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24 de junio de 2014

El Jorobado (1943)

Durante el siglo XIX, la publicación de novelas en forma seriada, ya sea en periódicos ó en revistas, se volvió una manera muy popular para que un escritor se ganara la vida. Autores de la talla de Charles Dickens, Wilkie Collins e incluso Leo Tolstoy llegaron a publicar sus trabajos de esta manera. En Francia, la novela seriada tuvo su mayor apogeo con las historias de capa y espada, y los amos indiscutibles del género fueron Alexandre Dumas y Eugene Sue. Siguiéndoles los pasos a estos grandes se encontraba Paul Féval, un abogado bretón que con el deseo de tener un éxito literario, publico en forma seriada la novela "Les Mystères de Londres" en 1844. Así comenzaría una carrera que en la literatura popular que tendría su más grande éxito en 1857 con "Le Bossu", en español "El Jorobado". Clásica del género de capa y espada, "El Jorobado" se volvería la obra de Féval más adaptada al cine, y una de las más interesantes se produciría en México en 1943, teniendo en el rol protagónico nada más y nada menos que a Jorge Negrete.

"El Jorobado" comienza con la reunión de un grupo de siete maestros de esgrima en una pequeña taberna. A la reunión llega de improviso Enrique de Lagardère (Jorge Negrete), joven espadachín a quien los maestros reunidos consideran como el mejor duelista en Francia. Lagardère se dirige a enfrentarse nuevamente contra el noble Felipe de Nevers (Alfonso Corona Blake), hábil espadachín quien ha sido el único capaz de vencerlo gracias a una estocada secreta. Sin embargo, en la taberna Lagardère se entera de que el grupo ha sido contratado para asesinar mismo Nevers. Ofendido por la conspiración, Lagardère olvidar el duelo con Nevers y avisarle del plan para asesinarlo. Desafortunadamente, el grupo de espadachines es demasiado para dos hombres, y Nevers cae herido de muerte. Agonizante, Nevers pide a Lagardère que vengue su muerte y cuide de su hija. Lagardère huye de Francia con la hija de Nevers, desapareciendo por años. La llegada de un extraño jorobado a la corte francesa marcará el comienzo de la venganza del exiliado Enrique de Lagardère.

Producida por el ruso Óscar Dancigers y dirigida por el español Jaime Salvador, "El Jorobado" fue la primera cinta que ambos realizaron en México, donde tendrían fructíferas carreras. Adaptada por ambos cineastas, la historia sigue fielmente la trama principal de la novela de Féval, concentrándose totalmente en la venganza de Lagardère contra los asesinos de Nevers. Ciertamente, los guionistas simplifican mucho de la novela y omiten numerosas subtramas que jugaban en la obra de Féval, sin embargo, es bastante afortunado el como Dancigers y Salvador hilan la historia en forma sencilla y económica sin sacrificar la coherencia o el entretenimiento. De hecho, esto último es tal vez lo más logrado de la adaptación que se hace de "Le Bossu", pues se mantiene el tono de intriga y aventura de la novela. Existen cambios notables, siendo el más obvio el que el jorobado Esopo no sea secretario, sino cantante (sacando provecho de las habilidades de Jorge Negrete), pero en general funcionan al mantener el espíritu romántico que hizo a la novela un clásico.

Algo bastante notable de "El Jorobado" (que en otras latitudes tuvo el nombre de "La estocada de Lagardère") es la calidad de la producción con que fue realizada. El director Jaime Salvador da vida a la Francia de la Regencia con un notable aprovechamiento de recursos. Con el apoyo indispensable del fotógrafo Alex Phillips y sobretodo del diseñador de producción Jorge Fernández, Salvador crea una película de época de gran calidad que luce visualmente maravillosa a pesar de sus obvias limitaciones. El talento de Jaime Salvador es precisamente el estar consciente de sus propios limites para sacar el máximo provecho a sus fortalezas. Como en el guión, la sencillez de la realización es lo que vuelve efectiva a "El Jorobado", pues al concentrar su atención en sus personajes Salvador logra encontrar lo épico en lo íntimo. Gran ventaja es que el elenco con el que se cuenta sea de gran calidad, pues aunque ciertamente no son grandes maestros de la espada (Salvador logra cubrir muy bien estas deficiencias), sí lo son del escenario.

Al frente del elenco, Jorge Negrete toma el papel doble del legendario Enrique de Lagardère y el jorobado Esopo. Tan gallardo es el primero como sagaz el segundo, y Negrete logra hacer de ambos algo más que meras caracterizaciones: realmente se aprecia un esfuerzo por parte de Negrete por salir del estereotipo de galán en el que había caído en aquella época y realizar algo que realmente significara un reto. Como Esopo, Negrete se vuelve irreconocible, fascinante, demostrando que había más en él que su clásico "charro cantor". Si bien la interpretación de Negrete en el rol principal es probablemente lo mejor de la cinta, los demás miembros del elenco no desmerecen. Como Felipe de Gonzaga, el actor Ernesto Alonso crea uno de sus personajes mejor logrados, pues aunque es en esencia un villano muy tradicional del cine de aventuras, Alonso le crea una personalidad muy particular. Lo mismo hace Andrés Soler como el peligroso Peyrolles, aunque como se mencionó anteriormente, su habilidad con el arma deja mucho que desear.

Desafortunadamente, no todo el elenco es de la misma calidad, y esto se refleja en Gloria Marín, quien en el importante papel de Aurora de Nevers, no logra estar a la altura de la situación y hace una pobre interpretación que termina ensombrecida por sus co-estelares. Sin embargo, no todo se podría achacar a Marín, pues aunque el rol de Aurora de Nevers es vital en la trama, en la versión de Dancigers y Salvador queda un tanto reducida. Lo mismo ocurre con la viuda de Nevers (interpretada con gran talento por Adriana Lamar), personaje de gran complejidad en la novela que se ve fuertemente reducido en esta adaptación. Quizás lo más criticable a esta versión de "Le Bossu" es que los combates de espadas, tan importantes en la trama de la novela, son pobremente llevados a la pantalla por Jaime Salvador. Los duelos y la famosa "estocada de Nevers" no se pueden apreciar en su totalidad dadas las limitaciones del elenco en cuestiones de esgrima. Como se mencionó anteriormente, los realizadores optaron por excelentes actores, aunque fueran malos espadachines.

Pero si bien las escenas de esgrima no son lo más destacable de la película, es muy notable como Jame Salvador logra capturar la atmósfera de la novela de Féval casi a la perfección: "El Jorobado" es sencilla, divertida e incluso emocionante. Todo lo que una novela seriada (o "de folletín") debería ser. Como película de época, ubicada en Francia y además de género de capa y espada, "El Jorobado" un caso raro (aunque no es el único) dentro de la filmografía mexicana. Ciertamente sería muy interesante que el cine mexicano moderno tomara más riesgos como este de vez en cuando. A final de cuentas, y a pesar de sus problemas, "El Jorobado" es una excelente película que demuestra que detrás del "charro cantor", el legendario Jorge Negrete, había también un actor de enorme talento.

7/10
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11 de enero de 2014

Black Narcissus (1947)

Durante los años 40s y 50s, los directores Michael Powell y Emeric Pressburger realizaron una serie de películas en el Reino Unido bajo el nombre de su compañía productora, The Archers. Trabajando en equipo, Powell y Pressburger desarrollaron un inusual método de trabajo en el que ambos compartían los créditos de guionista, productor y director, obteniendo una libertad total en cuanto al estilo y la temática de las películas que realizaban. Comenzando en 1942 con "One of Our Aircraft is Missing", Powell y Pressburger establecieron un estilo único que se iría puliendo con cada cinta que realizaran. Para 1946, The Archers estrenaban su clásico filme de fantasía romántica "A Matter of Life and Death" y se embarcaban en un nuevo proyecto de corte bastante distinto: un drama psicológico basado en una novela de 1939, "Black Narcissus", escrita por la británica Rumer Godden. La historia, ubicada en un aislado valle en los Himalayas, sería el marco ideal para mostrar la maestría del cinematógrafo Jack Cardiff al emplear Technicolor. Sin embargo, "Black Narcissus" es mucho más que una bella fotografía.

Como se mencionó anteriormente, la historia de "Black Narcissus" ("Narciso Negro") se ubica en una remota región de los Himalayas, el palacio de Mopu (cerca de Darjeeling), lugar al que viajan un pequeño grupo de cinco monjas Anglicanas que han sido enviadas con la misión de establecer un convento que funcione como escuela y hospital para los habitantes del lugar. La hermana Clodagh (Deborah Kerr), una joven monja irlandesa de fuerte carácter, ha sido enviada como superiora de la misión, que incluye a la hermana Philippa (Flora Robson) como agricultora, la amable hermana Honey (Jenny Laird) como maestra, la hermana Briony (Judith Furse) como enfermera, y a la hermana Ruth (Kathleen Byron), quien se encuentra enferma. Al llegar al convento conocen al Sr. Dean (David Farrar), un británico asentado en la región que se vuelve su contacto con el gobierno local. El gobernador (Esmond Knight), ve con buenos ojos la apertura del convento, pero pronto las tensiones dentro del convento comienzan a surgir, tensiones que la joven hermana Clodagh tal vez no esté lista para enfrentar.

