchos judíos, sin embargo, después que la ideología Nazi ha hechado raíces en su mente, el mórbido cremador es incapaz de conciliar sus pensamientos y comienza a ver a los judíos negativamente. Detrás de los horrores desatados por el maníaco Karl, el verdadero horror de como la ideología Nazi se infiltró lentamente y cambió la mente de una sociedad es quizás el elemento más perturbador de "Spalovac mrtvol". En la pesadilla Gótica de Herz, el mórbido cremador es ciertamente un monstruo, pero aun más monstruosos son quienes juegan con su mente. Karl está convencido de que sus acciones ayudan a una buena causa, de que está limpiando a las almas contaminadas del mundo, ayudándolos a encontrar la paz. Las acciones de Karl nos recuerdan que el camino al infierno esta hecho de buenas intenciones.

Aunque su pertenencia a la Nueva Ola Checoslovaca es a menudo ignorada, el trabajo del director Juraj Herz tiene muchas de las características del movimiento, aunque con una perspectiva a menuda más perversa y cínica, y "Spalovac mrtvol" es quizás el mejor ejemplo de ello. Desconcertante y grotesca, y al mismo tiempo absurda y oscuramente cómica, "Spalovac mrtvol" ó "El Cremador", es una gema única del cine Checoslovaco que emplea el género del horror para ilustrar los muy reales horrores de la ocupación Nazi. Aunque más que ser un filme acusatorio, "Spalovac mrtvol" es en realidad uno catártico, un filme en el que través de sus grotescas imágenes se pudiera entender la locura que volvió a un país contra sí mismo.

8/10
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14 de mayo de 2012

Muerte al Invasor (1961)

En 1961, un grupo de exiliados Cubanos entrenados por la CIA lanzó un intento de derrocar al recientemente instaurado gobierno de Fidel Castro. La operación, llamada Operación Zapara, estaba apoyada por el gobierno de los Estados Unidos e incluía un desembarco en las playas de Bahía de Cochinos, al este de la península Zapata en Cuba. La invasión fue un fracaso, pues las fuerzas armadas Cubanas derrotaron a los invasores en un lapso de tres días. La fallida invasión tuvo como consecuencia principal un mayor nacionalismo y un mayor apoyo al régimen cubano en Cuba. Este conflicto sería conocido en Cuba como la Batalla de Playa Girón, y en los Estados Unidos como la Invasión a Bahía de Cochinos. Dada la gran importancia que le dió el gobierno Cubano al cine, el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC) envió a un equipo de corresponsales de guerra a cubrir el evento. Entre ellos estaba Tomás Gutiérrez Aleam quien construyó un documental para el noticiero de Santiago Álvarez: "Muerte al Invasor".

"Muerte al Invasor" está compuesta de imágenes capturadas por Gutiérrez Alea y su equipó de camarógrados: Mario Ferrer, Pablo Martínez y Julio Simoneau. La narración, probablemente escrita por el director del ICAIC Alfredo Guevara, es interpretada por Batista y detalla los eventos de la invasión, describiendo los tres días de batalla a la par que glorifica los esfuerzos del pueblo Cubano y sus líderes. Dada la naturaleza como un documental destinado a formar parte del noticiero, la cinta tiene una meta propagandista más que evidente, con los invsaroes vencidos constantemente denominados como traidores u opresores partidarios del gobierno anterior. El apoyo Estadounidense a los invasores también es un punto discutido extensamente, haciendo hincapié en el esfuerzo Norteamericano por derrocar al gobierno Socialista de Cuba, y describiendo la naturaleza encubierta de la operación como ejemplo de traición imperialista. "Muerte al Invasor" tiene una agenda definida, y la sutileza no es para nada su fuerte.

