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23 de febrero de 2012

Trolljegeren (2010)

Originalmente un nombre para describir a los jötunn (gigantes) de la mitología Nórdica, la palabra troll cambió en el folclore Escandinavo para definir no a los gigantes, sino a una clase diferente de ser sobrenatural. De tamaño y apariencia variables, los trolls eran ahora monstruos paganos primitivios, feos y no muy inteligentes, pero bastante grandes y fuertes. Elemento importante del folclore Escandinavo, los trolls entraron a la cultura popular vía las historias fantásticas inspiradas en estas leyendas. El ser salvajes y feos los volvía material para buenos villanos, como puede ser apreciado en novelas (como ejemplo "Harry Potter and the Philosopher's Stone"), juegos de rol y por supuesto, películas. Aunque la más conocida imagen de trolls en cine son las infames cintas de horror "Troll" y "Troll 2", el cineasta noruego André Øvredal podría llegar a cambiar esto con su "Trolljegeren", una excelente cinta de horror en el ahora tan familiar estilo de documental falso hecho con metraje encontrado, y que continúa esta nueva generación de buen cine de horror Noruego.

"Trolljegeren" o "Troll" (aunque más bien el título significa "Cazador de Trolls") comienza como un documental hecho por los estudiantes de cine Thomas (Glenn Erland Tosterud), Johanna (Johanna Mørck), y Kalle (Tomas Alf Larsen). El grupo intenta hacer una película sobre un cazador furtivo, Hans (Otto Jespersen), quien se rumora ha estado cazando osos ilegalmente. A través de la cámara de Kalle, y con Johanna como sonidista, Thomas intenta entrevistar a Hans y desenmáscararlo como el cazador furtivo. Esto sin mucho éxito. Una noche Hans sale de cacería y los tres estudiantes deciden seguirlo al bosque, esperando filmarlo en acción. Sin embargo, son atacados por un monstruo gigante que Hans insiste, es un troll. El monstruo muerde a Thomas y destruye su camioneta, por lo que Hans decide regresarlos al pueblo. Pero ahora el grupo desea saber más, y Hans les confiesa que no caza osos, sino trols, como agente del gobierno encargado de controlar la población de monstruos. Harto de su empleo, Hans les permite filmarlo, esperando que el mundo descubra la verdad sobre los trolls.

Como puede apreciarse, "Trolljegeren" abre con una premisa muy similar a la de la cinta de 1999, "The Blair Witch Project", la cual también trataba sobre el metraje encontrado de tres estudiantes que hacían un documental; sin embargo, el guión de André Øvredal (con contribución de Håvard S. Johansen) es significativamente diferente en tono, pues su historia es más una comedia cínica sobre el malagradecido trabajo de cazar trolls. Aunque la comedia empleada por Øvredal es de un humor muy sutil, uno que busca la gracia no en la simple parodia vulgar de un género, sino en el tono serio en que los sorprendentes eventos son abordados. Inteligentemente escrita y llena de múltiples referencias al folclore de los trolls, "Trolljegeren" es un falso documental que realmente introduce su fantasía a la realidad, construyendo su verosimilitud al ir darle contenido a su propia mitología, a la par que hace una mordaz crítitca a las instituciones gubernamentales Noruegas. La torpeza, descuido y necedad que muestran son parte del humor autocrítico muy Noruego que emplea "Trolljegeren".

Sin embargo, el más admirable logro del "Trolljegeren" de André Øvredal es la forma en que emplea el género del falso documental para recuperar la capacidad de asombro que los cuentos de hadas deben inspirar. Como se mencionó anteriormente, el inteligente guión de Øvredal juega un rol importante en esto, pero es realmente la ejecución la que podría determinar su éxito o fracaso. Afortunadamente, Øvredal tiene éxito y el resultado es un falso documental que verdaderamente se siente real. Como en la mayoría de las películas de "metraje encontrado", el punto de vista es el de la cámara, y lo que Øvredal logra es transmitir el mismo asombro que los tres cineastas sienten cuando Hans les muestra la verdad. su curiosidad sobrepasa su miedo, y la narrativa de Øvredal no deja de alimentar esa curiosidad. Un defecto común de este tipo de cintas es que en su búsqueda por capturar el realismo, tienden a capturar el tedio de la vida real. Este no es caso de "Trolljegeren", pues Øvredal mantiene la historia en movimiento sin perder el tiempo divagando.

Dado que su personaje es el tema del documental, el actor Otto Jespersen es quien recibe múltiples momentos para mostrar su talento como Hans el cazador. Ciertamente, todo el peso de la película está en él, y en un sutil y contenido estilo, Jespersen admirablemente construye un muy natural y realista retrato del cansado cazador. Muchas escenas consisten de entrevistas a Hans, y es en estas escenas donde Jespersen se muestra en su mejor nivel. Con sólo su lenguaje corporal logra transmitir la melancolía del cazador insatisfecho con su trabajo. Glenn Erland Tosterud, quien es el entrevistador y director del documental, es quizás el más débil eslabón en el elenco, aunque compensa su falta de habilidad con un carisma natural. Mucho mejor es Johanna Mørck, quien interpreta a la sonididsta Johanna, cuyo personaje va creciendo a medida que la historia se desarrolla. Tomas Alf Larsen tiene el difícil rol de ser el punto de vista como el camarógrafo Kalle, aunque afortunadamente se porta a la altura y da un trabajo efectivo.

Otro elemento destacable es la breve pero sustanciosa participación de Hans Morten Hansen como Finn Haugen, jefe de la Dirección de la Vida Salvaje de Noruega, y quien persigue al grupo en un intento por evitar que el secreto se sepa. De hecho, hay muchas cosas que admirar en esta humilde maravilla del bajo presupuesto directa desde Noruega, la cual que despues de "Villmark", "Naboer" y "Død snø" ha probado ser una fuente de una nueva y refrescante generación de cine de horror. Desde el inteligente cinismo de su guión, sus buenas interpretaciones, hasta los admirables (para su presupuesto) efectos especiales que muestran a los trolls en toda su sombría gloria. Como se mencionó anteriormente, el tono serio en que se aborda una premisa tan absurda incrementa el sutil humor negro de la cinta de Øvredal, y la mezcla de comedia y horror funciona bastante bien en general. Quizás el problema más grande del filme es simplemente el hecho de que no puede evitar sentirse un poco derivativa debido al sobreuso de recurso del metraje encontrado.

Sin embargo, dentro de este tipo de cintas, "Trolljegeren" es una joya. Quizás cautivante sea la mejor manera de describir "Trolljegeren". Lo que inicialmente comienza como un aburrido documental estudiantil sobre caza ilegal se convierte en un oscuro viaje lleno de maravillas. De maravillas bastante peligrosas por cierto, pues el director André Øvredal no teme volver al mito original: los trolls no son bonitos, son monstruos, monstruos muy peligrosos. Con todo su humor satírico y gusto por lo absurdo, "Trolljegeren" es en el fondo un regreso a los horrores originales de los cuentos de hadas, a esa mezcla de terror y fascinación que rodea a toda buena historia de horror. A más de una década de que "The Blair Witch Project" iniciara el boom de películas de metraje encontrado, "Trolljegeren" le da un giro irónico a la premisa de tres estudiantes de cine en el bosque, y brinda un poderoso documental sobre una spbrenatural vida salvaje.

8/10
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