El guión, escrito por supuesto por Powell y Pressburger, es un verdadero estudio psicológico sobre sus personajes que, viviendo en aislamiento y frente a una cultura tan diametralmente opuesta, se vuelven presa de miedos y ansiedades que pensaban haber dejado atrás cuando entraron al convento. La hermana Clodagh, determinada a que la misión tenga éxito, se encuentra en el medio de todo, tratando de sortear con gallardía las diversas crisis por las que pasa el convento así como su propia crisis de fe, tentada por los coqueteos del Sr. Dean. La hermana Clodagh es un personaje sumamente complejo y brillantemente desarrollado, con una sensualidad tempestuosa que intenta contener con el armazón de su disciplina. Lo interesante es que este armazón no es una moral hipócrita, sino el deseo de triunfo de una mujer que ya no desea ser derrotada. Y aunque la hermana Clodagh podría considerarse como la protagonista de "Black Narcissus", los demás personajes no son solo un mero soporte, sino que realmente experimentan sus propias crisis de fe a lo largo de la historia.

La dirección de Powell y Pressburger es simplemente impecable, con una soberbia puesta en cámara que incrementa la tensión vivida en el seno del convento en el Himalaya. A pesar de que "Black Narcissus" fue filmada principalmente en sets, hay una sensación de majestuosidad en cuanto al choque cultural que viven las serias monjas Anglicanas frente a la cultura de la India. Sin duda este es un tema que no podía pasar desapercibido por The Archers (especialmente cuando la independencia de la India se encontraba a solo meses), y en "Black Narcissus" la imagen mostrada es la de una cultura exótica que maravilla en gran medida, pero no puede ser entendida ó domada por la sobria civilización británica. Algo notable en la cinta de Powell y Pressburger es el sutil erotismo que se maneja a lo largo de la cinta, pues aunque la sensualidad latente es uno de los temas más importantes en la película, ésta permanece siempre contenida, creciendo poco a poco a medida que lo salvaje del ambiente comienza a adentrarse en las vidas de las hermanas, y sólo explotando en el poderoso clímax del filme.

En una película como "Black Narcissus", basada totalmente en las relaciones entre los personajes, el éxito depende en gran medida de la calidad de las actuaciones del elenco, y afortunadamente, éste es uno de los aspectos más notables del filme. Al frente del reparto se encuentra Deborah Kerr en el papel de la hermana Clodagh, haciendo uno de los mejores trabajos en su carrera. Como se mencionó anteriormente, la hermana Clodagh es un complejo personaje que encierra no sólo una sensualidad reprimida, sino también un terrible miedo al fracaso y una fuerte determinación. Frente a un papel tan lleno de facetas como este, Kerr hace un trabajo sólido e inolvidable. Kathleen Byron, quien como la hermana Ruth toma un rol de contraparte de Clodagh, hace la mejor actuación en la cinta como una perturbada monja con serios conflictos emocionales. Es un personaje que fácilmente podría haber terminado como una caricatura, pero Byron logra darle una gran profundidad con una interpretación contenida y espeluznante. El duelo actoral entre Kerr y Byron es uno de los elementos que hacen de "Black Narcissus" una verdadera joya.

El resto del elenco mantiene en general el mismo nivel, sobresaliendo David Farrar como el carismático Sr. Dean y Flora Robson como la amable hermana Philippa. En la cinta aparecen también el actor indio Sabu y una joven Jean Simmons en una trama secundaria que funciona más por el ingenio del guión que por sus actuaciones, que son tal vez las peores en la cinta. Sin embargo, estos problemas no demeritan en absoluto la calidad de "Black Narcissus", cinta que pareciera adelantarse a su época no sólo en cuanto a temática sino al espectacular trabajo de fotografía en Technicolor hecho por Jack Cardiff, que realmente hacen que la cinta luzca como ninguna otra película de la década (exceptuando por supuesto, "The Red Shoes", también de Cardiff con The Archers). Lo brillante del Technicolor en "Black Narcissus" no radica solamente en lo bien que lucen los colores que Jack Cardiff imprime en la película, sino en el uso expresivo que Powell y Pressburger dan a éstos. El color se vuelve no sólo un efecto, sino una herramienta narrativa al contrastar a las monjas de blanco con el gran colorido del paisaje del Himalaya.

El director Michael Powell dijo en una ocasión que consideraba a "Black Narcissus" como su film más erótico y posiblemente haya estado en lo cierto. En el microcosmos que representa el convento en "Black Narcissus", lo que no se dice es más importante que lo expresado, y esto es algo que Powell y Pressburger entendieron muy bien, haciendo de la sutileza la pieza clave del filme. La maestría con la que la emplean en su narrativa es testamento del gran talento de estos directores que sin duda merecen su lugar dentro de la historia del cine británico. Filme de gran belleza estética y tremenda energía, "Black Narcissus" es una cinta donde todos los elementos del arte cinematográfico se conjugan para hacer una obra maestra. Normalmente se acusa al melodrama de ser un género populista y poco artístico, Powell y Pressburger en "Black Narcissus" demuestran que puede ser arte.

10/10
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18 de diciembre de 2013

The Body Snatcher (1945)

Entre los años 1927 y 1928, una serie de extraños asesinatos tuvieron lugar en Edimburgo, Escocia, aterrorizando a la población durante los casi once meses entre el primer crimen y la captura de los perpetradores. Al momento de su aprehensión, 17 personas habían sido asesinadas por William Burje y William Hare con el fin de vender los cadáveres al Edinburgh Medical College para su disección, con el prestigiado doctor Robert Knox como su cliente principal. La revelación de estos hechos sorprendió a la nación e hizo el caso (conocido como "Los asesinatos de West Port") parte de la cultura popular, siendo incluso material para canciones populares. Años después, el famoso escritor Robert Louis Stevenson quedaría fascinado por el caso, tomándolo como inspiración para una pequeña historia que publicaría en 1884 con el título de "The Body Snatcher". Esta misma historia corta sería luego la base para una película realizada en 1945 por el productor Val Lewton y el director Robert Wise, teniendo como protagonista al legendario ícono del horror, Boris Karloff.

Ubicada en Edimburgo en 1831, "The Body Snatcher" (literalmente, "El ladrón de cuerpos") es la historia de Donald Fettes (Russell Wade), un joven estudiante de medicina que se ve forzado a dejar la escuela debido a sus problemas económicos. Para su sorpresa, su instructor el famoso Dr. MacFarlane (Henry Daniell) decide ayudarlo dándole empleo como su asistente, pues considera a Fettes un prometedor estudiante que vale la pena apoyar. Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas para el joven Fettes, pues su nuevo puesto lo llevará a descubrir el lado oscuro de su honorable profesión cuando se da cuenta de que el Dr. MacFarlane debe pagarle al siniestro John Gray (Boris Karloff), un cochero, para que le consiga cadáveres exhumados de los cementerios para ser sujetos en sus clases. Esta terrible revelación será solo el principio, pues tras conocer al misterioso cochero Fettes encontrará que Gray no sólo es un sucio ladrón de cuerpos, sino que también es poseedor de un terrible secreto acerca del doctor MacFarlane que le da poder sobre el respetable médico.

Escrita por el productor Val Lewton (bajo su usual pseudónimo "Carlos Keith") y el popular escritor de novelas de misterio Philip MacDonald, "The Body Snatcher" es un poderoso drama psicológico en el sutil estilo que Lewton había desarrollado durante sus días como jefe de la unidad de horror en los estudios RKO. Tomando la historia de Stevenson como base, los guionistas crean una trama que espora el aspecto oscuro del alma humana en una forma que pareciera mezclar los orígenes góticos de la historia con el film noir tan en boga en los años 40s. La ambigüedad moral al estilo del cine negro se presenta al tocar el tema del progreso de la ciencia a costa de cometer crímenes cada vez más perversos. Es aquí donde la historia introduce uno de los más extraordinarios y complejos personajes del género en la figura de John Gray, quien mantiene la relación con el Dr MacFarlane más por el placer de verlo sufrir que por algún interés económico genuino. Cabe destacar la gran calidad de los diálogos en el filme, que brindan al elenco grandes oportunidades para desarrollar a los personajes.

"The Body Snatcher" fue la segunda cinta dirigida totalmente por Robert Wise tras hacer "Mademoiselle Fifi" para Lewton el año anterior ("The Curse of the Cat People", su debut, fue inicialmente dirigida por Gunther Von Fritsch). Cómo en sus trabajos anteriores, Wise nuevamente muestra sus habilidades para crear una cinta de época visualmente sorprendente tomando en cuenta los bajos presupuestos de RKO. En cierta forma, "The Body Snatcher" es un efectivo regreso a la atmósfera del cine de horror gótico que realizaba Universal Studios en los 30s, aunque con un toque de duro realismo y la sutil ambigüedad en su temática que la vuelven una especie de film noir gótico. En "The Body Snatcher" puede apreciarse un estilo basado más en la sugestión y la atmósfera que en el horror gráfico, estilo con el que Wise crea sobrecogedoras escenas de horror empleando inteligentemente los recursos más básicos del cine: montaje, sonido, iluminación. Años después Wise emplearía esta misma filosofía de "menos es más" en el clásico de horror "The Haunting".