Ha habido mucho debate sobre quien estuvo realmente detrás de la creación de "Muerte al Invasor", con arugmentos tanto para Tomás Gutiérrez Alea como para Santiago Álvarez dandoles el crédito. La película realmente muestra signos tempranos de los estilos de ambos directores: por un lado, elementos del inovador "montaje nervioso" de Álvarez pueden sentirse en el filme, mientras que por el otro, las imágenes que forman el documental tienen ya el estilo de Gutiérrez Alea. Y hablando de las imágenes, la serie de escenas capturadas en el filme no son sólo de gran valor histórico, sino que cuentan con una cierta belleza en bruto que realmente retratan el espíritu de una nación que se defiende. Dejando de lado la patriotista narración y sin tomar algún lado político, estas imágenes hablan mucho de una joven nación que aún creía en un ideal y luchó por él. La elocuencia de las imágenes de "Muerte al Invasor" da fuerza a quienes apoyan a Gutiérrez Alea como director único, aunque al final, hay suficientes elementos que establecen el filme como una contribución entre él, Álvarez e incluso Guevara.

Como se mencionó anteriormente, "Muerte al Invasor" fue claramente concebido como una pieza de propaganda, con su latente glorificación de la nación Cubana y su demonización sin piedad que hace de los invasores. Y este es quizás el lado más débil del filme, pues a pesar del poder de sus imágenes, la narrativa es lenta e incluso torpe. El narrador Julio Batista carece de emoción al declamar, permaneciendo siempre calmado y monótono en su discurso, más parecido al narrador de algún documental escolar que a un historiador. Como pieza de propaganda, el filme cumple su propósito, aunque carece de la vibrante energía del cine Soviético o del filme Cubanos posteriores. La fuerza del filme esta claramente en sus imagenes yedición, las cuales muestran los talentos de sus realizadores y ofrece un vistazo hacia donde irían sus carreras. El contraste de calidad entre las imágenes del filme y la narración escrita es tan grande que la cinta incluso funciona mejor sin narración. El ojo del joven cine Cubano es suficiente para contar la historia de su victoria, sin necesidad de agregar glorificación artificiosa.

"Muerte al Invasor" tal vez no sea el mejor ejemplo del cine de Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez, aunque es ciertamente un filme bastante interesante para observar el desarrollo que sostuvieron ambos cineastas, quienes se volverían celebradas luminarias de la Época de Oro del Cine Cubano. En un filme como "Muerte al Invasor", el cual claramente tiene una meta definida y una agenda política específica, es siempre difícil separar la política del cine, pero en este caso, el que uno esté de acuerdo o no con sus argumentos es secundario, lo que está claro es que con sus imágenes y montaje, los cineastas Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez han realmente capturado la cara y espíritu de una joven nación que se está buscando a sí misma.

6/10
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25 de abril de 2012

The Haunting (1963)

Desde el comienzo de la civilización, la historias de fantasmas y espíritus han existido en muchas culturas a nivel mundial, pues la fascinación con la muerte y lo que viene después está enraizada profundamente en nuestra naturaleza. Esta fascinación se refleja mucho en el género narrativo del horror, volviéndose elemento clave de la literatura Gótica y romántica del siglo 18; pues siendo expresión del antiguo miedo a lo desconocido, era natural que fuera inspiración a muchos tipos de historias pesadillescas. Por supuesto, las historias de fantasmas harían la transición al cinema donde pronto se volverían inspiración clásica de películas macabras. Siendo entonces un importante subgénero del horror, muchas cintas de fantasmas se han realziado a través de los años, sin embargo, si hay una que haya capturado perfectamente la escencia de lo que realmente hace a una historia decasas embrujadas, elevando el subgénero a un nuevo nivel de arte, esa es definitivamente "The Haunting" de Robert Wise.