Aunque probablemente siempre será recordado como la Creatura en la clásica cinta de 1931, "Frankenstein" (dirigido por James Whale), el actor británico Boris Karloff no era un actor limitado en rango, y esta película es el mejor testamento de ello. Como el cochero John Gray, el legendario Karloff realiza la que posiblemente sea la mejor actuación en toda su carrera, transformándose en este complejo personaje que puede ser tanto un amable cochero como un cruel y malcarado ladrón de cadáveres, disfrutando torturar la mente del Dr. MacFarlane. Sin embargo, Karloff no es el único en realizar un buen trabajo, pues Henry Daniell es otro de los puntos fuertes del filme en su rol del Dr. MacFarlane, quien a pesar de desear se un ejemplo de respetabilidad, carga con grandes culpas. Russell Wade, actor frecuente en la RKO, completa el elenco como el joven Fettes, haciendo un eficiente trabajo como el ingenuo estudiante de medicina. Bela Lugosi, el otro gran ícono del género aparece en un rol menor, aunque a pesar de ello logra robar cámara con gran talento.

Durante su breve tenura en los estudios RKO, Val Lewton mostró una gran habilidad al seleccionar el personal que trabajaría en sus películas, y en "The Body Snatcher" esto se refleja en la elección del fotógrafo Robert De Grasse, quien brinda su talento para la creación de la ominosa atmósfera que permea toda la película. Siendo Robert Wise un editor antes de convertirse en director, da una importancia especial a la narrativa mediante el montaje, lo que le permite desarrollar una historia ágil y dinámica. En "The Body Snatcher" aún puede sentirse la influencia de Orson Welles (con quien Wise colaboró como editor en "Citizen Kane") en la manera en que da uso a la cámara de De Grasse. Algo que resalta en la cinta es la recreación que hace Wise de la época en que se ubica el film, pues "The Body Snatcher" no luce como una cinta de serie B (Lewton empleó sets prestados de otras cintas para lograr esto). Sin embargo, la verdadera fuerza de "The Body Snatcher" radica en sus actores, y la labor de Wise y De Grasse se enfoca principalmente en darles pie para explotar sus talentos.

Por estas y otras razones, "The Body Snatcher" es sin duda la mejor de las películas producidas por Val Lewton en sus años en RKO, y bien puede considerarse como una de las mejores cintas de horror jamás realizadas. El director Robert Wise crea una cinta mítica, reuniendo por última vez a las dos más grandes figuras del cine de horror, Karloff y Lugosi, obteniendo de ambos sus mejores interpretaciones. "The Body Snatcher" eleva a un nivel artístico superior el estilo de cine que promovía Val Lewton, al crear un mundo corrupto y moralmente ambiguo con personajes psicológicamente complejos cuyo mayor deseo es el de escapar de ese mismo mundo. Este brutal híbrido de horror gótico y cine negro sería la prueba definitiva de que lo que Lewton y sus colaboradores creaban era mucho más que entretenimiento barato de serie B, era realmente arte.

10/10
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17 de diciembre de 2013

The Curse of the Cat People (1944)

Tras el exitoso estreno de la cinta "Cat People" en 1942 (dirigida por Jacques Tourneur), el productor Val Lewton, a cargo de la unidad de horror de RKO Studios, se encontró con la obligación de demostrar que el éxito no había sido sólo un golpe de suerte. No fue tarea fácil, pero filmes como "I Walked with a Zombie" también de Tourneur y "The Seventh Victim" de Mark Robson, consolidaron la reputación de Lewton como un eficiente productor y establecieron un estilo muy particular que se volvió el sello de Val Lewton. Aunque sus cintas de horror funcionaban muy bien, Lewton no deseaba encasillarse como un productor del género, y para fines de 1943 decidió intentar algo diferente. Nuevamente colaborando con el guionista DeWitt Bodeen, Lewton concibió una historia de fantasía oscuro acerca de los horrores de la infancia. Desafortunadamente, las cabezas de RKO deseaban mantener una continuidad a los exitosos filmes que Lewton producía, por lo que Bodeen se vio forzado a agregar elementos de su trabajo anterior, convirtiendo la historia en una secuela de su obra más famosa, "The Curse of the Cat People".

En "The Curse of the Cat People" (en español conocida como "La Maldición de la Mujer Pantera"), encontramos de vuelta a los personajes de la original "Cat People" algunos años después de los eventos del primer filme. Oliver Reed (Kent Smith) y Alice Moore (Jane Randolph) son ahora una pareja casada y viven en un agradable vecindario con su pequeña hija de seis años, Amy (Ann Carter). Amy es una niña muy inteligente e imaginativa, más adepta a soñar despierta que a hacer amigos de su edad. Esto preocupa mucho a Oliver, quien tras haber experimentado los catastróficos resultados de la imaginación obsesiva de su primera esposa Irena (Simone Simon), teme que Amy corra la misma suerte. La preocupación de Oliver crece cuando descubre que Amy tiene una amiga imaginaria: Irena. Pero Irena no es una amiga imaginaria, sino que es ahora un fantasma que desea la amistad de Amy. Aunque en realidad esta aparición parece ser benéfica para Amy e incluso la anima a formar verdaderas amistades, Oliver teme que su hija tenga un destino trágico, similar al de Irena.

Aunque para fines prácticos la cinta es una secuela a "Cat People", la historia que DeWitt Bodeen crea es bastante diferente a la original en términos de temática y tono. Aunque ambas cintas son thriller psicológicos, "The Curse of the Cat People" gira completamente en torno al tema de la infancia, su inocencia y los horrores a los que se enfrentan los niños. Enfocándose en la problemática relación de una niña altamente imaginativa y su temeroso y pragmático padre, Bodeen logra crear una bellísima historia que captura perfectamente la experiencia de la infancia al contar la historia desde el punto de vista de Amy. También toca en una manera sutil la idea de enfrentar a los demonios interiores y, aunque con sus diferencias, complementa a "Cat People" en su tratamiento de la inseguridad y la soledad. En este sentido es interesante que sea el fantasma de Irena, víctima de la inseguridad en el primer filme, quien anime a Amy a superar ese mismo miedo. Aunque ciertamente no es una película de horror en el sentido tradicional, "The Curse of the Cat People" es deliciosamente oscura en su estudio de la imaginación infantil.

Originalmente, "The Curse of the Cat People" comenzó siendo dirigida pro Gunther Von Fritsch, perl múltiples problemas en la producción forzaron a Lewton a remplazarlo con el hasta entonces editor, Robert Wise, marcando su debut en la realización. Aunque Wise siguió al pie de la letra el estilo marcado por Lewton, "The Curse of the Cat People" muestra mucha de la influencia que Wise recibió de Orson Welles (dado que Wise editó "Citizen Kane" y "The Magnificent Ambersons" entre otros filmes), incluyendo ese uso dinámico e inventivo de la cámara y el inteligente uso del montaje como medio narrativo. Como todos los filmes producidos por Lewton, la película favorece la atmósfera sobre todas las cosas, aunque en esta ocasión el tono es de mágico surrealismo, ó más bien, de oscuraa fantasía gótica, representando la rica imaginación de Amy. La maravillosa fotografía de Nicholas Musuraca nuevamente juega in papel fundamental en esto, pues en "The Curse of the Cat People" Musuraca crea varias de las imágenes más bellas que se pueden encontrar en las cintas de Val Lewton.

De la misma forma que el filme original, "The Curse of the Cat People" se beneficia del gran talento de su actriz principal, en este caso la joven Ann Carter, quien realiza un extraordinario papel como Amy Reed, especialmente considerando su edad (Carter tendría una fructífera carrera como actriz infantil, que lamentablemente no continuó al crecer). Simone Simon regresa como Irena, y nuevamente su presencia levanta el filme gracias a su belleza y talento. Y aún y que su papel es considerablemente menor en esta ocasión (la cinta pertenece completamente a Ann Carter), Simone Simon realiza una vez más un gran trabajo como el fallecida esposa de Oliver. Desafortunadamente, Kent Smith es de nuevo el punto débil del elenco, aunque sí hay una mejoría sobre su trabajo en "Cat People". Jane Randolph tiene un papel más interesante en esta ocasión, aunque no se le da mucha ocasión para brillar. Caso contrario el de Julia Dean y especialmente Elizabeth Russell, quienes brindan excelentes actuaciones en sus papeles de soporte como vecinos de los Reed.

Definitivamente los peores enemigos de la cinta son curiosamente su relación con la original "Cat People" y el rimbombante título sensacionalista que Lewton fue forzado a emplear, pues esto crea una falsa expectativa respecto al tono de la cinta, que en muchos niveles es totalmente opuesto al de la clásica cinta de 1942. Aunque ciertamente la película cuenta con elementos de horror, "The Curse of the Cat People" funciona más como un oscuro y elegante melodrama fantástico que como una fuerte película de terror en el estilo tradicional. De cualquier forma, "The Curse of the Cat People" se sostiene principalmente por su guión, que se adentra en los temores e inseguridades de la infancia con bastante valor, empleando la fantasía para abordar el tema de forma interesante. Quizás el defecto sea que Bodeen no se anima a soltar del todo la rígida estructura del melodrama familiar (el final es bastante apresurado) dejando la cinta a medio camino entre la fantasía y el melodrama, sin atreverse del todo a ir al lado oscuro. Sin embargo, esto no la hace menos disfrutable, y a pesar de las diferencias, "The Curse of the Cat People" es digna sucesora de la original.

A pesar de sus problemas, "The Curse of the Cat People" es definitivamente una de las cintas que mejor representan la oscuridad de una infancia solitaria y los sentimientos de inseguridad que la acompañan, así como la vívida imaginación que los niños poseen. Tal vez no sea una nueva "Cat People" en el sentido estricto de continuar el estilo de horror iniciado por Jacques Tourneur, pero esta cinta evoca el mismo tipo de atmósfera que hace a las películas producidas por Val Lewton tan cautivantes. "The Curse of the Cat People" sería además el comienzo de la fructífera carrera del director Robert Wise, quien posteriormente realizaría películas clásicas como "The Day the Earth Stood Still" (1951), "West Side Story" (1961) y "The Haunting" (1963). 

8/10
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16 de diciembre de 2013

Cat People (1942)

Fue en 1935, durante la filmación de una producción de David O. Selznick, adaptación de la novela de Charles Dickens "A Tale of Two Cities" (dirigida por Jack Conway y Robert Z. Leonard), en que dos jóvenes asistentes llamados Val Lewton y Jacques Tourneur se conocieron tras trabajar juntos en varias secuencias del filme. En aquellos años, Lewton trabajaba asistiendo a Selznick mientras que Toruneur, hijo del cineasta Maurice Toruneur, laboraba como director asistente mientras intentaba construir una carrera de cineasta haciendo cortometrajes para la MGM. Sin embargo, el destino tenía algo reservado para ambos, pues cuando en 1942 Lewton se volvió jefe de la recientemente creada unidad de horror en los estudios RKO, la primera persona a la que contrató fue a Jacques Tourneur. La consigna de RKO era la de realizar películas económicas de serie B, pero Lewton y Tourneur revolucionarían el género del horror con el estilo sutil y atmosférico de sus películas, basado más en la sugestión que en el shock directo. La primera de las tres cintas que Tourneur haría para Lewton fue también su debut en el cine: "Cat People" de 1942.

"Cat People", conocida en español como "La Mujer Pantera", es la historia de Irena Dubrovna (Simone Simon), una diseñadora de modas de origen serbio que se ha mudado a New York. Una mujer solitaria, Irena pasa las tardes observando los animales del zoológico, sintiendo una especial fascinación por los felinos. Es en el zoológico donde Irena conoce a Oliver Reed (Kent Smith), ingeniero naval quien queda prendado por la belleza de Irena. La atracción es mutua, y pronto la pareja comienza a tener planes de matrimonio. Sin embargo, hay un obstáculo para su felicidad: Irena cree fervientemente en una antigua maldición de su pueblo natal, que dicta que se transformará en una bestia asesina si se excita emocionalmente. Oliver intenta ayudarla, pensando que el problema tiene un origen psicológico, por lo que sigue adelante con el matrimonio, esperando encontrar una solución en el futuro. Sin embargo, la obsesión de Irena continúa, desesperando a Oliver quien pronto se enamora de su compañera de trabajo, Alice (Jane Randolph). Esto tendrá desastrosas consecuencias cuando Irena lo descubra.

Como en cada cinta que Lewton produciría para la RKO, "Cat People" estaría basada en una idea del propio Lewton desarrollada por alguno de sus guionistas. En este caso, sería DeWitt Bodeen (dramaturgo que había causado una gran impresión en Lewton) quien daría forma al concepto, creando una de las mejores historias del cine de horror. Dadas las limitantes condiciones de presupuesto, Lewton y Bodeen sabiamente decidieron enfocarse en el suspenso y el misterio, agregando un toque de horror psicológico y poniendo un mayor énfasis en el melodrama y en el desarrollo de los personajes. En la persona de Irena, crearon uno de los más complejos e interesantes personajes en la historia del cine de horror, y que inauguraría la exploración de temas psicosexuales en las películas. "Cat People" resulta ser más que una historia de horror y suspenso, es en el fondo una sutil metáfora sobre la represión sexual y, principalmente, un estudio sobre el miedo a perder el control sobre las pasiones carnales. Cómo en las clásicas leyendas de licantropía, la pantera se vuelve un símbolo del lado salvaje de la naturaleza humana.

Si el guión es digno de alabanza, la dirección del cineasta francés Jacques Tourneur es sencillamente sorprendente. Trabajando en la unidad de Lewton, Tourneur encontró severas limitaciones de presupuesto, pero también una gran libertad creativa que le permitió desarrollar en "Cat People" un estilo que después se haría la marca de Val Lewton y RKO (inspirando a cineastas como Robert Wise y Mark Robson). Este estilo recibiría gran influencia del cine negro norteamericano, haciendo al horror de RKO un híbrido de horror y film noir (el mismo Tourneur realizaría un clásico del film noir en1947, "Out of the Past"). Enfatizando la atmósfera y el tono, Tourneur juega con la sensualidad y la sutileza como pocas veces se había realizado en el horror (en cierta forma, la cinta se siente más erótica que el remake de 1982), empleando el poder de la sugestión para generar miedo en vez de un horror más gráfico. Tourneur maneja con gran maestría el misterio que rodea la obsesión de Irena, manteniendo constantemente el suspenso y la incertidumbre respecto a si la maldición es real o sólo una imaginación de Irena.

Ahora, como se mencionó anteriormente, Irena Dubrovna es probablemente uno de los mejores personajes jamás escritos en el género, sin embargo, probablemente no hubiera tenido el mismo impacto sin la gran actuación de la bellísima actriz francesa Simone Simon (famosa por "La bête humaine"). Como Irena, Simone realmente captura la mezcla de misterio e inocencia que hacen a su personaje no sólo atractivo y simpático, sino también altamente erótico sin perder la clase (haciendo de Irena efectivamente una Femme Fatale y una damisela en desgracia a la vez). Su descenso a la locura a medida de que su obsesión crece permite a Simone el mostrar su enorme talento como actriz en el gran retrato de paranoia que ella hace en "Cat People". Ciertamente, pocos en el elenco logran alcanzar el gran nivel de la actuación de Simone (Kent Smith es particularmente débil en su papel), sin embargo, Jane Randolph hace un buen papel como Alice, y Tom Conway realiza un trabajo sobresaliente como el Dr. Judd, psiquiatra al que asiste Irena, y que pronto se va interesando en la misteriosa mujer pantera.

Jacques Tourneur realizaría grandes películas en RKO ("I Walked with a Zombie" es probablemente la mejor), pero "Cat People" permanece como la más influyente obra de sus años con Lewton. No sólo es un filme bellamente realizado (gracias al brillante trabajo de fotografía de Nicholas Musuraca) que atinadamente daba un espíritu de film noir al horror, sino que su éxito cambió la manera en que los thrillers se realizaban al incluir un toque de psicología, y un grado más alto de tensión sexual y erotismo que, gracias al sutil toque de Tourneur, pudo pasar la estricta censura de esos años sin problema. En una época en que las películas de serie B eran sinónimo de mediocridad, "Cat People" logro probar que lo realmente necesario para hacer una buena película no eran presupuestos exhorbitantes o altos valores de producción, sino creatividad, talento y dedicación. Ciertamente la cinta tiene sus defectos (la actuación de Kent Smith es tal vez el más notorio), pero son pequeños y de poca importancia en una cinta que es por demás impecable.

Al final, la apuesta de Val Lewton resulto mucho mejor de lo esperado y "Cat People" se volvió el filme más exitoso de RKO en el año de su estreno, consolidando la carrera de Jacques Tourneur como realizador y estableciendo a Lewton como un hábil productor al frente de la unidad de horror de RKO e iniciando una era que vería cintas como "The Seventh Victim" (1943), "The Body Snatcher " (1945), y la ya mencionada "I Walked with a Zombie" (1943). Lewton produciría una secuela a esta cinta dos años después, "Curse of the Cat People", dando un giro fantástico a la historia de la mujer pantera e iniciando la carrera del director Robert Wise. Todo un clásico del género y de gran influencia posterior, "Cat People" es sin duda una gema del cine norteamericano que merece ser descubierta.