"The Haunting" (Literalmente "El Embrujo", pero conocida en México como "La mansión de los espíritus") es una historia de una casa, una casa que "nació mala", una vieja mansión llamada "Hill House" debido a las colinas que la rodean. Pero Hill House no es una casa compun, pues por más de un siglo se ha conocido como una de las más sinisestras casas embrujadas con un pasado lleno de muerte y locura. Este infame pasado le ha dió la reputación de estar embrujada. El Dr. Markway, un famoso científico obsesionado con lo sobrenatural, decide llevar a cabo un experimento en Hill House en su deseo de probar que lo sobrenatural existe y que el embrujo es real. Para esto invita a un grupo selecto de gente que él cree capaz de ayudarlo en su misión, pero sólo dos responden el llamado: la clarividente Theo (Claire Bloom) y Eleanor Lance (Juliet Harris), una tímida mujer de pasado misterioso. Luke Sanderson (Russ Tamblyn), el heredero de la casa, se les une escépticamente. Sin embargo, lo que descubrirán en Hill House les cambiará la vida.

Escrita por Nelson Gidding, "The Haunting" es una adaptación de la novela de Shirley Jackson "The Haunting of Hill House" (1959), probablemente la más famosa novela de fantasmas de los tiempos modernos. A pesar de algunos cambios en los personajes, la trama es relativamente fiel a la novela, sin embargo, Gidding ha removido el ligero toque de comedia de la novela y se enfoca claramente en el horror psicológico de la historia. Esto es mejor ejemplificado en la forma en que el guión maneja a Eleanor, quien podría llamarse "la protagonista" (aunque todos tienen un papel importante). Eleanor es la más vulnerable psicológicamente del grupo, y esto se refleja en la forma en que Hill House reacciona a ella, y en el extraño lazo que se forma entre Eleanor y la casa. De hecho, la casa misma funciona como un personaje, como una prescencia que rodea al grupo, acechante. El guión es bastante efectivo en como desarrolla a su grupo de personajes y sus relaciones, así como en la sutil ambiguedad en que los eventos sobrenaturales se desarrollan.

Esta sutil ambiguedad que impregna el guión es soberbiamente vuelta realidad por el director Robert Wise, quien en un genial ejercicio del poder de la sugestión, logra crear una ominosa y muy poderosa atmósfera de terror usando sólamente efectos de luz y sonido. Con una excelente puesta de cámara y la maravillosa fotografía en blanco y negro de Davis Boulton, Wise permanece fiel al tono del guión y literalmente transforma a Hill House en un personaje completo. Habiendo empezado su carrera en la división de horror de RKO Studios bajo la guía del legendario productor Val Lewton, Wise sabe exactamente como hacer terror atmósferico con recursos mínimos, y en "The Haunting", lleva esto al extremo, regresando a ese estilo sutil, minimalista que explota el drama psicológico de la historia. Casi no existen los efectos especiales, pues Wise crea sus horrores jugando con el miedo más antiguo de todos: el miedo a lo no visto.

Como es de esperarse en una cinta basada en la relaciones entre un grupo de personas, el trabajo del elenco es de enorme importancia, pues aunque al cinta es fuerte en estilo visual para crear atmósfera, mucho del poder del filme esta en el desarrollo de sus personajes. Al frente del elenco está Julie Harris como Eleanor Lace, y ella realmente brinda un trabajo sorprendente (probablemente su mejor) como la tímida mujer. Aunque se ha criticado a su interpretación como excesivamente dramática e irritante, realmente dado su carácter es natural que su personaje se desarrolle de esta manera. De hecho, es así para que contraste con la desinibida Theo, interpretada soberbiamente por la hermosa Claire Bloom, quien le agrega una fuerte sexualidad a su rol. Jugando sutilmente con la ambiguedad de su personaje, Bloom crea un personaje complejo que contrasta muy bien con la frágil Eleanor. Richard Johnson es el Dr. Markway, y es muy efectivo en su personaje, agregando mucho carisma a su personaje. Finalmente Russ Tamblyn es perfecto como el escéptico y arrogante Luke.

Estilizada, elegante, y trememndamente atmosférica, "The Haunting" de Robert Wise es quizás el epítome de el estilo "menos es más" que Wise aprendio al laborar con Val Lewton en RKO. Su uso de elementos puramente audiovisuales para crear a la prescencia sobrenatural que habita la casa agrega un gran elemento de verosimilitud que aún se mantiene a más de 50 años de su estreno. Junto a "The Innocents" (1961), el filme de Robert Wise se mantiene como una película clásica de fantasmas que redefinió el género e hizo el horror creible. Si la cinta tiene algún defecto, es quizas el hecho de que sufre de un ritmo algo lento mientras la historia se desenvuelve; sin embargo, este ritmo es escencial para el desarrollo de los eventos que llevan al gran final. Una maravilla de estilo y técnica, "The Haunting" demuestra el gran talento de Robert Wise como un narrador visual. Con la bizarra arquitectura de la mansion y la estilizada fotografía de Boulton, Wise ha creado una gema pura del cine de horror.

En 1999 se produjo un remake de "The Haunting", que curiosamente siguió el estilo completamente opuesto a la filosofía del filme original: un exceso de complejos efectos visuales. Aunque se hubiera esperado que las técnicas modernas hicieran a los fantasmas de Hill House lucir realistas, solo terminaron por hacerlos lucir falsos. Y de hecho, esta gran dependencia en efectos visuales que caracterizó al remake es sólo prueba de que el enfoque minimalista de Robert Wise es superior. Considerada como una de las mejores cintas de horror jamás hechas, "The Haunting" de Robert Wise llevó la historia de fantasmas a un nuevo nivel, haciendola el epítome del género. 18 años después de haber realizado "The Body Snatcher", Wise creo una segunda obra maestra de horror en "The Haunting", y las historias de fantasmas no volvieron a ser las mismas después de ella.

10/10
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Esta reseña fue originalmente publicada en su versión original en Inglés en Cult Reviews el 1 de Abril del 2012. Cult Reviews es un buen sitio para visitar cuando se busca cine de culto.

3 de abril de 2012

The Innocents (1961)

De entre las múltiples obras de ficción Gótica que surgieron durante el la década de 1880s, la clásica historia de fantasmas, "Otra vuelta de tuerca" es definitivamente una de las intrigantes y fascinantes de todas. Las razones de esto son muchas, pero una de las más importantes ha sido la forma ambigua en que James usa a los fantasmas para explorar la psicología de sus personajes. Esta ambiguedad ha sido causa de múltiples debates sobre la naturaleza de la trama, pues la narrativa de James ha generado diferentes interpretaciones a través de los años. Mitad horror sobrenatural y mitad drama psicológico (sin mencionar el subtexto de sexualidad reprimida que se lee en la novela), la riqueza de "Otra vuelta de tuerca" es vasta, lo que ha permitido también una buena variedad de adaptaciones, cada una mostrando una forma diferente de ver la historia. La cinta de 1961, "The Innocents" es una adaptación que permanece fiel a la visión de James, y logra mantener la seductora ambiguedad de la novela.

En "The Innocents" ("Los Inocentes", aunque títulada en Español como "Posesión Satánica"), Deborah Kerr interpreta a la Señorita Giddens, una joven e inexperta tutora contratada por un hombre rico (Michael Redgrave) para trabajar en su casa de campo y cuidar de sus sobrinos, pues él es no tiene el tiempo (ni el interés) en ser la figura paterna de los huérfanos. Tras su llegada, la Srita. Giddens conoce a la Señora Grose (Megs Jenkins), la ama de llaves, y a Flora (Pamela Franklin), una de los niños que cuidará. Todo parece ir bien hasta que reciben la noticia de que el otro niño, Miles (Martin Stephens) ha sido explusado de la escuela por su mal comportamiento. Tras la llegada de Miles, la Srita. Giddens comienza a experimentar eventos extraños en la casa, escuchando y viendo apariciones que la hacen sospechar que la casa está embrujada. La extraña conducta de los dos niños incrementará sus sospechas de que algo o alguien fuera de este mundo pretende tener el control de los inocentes.