9/10
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21 de noviembre de 2013

La Torre de los Siete Jorobados (1944)

A pesar de ser el lugar de origen del brillante pionero del cine fantástico, Segundo De Chomón (cuyos cortometrajes rivalizan incluso con los de su famoso contemporáneo Georges Méliès en términos de calidad e inventiva), la filmografía española en lo que se refiere a cine de horror es sorprendentemente pobre en los años previos a la década de los 60s, cuando Jesús (mejor conocido como Jess) Franco inaugura el horror español. Esto fue el resultado del difícil clima político que reinaba en el país durante el régimen del dictador Francisco Franco y la fuerte censura gubernamental. De hecho, aunque se realizaron un par de filmes de fantasía antes de 1962, la única película de horror hecha y derecha fue una poco conocida obra titulada "La Torre de los Siete Jorobados", dirigida por Edgar Neville y basada en una popular novela de Emilio Carrere. Sin embargo, a pesar de ser el único ejemplo propiamente dicho de cine de terror de la España de la década de los 40s, este filme es mucho más que una mera curiosidad histórica, es realmente una gema olvidada del género.

Teniendo lugar en el Madrid del siglo 19, "La Torre de los Siete Jorobados" comienza cuando un joven de nombre Basilio (Antonio Casal) decide jugar a la ruleta, con la esperanza de reunir suficiente dinero para invitar a salir a la chica de la que está enamorado. De pronto, un misterioso personaje (Félix de Pomés) aparece de la nada, enfundado en una capa negra y con sombrero de copa del mismo color. El extraño le indica a Basilio exactamente a que número apostar para ganar el juego. Siguiendo sus consejos, Basilio logra ganar una pequeña fortuna, por lo que Basilio se acerca a agradecer al extraño. Al hablar con él, descubre que la misteriosa figura es en realidad el fantasma de Don Robinson de Mantua, un famoso arqueólogo que se había suicidado algunos años atrás. A cambio de la ayudad brindada en la ruleta, Don Robinson le pide a Basilio que proteja a su bella hija Inés (Isabel de Pomés), y le ayude a resolver el crimen de su muerte, pues Don Robinson fue asesinado. Así, Basilio se irá involucrando en un misterio que lo llevará a encontrar la entrada de la Torre de los Siete Jorobados.

Como se menciono anteriormente, "La Torre de los Siete Jorobados" está basada en la novela del mismo nombre escrita por Emilio Carrere (con colaboración de Jesús de Aragón), sin embargo, hay múltiples diferencias entre la novela y la película, particularmente en el tono que los guionistas Edgar Neville y José Santugini le dan a la historia. Mientras que la novela tiene un humor negro más bien sombrío, Neville prefiere darle a su película un tono bastante ligero, mucho más parecida al de las películas de horror y aventura que se producían en Estados Unidos por aquella época (filmes que fueron una gran influencia en Neville) que al de la obra en la que se basa. Esto no es necesariamente una equivocación, pues la película se vuelve una interesante mezcla de misterio, humor y suspenso que se mantiene entretenida precisamente gracias a que el guión afortunadamente evita ser demasiado solemne o simbólico. Aunque se podría argumentar que la trama es derivada del estilo típico del cine de aventuras de Hollywood, "La Torre de los Siete Jorobados" mantiene una cierta atmósfera que la vuelve poco convencional.

Si bien, esto último es gracias a que donde la película realmente destaca en es su ejecución, pues el director Neville da un acertado uso al excelente trabajo de fotografía realizado por Henri Barreyre y Andrés Pérez Cubero. La fotografía, inspirada en el alto contrasto del cine expresionista, le da a la película un belleza sobrenatural. Sin embargo, la más sorprendente virtud de la cinta es su maravilloso diseño de arte, que tiene como centro a una espeluznante Torre de los Siete Jorobados que, como la fotografía, tiene un bello estilo expresionista que pareciera salido de un filme alemán de los años 20s. El contraste entre el expresionismo surreal de la Torre con la atmósfera natural de las calles de Madrid (en escenas filmadas en locación) le da a la película una efectiva y oscura sensación onírica, como si el viaje de Basilio a este mundo subterráneo en el que se esconde la Torre fuera el descenso a una pesadilla. Finalmente, lo que hace realmente funcionar a toda esta mezcla de influencias es el humor que le imprime Neville a la película, que le da a su versión de "La Torre de los Siete Jorobados" una personalidad propia.

El elenco es en su mayoría, bastante efectivo, con Antonio Casal en el papel principal realizando un muy buen trabajo al manejar el lado cómico de su personaje (pues Basilio, aunque noble y bien intencionado, es también un tanto cobarde y particularmente ingenuo), que se vuelve de gran importancia dado el tono que maneja Edgar Neville en la película. Como su contraparte, Inés, la actriz Isabel de Pomés es buena, aunque nada realmente espectacular. Sin embargo, esto puede achacarse al hecho de que su personaje está pobremente desarrollado y es más una estereotípica damisela en apuros, lo cual no brinda muchas oportunidades a De Pomés para hacer más allá de un buen trabajo. Por otro lado, Guillermo Marín es extraordinario como el Doctor Sabatino, realizando una interpretación que bien podría contarse dentro de las mejores en el horror español. Marín logra alcanzar la mezcla perfecta entre amabilidad encantadora y perversa crueldad que hacen a Sabatino un personaje tan interesante. Finalmente, Félix de Pomés es bastante divertido como Don Robinson, a pesar de su limitado tiempo en pantalla.

Ahora bien, aunque "La Torre de los Siete Jorobados" es ciertamente una película excelente y bastante entretenida, está también lejos de ser perfecta. Su principal problema es que en el intento que hace Neville por imitar a los filmes estadounidenses de mayor éxito comercial, no sólo toma sus virtudes sino también sus defectos, principalmente la dependencia de aquellos filmes en los clichés del género. Aunque la película tiene ese maravilloso estilo expresionista y la premisa es ciertamente ingeniosa, la trama se desarrolla de maneras muy convencionales y, aunque entretenida, definitivamente no alcanza el nivel artístico que podría haber tenido. El resultado se siente como si Neville hubiera optado por simplificar demasiado las cosas para el espectador. Esta dependencia en el lugar común y la broma fácil hacen predecible lo que bien pudo haber sido una fascinante historia de misterio y horror. Sin embargo, esto finalmente no es tan grave como podría sonar, y aunque no sin defectos, "La Torre de los Siete Jorobados" se deja disfrutar sin problema.

Por supuesto, esta última crítica bien podría sonar a una exageración, pues "La Torre de los Siete Jorobados" no tiene mayor presunción que ser una historia divertida, y el realizador Edgar Neville cumple esto en su totalidad: la película brinda un buen rato al seguir a Basilio a medida que se adentra en los horrores de la Torre de los Siete Jorobados. Aunque aún faltarían muchos años para que el cine de horror resurgiera en España, "La Torre de los Siete Jorobados" es un humilde pero significativo escalón en la historia del género en el cine español. Por esta sencilla razón, así como por sus ya mencionadas virtudes artísticas, "La Torre de los Siete Jorobados" es más que una mera curiosidad, es realmente el primer clásico de horror realizado en España.

8/10
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13 de noviembre de 2012

The Ape Man (1943)

Verdadero ícono del género del horror, el actor húngaro Bela Lugosi se volvió inmortal al interpretar al legendario conde Drácula en la versión cinematográfica dirigida por Tod Browning para Universal Studios en 1931. Sin embargo, tras el papel que lo llevaría a la cumbre, Lugosi se enfrentaría al problema de ser encasillado como villano de horror en gran parte por su acento extranjero. Aunque en un principio Lugosi disfrutó de trabajo constante en Universal, al abandonar el estudio su producción de cine de horror, Lugosi se vió obligado a trabajar en filmes de menor presupuesto, en el mundo de las películas de serie B. Trabajando para la Monogram Pictures de Sam Katzman durante los años 40s, Lugosi realizaría diversas cintas de una calidad más bien regular, reflejando el olvido en el que iba quedando su carrera. "The Ape Man", dirigida por William Beaudine y estrenada en 1943, es un ejemplo claro de ello, pues presenta a Lugosi debajo de un muy mal maquillaje de hombre mono. Aunque cabe destacar que a pesar de eso, el actor húngaro realiza un trabajo muy profesional.

"The Ape Man" (literalmente "El Hombre Mono", aunque conocida también como "El Hombre Bestia") comienza con la llegada de Agatha Brewster (Minerva Urecal) a la ciudad, tras recibir la noticia de la desaparición de su hermano, el famoso Doctor James Brewster (Bela Lugosi). El reportero Jeff Carter (Wallace Ford) trata de entrevistarla pero por las prisas de Agatha, todo sale mal e incluso la fotografía es un desastre. Sin embargo, Agatha Brewster tiene prisa por un motivo: el Dr. Randall (Henry Hall), colega de su hermano, le informa que James no ha desaparecido, sino que tras un trágico accidente de laboratorio, ha sido convertido en un hombre mono. Mientras tanto, Jeff Carter recibe la orden de realizar una mejor entrevista y muy a su pesar, se le asigna una nueva fotógrafa, Billie Mason (Louise Currie). El dúo intentará descubrir que aflige tanto a la Sra. Brewster, pero lo que encontrarán será al trastornado Brewster, desesperado por encontrar una cura para su condición, la cual cree encontrar en el fluido de médula espinal humana, y para ello necesitara voluntarios.