Siguiendo al clásico de Henry James de manera muy fiel, el guión de William Archibald y Truman Capote logra capturar exactamente la misma atmósfera de ambiguedad y paranoia que impregna cada página de la novela clásica. La palabra clave del filme es "ambiguedad" pues de hecho, se pudiera incluso decir que los escritores han tomado esa ambiguedad ya inherente en la trama todavía un paso más allá a la par que juegan con cada elemento que tiene la historia: horror sobrenatural, drama psicológico, y ese sutil pero fuerte toque de voluptuosa sensualidad de la represión sexual Victoriana. La trama tiene mútliples giros a medida que se desarrolla, jugando con cada posible explicación para los extraños eventos que ocurren, pero sin dar muchas pistas sobre la naturaleza exacta de lo que está pasando, cuidando sabiamente el misterio y el suspenso hasta el último momento. Finalmente, el soberbio desarrollo de los personajes es otro elemento que hace de esta cinta uno de los más poderososo cuentos de horror realizados en el cine.

Dos años después de dirigir la internacionalmente aclamada "Room at the Top" ("Un lugar en la cumbre"), el director Jack Clayton muestra su talento para adaptar obras literarias con una gran clase y sin dejar de lado la escencia de la trama. Enfocándose enteramente en la Srita. Giddens y los niños, Clayton permanece fiel al tono ambiguo del guión, creando un horror claustrofóbico basado enteramente en la sugestión, dejando a la imaginación de la audiencia la naturaleza del embrujo y la fuenre de los innombrables horrores que tenen lugar en l amansión. Clayton aumenta la inherente sensualidad de la novela de Henry James con una sutileza elegante que es a la vez perturbadora y fascinante. Y por supuesto, la estrella de esta obra maestra es sin duda el impresionante trabajo de fotografía realizado por el legendario Freddie Francis (años después sería uno de los directores clásicos de Hammer films), quien usando una suntuosa fotografía blanco y negro crea una ominosa atmósfera de perdición que es tan espeluznante como bella.

Aunque la fotografía de Freddie Francis es definitivamente de lo mejor de la cinta, "The Innocents" no sería lo mismo sin las grandes interpretaciones de su elenco. La actuación de Deborah Kerr como la Srita. Giddens es un poderoso Tour de Force dramático en el que ella transmite esa sutil mezcla de ingenuidad y sensualidad reprimida que tiene su personaje, haciendo fácil el tener empatía por esa mujer al borde de un descenso en una espiral de miedo y paranoia. Pero aún en las escenas más dramáticas, Kerr mantuene una contención muy apropiada, que evita la teatralidad y lo vuelve más natural. Como los inocentes del título, Martin Stephens y Pamela Franklin son simplemente perfectos, y es sorprendente la madurez que logran para interpretar sus personajes. Stephens en particular es soberbio en la forma en que puede ir de un niño jugetón a una figura siniestra en una forma espeluznantemente natural. Finalmente, Megs Jenkins como la Señora Grose, hace un excelente trabajo en un rol que fácilmente pudo haber sido una caricatura.

"The Innocents" de Jack Clayton es una cinta de horror que basa su impacto en el poder de la sugestión, en el miedo a lo oculto, a lo desconocido; y para hacer esto emplea una ominosa atmósfera sombría y una trama ambigua. En cierto modo, aunque "The Innocents" es una historia de fantasmas, también funciona como horror psicológico, en el que el personaje de la Srita. Giddens comienza a descubrir una nueva cara de su propia personalidad via el contacto con estos niños, quienes parecen estar poseídos. Y dado que ella es la única que experimenta esto, la paranoia comienza a asolarla, aislada en una mansión enorme sin nadie en quien confiar. La forma sutil y elegante en que Clayton crea esta atmósfera es sobrecogedora. Ciertamente, Clayton sabe que el sugerir es mucho más inquietante que el mostrar, y por esto "The Innocents" esta imbuido de una ambiguedad simplemente espeluznante. La magia de "The Innocents" es que, como la novela de Henry James, permite un gran rango de interpretaciones.