El guion de "The Ape Man" fue escrito por Barney A. Sarecky basandose en una historia de Karl Brown, quien fuera un famoso cinefotógrafo del cine mudo que posteriormente se volvería guionista en los años 30s, escribiendo entre otras, los thrillers "The Man they Could Not Hang" y "Before I Hang". Como en las cintas mencionadas (ambas por cierto, protagonizadas por Boris Karloff), el personaje principal es un científico que ha experimentado consigo mismo con terribles consecuencias. Víctima de su experimento, el Dr. James Brewster se ha vuelto un violento sociópata decidido únicamente interesado en su recuperación. Ciertamente, esto vuelve al Dr. Brewster un personaje bastante interesante, pero el guion de Sarecky opta por dejarlo de lado en favor de Carter y Mason, los clásicos reporteros ingeniosos del horror de los 30s y 40s. Pareciera que al tomar esta ruta "The Ape Man" se volviera una cinta típica, pero en realidad el guion de Sarecky genera una dinámica intereante entre los reporteros, con una Mason deseosa de ser tomada en cuenta y un Carter no muy convencido de tener a una mujer en su equipo.

La dirección corre a cargo del director veterano de la serie B, William Beaudine, quien ya para entonces tenía la reputación de ser un artesano eficiente y práctico. Sin embargo, este énfasis en la practicidad resultaba a menudo en un sacrificio de calidad en general, sin mencionar el de otros valores artísticos. Y desafortunadamente, "The Ape Man" es un ejemplo de esto, pues a pesar de que el guion no es del todo malo, Beaudine se limita simplemente a realizar su filme sin cuidarse mucho por generar una atmósfera o una emoción en particular. El estilo de Beaudine es bastante tradicionalista, y aunque probablemente fuera un estilo funcional en dramas menos fantásticos (de hecho, los momentos de comedia "screwball" entre los reporteros funcionan muy bien), "The Ape Man" se podría haber beneficiado de una dirección más creativa, más decidida a tomar riesgos. El resultado es que "The Ape Man" es finalmente mucho menos interesante de lo que podría haber sido, con un ritmo bastante lento sólo aligerado por las buenas actuaciones con las que cuenta.

Y es que algo de lo que puede presumir "The Ape Man" es que en general cuenta con actuaciones bastante buenas en comparación con otras cintas de serie B de su época. Comenzando con Bela Lugosi, quien a pesar del mal trabajo de maquillaje con el que debe lidiar, hace un trabajo bastante digno y profesional como el Dr. Brewster, convertido en un ser mitad hombre mitad mono. Hay un cierto cuidado en la forma en que Lugosi crea a su personaje, pues más que hacer meramente una caricatura de un simio, hace una interpretación contenida e incluso sutil. Wallace Ford, famoso por su participación en "Freaks" de Tod Browning, brilla con su singular carisma y talento para la comedia en su papel del ingenioso reportero Jeff Carter. Sin embargo, su personaje no sería mucho sin su contraparte, Billie Mason, interpretada con gran talento por Louise Currie, la verdadera sorpresa del filme. La veterana actriz Minerva Urecal no es tan afortunada, y su interpretación como Agatha, la hermana del desafortunado Dr. Brewster es más bien un tanto exagerada y sobreactuada.

El caso de "The Ape Man" es definitivamente uno de potencial desperdiciado, pues de entre las muchas cintas sobre simios asesinos (de gran popularidad en los años 30s y 40s), es ciertamente una de las mejor escritas. El guionista Barney A. Sarecky balancea muy bien la comedia y el horror, e incluso hay situaciones bastante ingeniosas y momentos muy interesantes a lo largo del guion. Sin embargo, la dirección de William Beaudine vuelve rutinaria una historia que podría haber resultado en una cinta sobresaliente. Como se mencionó anteriormente, la narrativa simple de Beaudine llega a funcionar en los momentos cómicos (que además se benefician de la buena química entre Ford y Currie), pero no en los momentos de horror, que se llegan a ver incluso teatrales en su ejecución. Aunado a esto, los pobres efectos especiales realmente afectan al filme, particularmente el maquillaje de Lugosi y el de Emil Van Horn (quien interpreta a un simio) son bastante pobres (aunque con una fotografía más cuidada, bien podrían haber funcionado, como ocurre en "Murders in the Rue Morgue" de 1932).

Sin duda el estilo de trabajar de William Beaudine era uno muy funcional para estudios necesitados de material para exhibir en poco tiempo (de hecho, precisamente por esa razón luego trabajaría en televisión), sin embargo, cintas como "The Ape Man" sin duda merecían un poco más de cuidado en su hechura. Hay muchos elementos muy buenos en "The Ape Man" (el elenco principalmente), pero se ven un tanto opacados por la poco inspirada dirección de Beaudine, que traduce sin mucha emoción lo que está en el guion a la pantalla. Finalmente, una cinta que podría haber sido muy entretenida, termina por parecer un poco sosa, lenta e incluso aburrida. No es una película mala per se, pero sí una muy mediocre, y deja la sensación de que la historia merecía algo mejor. Las actuaciones de Currie, Ford y Lugosi merecían algo mejor.

5/10
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11 de noviembre de 2012

Black Friday (1940)

La figura del gánster en la ficción siempre ha sido una muy popular y fascinante fuente de inspiración desde que la novela policiaca de finales de los años 20s lo volvió el modelo de antihéroe de los tiempos modernos. A través de la década de los años 30s, los filmes de gánsters y los melodramas sobre el crimen se volverían muy populares con el público, culminando en el desarrollo del film noir, el altamente estilizado estilo de cine del crimen que se volvería la norma durante los 40s y los 50s. Considerando la popularidad de los gánsters en el cine, no es una sorpresa que pronto fueran usados en diferentes tipos de historias, y el género de horror no fue la excepción. De entre los filmes que exitosamente lograron mezclar el horror con el melodrama del crimen, la cinta de 1940, "Black Friday" (literalmente "Viernes Negro", pero conocida también como "Viernes 13") fue definitivamente una de las mejores. Sin embargo, es una cinta que es a menudo olvidada a pesar de haber tenido en su elenco a las dos figuras más importantes del género de horror americano: Boris Karloff y Bela Lugosi.

"Black Friday" comienza precisamente en un viernes 13, con el profesor George Kingsley (Stanley Ridges) dando su última clase de literatura inglesa en la universidad de su ciudad, dado que le han ofrecido una mejor posición en otra escuela. Sin embargo, camino a tomar el tren que lo llevará a su futuro, Kingsley es atropellado por un automóvil, dejando su vida en un serio peligro de muerte. En un último y desesperado intento por salvar la vida de Kingsley, su buen amigo el Dr. Ernest Sovac (Boris Karloff) realiza una operación ilegal: Sovac decide implantar partes del cerebro de otra persona en el del profesor. Afortunadamente, el extraordinario experimento tiene éxito, y el profesor Kingsley comienza a recuperarse rápidamente. Sin embargo, algo ha cambiado en su benévola y amable naturaleza, y pronto Sovac descubre que la personalidad del donador comienza a tomar el control del cuerpo de su mejor amigo. El problema es que dicho donador involuntario fue el famoso gánster Red Cannon, decidido a tomar venganza ahora que vive de nuevo.

Con un guion escrito por Eric Taylor y el legendario Curt Siodmak, "Black Friday" es esencialmente una reinterpretación moderna de la clásica novela de horror "The Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde" de R.L. Stevenson, con el gánster Red Cannon como el Mr Hyde del profesor Kinglsey. Como en la historia de Stevenson, "Black Friday" se vuelve un interesante estudio sobre la moral humana; con la diferencia de que el drama del filme no está en que la división de personalidades del profesor represente los dos extremos de la naturaleza humana, sino más bien en que el personaje de Karloff, el Dr. Sovac, se encuentra dividido entre su noble deseo de ayudar a su amigo y su muy humana ambición por probar que sus teorías sobre el cerebro humano son correctas. Aunado a esto, la subtrama de Red Cannon recuperando su imperio (con la participación de Bela Lugosi) es fiel al tono del melodrama del crimen. Aunque quizás no en el nivel de posteriores trabajos de Siodmak (su inmortal "The Wolf Man" por ejemplo), él y Taylor hacen un buen trabajo en crear una historia interesante con unos personajes muy bien desarrollados.

Director veterano de varios melodramas del crimen, Arthur Lubin hace un trabajo efectivo al timón de "Black Friday", logrando darle al filme la exacta atmósfera que hizo de los filmes de gánsters tan populares en aquellos años. El gran trabajo de cinefotografía realizado por su usual colaborador Elwood Bredell juega un papel importante en esto, y en muchas formas se podría decir que "Black Friday" es un precursor directo de estilo de iluminación tan característico del film noir. A pesar de su bajo presupuesto, "Black Friday" tiene ese look tan elegante y pulido que los filmes de Universal tenían a finales de los 30s, aunque por supuesto, sin la estilización a la que llegaron sus filmes de horror gótico. Esto pues Lubin opta por disminuir un poco los toques de horror y ciencia ficción en favor de los de cine de gánsters, y por ende se enfoca mucho más en sus personajes que en el shock visual. Algo notable del cine de Lubin es la dirección de sus actores, y en el caso de "Black Friday" esto ya comienza a ser notorio, al lograr obtener muy buenas actuaciones, especialmente de Stanley Ridges.

Ciertamente al actuar junto a legendarios íconos como Boris Karloff y Bela Lugosi es bastante difícil evitar ser opacado, sin embargo, el actor Stanley Ridges no sólo logra evitarlo, sino que incluso realiza la mejor actuación en "Black Friday". En su rol dual, Kingsley es simplemente sorprendente, moviéndose de la personalidad afable y tranquila del profesor Kingsley al violento sociópata Cannon con una gran naturalidad, haciendo parecer que ambos personajes son interpretados por diferentes actores. Aun y que Ridges se roba el filme con su gran actuación, el gran Karloff se mantiene en gran forma como el Dr. Sovac, que viene siendo una ligeramente más compleja variación de su para ese entonces famoso rol de científico loco (que puede verse en "The Man They Could Not Hang" y "The Man Who Changed His Mind" entre otras). Bela Lugosi también realiza un gran trabajo como el rival de Cannon, Eric Marnay, aunque tristemente su rol es extremadamente pequeño a pesar de estar arriba en los créditos. Finalmente, Anne Nagel es bastante efectiva como Sunny Rogers, la clásica femme fatale de la cinta.

Con excelentes interpretaciones por parte del elenco, a la par de un sólido trabajo de dirección de Arthur Lubin, "Black Friday" es una muy buena película para su tiempo y un gran ejemplo del tipo de cine de horror que dominaría la década. Sin embargo, hay que admitir que la cinta no es exactamente una obra de arte, pues algunos problemas importantes evitan que logre alcanzar su verdadero potencial. El problema principal es que la historia no logra explorar mucho el mundo de Red Cannon, pues la rivalidad entre Cannon y Marnay podría haber dado pie a situaciones más interesantes. Otro detalle es el casting de Karloff y Lugosi, quienes parecieran estar interpretando el rol equivocado. Esto no se refiere a que estén mal, pues ambos hacer un gran trabajo con sus personajes (Lugosi en particular tiene un par de escenas excelentes), sino que no es difícil imaginar que Lugosi está interpretando el personaje que debió tener Karloff y viceversa (aparentemente, Karloff iba a interpretar el rol de Ridges). Finalmente, la decisión de Lubin de minimizar la ciencia ficción de la cinta no parece del todo acertada, pues deja la sensación de que algo quedó incompleto.

en muchas maneras, se podría decir que "Black Friday" representa una especie de final para toda una era del género del horror, y el comienzo de una nueva. Karloff y Lugosi, íconos legendarios, iniciadores de la Era de Oro del horror gótico de los 30s, aparecen en una cinta que anticipa ya el atmosférico horror influenciado por el film noir que dominará la década de los 40s (el cine del productor Val Lewton por ejemplo). Aunque diferente al resto del cine de horror de Universal, "Black Friday" es una excelente cinta que mezcla muy bien los géneros de la ciencia ficción, el horror y el crimen, y que además brinda la oportunidad de apreciar a Stanley Ridges opacando a dos íconos en uno de los mejores trabajos en su carrera.

7/10
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Man with Two Lives (1942)

En toda la historia del cine mundial, pocos sucesos han tenido el impacto que tuvo la llegada del sonido. Como factor que redefinió el arte cinematográfico para siempre, significó también un cambio forzado en las carreras de múltiples artistas. Naturalmente, esto queda más que patente en el caso de los actores, forzados a adaptarse a un medio cambiante; sin embargo, también representó un reto para los cineastas, que veían sacudirse los cimientos de un arte que habían llegado a dominar. Mientras que algunos, como Fritz Lang lograron una transición notable del cine mudo al sonoro, muchos otros no fueron tan afortunados y vieron sus carreras terminadas. El caso del director Phil Rosen podría considerarse como un punto intermedio, pues aunque pudo seguir trabajando, Rosen pasó de haber sido un director de cierta fama a un eficiente artesano realizando cintas de género en el mundo cine de serie B. La película "Man with Two Lives", película de horror estrenada en 1942, es un ejemplo típico del cine que Rosen realizaría en su etapa sonora.

"Man with Two Lives" (literalmente "El hombre con dos vidas"), comienza en el laboratorio del Dr. Richard Clark (Edward Keane), quien junto a su asistente Reginald Bennett (Tom Seidel), han dedicado su trabajo a encontrar una forma de resucitar a los muertos. Finalmente, todo parece indicar que el Dr. Clark ha logrado su objetivo, aunque no le es posible probarlo en un ser humano. La oportunidad de hacer la prueba le llegará pronto de una forma trágica, cuando el hermano de Reginal, Philip Bennett (Edward Norris) pierda la vida en un accidente automovilístico. Desesperado, el padre de Philip, Hobart Bennett (Frederick Burton), le pide al Dr. Clark que ponga a prueba sus teorías y resucite a su hijo, quien tenía un futuro promisorio y estaba a días de casarse con la bella Helen Lengel (Marlo Dwyer). El Dr. Clark acepta, aunque no sin cierto recelo. El experimento es un éxito, y el joven Philip Bennett revive. Sin embargo, algo no está bien con Philip, quien no recuerda a nadie, y por el contrario, tiene mucho conocimiento de la vida de Wolf Panino, criminal que fue ejectuado en el momento en que Philip fue resucitado.

Escrita por el veterano Joseph Hoffman (quien tendría una prolífica carrera en el cine de serie B), "Man with Two Lives" es una interpretación más del tema del cambio de personalidades, poniendo en este caso al alma de un gánster en el cuerpo del amable y responsable Philip Bennett. Así, la historia de Hoffman se mueve entre la ciencia ficción y el cine del crímen, pues el recién resucitado Panino utiliza el cuerpo de Bennett para recuperar su imperio criminal. Como puede adivinarse, gran parte del drama de "Man with Two Lives" proviene del hecho de que Philip es un miembro destacado de la alta sociedad, por lo que sus familiares y amigos se ven alarmados al ir descubriendo los lugares que Bennett frecuenta tras su resurrección (sin mencionar sus actividades). El guion de Hoffman es un tanto predecible (sin mencionar que toma demasiado prestado de "Black Friday" de Arthur Lubin, estrenada dos años atrás), aunque incluye un par de momentos interesantes donde se despliega la despiadada personalidad de Panino. Lamentablemente, Hoffman no explora más ese aspecto y llega a traicionarse con un final bastante barato.

El director Phil Rosen da vida al guion de Hoffman de una manera bastante sencilla y tradicional. De hecho, esta sencillez en su narrativa visual, aunque ciertamente debe haber sido muy efectiva para trabajar con poco tiempo y aún menor presupuesto, resulta en una película que se siente mucho más antigua de lo que es. Con un estilo estático que opta por la practicidad en vez de alguna visión artística, Rosen realiza un filme poco inspirado que en nada aprovecha las locaciones y utilerías con las que cuenta (que incluye material de laboratorio de cintas de horror previas). A pesar de los toques de horror y ciencia ficción que tiene la historia, Rosen construye su cinta sin poner mucha atención en estos aspectos, dejando a "Man with Two Lives" principalmente como un filme de gánsters y enfocándose más en los contrastes entre las dos vidas que tiene el personaje: la lujosa existencia del adinerado Bennett y la sórdida vida del criminal Panino. Aun y cuando el mismo Rosen tenía experiencia como cinefotógrafo, el uso que da al trabajo de Harry Neumann es bastante simple.

Las actuaciones en "Man with Two Lives" no son realmente muy malas, por lo que es un poco triste que el elenco no haya tenido mejor material con que trabajar. Edward Norris interpreta al afable Philip Bennett, quien tras su desafortunado accidente obtiene la personalidad del violento Panino. Como Bennett, Norris es un poco acartonado, incluso al punto de lucir un tanto teatral en su actuación, pero una vez que la personalidad de Panino domina al personaje, Norris realiza un trabajo bastante bueno (ciertamente Norris se nota más cómodo interpretando al gánster que al galán). Marlo Dwyer, como la socialité Helen Lengel no esta mal en su papel, aunque es opacada en gran medida por Eleanor Lawson, quien interpreta a la novia de Panino, confundida al ver en Bennett los rasgos de su fallecido amante. Como el Dr. Richard Clark, Edward Keane hace un trabajo que remite al estilo de Lionel Atwill, aunque sin el mismo talento. El joven Tom Seidel hace un trabajo bastante aceptable como el joven Reginald Bennett, incluso en ocasiones opacando a Norris.