Terrorífica y atmosférica, "The Innocents" es un poderoso despliegue de los mejores talentos que la industria Británica tenía durante la década de los 60s, y un libro de texto sobre el gran poder de la sugestión en el cine. Quizás solámente "The Haunting" de Robert Wise (otra historia de fantasmas que se realizaría dos años después) igualaría el soberbio uso que da esta cinta a la fotografía y al diseño de arte para crear una amtósfera Gótica de horror y desolación. Con su excelente fotografía y el maravilloso trabajo de su elenco, "The Innocents" es simplemente una obra maestra del horror Gótico que fácilemente se encuentra entre las mejores películas, no sólo del género de horror, sino del cine en general. Misteriosa, inquietante y cautivante, "The Innocents" es una verdadera joya.

10/10
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Esta reseña fue originalmente publicada en su versión original en Inglés en Cult Reviews el 3 de Abril del 2012. Cult Reviews es un buen sitio para visitar cuando se busca cine de culto.

14 de febrero de 2012

Efpeum (1965)

La década de los 1960s fue una de múltiples cambios sociales en todo el mundo, pues una nueva generación comenzaba a encontrar su lugar en la historia. Inevitablemente, estos cambios se reflejarían en las artes, y en el caso del cine, en muchos lugares significó el fin de una era (como el decline del sistema de estudios Norteamericano o el fin de la "Era de Oro" Mexicana). Pero también significó el inicio de una nueva. Una renovación de ideas, reflejada en el Nuevo Hollywood y en la Nouvelle Vague Francesa. En el país sudamericano de Venezuela significó la llegada de una nueva generación de cineastas dispuestos a romper con la tradición realista del cine Venezolano. Entre esta generación se encontraba Mauricio Odremán, un escritor que había trabajado ya en diversas compañías y cuyo primer guión realizado fue "Isla de Sal" de 1964. Profundamente interesado en el surrealismo y la metafísica, Odremán reflejó sus ideas en un cortometraje escrito y dirigido por él mismo: la primera cinta Venezolana de ciencia ficción, "Efpeum".

"Efpeum", que son realmente siglas para "Estructura Funcional para Encontrarse Uno Mismo" comienza en la Universidad, donde un Arquitecto (Samuel Roldán) se encuentra exponiendo su nueva idea: un edificio, o mejor dicho, una estructura que más que servir como un proyecto habitacional pueda realmente ayudar a sus habitanes a trascender esta dimensión. La audiencia sorprendida, se burla de la idea y el Arquitecto es humillado y forzado a dejar la Universidad. Él vaga por la ciudad, hasta que le comentan que existe un hombre que puede ayudarle, un Alquimista (Carlos Guerrero). El Arquitecto conoce al Alquimista y le explica el proyecto, proponiéndole combinar sus conocimientos para crear EFPEUM. El Alquimista acepta, aunque un poco con mala gana, y los dos comienzan a trabajar. Tienen sus diferencias, pero poco a poco el Arquitecto comienza a aprender del Alquimista, quien por su parte comienza a ver en el Arquitecto a su igual. La llegada de la pareja del Alquimista, Andreina (Bertha Mantill) los hará ser realmente uno.

Como puede apreciarse por la trama, Mauricio Odremán (quién escribió el guión) utiliza las convenciones de la ciencia ficción en "Efpeum" como una forma para expresar sus conceptos metafísicos y filosóficos. Básicamente, "Efpeum" es a la ciencia ficción lo que "El Topo" de Jodorowsky es al Western. De hecho, aunque en términos de estilo no hay una influencia aparente por parte del director Chileno, temáticamente "Efpeum" aborda tópicos similares a los de la obra del director de "The Holy Mountain". En "Efpeum", Odremán trata sobre la búsqueda de un estado espiritual más alto, y representa dos puntos de vista a través de sus personajes. El Arquitecto, símbolo de la razón, busca el conocimiento y tiene la voluntad para realizar el proyecto, aunque su visión es inicialmente cerrada por lo que la sociedad le ha inculcado. El Alquimista representa un saber más cercano a lo natural, una libertad que el Arquitecto carece. Sin embargo, ambos son necesarios para trascender, y el catalisto para esto es la figura femenina, Andreina, y en la unión sexual los tres se vuelven uno.