Como se mencionó anteriormente, "Man with Two Lives" es una cinta un poco predecible y un tanto carente de originalidad. El hecho de que su trama sea tan similar a "Black Friday" no le ayuda mucho (especialmente cuando en dicha cinta se cuenta con la participación de los dos grandes íconos del horror: Bela Lugosi y Boris Karloff), y desafortunadamente "Man with Two Lives" hace muy poco para alejarse de la comparación. Sin duda, con un guion mejor desarrollado, la cinta podría haber explorado terrenos más interesantes. Desafortunadamente, pareciera que Hoffman hubiera tratado conscientemente de evitar arriesgarse, por ejemplo, tras finalmente llevar la historia a un clímax con una cierta fuerza, el guion de Hoffman opta por una salida que se siente gratuita y barata. La poco inspirada dirección de Phil Rosen es otro gran punto negativo en el filme, pues aunque las actuaciones no son del todo malas, Rosen hace poco por establecer una atmósfera o un tono para su cinta, y deja "Man with Two Lives" como un filme típico de gánsters de los años 1940s.

Monogram Pictures fue un estudio fundamental en su tiempo, al servir como productora y distribuidora de los trabajos de muchos cineastas que se vieron obligados a trabajar en el mundo de la serie B. Aunque hay muchas cintas de Monogram de gran calidad, desafortunadamente "Man with Two Lives" de Phil Rosen no es una de ellas. Híbrido de horror y cine de gánsters, "Man with Two Lives" deja de lado su herencia de cine de género y se concentra más en ser un típico melodrama sobre el crimen. A pesar de su falta de originalidad, hay elementos de la cinta que hubieran podido rescatarla de la mediocridad, sacando a flote su claro origen similar historia de novela pulp. Desafortunadamente, dichos elementos no son explotados al máximo y a pesar de contar con buenos detalles, la película queda tristemente como una muy olvidable historia.

4/10
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8 de febrero de 2012

The Third Man (1949)

Hay películas que poseen una gran excelencia técnica. También hay cintas que simplemente son bastante entretenidas. Y por supuesto, hay películas de un enorme mérito artístico también. Y filmes que resumen los valores e ideas de la época en que fueron hechos. Finalmente, hay películas que engloban todo lo anterior y más, que de tan finamente realziadas trasciendedn su tiempo, gpenerom, nacionalidad, y son en realmente celebraciones de ese humano placer que es narrar una historia. Cintas que van más allá de solo cumplir la muy meritoria misión de entretener y que inspiran. Esas son las obras maestras. Y la película "The Third Man" de Carol Reed es una de estas obras. Producida en 1949, justo al comienzo de la Guerra Fría, "The Third Man" es una gema del cine que a más de 50 años de su realización, sigue siendo una cautivante historia de misterio. Un hito en el tan amplio género del thriller. El British Film Instititute lo considera el mejor filme Británico del siglo 20. Tan pomposo como ese título suena, no está muy lejos de ser cierto.

"The Third Man" ("El tercer hombre") comienza en Viena, Austria, justo después de la Segunda Guerra cuando la ciudad ha sido dividida entre las fuerzas Aliadas. A la ciudad llega el Norteamericano Holly Martins (Joseph Cotten), un escritor venido a menos a quien le ha ofrecido un trabajo su amigo de la infancia, Harry Lime (Orson Welles). Tan pronto llega Martins a la ciudad, descubre que Lime ha muerto en un accidente, atropellado por un auto mientras cruzaba la calle. En el funeral de Lime, Martins conoce al Mayor Calloway (Trevot Howard), y comienza a investigar como fueron los últimos días de su amigo. Martins encuentra a varios de los amigos de Lime, como el Baron Kurtz (Ernst Deutsch) y Popescu (Siegfried Breuer), quienes estuvieron con Lime en el momento del accidente,. También conoce a la novia de Lime, Anna (Alida Valli), de quien queda prendado. Martins comienza a sospechar que Lime fue asesinado, sospecha que crece cuando le informan que al momento del accidente había un tercer hombre presente. Ahora tendrá que saber quien es este tercer hombre.

Escrita por el famoso autor Graham Greene (quien desarrollo la trama como una novela para mayor facilidad. La novela fue publicada subsecuentemente), "The Third Man" es una inteligentemente escrita historia de misterio con una cautivante trama llena de intrigas y giros, y una brillante colleción de personajes. Sin embargom aunque las interesantes complejidades de la trama son un place, las gemas del guión de Greene son los diálogos, llenos de elocuencia e inteligencia, sin llegar a escucharse artificales. También, aunque profundamente entregado a las convenciones del cine negro, "The Third Man" es notable por su sutil y elegante toque de comedia, que permea el filme con un distintivo tono Británico. Pero más allá de su trama y estilo, son los diversos temas diferentes que Greene explora los que permiten multiples lecturas a la historia. De entrada, su irónica y franca incredulidad ante una pacífica psot-guerra es más que evidente, pero es en la agridulce forma en que "The Third Man" aborda los temas de la amistad y la traición donde se encuentra el corazón de la cinta.

Ciertamente, aunque el distintivo estilo visual de "The Third Man" es otro de sus elementos destacables, pues el director Carol Reed crea un thriller impresionante que es simplemente cine puro. Aunque ciertamente el guión de Greene es brillante, son los elementos puramente visuales que Reed conjuga en "The Third Man" los que aumentan la atmósfera y toman gran ventaja del cine como medio narrativo. El trabajo del fotógrafo Robert Krasker es de gran belleza, con su extenso uso de angulos inclinados (Dutch) e iluminación Expresionista para generar una atmósfera de tension, reflejo de la alienación de Martins, quien es un extraño en tierra extraña. El uso de locaciones reales de Viena para los exteriores le da un realismo crudo, muy en tono con la dureza de su trama. Y aún así, como se menciono anteriormente, Reed le da a su película un oscuro tono cómico de ironía adecuado al cinísmo de los personajes. Con sutileza, los vuelve cautivantes sin suavizar en forma alguna el impacto de la trama.

El trabajo realizado por el reparto es impresionante, mostrando los talento de los muchos actores de excelencia reunidos en el filme. Como protagonista, Joseph Cotten es Holly Martins, capturando el nerviosismo e ingenuidad de este escritor tan deseoso de hacerla en grande en Viena. Algo interesante es que Martins está lejos de se un héroe tradicional, pues carece de la determinación y coraje del arquetipo clásico, aunque lo compenza con un buen corazón. Un corazón que podría ser su perdición. Como su amigo de la infancia y origen del misterio, Harry Lime, el legendario Orson Welles retrata lo opuesto a Martins, un hombre muy seguro y de una presencia tan fuerte que domina la pantalla aún y cuando él no aparezca a cuadro. El descubrimiento de lo que le pasó a Lime tendrá grandes repercusiones en el carácter de Martins. Como la novia de Lime, Anna, la actriz Italiana Alida Valli no es solo bella, sino también dueña de una presencia igual de fuere. Otro elemento interesante es que ella es mucho más fuerte y dominante que Martins, y aún así, devota totalmente a Lime.

En los papeles de reparto se encuentra la misma gran calidadm, particularmente en el trabajo de Trevor Howard, quien interpreta al Mayor Calloway, y de Ernst Deutsch, como el misterioso Barón Kurtz. Cada uno de ellos tiene más de un momento para brillar, pues el guión les permite suficiente espacio para crecer. Estilizado e irremediablemente hipnotizante, es difícil decir algo sobre "The Third Man" que no sea positivo, pues todo, desde el inteligente guión de Greene hasta la sobrecogedora música de Anton Karas parece estar en el lugar perfecto para hacer de "The Third Man" un clásico. De hecho, esta gran calidad cinematográfica ha resultado en que se le suela atribuir erróneamente la dirección a Orson Welles, aunque él mismo haya declarado que todo fue obra personal de Reed. Y esto no queda más claro que en el final de la cinta, el cual es diferente al de Greene. Contra las protestas del escritor, Reed (apoyado por los productores Korda y Selznick) hizo el cambio que deseó, resultando en uno de los mejores y más expresivos finales en la historia del cine.

Al final, "The Third Man" de Carol Reed, más que una película influencial, es una película que engloba y resume todo lo que el cine es. Si "Citizen Kane" de Orson Welles marcó una inovación revolucionario en el lenguaje cinematográfico en 1941, la película de Carol Reed nos muestra el resltado pulido y destilado de esas inovaciones, totalmente aplicadas en su estilo narrativo y diseño visual. En cierta forma, esta película de 1949 cierra una década de múltiples cambios como un verdadero filme moderno. Aún lleva las marcas del thriller tradiconal, pero enriquecida por su estética noir y su fiero cinísmo, "The Third Man" ya va apuntando a la dirección que el cine tomaría en el futuro. Ciertamente, el título de "mejor filme" es totalmente subjetivo, pero "The Third Man" tiene todo para perfilarse como candidato al título.

10/10
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