Visualmente, el filme de Mauricio Odremán es un trabajo muy simbólico, en el cual las imágenes capturadas por el fotógrafo Tony Rodríguez son de una naturaleza bastante alegórica. El mundo de Odremán es una tierra desolada, en la cual los humanos vagan buscando un significado; mientras tanto, la Universidad tiene una arquitectura opresiva, que recuerda al Expresionismo Alemán. En su visión del futuro, Odremán contrasta la natualeza y la ciencia, haciendo eco de los temas de su guión, y esta dualidad se encuentra prescente en las diferentes escenas del filme. La narrativa es desarticulada, aunque nunca incoherente, y sigue las diversas etapas de la colaboración entre el Arquitecto y el Alquimista mientras EFPEUM es construído y Andreina llega a sus vidas. En la película, Odremán utiliza el sonido en formas muy interesantes y extrañas, buscando de desconcertar e incomodar en alguna manera. Sin embargo, lo más extraño es su uso de baladas románticas para expresar pasajes de la historia (por ejemplo, una canción de amor al EFPEUM abre la cinta), lo cual es un tanto raro.

Las interpretaciones por parte del elenco son un poco teatrales, auque dada la naturaleza alegórica de "Efpeum", probablemente es intencional. Se cualquier forma, las actuaciones son el punto más débil del filme, pues el trabajo es desafortunadamente de calidad mediocre. El único que se salva de esto es Samuel Roldán, que interpreta al Arquitecto, y lleva la historia con un carisma natural y una cierta dignidad que vuelve lo extraño del film un poco más verosímil. Tristemente, esto no se puede decir de sus compañeros Carlos Guerrero y Bertha Mantilla. Guerrero, quien es el Alquimista, es bastante sobreactuado en su rol, aún con la naturaleza teatral de la obra es exagerado. Sin embargo, aún peor es Bertha Mantillo, quien es la pareja del Alquimista, Andreina. Aunque tiene un personaje que representa un ser sensual, una especia de magia liberada en forma pura, la desangelada interpretación de Mantilla es demasiado acartonada y se siente más como un robot que como la salvaje fuerza de la naturaleza que debería ser.

Como se puede apreciar, "Efpeum" de Mauricio Odremán no es exactamente una típica película de ciencia ficción, es más bien una total expresión de las ideas metafísicas de su creador. Una eploración alegórica de conceptos filosóficos en la cual el mensaje entre líneas es más importante que la historia por sí misma. Como se mencionó anteriormente, dado el surrealismo del filme, el cine de Alejandro Jodorowsky es un buen referente, pues este cortometraje de 30 minutos es tan críptico como su cine. Sin embargo, "Efpeum" sufre de varios provlemas que dificultan un poco su disfrute. No solo la anteriormente mencionada baja calidad de las actuaciones es poco atractiva, el que es quizás el mayor problema de la cinta es lo mal que ha envejecido. Y esto no se refiere a las cosas técnicas, sino al abuso que hace Odremán de elementos distorcionados de la cultura pop, particularmente su uso de baladas románticas muy de los 60s, que el tiempo ha transforado de ser algo contestatario y avant-garde a algo puramente kitsch.

Totalmente un producto de su época, "Efpeum" pertenece al estilo de cine más reaccionario de los años 1960s. Completamente más allá de cualquier clasificación ("ciencia ficción" es sólo el género que más cerca podría describirlo), el filme de Mauricio Odremán es uno que a pesar de no haber sido bien tratado por el tiempo, aún es una fascinante ventana a la mente de su creador y a los temas que le interesaban. De gran importancia histórica, este primer filme Venezolano de ciencia ficción puede ser difícil de apreciar dada su naturaleza alegórica y su estilo crudo, aunque es sin duda un ejemplo fascinante de surrealismo latinoamericano.

6/10
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